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18 octubre 2026

VESTIGIOS

 




Dijiste: jamás podré olvidarlo;

pero nunca supe

dónde rebobinas lo evocado,

ni con qué métodos lo reproduces.


Entonces vi un guiño de complicidad,

entre pícaro e inocente, en tu mirada,

y supe que lo habías filmado,

y lo confirmaron los ademanes de tus gestos.


Luego, al girar la cabeza,

se perfiló tu oído izquierdo como un radar

que levanta acta sonora de cuanto escuchas

y empezaron mis dudas.


La forma en la que degustabas el café

tampoco era de un ser corriente,

ni la manera de acariciar la taza era común

a la inmensa mayoría de los mortales.


Pero fue tu olfato quien me dio testimonio

de que nada que suceda a tu alrededor

pasa inadvertido para tus pituitarias:

tu virtud acrisolada son los cinco sentidos.



17 octubre 2026

DERIVADA

 




Oigo un trémulo goteo de lluvia

que atraviesa mi sueño con musicalidad

y me empapa desde la cabeza a los pies.


Es la madrugada, son esos instantes

donde todo se magnifica

y lo nimio se hace turbulento,

y aparece subrayado en primera línea.


Prendo la luz, la sacudida me cierra los ojos.

Las tres y media. Un momento inoportuno

en el que buscar derivadas o desenfoques

sin salirse por el peralte en un último tumbo.


En el baño, parece que reina la normalidad,

si bien, lo complejo será, en adelante,

trazar cada una de las coordenadas

de la paz y el ritmo sosegado de las cosas.

16 octubre 2026

CALLE SIN SALIDA

 




Son pocas, pero hay rótulos

en los que se responde a las incógnitas

con la destreza del maestro,

-en el encerado-

sin necesidad de hacer logaritmos,

ni de estrellarse contra un muro.


Nadie saldrá vivo de esta agitación:

unos verán aliviados sus tormentos,

otros se desesperarán

cuando vislumbren

que se les acaba el saldo

y apenas les queda calderilla.


Antes o después seremos ingrávidos,

-opacos o luz, depende-

y se acabarán las dificultades circulatorias

y también las de estacionamiento,

aunque demasiado tarde,

sin otra salida que la resignación.

15 octubre 2026

ÓSMOSIS

 




Trae tu mano,

ponla sobre la mía pensando

en coordinar nuestros latidos

bajo una misma partitura.

Hagamos del silencio la musicalidad

en la que percibirnos armonizados,

hasta alcanzar esa misteriosa ósmosis

de ser el otro, sin dejar de ser uno mismo.

Después de más de medio siglo,

la pertenencia es esa alteración de lo físico

donde uno ha dejado de ser netamente

una singular bolsa de infusión,

para evolucionar en una taza de tisana,

compartiendo y cargando fluidos del otro,

sensaciones, inquietudes y anhelos,

que configuren al unísono nuestra esencia:

ósmosis, la media aritmética de dos en uno.


14 octubre 2026

MOQUETA DE OTOÑO

 



Alfombra, moqueta mullida,

cuya musicalidad con sordina

tiene el compás de nuestros pasos,

lentos, firmes, parsimoniosos

como la cadencia armónica

de un adagio con el acento picudo en cada nota.


Un surtido de colores,

de vida evanescente que se escora

con el quejido de una lágrima

y se derrama en el andate parsimonioso

de una sucesión de lamentos.


Cuando la cadencia se hace coda,

cuando el alegro sentido e interno

se ha travestido de monotonía,

de queja, de sollozo, de lágrima, de duelo,

de un pesar inquietante de soterramiento,

entonces… La música toma el protagonismo

con su parlamento acrisolado y único.


13 octubre 2026

LA MURALLA

 



Cortocircuitado,

entre los muros de piedra

de este vil amurallamiento

que me confina,

hacia un interior que no expande,

ni fermenta, ni tampoco florece.


Estoy urdiendo la fuga,

un hasta siempre

que sin las capacidades de antaño,

ni los contactos externos,

es más enrevesada.


Un tiempo adverso,

una climatología que no ayuda,

una afrenta que debilita

el poder de resistencia,

pero sobre un subsuelo que ha de fagocitar

todo pericia maliciosa.



12 octubre 2026

NEBULOSA

 



Se me ha roto en pedazos

el vaso de los sueños,

no fueron tan lesivas las heridas

como volver de lo desconocido

y no recordar el camino de regreso:

ahora todo son fragmentos,

un puzle imposible de reconciliar,

un páramo donde se ha vertido

el escalofrío de asomarme

y quedarme prendido a tu sacudida,

a la posible rapsoda que me acercó a ti

y se me derramaron las palabras

sin control posible,

anegando el camino de regreso,

clausurados todos los portillos.

Si acaso está a tu alcance,

libérame de esta negra espesura.