26 octubre 2021

NATURALEZA Y TÚ



 

He evitado hablarle al jazmín

de tu belleza, de la dulzura

y pulcritud que por virtud cultivas;

del blancor y el aroma que trasminas,

por evitarle el soponcio

y que acabe su frondosidad

y languidezca para siempre

en el rincón mustio que hoy es alegría.

 

De saber de ti, el azahar del huerto

dejaría de exhalar en tu presencia

y hasta el arroyo enmudecería

contemplando la beldad de tu verdad.

 

He observado que hasta las abejas

se postran genuflexas a tu paso,

que pliegan sus alas en señal de sumisión,

ante la incapacidad de hacerte sombra.

 

El estirado sauce se agita en elogios

y hace melodía con la brisa en sus ramas

y junto al temblor de sus hojas

es salmodia que se eleva

loando tu singularidad sin medida.

 

En los cafés, y también en los mentideros,

todos bajan la mirada con solo oír tu nombre,

y en mi conciencia y en el sentir común

la inalcanzable estatura

de tu grandiosa majestad y sencillez,

de la que me declaro tu más fiel súbdito.

25 octubre 2021

RASTROJO



 

Llano detenido. Se duerme el campo

bajo el sopor del estío.

Vergel reseco. Rastrojo que evoca

al pan de ayer

y al regocijo del silo de hoy.

Un concierto de chicharras

ameniza la mañana

y anuncia las temperaturas habituales

para este momento tórrido.

Un número desconocido de cigarrones

ensayan sus saltos olímpicos

como agrimensores exaltados

con sus brincos olímpicos

trenzando el territorio.

Todo está reseco. Una perdiz,

seguida de sus cinco perdigones,

imparte la clase práctica

del noble ejercicio de la rebusca.

Allá por el infinito traspone un rebaño de ovejas

orillándose por la ribera,

donde la chopera mantiene un diálogo

verdiblanco con la brisa;

a sus pies corre en silencio un arroyo

bajo el disfraz de la inexistencia.

El sol se ha instalado en el cénit

y su espada de luz

es herida certera del que todos huyen.

Casi fuera del alcance,

donde la visión parece hervir

en el aire que corona el rastrojo,

una encina desparramada y sola,

una isla, un refugio donde el silencio

son voces apagadas que sestean.

24 octubre 2021

UNA VIDA EN COMÚN

 


Y tú,

sin saber que has llegado suavemente

para hacerte primavera entre mis versos.

ROCÍO BIEDMA

 

 

En brazos de un sueño,

en la quimera

en la que me columpio,

te adivino arremolinados el uno al otro

sin entender de espacios ni distancias.

 

¡Oh gozosa sonrisa!

¡Oh ángel sublime!

¡Oh gorjeo melodioso

sobre el pendular de tu pasos!

¡Oh creativa primavera!

¡Oh alteración del torrente sanguíneo

que todo lo concilias y rejuveneces!

 

Por la escotilla de tu sonrisa,

mientras el aire y el espacio es nuestro,

mientras se cierne sobre nosotros

el efímero presente,

adivino un tiempo nuevo

en el que todo es dicha

y tú y yo controlando las riendas

que han de conducirnos

a una vida en común.

 

¡Date prisa, hermosa mía!

Hagamos primavera

en este vergel que se nos abre

como mesana de nuestra vida futura,

al socaire de mis suspiros desbocados.

 

¡Déjame habitar en tu vida!

¡Hagamos de la dicha nuestra patria,

la casa común donde eternizarnos!

23 octubre 2021

CLARO DE LUNA

 


 

El piano va derramando su perfume

por entre los intersticios del silencio

mientras observo,

con los ojos entornados,

la memoria de tantas lunas llenas

y sus tres complementos

del resto de los cuartos de su ciclo.

 

No me atrevo a manchar el silencio,

ni tampoco el pentagrama

cadencioso y envolvente

como la monotonía de una madre que arrulla

al abrigo de su pecho

o de un enamorado que mira abstraído

en el columpio de la música y su mutismo.

 

La melodía de Bethoven se expande

hasta ocupar todo el espacio

y llega, y constriñe, y me apasiona,

y me obliga, y me somete,

y me siento concertino

de mi propio silencio

incapaz de mejorar la sonata con la que me acuna

mi prima María Márquez Torres.

22 octubre 2021

DE LO PERFECTO



 

No es cierto. No existe

el futuro perfecto más que como

inalcanzable entelequia;

como ese monte que invita a la cúspide

y provoca el deseo,

y tras la ascensión hay otro monte

igual que el anterior.

 

De manos imperfectas,

¿cómo esperar la perfección?

 

Tampoco el fuego es perfecto:

en verano es molesto,

acogedor en invierno,

pero no alimenta nunca

si no tienes y amasada la harina.

 

De manos imperfectas,

¿cómo esperar la perfección?

 

No hay acción perfecta.

Solo el amor transita ese camino,

pero necesita ser complementado

con ojos idénticos en la recepción,

y a veces se pierde por la colada

de las malas interpretaciones.

 

De manos imperfectas,

¿cómo esperar la perfección?

 

Tan solo el silencio se aproxima a la perfección:

en silencio crecen las plantas,

en silencio traza su órbita el sol

y también los planetas, y la luna, y las estrellas,

y el dedo índice de Dios.

 

El hombre no hace nada perfecto,

¿cómo esperar de él la perfección?

21 octubre 2021

EL DISEÑO



 

Un madero puede ser

cepo de esclavitud

o tabla de salvación,

amparo, refugio o pira.

 

Los mismos brazos que abrazan,

que aman, que miman,

pueden maltratar;

la misma boca que besa

sabe proferir insultos

y amenazas.

 

Con la misma espada

se defiende o se ataca,

con el mismo acero bélico

se pueden forjar arados,

podaderas o juguetes.

 

El bien y el mal no residen en la materia

sino en el diseño,

en el destino último

que el hombre le haya asignado.

20 octubre 2021

TODAS LAS BATALLAS

 


 

Se palpó una pequeña anomalía

en uno de sus senos

y se le desdibujó el jardín de su sonrisa;

desde entonces riega con lágrimas

y angustias su virginal hermosura,

y se ha vestido de tinieblas

la luz de su mirada.

 

Esos pómulos de durazno

han tomado la opacidad sombría

de un atardecer de tormenta;

en las cerezas de sus labios

se ha recostado un rictus de tristeza

y en su lóbulo izquierdo un mal augurio

que le susurra día y noche.

 

Ha dejado escapar de su regazo

la confianza, la fe en la ciencia

y en el cayado que a ciegas le conduce;

hasta ha dudado de la certeza

del camino que le condujo hasta el presente.

 

Nadie aprende en experiencia ajena,

mas cuando salga de esta,

cuando el brillo y longitud de sus cabellos

sean la impronta de su nueva sonrisa,

sabrá que la vida no es la pulcritud

de una línea recta,

sino una guerra que ganarle al tiempo,

─batalla a batalla─

y que la edad es la suma de todas ellas.