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04 noviembre 2026

VAGABUNDEANDO

 



En gerundio, uno no se siente solo,

pues va acompañado de ese cortejo

anómalo, incógnito y populoso

que aporta el bullicio,

aunque ellos vayan al pairo, como hojas secas.


“He andado muchos caminos…”

Ahora lo hago sin ruta fija

y sin otro objetivo que ejercitar la musculatura,

para que se afiance en mí y no me abandone

en la lasitud de la inoperancia.


Como contrapartida el murmullo de la ciudad,

y el infernal ruido, a veces,

me cuenta al oído las peripecias

de quienes se cruzan en mi camino:

viene a ser como un muestrario de la A a la Z,

un surtido entre la vanagloria y la inoperancia.


“Yo voy soñando caminos de la tarde”,

de mi atardecer, mas sin dejar de soñar.


03 noviembre 2026

DISCURSO ENTRE LÍNEAS

 



Hasta que la vertical no se desmaya,

no encuentra acomodo, ni relax

sobre el que descansar y soñar.


La acción suele presentarse erecta

como simulacro de operatividad en desarrollo,

mientras la pendiente en caída

evoca un cierto desmayo inevitable

que se aproxima a lo soñado.


En la horizontal anida el descanso,

el ocio licencioso o asumido,

y en la helicoidal los sueños sublimados,

al tiempo que la quebrada

va de sobresalto en sobresalto.


En la espiral anida la salida por la tangente,

y en la vertical la inercia acelerada en salida,

o en sentido inverso, la gravitación y el golpe.


Digámoslo entre líneas, entre tú y yo:

¡Salgámonos por la tangente!

02 noviembre 2026

EL RELOJ

 



Las palabras son minucias,

como el minutero:

no es lo mismo y veinte,

que menos veinte.

En cambio la hora en punto

es pulcritud y precisión:

pasan los minutos

en el reloj de la torre

y lo hace como de puntillas,

sin hacerse notar, sin aspavientos;

en cambio, la hora en punto

es rotundidad sonora,

y la campana lo vocea

agitando el badajo

con toda energía y solemnidad.

Pasan los minutos, las horas, los días,

y yo acabaré haciendo silencio sepulcral,

mientras el reloj seguirá

con sus cansinas vueltas y revueltas.

01 noviembre 2026

LAS MANOS

 



No eran grandes, tampoco pequeñas,

era normalidad nada destacada,

pero en su hueco cálido

cabía la expresividad acorde a sus sentimientos

y hasta los sublimaba con mucho encanto.


Con los años, y su mucha entrega,

-más hechas a dar que a recibir-

no solo acabaron un tanto huesudas,

sino que su gesto era un acusado dativo,

un libramiento con gestualidad de caricia,

siempre en sustantiva salida.


Al unirlas, en esa acción de encuentro,

el improvisado vuelo de una paloma,

conforme el sonoro aleteo

de los alvéolos de quien las observa;

las manos: sugestivo mundo de caricias.

31 octubre 2026

AUNQUE

 




Aunque cerréis las puertas y ventanas

para que no se filtre la malicia,

la oscuridad encuentra siempre rendijas

por los que adentrarse y comunicar

sus negras y pérfidas inquietudes,

y sus irresolubles incógnitas.


Aunque vigilen los caminos,

las calles, avenidas, y los transportes,

filtren el aire y polinicen las sendas,

el mal tiene su propio resuello

y buscará y dará con la manera

de contagiarnos de su infecta perfidia.


Aunque han puesto señales

y distribuido numerosas advertencias,

aunque se nos ha notificado por las redes,

sabes que los bulos suelen correr en paralelo; por tanto,

toma precauciones y no corras riesgos innecesarios:

el mal se goza en si mismo con su malicia

y se condecora con chorreras y chorradas.



30 octubre 2026

EL MALECÓN DE LA ESPERA

 



Se que existo porque me has mirado,

porque me asomé a tu cristalino

y comprobé que la mixtura era posible.


Déjame agotar mi impaciencia,

en tanto dibujas para mí una sonrisa

que abra el portillo de tu ensimismamiento,

en la privacidad de tu trinchera.


En tanto derribas el cerco

que nos separa y aísla,

quiero que sepas que todo cuanto aguardo

es ver caer el malecón de la espera,

la frontera entre tu aduana y mi impaciencia.


Déjame derribar la cerca que nos separa,

la cota inaccesible entre tu negativa

y mi empeño; entre el hielo que te circunda

y las brasas en las que me carbonizo,

hasta que logre rendir tu corazón y hacerlo mío.

29 octubre 2026

INCÍVICO

 



Son trozos de papel,

pero no vinieron volando

o germinaron entre las plantas,

tampoco los plásticos, ni los envases

de esas comidas frugales

a la orilla del río,

en el remanso del paseo

que atraviesa, como columna líquida,

la espina dorsal de la ciudad.


Sí, las hay, y jalonadas a lo largo del paseo,

pero hacer buen uso de las papeleras,

implica haber asistido con atención a urbanidad

y militar en la consideración ajena.


No son cadáveres naturales,

por eso no los desintegra la tierra

y hasta hieren como vidrios rotos,

para todo aquel que se esfuerza

por el respeto a la naturaleza,

y también al prójimo.