17 febrero 2026

SUELOS Y PAREDES

 




Cuando la lluvia pasa de ser generosa,

y hasta vocea el nombre de Noé

en brazos o de la mano de un bombero,

que te ayuda a cruzar la calle

únicamente con lo puesto.

Cuando atrás se quedan las pertenencias

y solo te acompañan los recuerdos,

las vivencias entre esas paredes,

las fotografías de quienes te precedieron,

que son los sillares de tu propia vida

y también la de tus herederos;

las risas, las lágrimas, los lamentos...

Cuando el enchufe se cansó de dar luz

y ahora da agua a manos llenas,

cuando el suelo es un manantial inagotable

que hasta ahora había vivido días resecos.

Cuando la cama juega a ser patera

y las paredes amenazan con desplomarse

y hasta revolcarse por el suelo de impotencia.

Cuando al derrumbe de los escasos ánimos

se añade la casi certeza de un abatimiento,

la resignación es suma de calamidades

en un polideportivo donde habita la solidaridad,

y se enjugan las lágrimas propias y ajenas.

16 febrero 2026

EL CAÑAVERAL

 




Varios millares de hoplitas

marcialmente formados y uniformados,

un número incontable de lanceros

escoltan el arroyo por ambas márgenes

y velan de su integridad

hasta donde la visión se hace borrosa.


Uniformados de verde,

y los de mayor rango y antigüedad

sus distintivos ocres de madurez

y también de abnegación y fiereza.


En constante formación y raigambre,

se mecen con la brisa y se agitan con el viento,

siendo el armonio de las largas esperas,

los silbidos sin partitura de la columna

y la marcialidad como suma característica.


Su formación no es atacante,

sino de fortaleza defensiva e inexpugnable.

Y en el tiempo florido,

cuando la gestación lo cree culmen oportuno,

se adorna con penachos que intimidan,

al tiempo que le dan un aire festivo y alegre.


15 febrero 2026

SILENCIO

 




Amanece el domingo en profundo silencio,

todos duermen o todos callan. ¿Miedo?

La adversidad sobrenada por los resquicios

escalando con empeño hasta la superficie,

tal vez agotada en sí misma, desvaída;

henchidos y saturados los sumideros...


Ni siquiera el viento o la brisa son acreedores

de esta magia envolvente que me descoloca:

auditorio vacío, pentagrama en blanco,

en penosa espera de un fecundo susurro.


Tiempo de silencio, de reflexión, meditativo:

¿Qué he hecho? ¿Qué hemos hecho mal?

¿Por qué esta respuesta inarticulada

que fagocita el entendimiento, y nubla,

y devuelve el silencio como respuestas?


Silencio. Una oportunidad que me sobrepasa,

me angustia y hasta desperdicio inútilmente,

en lugar de entornar los ojos, respirar sosiego,

y permitir que esos rasgos no descritos

tracen el panorama de aquello que desconozco.

14 febrero 2026

VEN A MI ENCUENTRO

 




En la monotonía del día día,

en la vorágine de los desafueros,

en la sed adormecida de la espera,

ven a mi encuentro.


Antes de que la pena se te encalle,

o que la euforia rasgue tu ornamento,

y no sepas dar norte de tu júbilo,

ven a mi encuentro.


En los días opacos de tormenta,

en aquellos en los que sol es candela,

en la angustia soterrada y en el miedo,

ven a mi encuentro.


Antes o después, en todo momento;

en la risa que desdibuja tu maquillaje,

en la zozobra de tus sufrimientos,

ven a mi encuentro.


En los días de solaz y esparcimiento,

en los días festivos como laborales,

con necesidad o sin ella, en todo caso,

ven a mi encuentro.



13 febrero 2026

SUBIDA A JUANAR

 




No se retrasó el amanecer,

fui yo quien se adelantó al alba

envuelto en ese frío que ayuda a subir los trancos,

por entre las retamas

de ese bosque mediterráneo y singular.


Se aromaron mis resuellos

de aire virginal, con toques fragantes

de tomillo y romero que salían al paso

como incensando los caminos.


Bajo un castaño,

algunas estrellas ya macilentas,

del vegetal que se rinde a ser fertilizante,

marcando el tránsito

de una mudanza inevitable.


Bajo los pinos,

brisa acicular, música de silabeo

como banda sonora de una expedición

tantas vedes ensayada

y alcanzadas con éxito.


Hace tiempo que él ya no está,

pero sigue patente su impronta en cada tranco,

en los nombre de cada variedad arbórea,

en la notoriedad de cada collado,

en los verdes plantíos de helechos,

en los majuelos, en cada enebro,

en mi apellido,

en mi gusto por la naturaleza

y en todo mi ser.

12 febrero 2026

EFÍMERO

 




Todo es efímero, volátil, etéreo

como la brisa o como las mareas.

Efímera las huellas sobre la arena mojada,

como las olas, a pesar de su energía,

pues se volatilizan en espuma

que dura lo que un globo en manos infantiles,

o la pausa entre esta ola y la siguiente.


Efímera la hierba, esa que traza los caminos

y en breve será pasto o reposadero,

o sequedal que transita por el amarillo

hasta convertirse en nutriente del suelo.

Efímera la flor, que alardea de belleza

y suplanta con donosura la fugacidad,

mientras oculta su rostro ajado y decaído.


Efímera la fragancia, el requiebro, el galanteo

que suplanta lo que germina en los adentros

y trata de ser flor, dulce caricia de un día,

que envuelve en los vuelos del engaño.


Efímera la vida del hombre sobre la tierra,

todo ha de pasar como un leve resuello,

aquí quedarán nuestras victorias y sueños,

pero también nuestras derrotas y quebrantos:

una estela propicia para el álbum del olvido.

11 febrero 2026

O VICEVERSA

 




Febrero pone matices luminosos

que ensanchan los atardeceres,

y dilatan paulatinamente los días

con tonalidades esperanzadoras.


Los caminos cantan verdes estribillos

como agradecimiento a la lluvia,

y se atisban nuevos y generosos brotes

que ponen en marcha el reloj

de la generosa naturaleza.


Pasamos de la escasez soberana

a la peligrosa sobreabundancia,

como se apaga la representación

tras el prolongado aplauso final.


De lo ínfimo a lo grandioso

tan solo una llave de paso

-abierta o cerrada-

que nos transporta entre la grandeza

y la paupérrima escasez:

del pan para todos, a las listas del paro.


Así también los índices laborales,

oscilantes entre la ufana sustentación

y la carencia de pan más absoluta.


En la naturaleza, los brillos radiantes

o la oscuridad que eclipsa el futuro.

Del riesgo de aludes a la frondosidad.