18 julio 2024

FARO ILUMINADO

 





Día oscuro, amenazante, tormentoso.

La Sierra Blanca vestida con tules grises

y las embarcaciones sujetas a puerto:

un amarre general y muy mal tiempo

que lo justifica con toda firmeza.



No ha llegado a llover, pero la reclusión

es generalizada y justificada.

Mientras se espera el desenlace,

corroborado por los informativos,

los cielos derraman la caja de acuarelas

y se despliega una bandera multicolor,

de forma tangencial sobre el faro

y la tarde se viste de ilusionante esperanza.

17 julio 2024

EL OLVIDO



El olvido es ese pasacalle cotidiano

que amanece sin buscarlo

y pasa las páginas de la partitura

con el mismo desplomo del sol

en cada atardecer.

 

Su escollo es la urgencia del hoy,

la sepultura a la primacía

que se queda obsoleta,

salvo esas heridas del corazón

que requieren otras terapias

y permanecen para siempre

como cicatrices del alma.

 

Un barrido, un poner orden

para abrir las puertas a otras novedades,

un evitar la saturación que embota

y por acumulación empalaga.

 

El olvido, la autodefensa que sale

por el rebosadero de lo inapreciable

y deja espacio libre a las novedades.

16 julio 2024

JARDÍN

 




Un mirlo husmea con su pico amarillo

sobre el césped recién cortado.

Se afana con cierto ahínco,

lo observo sin saber qué es lo que persigue,

pero insiste una y otra vez.

Bajo mis pies desnudos se estremece la hierba

y el jazmín compite en belleza

su estrellado blancor sobre el verde.

El sauce llora su lánguida soledad

arracimándose hacia el suelo

y la dalia se enciende como un sol poniente

mirando al lejano horizonte de los ojos.

Los pensamientos, los de lilas miradas,

hacen hilo conmigo y me acercan

la imagen de tu ausencia,

ese desgarro que me saja el pecho

y me invita al desconsuelo

de este estar sin ti.

15 julio 2024

DISPARIDADES

 




Un morito pide pan,

yo me hago el desentendido

y lo miro con desconfianza.

Un extranjero ostentosamente rico

pide visado y residencia,

yo aplaudo la diligencia

con la que la Administración

allana los caminos.

Un grupo de japoneses

sigue al de la banderita

camino del tablao

y admiro el gusto de los nipones

por el flamenco.

Un negro vende pañuelos de celulosa

en el semáforo

y reniego de él y de todos los colores,

también de los políticos blandengues.

Una orquestada banda de africanos

vende copias de bolsos de marcas

y maldigo la mafia que la sustenta.

En el prostíbulo, la sabrosura caribeña

agitando las caderas

al ritmo que le han impuesto

y en silencio se mortifican

en pago del pasaje.

Yo digo: ¡Carne fresca!

En la agricultura intensiva

mano de obra barata,

manos de muchos colores y procedencias:

miro para otro lado

y me quejo de la cesta de la compra.

En la mente los ideales

y en el corazón la hipocresía.

14 julio 2024

MEMORIA




Me doy cuenta. Mi memoria es ahora

una cama elástica donde todo rebota,

hace una pirueta y se encarama

fuera del alcance de lo manejable.


Quizás sea como un frontón

que acoge y no rebota, que acapara,

que no devuelve nunca la pelota

y ni siquiera me ayuda a llevar el tanteo.


Los años son un trampolín

desde el que asomarse da vértigo

y lanzarse al agua puro pánico.


Como el ordenador o el teléfono

tienen memoria limitada,

vivir muchos años equivale

a un embotamiento donde lo reciente

resulta extraño y la infancia

sigue escrita con tinta indeleble

y con pocas tachaduras.

13 julio 2024

TU BOCA ÚNICA

 



Y de la luz de tu rostro,

de repente, tu boca,

un pozo profundo donde abrevar

y exponerme a someterme

al infinito.


Un incendio, el carmín

hecho fuego, carne grosella,

dulzor de fresas salvajes

donde se suspende la vida

para hacerse milagro patente.


En la luz de tu mirada,

por encima de ty sonrisa,

la aprobación,

el compromiso,

la fragancia que anuncia el banquete

desbocado e insumiso.


La sumisión a la que me sometes

me subyuga y derrota,

bajo el amparo de tu mirada.


Tu boca. Tu boca única.

12 julio 2024

CANCIÓN DE JULIO




Allá al sur está la mar,

y escorándose al poniente,

el Peñón de Gibraltar.



Al fondo de dicha escena

la cordillera del Atlas,

con silueta agarena.



Agua y sal, olas de nácar

con su rítmico vaivén,

donde la luna se baña.



Costa del Sol reluciente,

una joya natural,

un amor siempre latente.



Marbella, diosa del mar,

imagen de mi ventana

de un lejano despertar.



Los veranos de mi vida,

desde la remota infancia,

y así a la despedida.