Ignorado, invisible,
como paisaje nublado
o sol de frente que deslumbra, y molesta,
que invita a entornar los ojos
y seguir de largo mirando a otro lado,
sin recoger la mirada.
Un hatillo,
unas pertenencias mugrientas
que acaban formando parte del paisaje,
en la forzada corta distancia.
Un apéndice urbano silencioso,
como parte del mobiliario,
un encuadre que desajusta
el panorama
y acaba por no ser tenido en cuenta.
Piedra muda del camino
que se bordea, se supera,
y acaba en breve en el olvido.

