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26 julio 2026

DIÁLOGO MUSICAL

 




La música es virtud,

virtuosismo subrayado de la realidad,

subvertida o imaginada y ponderada.


Un prodigio que transitas las escalas

y las vincula a una melodía,

como el cenit es la antesala de la noche.


Un presente que se mueve por los tiempos

con la agilidad y la destreza

de viajar entre el ayer y el mañana

sin cambiar de estado,

apenas con el roce del arco

o el aserto de un sostenido

que se eterniza en un sueño.


Una aventura que se hace presente.

Que pespuntea entre la cuerda y el metal,

que pasa del alarido al llanto,

de la congoja al pico de tormenta

o a la ternura,

y que se adormece en la melodía.


Un prodigio que invita a danzar

a pecho descubierto,

y sin temor ni pudor a perderse.


25 julio 2026

PARA SER FELIZ

 




Para ser feliz,

no quiero tesoros, ni palacios,

ni suntuosidades que me saquen

del común y ordinario de mis días,

tan solo un ir tirando

que engarce el hoy con el siguiente,

y que lo vivamos como solemne

fiesta de guardar.


Elevemos este resto a la enésima potencia,

subamos el volumen, o el silencio,

así como pautemos el ritmo

con el que no perder el paso

y pasar de pronombres

a la pertenencia de los posesivos.


Un día prescindiremos de tu nombre,

de nuestros nombres,

y pasaremos a ser el referente

desnudo de sufijos,

para ser, de fijo,

parte indivisa del todo: el uno del otro.

24 julio 2026

MARIPOSAS

 




La levedad, la maniobra grácil,

la superabundancia exquisita y multiplicada,

la similitud mimética en cada columna,

en cada escuadrón que se desliza,

en cada avanzadilla que sigue el impulso

de los bucles que le precedieron.


La ingravidez en la escena,

donde el esfuerzo desaparece

y se entroniza la sutilidad y la gracia,

la belleza suma en desplazamiento,

la armonía en despliegues y rasantes,

como canción que se desliza por su partitura.


Un ballet sin ensayos ni estrenos,

pero con el éxito asegurado

en la mímesis de sus ancestros.

Un nuevo despertar genético:

lo sumamente hermoso ha resucitado.





23 julio 2026

RECORDAR

 




Recordar es versionar,

no es volver a vivir,

sino dar trompicones desacertados

por la historia lejana que,

sin dejar de ser cierta, apenas tiene

los méritos que en lo íntimo le concedemos,

y cuyas reposiciones son un visado

con libertades y licencias no siempre

o casi nunca justificadas o valoradas.


Recordar, desde la edad del murmullo,

es tratar de emitir, a todo color,

lo que apenas fueron apéndices inconsistentes,

ya que solo figuran en el rescoldo

de un fuego del que ya no quedan cenizas.


En lo sombrío de las muchas flaquezas,

una pica, un intento de pica en Flandes,

para rivalizar con la decadencia física y anímica.

22 julio 2026

BRILLO Y CANDOR

 




Este candor que brilla a toda luz,

esta mirada cenital de julio

que rasga el velo de la noche,

es albura de nieve cálida al amanecer

y júbilo radiante en la exuberancia

que se explicita en las playas,

en las carnes que estaban ocultas

y ahora se abren paso por la escotilla.


Un pudor que se relaja en horas estivales

y desvela el adormecido sopor de la espera,

el enigma de lo encerrado sin sentencia.

Candor, brillo al pudor arisco, al candor

de un encierro inducido que ahora asoma

y se hace muestrario de libertad sin límites.

21 julio 2026

UNA CRIATURA NUEVA

 




He recreado una imagen de ti

contorneándose en mis palabras,

con la intencionalidad de hacer

una criatura jovial y novedosa,

donde tu esencia, sin aditamentos,

sobresaliese del plano de lo manido.


A veces era excesivo el brillo de tus ojos,

otras era tan idealizada como eso que almaceno

y tan solo yo era capaz de reconocer;

en ocasiones la noche de tu pelo

aparecía como sol radiante, y otras,

la curva de tu vientre un parto continuo y generoso.


En mi interior, voy hablando continuamente de ti,

pulsando, como orfebre, cada curva u ornato;

pero todo resulta de talla ínfima e incapaz

para mis desbordados deseos.


20 julio 2026

EL DESEO

 



El deseo, ansiosa resaca

que nunca se sacia,

gula extrema que devora

sin regular el digestivo,

tan solo como instinto

que se obedece a sí mismo.


Un ímpetu que abre caminos,

que no se agota ni se complace.

Experto iniciático, incinerador

de todos los cortejos interrumpidos

que abandona por una nueva flor.


Le falta descubrir el amor

y su significado último: fidelidad,

y uncirse al paso como sometimiento

rotundamente liberador.