Hasta que la vertical no se desmaya,
no encuentra acomodo, ni relax
sobre el que descansar y soñar.
La acción suele presentarse erecta
como simulacro de operatividad en desarrollo,
mientras la pendiente en caída
evoca un cierto desmayo inevitable
que se aproxima a lo soñado.
En la horizontal anida el descanso,
el ocio licencioso o asumido,
y en la helicoidal los sueños sublimados,
al tiempo que la quebrada
va de sobresalto en sobresalto.
En la espiral anida la salida por la tangente,
y en la vertical la inercia acelerada en salida,
o en sentido inverso, la gravitación y el golpe.
Digámoslo entre líneas, entre tú y yo:
¡Salgámonos por la tangente!



