25 febrero 2026

DEL TODO A LA NADA

 




Asepsia, voces sutiles y extrañas,

un sol derramado que deslumbra

e invita al recogimiento inerte

bajo un sueño inducido.


Se ha corrido un tupido velo,

un esperanzador verde que se extiende

por la estepa inmaculada y brillante

que me invita a la inconsciencia.


Creo apreciar una jerga profesional,

un deshilachado ininteligible

que va tropezando con el sonido acolchado

por entre los eslabones perdidos.


Un desierto sin límites ante mí,

desconocidos tecnicismos con eco

me aíslan de mí mismo y del entorno.


No era inocente aquel picotazo.

No soy… no soy dueño de mí,

no alcanzo a quejarme, cuando siento

que estoy transitando del todo a la nada.

24 febrero 2026

SENTIR LA VIDA

 




Para saber que existes

hace falta algo más contundente

que una simple mirada

al espejo de los días,

y bastante más que el vértigo

que subraya ese aldabonazo de atención

que sobrecoge.

Un paréntesis podría ser apropiado,

a condición de que tenga

forma infinita y moldeable,

contornos y entornos

que ensalcen la robustez de tu esencia.

Sentir la vida es sentarse y contemplar,

palpar el pulso con la mano fría

y descubrir que el pálpito es interior

y no desvela su misterio;

saber que a través del tacto,

y en profundo silencio,

puedes tomar conciencia

y acompañar, y acompasar,

y comparar, y comprender

en el silencio que habita en ti.

23 febrero 2026

EXTRAÑA MEDIANÍA

 




Mirando hacia atrás,

siempre fui extraña medianía:

maduro en la infancia,

iluso y pretenciosa jovialidad en la vejez…

Uno en la multitud,

múltiplo en la soledad;

ni último ni primero, masa uniformada,

sin trascendencia alguna ni militancia.


En algún momento, extraño fogonazo,

ráfaga luminosa con el pie cambiado

como excepción que confirma la regla.


Ahora, próxima la meta,

ni medallas ni fracasos,

ni primero ni último,

uno de tanto que llega sudoroso y cansado,

con el dorsal prendido al torso,

fatigado del largo esfuerzo

y con una leve sonrisa victoriosa

por ser, ni más ni menos, uno de tantos.

22 febrero 2026

MEDITACIÓN

 




Hoy medito, Señor, y te pregunto

si acaso tienes diseñada mi salida,

si en este desierto, amén de sed y hambre,

de oscuras y seductoras provocaciones,

tendré fortaleza para preservar la vida.


Sé que tengo que ponerme en camino,

pero a veces me confundo y hasta dudo

cual es la senda por la que conducirme,

sin trastocar mi vida en desatinos,

pues por la que circulo es solo un barranco

que me distancia y me aleja de mi sino.


Sé que eres el camino que conduce a la vida,

soy consciente de ello y me planto a la orilla,

quizás un arrebol me seduzca y me oriente

cuando deslumbras de destellos los fantasmas,

al tiempo que vas cerrando todas las heridas.


¿Cómo cambiar la polaridad de muerte en vida?

¿Con qué mano lidiar las ostentosas ofertas?

¿Cómo fiar en mí lo que me puede y domina?

¿Con qué pasos, Señor, desandar los caminos

de los viejos errores que hoy me esclavizan?


Aquí estoy, Señor, orillando el sendero,

uno más en la ingente multitud desarraigada,

cargando la mochila de mis desafecciones

y esperanzado, en tu mirada transformadora,

para que me concedas, Señor, preservar la vida.


21 febrero 2026

HA VUELTO

 




Ha vuelto,

después de un largo periodo,

donde la lluvia y el viento

medraron en las cavernas

de lo recóndito

y asumieron el rol de protagonistas,

ha vuelto.


Ha renovado su abono

el tendido de sol y ha vuelto

a relucir su hermosa sonrisa,

como cola infinita plena de desparpajo.


Han vuelto también los pájaros

dibujando arabescos de caprichos

bajo la carpa azul inmaculada,

y también las mariposas,

con sus vestidos de lunares rojos,

azules, amarillos y blancos,

y han llenado de sevillanía

el paseo matinal

y también el nostálgico atardecer.


¿Y tú? ¿Qué has hecho tú

de tu gesto húmedo y con verdina

a fuer de miedo y encierro?


Ha vuelto. Ha vuelto la luz

anegando las sombras,

aireando los barrotes domésticos

y desenterrando los miedos.

Ha vuelto a estamparse la sonrisa

como inequívoco sello de esperanza.

20 febrero 2026

LO COTIDIANO

 




Salgo deslizándome de tu costado

cuando aún no te has colmado

y me dispongo a esperar el nuevo día

con suma impaciencia.


Andaré en tinieblas, por no alterar

el ritmo del alba en la que te acunas,

en tanto aguardo con cierta tolerancia

inaugurar contigo la mañana

y hacer festivo lo cotidiano a base de empeño.


Tú vendrás a mí cabalgando una ilusión,

sobredimensionada como en un bostezo,

en ese instante mismo que bate la ola

sobre la que te deslizas a mis espaldas.


El silencio se hace alboroto, atemperado

y cálido, cordial y muy esperado.

Y con él la promesa de un nuevo día,

un planteamiento abierto a la intemperie

en la que nos desenvolvemos,

con las variables de una improvisada melodía.


Un día más, la monotonía de lo cotidiano.

19 febrero 2026

AMANECE UN TIEMPO NUEVO

 



                Fotografía de Escolástico Martín, "Tico"


                    Amanece la luz para el justo,

                y la alegría para los rectos de corazón.

                (Sal 96, 11)


En la penumbra de este amanecer,

un rayo de esperanza

ilumina el camino de la concordia,

el asidero al que encadenarnos

para reconstruir desde los cascotes.


Pasaron los temblores, los temores,

el miedo aferrado a la afonía del silencio.

Es hora de alumbrarnos de una misma luz,

de calentarnos en la misma lumbre,

bajo los acordes de un mismo espíritu.


Todos de la mano, todos uncidos

a una misma y única esperanza,

para minimizar y suturar las heridas,

tanto las ajenas como las propias.


El sol alumbra el nuevo amanecer,

vindiquemos la alegría como himno,

el júbilo por la supervivencia

y la esperanza de alcanzar

una meta común, codo con codo,

hombro con hombro, hasta saciarnos.


Apoyando, no criticando, no discriminando:

toda vida, desnuda de oropeles,

neta y tasa única en toda subasta.

Amanece. Trae tu mano, toma la mía:

encadenemos los esfuerzos de todos,

hacia un mismo y único fin.


Preservaré tus manos de mi crítica,

sellaré mis labios con el silencio,

les daré un suave toque de sonrisa

con el vehemente lápiz labial,

y apoyaré los esfuerzos de todos

con mi voz o mi silencio,

hasta quedar alumbrados de la única luz.