03 febrero 2026

LA RAMA

 




Tanto en el naranjo como en el olivo,

y también en la higuera o el almendro;

en cada rama del árbol,

bisbisea la misma esencia

desde las raíces a la copa.


Una rama, un brazo rígido, un fragmento

que se hace la ilusión de ser autónomo,

pero que se amamanta de la misma ubre,

de la misma sabrosa savia,

en cuyo sabor sabe deleitarse, crece,

se desarrolla y se produce.


Dependiendo de la altura sobre el tronco

y de la orientación en suerte,

a una rama le azota el Levante

y a otra el Ábrego o el Poniente;

una se ensortija su pelambrera

y otra mece su melena

al soplo de las circunstancias.


Cada rama, genuinamente única,

absoluta e irrepetible,

es conjunto y es convergencia

de cómo lo esencial de la vida

es invisible a los ojos

y pasa de puntillas

sin apenas levantar sospechas.

02 febrero 2026

DUERMEVELA

 




El despertador hace guardia

en la mesita de noche,

con sus dos minutos de adelanto,

y se mantiene en silencio expectante.

Ya es hora, pero el cansancio sigue desbordado

y se oculta de las primeras luces del alba.


Sobre los adoquines,

repiquetea la lluvia mortecina y mansa

como arrullo que invita a estirar la noche

más allá de sus fronteras naturales.


Ella es ausencia presente

que respira armónica y sosegada;

busco sus pies

y me responden al estímulo desplazándolos

hacia un encuentro acaramelado.


Entre las sombras,

el acusador ofrece su gesto contrariado

y amenazante, capto la sutileza

y me deslizo de entre las sábanas

buscando torpemente con los pies las zapatillas:

no hay dudas, a la noche le queda pequeño

su pijama de rayas.


01 febrero 2026

LA ROCA

 




La roca, seguramente sueña

en sus pétreas entrañas

el latido que le empuja a imaginar,

a soñar esa vida escondida

cuyo pálpito conoce,

pero le sobran muchas esquirlas

antes de vislumbrar la figura concreta

por la que será desplazada y conocida.


En ese anonimato pétreo,

la luz mortecina en lo recóndito,

el alma aún no exenta

que oculta sus formas en la espera.


En la cantera, una veta exquisita;

en el cargadero, anonimato durmiente,

materia amorfa antes del devastado;

en el taller, luz que se anuncia

y se vislumbra tras cada golpe,

hasta quedar integralmente exenta.

31 enero 2026

YO TUVE

 




Yo tuve una pecera,

una esfera de cristal transparente

con casquete truncado a modo de boca,

como la ansiosa búsqueda de libertad.


Yo tuve una jaula,

una cárcel preciosa donde un pájaro amarillo

cantaba sus tristezas entre rejas de alambres

y me deleitaba con sus trinos amargos.


Yo tuve la aviesa fortuna

de quebrar el cristal de la pecera,

y se derramó el agua,

y se derramaron hasta el suelo los peces,

y aquella libertad momentánea fue la puntilla

para aquellos colores agitados

que por siempre perdieron la movilidad.


Entonces, y solo entonces,

supe que no tenía una orquesta en casa,

sino una prisión con barrotes y sin sentencia,

donde un pájaro amarillo hacía mis delicias,

a cambio de su cadena perpetua.


Ahora tengo que salir a la naturaleza

para poder deleitarme de esa musicalidad

que no me pertenece…

Y resulta que hasta las flores ínfimas,

los troncos retorcidos o las copas esbeltas,

así como los hierbajos, en libertad y sin nombres,

tienen un atractivo misterioso en los que me deleito.

30 enero 2026

PARTITURA

 




Sobre el papel pautado,

notas subrayadas de silencios;

una mano generosa que esparce

la simiente y también las amapolas,

en proporciones

adecuadas de ritmo y belleza.


De entre la espesura de espigas,

el ritmo que imprime la brisa

y mece la melena rubicunda,

con el ondulado y alegre colorete

que la ruboriza y enternece.


En cada pentagrama una estrofa,

en cada líneo del esfuerzo un verso;

tras de cada empeño estridente

un pianísimo que atempera las fuerzas

y recoloca lo sugerido entre las exigencias.


Tras la álgida instrumentación,

un solo sugerente que apuntala.

Y así, en el altibajo de cada cadencia,

el sube y baja armónico de la melodía.


29 enero 2026

BESOS EN EL AIRE

 




Besos en el aire,

como planeadores sobre el objetivo,

como kamikaze que se deja prender

por el éxtasis de tu onda sonora,

en versos que nacen en lo profundo

y germinan en el nivel intimista

donde nadie queda a salvo

de ser prendido y asaetado,

como Cupido, como Teresa o Sebastián:

una herida profunda y gloriosa

donde el paraíso se hace transparente.


Mirándote de frente, Onofre,

desde estos peldaños inferiores

sobre los que me empino con empeño

por acercarme a ti,

me siento súbdito de tus palabras,

y más que honrado, ensalzado

por tus muestras de cariño y amistad

que tan generosamente me dispensas.


No rechaces mis balbuceos,

-seguramente insípidos-

imprime en ellos tu acento,

la catadura que me sobrepasa,

y dígnate recibirlos como testimonio de amor,

en ocasión de tu octogésimo tercer cumpleaños.

28 enero 2026

LINDURA LINDERA

 




Al otro lado del seto,

la sobreabundancia, la lindura lindera,

la musicalidad de notas inspiradas

y la cadencia de lo festivo

en el rigor común del día a día.


Un seto, tan solo un seto nos separa

de esta vecindad codo con codo,

murmullo con murmullo y eco con eco.

Desde aquí la escucha atenta,

desde allí, la musicalidad pianísima

y las bellas cantatas con las que despierta

mi ritmo adormecido entonando en do.


Por encima del muro, se asoma el verdor

incendiado de un rojo magenta-fucsia;

tal vez sus mejillas, el rubor de sentirse

seguida paso a paso por un espía que presiente,

pero que palpita con sus toses y carraspeos

y que se deleita cuando entona,

desde los cálidos a los agudos de un aria

y se deja sacar de área con su lindura lindera.