22 noviembre 2022

EL PARAÍSO

 




Desde que Neil Armstrong

mancilló con sus huellas la Luna,

el paraíso se mudó a un lugar más remoto

donde los destellos son fulgor

imposibles de violentar.

 

Los poetas, que sí conocen los intríngulis

de lo mágico y de lo crepuscular,

siguen refiriéndose al rosetón del cielo

y ocultando el nombre sobre todo nombre,

cuando piensan en ese otro espacio celestial

al que pocos, ni siquiera todos los poetas

tienen acceso,

sino aquellos quienes dominan las artes

es lugar reconocible y de común aspiración.

 

Allí es donde se da el azul pleno y purísimo,

el serenísimo cromatismo de las deidades

y la jovialidad eterna de músicos, pintores

y egregios poetas.

 

Es esa el área concreta donde la creatividad

es el columpio ingrávido de las ideas

y la palabra el hilo de oro

con el que tejer páginas inmortales.

 

Las aspiraciones de los astronautas

han tomado otros vericuetos más distantes,

pero igualmente erróneos y disparatados.

 

Si supieran leer entre líneas

los designios universales de la eternidad…

 

 

2 comentarios:

  1. No llamaria mancillar lo que ocurrió en la luna, lo que si es cierto es que a los poetas los jodió.
    Un abrazo.

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  2. Tampoco entiendo que tangan que gastar tantísimos millones en explorar el espacio cuando en la tierra tenemos tantos problemas y no se gastan nada en solucionarlos.Saludos

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