Mi lista de blogs

30 agosto 2026

EXPECTATIVA

 




El futuro es esa inmensidad

que está al otro lado del amanecer,

cuya morfología no conocemos,

y que, por lo general,

se elabora con mayor primor

en los rudimentos de la imaginación

que destejiendo sus mimbres

cuando pasa a pretérito imperfecto.


Un descanso reparador, y se trasluce,

la deriva que toma el nuevo día,

el cumplimiento o la negativa

de los ensueños y sus proyectos.


Desde la panorámica octogenaria,

solo espero seguir macerando este pasar,

-en el dulzor de los míos-

ser coherente en todo lo que digo y pienso,

y abrazarme al sueño indefinido,

-llegado el momento-

sin oponer ninguna resistencia.

29 agosto 2026

MAS ALLÁ

 




Más allá, aún más allá

de todos los adelantos y bifurcaciones,

más allá de donde se acaban

todos los caminos

y las posibilidades de encuentro,

más allá del paisaje,

más allá del mar, del horizonte

y también de las comunicaciones siderales;

allá donde pueda darse

una remota posibilidad

de hacerme uno contigo,

removeré los terrenos, las veredas,

las cañadas y los vericuetos,

hasta me aventuraré por la vía láctea

para alcanzarte y poseerte.

28 agosto 2026

EFÍMERA

 




Ayer fue un día para la esperanza,

pero lo bonancible se agota

como el mismo sol al caer la tarde,

y nos recuerda la caducidad

de cada uno de sus elementos.


Tomó posesión la tristeza,

y se anudó en las cuerdas vocales,

con la afonía y el pánico

como instrumentos de tortura.


Al caer la tarde, vino en auxilio

el alumbrado público, y lo vigoroso,

tan solo tintineaba a duras penas.

Con el proyectado fanal amarillento,

vislumbré tu mirada de tristeza

y se confirmaron mis dudas.


He dormido de sobresalto en sobresalto,

pero ayer corresponde al pasado

y hoy solo quiero afianzarme

a la esperanza que ayer solo fue efímera.

27 agosto 2026

EN EL PINAR

 



Pregunté al pinar,

y se mostró docto en luces y sombras,

en rayos filtrados y en música de viento;

a sus pies, alfombras de helechos,

y hacia arriba verticalidad infinita,

rectitud no fingida.


Despeina sus copas de agujas pajizas

y fertiliza su suelo de paz y armonía;

sabe de silencio y también de acogida,

de rectitud, de frescor en verano

y de tibieza armónica cuando reina el frío;

de fuste y sencilla elegancia,

de marcial y cortés cortesía.


De severa esbeltez, de columna infinita

que no teme al calor del verano,

ni al gélido frío del invierno;

que su miedo es al fuego,

pues anda buscando y aún no ha descubierto

la esperanzada puerta de salida.

26 agosto 2026

MIL NOVECIENTOS SESENTA Y OCHO

 




Madrid, mil novecientos sesenta y ocho;

un joven inexperto y timorato

que aún no había sido soldado,

que solo estaba licenciado en voluntad.


Tiempos modestos, donde en Europa

se hablaba de un movimiento estudiantil

del que se contagiaron nuestros estudiantes

y pusieron en solfa la moral tradicional,

la educación autoritaria y la política represiva,

hasta donde pudieron y fueron reprimidos.


Todo era alucinante, todo estaba distante

con las medidas y los calibres del pueblo.

El Prado, los cines, y en especial los teatros,

una amalgama cercana y divertida;

la clac un acceso a bajo costo allá por las alturas.


Una maremágnum de gente

venida de cualquier punto, todos los acentos;

una habitación sin derecho a cocina,

todo un mundo por descubrir

y del que contagiarse y asimilar.

25 agosto 2026

VALORACIÓN

 



Te sopesé en mis brazos

y mensuré las dimensiones

de todo lo habitado,

y también de lo inhóspito

y de lo que se supone

al otro lado de la ceguera espacial.


En la pequeñez de mis manos

la globalización de cuanto existe:

la longitud, la redondez, la densidad,

la envergadura, lo íntimo y recóndito,

lo que se vislumbraba

más allá de la tangente

y de su órbita oscura y oculta.


Cuando te sostuve,

tomé conciencia de lo absoluto,

desde mi radical ensimismamiento.

24 agosto 2026

CAZCALEAR

 




Me gusta cazcalear sin meta,

no tanto buscar como encontrarme,

sorprenderme y deslumbrarme

en los pequeños descubrimientos,

esos que son como bisutería

del ornamento diario de la vida.


De repente una estrella reluciente

en medio de la vegetación,

un destello amarillo o una amapola

que reclama del caminante su atención,

a condición de que lo haga

a lomos de lo imprevisto

y centrado en la fascinación.


En el micro mundo de lo pequeño,

de lo superfluo, habita lo fascinante;

es ahí donde los conocimientos patinan

y se hace un eslalon hacia lo lúdico,

ahí donde recrearse y admirarse,

sin otra expectativa que el gozo del instante

en el refugio secreto y cercano a la infancia.