Mi lista de blogs

28 abril 2026

HORAS DILATADAS

 




A lo lejos, se hace de oro el silencio

y el sol rinde armas al ocaso.

La tarde ha perdido su virtud

y es cristal empañado,

mácula, como paja en ojo ajeno.


En las cercanías, un campanil

invita a la oración,

pero la calle no entiende de recogimiento

y un automóvil hace sonar el claxon

como portazo de quien se desentiende.


Se turba la paz, como también

será agitación el telediario

y pondrá patas arriba a la esperanza.


La dulzura de la noche plácida

deja su acento diacrítico

a lomos de la imaginación,

apoyadas las manos en un buen libro

y abierta de par en par

la capacidad de sorpresa,

observando el brazo arqueado del flexo

que evita que pueda perderme

en la masa amorfa de lo desconocido.

27 abril 2026

DANZA




                                           A mi hermano Juan


El violín dejó una estela de regusto,

de dulce nostalgia enamorada y un paladar denso,

como de leche condensada

y almibarada a la infancia.

Eran los primeros compases

de “La leyenda del beso”

esos que te hirieron de infantil ternura

y te dejó marcado de manera indeleble

en el oído interno para siempre.


Es el inefable perfume de los recuerdos

que se enquistan, sin ser notados,

en las horas felices;

y ahí se alojan para siempre,

en aquel tiempo achatado por los polos

al pasodoble en masa

o el espectáculo del tango de Pedro y su sobrina

convocando todas las miradas.


Ella era ligera como una pavesa,

como esos confetis lanzados al aire

que danzan en la ingravidez de lo sutil

hasta caer al suelo en amalgama de color,

o remontan y levantan el vuelo,

sin conocer el destino, antes de posarse.


Son recuerdos tan imprecisos como fijos

que hoy gravitan en el aire,

como aquel cuerpo joven y grácil

que evoluciona colmado de emoción

en escala oscilante de candor y de ternura. 

26 abril 2026

CANCIONCILLA INFANTIL

 



Aquella tarde de abril

cuando el sol ya se ponía,

se puso mustio el jardín,

al tiempo que trascendía

el aroma del jazmín.


Por ti me bajé al arroyo

buscando juncos y aneas,

y solo encontré mastrantos,

de tal rigor y profusos

que su aroma aún marea.


Murió la tarde en la loma,

el sol se fue resbalando

por la ladera poniente,

cuando el cielo enrojecía

y la luna fue asomando.


Yo sentí que me embriagaba

esa conjunción de estrellas

que el cielo iluminaba,

y la blanca veladura

de tu mirada de nácar.


Por el camino de vuelta,

antes de llegar a casa,

se nos cruzó un cervatillo

como un cordero lanudo:

blondas de azúcar y nata.


25 abril 2026

TOLERANCIA

 



Eran tiempos de radicalismos,

cuando el silencio se hacía obligatorio

y cómplice, y por el sumidero de la omisión

se conseguía la paz deseada y añorada,

y la armonía impuesta.


Y sucedió lo inevitable, y nos dimos

un borrón de olvido y cuenta nueva

con aquellos mimbres del viejo canasto,

a pesar de las incontinencias para muchos

y las bravuconadas de los otros.


Asentados los días, y ante la panorámica

de la Exposición Universal en Sevilla,

Eduardo Chillida peinó los vientos del Guadalquivir

con su imaginativo monumento a la Tolerancia,

y desde entonces, entre la Torre del Oro

y el Puente de Triana, su sinuosa nervadura

muestra la ductilidad de la brisa con firmeza.


Pero se adocenó la calma a lomos de lo soez,

y paso de lo ocasional y festivo a lo ordinario,

y en la nervadura de los días se orilló el insulto,

la paciencia y las muchas aguantaderas,

y de lo exquisito se pasó a la ordinariez,

como del respeto a la intransigencia grosera…


¡Qué bajonazo! ¡Cuánto hemos perdido!

