Mi lista de blogs

28 marzo 2026

EN CAMINO

 




Por el Chaparrillo se presiente,

pero es al pasar la Jaula

cuando se nubla la visión y comienza la nostalgia.

Cada tramo, su nombre y su recuerdo vivencial,

cada cuesta, cada curva, cada subida o bajada,

y el nombre propio de quien lo hizo notorio

e imperecedero como privilegio.


Tras Cuestablanquilla,

curvas y contracurvas te plantan en Savarito,

última mirada atrás y el albor

de una panorámica radiante,

que desaparece para siempre

y nos consuela el ánima

mostrándonos la mar como destino azul,

abierto al universo

y a las ansias de un mundo por descubrir.


En camino,

sin la certeza de volver sobre los pasos de nuevo

y regresar a los orígenes,

pero con el marchamo indeleble

de la cuna y el abolengo intimista de los ancestros

que va sellado en el tirabuzón del ADN.


En camino,

siempre pensando en el próximo regreso.

27 marzo 2026

LA COMETA

 




Su larga cabellera fue atravesada

por una espada de luz

que vino a incendiar el atardecer,

hasta transfigurarse

y subir y subir sin ataduras y sin desvanecerse.


A lomos de sus escasos años,

todo cuanto anidaba en su corazón

eran sueños esperanzados,

aventuras que el devenir y la sorpresa

deshilachaban en sus tardes de ocio.


Con las lecturas,

llegó a hacerse una capa ingrávida

con la que cabalgar los sueños

y surcar los cielos

hasta trascender más allá de las estrellas.


No había alcanzado aún el punto álgido,

pero en sus adentros sabía que estaba próximo,

que ese era el camino.

Y al tiempo que hizo volar su cometa

hasta desaparecer por los confines del infinito,

su volátil imaginación cabalgó los cielos

y fue al encuentro de aventuras soñadas

desempolvando sus fantasías

y arropándose en ellas.


26 marzo 2026

VEN Y CÓLMAME

 




En el silencio que precede a la bulla,

en esos instantes de caos

donde se perfila el trasiego

y los rezagados alteran el recogimiento...

¡Ven y cólmame!


En el esfuerzo penúltimo de los ensayos,

en la revisión de todos los enseres:

la morcilla, la faja, el costal,

el alma traslúcida y entregada...

¡Ven y cólmame!


En tañido afligido de cada redoble,

en el pesado camino del calvario,

en la marcialidad contenida de cada nota

y en el dibujo de mis desfiguraciones...

¡Ven y cólmame!


En la revirá, en el ¡vámonos de frente!,

en el sobre los pies o en el menos paso quiero,

en cada levantá, en cada golpe de martillo,

como nudillos acerados sobre mi piel...

¡Ven y cólmame!


En el ámbito silente de la banda de música,

en la sonoridad mística de la música de capilla,

en las estridencias de los tambores y cornetas,

con el alma sobrecogida o con espasmos…

¡Ven y cólmame!

25 marzo 2026

PANORAMA DESDE EL PUENTE

 



Hemos aparcado la esperanza

y nos agitamos en la convulsión del noticiario,

al albur de las veleidades de los más grillados,

entre estallidos y estridencias

que surcan los aires

con tino de muerte y diana personalizada y certera,

mas los acostumbrados daños colaterales

mirando hacia las materias primas

y los combustibles.

Instalados en la sinrazón,

niegan lo obvio y votan a la contra y en contra,

como si desdecirse les afianzara

en lo inmaculado.

Una mujer, posiblemente del este,

rebusca en los contenedores

con la esperanza de mitigar el hambre

y algunos sermonean con la jaculatoria

de que vienen buscando la paguita.

Vivir es no perder la esperanza,

obstinarse en llegar a conocer el mañana,

aunque los pronósticos anuncien malos tiempos

para la lírica.

Los bares han enterrado las tapitas

y han descubierto cómo se agitan las registradoras

con los cubiertos y servilletas,

los menús y las suculentas raciones.

Se asocian las ideas afines,

aunque antes se hayan puesto como hojas de perejil,

y se digiere lo indigerible

con tal de sentarte a la mesa y disfrutar el pan,

así como las suculencias del poder.

Desde el puente, más que una panorámica clara,

se divisa un maremágnum.

24 marzo 2026

MIRA A ESE HOMBRE

 




Mira a ese hombre

envuelto en la costra de su aislamiento,

en un silencio nunca interrumpido.

Quizás creas que es una sombra de si mismo,

un intérprete que no ha recibido el guion

o que masculla los muchos olvidos

torturándole en su mente.

Apenas gesticula, no sabemos si habla;

tampoco se sabe de su origen ni de su destino.

Está en presente ausencia

y junto a él el hatillo de sus escasas pertenencias.

Tan solo mira de soslayo,

tal vez por no levantar sospechas

o porque no quisiera ser un sobresalto para otros.

Mírale. No alarma,

pero es semejante a un cartel con muy escasa movilidad,

de aquellos que ilustraban las fachadas de los cines

en promoción visual;

levanta la sospecha de estar herido,

posiblemente en su interior.

Algo dentro de él le debe sangrar

por las heridas no abiertas o por sus pústulas.

Cuando recibe algo, hace una mueca agradecida

sin contenido verbal,

pero con cierta delicadeza gestual.

Exhibe lo que es,

ni tampoco todo lo que tiene: hambre.

Seguro que tan solo es hambre.

23 marzo 2026

PASAN LOS DÍAS

 



Pasan los días, pasan los años,

pasa la vida pitando, como pasa el tren,

contando y cantando paisajes,

y un bosque de acontecimientos

ulula por entre las ramas y las hojas,

son las huellas perceptibles

para cada quien en su intimidad.


Cada día un desafío, un reto que lidiar

en la oscura fronda de la intimidad,

donde se amontonan los fracasos

capitaneando lo bonancible con fiereza.


Pasan los días veloces y abrasando,

como se calcinan las hojas del calendario

en el barbecho del ningún acontecer,

con remoto y tortuoso eco a vacío.


Desde las proximidades a la meta,

mirar atrás es un océano proceloso,

un itinerario no siempre divertido

y tampoco ameno o fácil de transitar;

pero le pusimos empeño y coraje

y aquí andamos, enjaretando los día.

22 marzo 2026

LA ESPERA

 


                  Imagen de Ana Escalera


La espera, la desesperante espera,

un tiempo monstruoso y sin medida

con el ácido amargor de la desesperanza

pidiendo rendición;

una batalla abierta con la ilusión haciendo guardia,

aunque se cuela por las confiadas rendijas

de un regreso incierto,

la amenazante duda, y sigue esperando.


Se acentúa el dolor en músculos y vísceras

y en el mustio silencio invita a la rendición,

aunque es figura innegociable

que tampoco tiene cabida en su diccionario.

Al cansancio se le suma el desaliento

y al sueño la fatiga y el vago hilo de esperanza

en el que se afianza la espera.


Apoya la cabeza en su mano derecha

y el brazo en el bastidor de la ventana,

siente el acero de un vacío interior que le saja

y le supura acidez repugnante en la boca.


No ha dejado de repetir su nombre mentalmente,

de deletrearlo a ciegas en ambas direcciones,

para acabar en el grito silente de la soledad.

Pasó la noche, la luz del sol baña el horizonte,

pero ella solo siente la necesidad de esperar

y no rendirse nunca. La espera, la esperanzada espera.