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22 octubre 2026

LOS LÍMITES

 




No sé si el espejo del baño

sabrá leer los surcos de la piel

y sus protuberancias,

o se calla por prudente

o por reservado se desconecta,

cuando lo miro aguardando

una respuesta.


¡Qué pendiente es la cuesta

que lleva a la desembocadura!


Los meandros no permiten ver

los límites del paisaje;

todo es más parsimonioso,

y en su lentitud

desenfoca la visión y la emborrona.


Silencio por respuesta:

una contrariedad

que humilla y desconsuela.

21 octubre 2026

INTIMISMO

 




Y al llegar la noche

con su manto pardo de inquietudes,

portando el pesado fardo

de un largo día,

antes de cerrar los ojos

sin saber si subirá de nuevo el telón,

me abraso por abrazarme a la almohada,

cerrar los ojos y dar gracias,

al tiempo que pasar página,

con la ilusión de leer y constatar

lo que sigue,

si acaso

se me concede la prórroga anhelada.

20 octubre 2026

PESADUMBRE

 




A veces despilfarramos, y otras

anclamos la calderilla al bolsillo

como lastre que no podrá impedir

un naufragio más que cierto.


Acabó el dispendio con la volatilidad

de un fuego que pasó exterminando.

En la batalla del debe y el haber,

siempre acaba por rendirse el mismo,

y es entonces cuando el litigio se acentúa

y se hace cada día más severo.


Es en esos instantes cuando lo cotidiano

trasciende a la categoría de ensueño,

y lo ampuloso pasa por la acera de enfrente

sin saludar, sin mirar, ni esperar respuesta.


No es el pesar o el abatimiento.

No, es la tristeza infinita,

la pesadumbre que transmiten los ojos en silencio.

19 octubre 2026

PESARES

 




Salgo a pasear las calles sin meta,

sin otro objetivo que poder caminar mañana.

Me hace escolta mi sombra

estirándose o encogiéndose desde los pies,

a veces poca cosa y otras se agiganta.

Yo no, pero ella es flexible

y se acomoda con recortes imposibles

para recuperarse de inmediato.


Me impongo una cadencia,

pero con frecuencia son las cavilaciones

las que organizan o desordenan el ritmo,

en especial cuando los recuerdos evocan

tragos amargos, píldoras indigeribles

que estiran lo momentáneo

hasta la vecindad del infinito.


Ropa cómoda y calzado deportivo,

pero cuando acuden a la memoria

extrañas pantuflas que mordisquean el corazón,

tan solo volver cabizbajo tiene sentido.

18 octubre 2026

VESTIGIOS

 




Dijiste: jamás podré olvidarlo;

pero nunca supe

dónde rebobinas lo evocado,

ni con qué métodos lo reproduces.


Entonces vi un guiño de complicidad,

entre pícaro e inocente, en tu mirada,

y supe que lo habías filmado,

y lo confirmaron los ademanes de tus gestos.


Luego, al girar la cabeza,

se perfiló tu oído izquierdo como un radar

que levanta acta sonora de cuanto escuchas

y empezaron mis dudas.


La forma en la que degustabas el café

tampoco era de un ser corriente,

ni la manera de acariciar la taza era común

a la inmensa mayoría de los mortales.


Pero fue tu olfato quien me dio testimonio

de que nada que suceda a tu alrededor

pasa inadvertido para tus pituitarias:

tu virtud acrisolada son los cinco sentidos.



17 octubre 2026

DERIVADA

 




Oigo un trémulo goteo de lluvia

que atraviesa mi sueño con musicalidad

y me empapa desde la cabeza a los pies.


Es la madrugada, son esos instantes

donde todo se magnifica

y lo nimio se hace turbulento,

y aparece subrayado en primera línea.


Prendo la luz, la sacudida me cierra los ojos.

Las tres y media. Un momento inoportuno

en el que buscar derivadas o desenfoques

sin salirse por el peralte en un último tumbo.


En el baño, parece que reina la normalidad,

si bien, lo complejo será, en adelante,

trazar cada una de las coordenadas

de la paz y el ritmo sosegado de las cosas.

16 octubre 2026

CALLE SIN SALIDA

 




Son pocas, pero hay rótulos

en los que se responde a las incógnitas

con la destreza del maestro,

-en el encerado-

sin necesidad de hacer logaritmos,

ni de estrellarse contra un muro.


Nadie saldrá vivo de esta agitación:

unos verán aliviados sus tormentos,

otros se desesperarán

cuando vislumbren

que se les acaba el saldo

y apenas les queda calderilla.


Antes o después seremos ingrávidos,

-opacos o luz, depende-

y se acabarán las dificultades circulatorias

y también las de estacionamiento,

aunque demasiado tarde,

sin otra salida que la resignación.