Parece niebla, pero es taró,
cortinajes, tramoya, visillos
de la matinal escena marítima
que asciende las rampas del aire
y viste de un denso y turbio decorado
las primeras horas del día.
Parece ocultar la desnudez del alba
como glosando el misterio
con sesgo opalino y grisáceo,
una masa volátil y amorfa
que nace en las profundidades
y se agita en lo recóndito,
para acabar conquistando cotas de misterio.
Parece un capricho, un sueño borroso,
una desnudez talar que todo lo traspone,
entre ecos plomizos y tules gaseosos
que escalan la orilla, y oculta
el brillo radiante de las miradas.
Parece puré ingrávido, visión limitada,
algo pasajero que oculta a las ninfas
y deja el sinsabor y la oquedad
de una frustrada mañana luminosa.