Donde moraba la exquisitez parlamentaria,

ahora merodean subalternos y mozos de cuerda

sin calidez ni calidad, segundas y terceras líneas

que solo cuentan en el empeño de lo abyecto.

24 abril 2026

ABRIL

 




Y llegó abril marchando sobre los pies

con sonido de tambores y cornetas,

para subir hasta el Calvario.

Y la música de capilla nos ayudó a inferir

si andamos o no por el camino adecuado.


Ya habían estirado los días

y se habían difuminado algunas penumbras.

La hierba anunciaba una nueva floración

y los naranjos no se quedaron rezagados

sino ensimismados los paseantes.


Y se plantó en la segunda semana

con alegres sonidos festivos

para celebrar mi ochenta cumpleaños.

Y recibí toda una mochila de afectos,

y me desbordaron las muestras de cariño

que me elevaron por unos instantes

por encima de las nubes de lo soñado.


Y con los compases oportunos llegó la Feria,

y una explosión de lunares y farorillos

confundió la noche haciéndola pleno día.

Y la música se hizo cascada festiva,

y la mujer bajó de los altillos una oleada de flecos,

y desnudó sus hombros que cubrió de hilaturas,

y el albero se cubrió de achares, garbo y tronío…


Y volverá de nuevo abril sobre el calendario,

y pasará lista, y serán notables las ausencias.

Y ojalá. Y ojalá yo no falte a la cita.







23 abril 2026

BOSQUEJO DEL AMANECER

 


                              Fotografía de Ana Escalera


Un deslumbramiento,

un posible destello o una pesadilla,

una cabriola en la cama

cuando todavía, más dormido que despierto,

era tensa la porfía entre la noche y el alba.


Todo muy oscuro, pero un relumbrón,

una mancha de colores abocetados,

como aplicados con la yema de un torpe dedo,

o con un impreciso y zoquete difumino,

dejo una mácula coloreada y sin bordes

en el desconcierto de los primeros instantes

de esta recién estrenada vigilia.


Más tarde, cuando todos los sentidos

estuvieron activos, y supieron calibrar

entre el sentido de la vista y el intelecto,

fue cercano y bello ese regalo primaveral,

donde la naturaleza hace germinar

una selección de tinturas con la habilidad

de un maestro pintor, tal vez impresionista.


De nuevo cerré los ojos, pero ya estaban

dañados por la luz y seguían fantaseando,

torpes para dilucidar con precisión,

pero afectos a ese incidente, sin explicación,

que quizás tenga que ver con lo soñado

y no precisamente con lo vivido.


22 abril 2026

FUTURO COMPLEJO

 



Vengo caminando desde el pretérito

y amasando y conformando lo que soy,

en medio del entorno en que me muevo.

En el pretérito, guerras, muchas guerras,

y en el estudio de la historia del hombre,

la guerra como diapasón de la lenta

cadencia y la musicalidad de los años.


Lo que intuyo es un ir a más

por el camino de los imponderables,

apoyado en el bastón de los días

y tratando de sortear los escollos,

si bien no siempre son eludibles.


Conjugar el futuro es siempre un acertijo,

pero hay cosas que se intuyen a lo lejos,

como las posibles vicisitudes en el camino,

y otras que nos asaltan con la ferocidad

de lo hasta ahora inesperado e imprevisible.


No es mi derrota la que lloro y lamento,

es el mundo que dejo a mis herederos:

la falta de honestidad y la rapiña, los bulos

entronizados en el diario de sesiones,

los exabruptos, la pérdida de ideales,

y como coronación de la reina de la fiesta,

la imposición de las armas caiga quien caiga.


Viene a un mundo de silencio, cuando

ya se habían acabado los fratricidios,

y temo que voy a despedirme en el fragor

de un estallido incontrolado y estéril:

¡cainitas de principio a fin!