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09 abril 2026

OCTOGENARIO

 



                           Aunque uno viva setenta años,
                    y el más robusto hasta ochenta,
                    la mayor parte son fatiga inútil,
                    porque pasan aprisa y vuelan.

                    (Salmo 90, 10)



Mirar atrás, baladronear la vista en la corriente

de los días, y visualizar el viejo calendario;

menudear en la letra cursiva del cuaderno

y encontrar la fecha y la hora precisa:

tal día como hoy, a la una y cuarto de la madrugada.


Segundo fruto del amor, primer varón,

y la asignación del nombre del abuelo,

para que así no se deshaga el ovillo

y el enlace carnal tenga su signo y derivada.


Pasó la infancia atropelladamente,

la pubertad, la juventud, la madurez...

Llegó el tiempo de las mermas

y sigo sorteando los meandros

con ciertos desequilibrios,

y los sobresaltos y cascadas con inestabilidades

y algunas perentorias urgencias.


Vivir es acariciar las noches

con la brillantez de los momentos

plácidos de lucidez y dulzor del pleno día,

es paliar el dolor y pasar página,

es mirar atrás sin ira y hacia adelante,

vaciar los bolsillos de mezquindades,

con las alforjas repletas de esperanza...


Es sabernos aves migratorias.

08 abril 2026

CICLOS

 



La luna ha perdido un jirón de sí misma,

ha dejado de estar oronda en los últimos días,

posiblemente algún rozamiento excesivo

o un secreto amor no correspondido

y sus posibles achares inconciliables

en forma de acicalados desgarros.


Una siniestra sombra invade su ánima

o una erosión o desgajo impropio,

que no tuvieron en cuenta

cuando se aleló en éxtasis de amor.


De aquellos oros licuados que se desperdigaban,

dejando testimonios de desvaríos,

este alocado allegamiento impropio,

despeinada y con los mechones al viento,

como improvisado y aderezado desaliño.


Es cierto que pasa desperdigando amores,

pero también lo es que se desgasta

y se desvela en sus destellos,

mediante descuidadas ráfagas desatadas

y hasta las hace transparente y frágil.

07 abril 2026

ECOS LEJANOS

 




En la sala, el hogar, la protección,

el crepitar de la leña hasta ser brasas

y el derroche de amor

como moneda corriente y en curso,

como cinturón de seguridad sin resquicios ni aristas.

Al final de la escalera,

los pasos crujientes sobre madera,

los relatos en la voz de la abuela,

los sueños y los ensueños por entre las fértiles fisuras,

y entre las sábanas los atolones de lo imaginado.

En la plaza, los juegos aplazados

hasta el día siguiente

y la guardia pretoriana de las palmeras

elevando los nidos más allá de lo visible.

En la campana del reloj

la repetición de las horas en punto

y la veleidad sonora de las medias;

los juegos, los Chorros, los buñuelos,

y la pescadería aromando las mañanas

entre voces y escamas en competencia.

En la era, las reproducciones cinematográficas,

los enfrentamientos bélicos y las conquistas,

y desde mi ventana,

el azul del mar haciendo guiños relucientes

de tierras desconocidas,

la aventura de un más allá que rompe las lindes.

06 abril 2026

TESTIGOS DE UNA ILUSIÓN

 



Hemos sido testigos mudos

y todo pasó por fuera de nuestros linderos;

sin escaleta, pero con banda sonora,

articulando cada uno de los movimientos,

aunque ajenos,

muy ajenos a lo que estaba sucediendo.

Testigos sin testimonio,

con una amalgama confusa

que aporta más atropello

que diligencia ordenada y armónica.

Ha sido un paréntesis obligado del calendario,

algo quizás planificado que lleva su propia inercia,

pero que vuelve a dejarnos en el arcén

sin las golosinas de lo imaginado

ni la capacidad de encontrar el camino de regreso.

No hemos entendido el júbilo,

tampoco somos capaces de explicar

esta vuelta atrás que nos devuelve

al punto de partida,

como orillados en un itinerario sin meta.

Del relumbre a la penumbra,

una vuelta atrás que conduce al caos,

donde el amanecer fue tan solo

un ilusorio bostezo

para el que no nos habíamos preparado.

Tan solo testigos

de un inexplicable misterio que no sabemos

hacia dónde conduce, ni por dónde

llegar al atajo que nos devuelva la ilusión:

un no pasa nada, donde hubo pasado todo.

05 abril 2026

NO ESTÁ AQUÍ

 




La claridad ha restallado en la oquedad interior,

unos tules sueltos, una ráfaga ha desordenado

la estética y el orden en la tozudez del claroscuro.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


Ni tiempo ni espacio son coordenadas hábiles;

por tanto, incapaces de sustentar lo infinito

en la mediatriz de la razón y se dilata la tangente.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


La plenitud ha repintado las líneas de lo tangible,

ha insuflado las paredes con primorosa confusión

y ha puesto bocabajo el caos en nuevo equilibrio.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


Plenitud inexplicable, transparencia que traspasa,

óbito yacente que toma corporeidad incorpórea,

cual sustancia insustancial y al tiempo prodigiosa.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

04 abril 2026

TARDE DE ABRIL

 



La tarde de abril discurría con parsimonia,

casi con sosiego hacia el atardecer,

lentamente, como arrastrando los pies

con negligencia e innegable desgana.

Los niños jugaban en el entorno

y ajenos a los acontecimientos,

mientras los mayores tomaban el sol

y, de vez en cuando,

aireaban viejas historias que paladeaban

campechanamente repitiendo estribillos

que les habían transmitido y memorizado.

Algunos dormitaban bajo su sombrero,

acunados en el silencio

y sintiendo la exclusión voluntaria

de ese ejercicio repetitivo y manido

como tema recurrente que ejerce de comodín

y también de socorro.

Una pesadumbre común era el hilo conductor

de quienes se manifestaban de viva voz

y de quienes silenciaban tomando el sol

y dejando transcurrir la tarde.

Todos presentes, pero todos ajenos al momento,

sin pronunciarse acerca de lo acontecido

y echando palabras amorfas

e historias vacuas sobre lo acaecido,

así trataban de ignorar lo verdaderamente trascendente,

eso que posiblemente tendrá o no

repercusión en un futuro inmediato,

mientras llega la noche para todos.

03 abril 2026

EN LA PLAZA

 



Un profundo silencio preside la plaza,

un bostezo de insomnio y cansancio

tras la recogida de la Madrugá.


Voy orillando el ayer

desde este hoy recién estrenado

y todo parece de antaño,

como vivencias añejas de un tiempo reiterativo

que vuelve una y otra vez

en olas superpuestas y nacaradas,

y hasta emulan un pretérito imperfecto

con sujeto elíptico.


A la gran agitación le sigue la quietud,

el mutismo abismal,

con ecos insonoros que hablan en lo íntimo

y hasta aturde de tanta parálisis.


Ayer todo fue concurrencia, agitación,

aglomeración contenida y controlada,

largas, interminables y disciplinadas colas,

hoy está todo regido por la desolación

y el desistimiento resignado.


Languidece la plaza en su abandono,

bajo el inequívoco signo de la derrota.