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17 abril 2026

LA ESPERA

 



¡Qué dilatada es la espera!

¡Cuánta rémora en la parsimonia de la recua!

El tiempo es volátil, pero las horas eternas,

de una infinitud angustiosa y empachosa

que sube hasta el paladar y se atraganta

como si masticaras terca y retorcida tuera.


Llega el otoño languideciendo los días,

despoblando la arboleda y vistiendo

de pardas tonalidades lo volátil y premioso.

Se atrofian los relojes y hasta es posible

que pasen más de dos veces por los mismos dígitos.


Todo es premiso, lánguido e infecundo,

estéril el invierno, falsa la fecundidad primaveral

y un reseco anonadamiento el verano

amenazante con ser frugal como la siesta.


Llegué a tu puerta en plena vigilia,

cuando no apuntaba el alba,

y hasta el reloj se ha marchitado en la espera

y el teléfono ha perdido la carga y la memoria.

Tengo en un cuaderno anotados los encuentros

y en media docena de álbumes los actos fallidos.


He perdido la noción del tiempo, a base

de un continuo desaprovechamiento:

vivo en espera, respiro en espera,

transito en espera, y de esperar y esperando,

desespero con desesperanza tu encuentro.


Dos minutos ya, una eternidad volátil que se esfuma.

16 abril 2026

TELARAÑA

 



Como una telaraña,

con esa viscosidad malsana

y esa mala intención extraña

de atrapar víctimas sin selección

sino con total indiscreción;

sin limitación en número,

sino a todo el que transita de paso,

sin importar la edad o el sexo,

tanto si pasa a pie o va volando.


Es la aciaga maraña

de los que juegan a la guerra,

y van usando todo tipo de garras:

guadaña asesina de la violencia.


¿Qué podemos encontrar

sino la malsana telaraña

de quien usa sus mañas

para acabar con las vidas ajenas,

tanto si son jóvenes como añejas?


Tuya son las armas,

pero no la tierra;

tuyo el exterminio,

pero no la razón,

ni tampoco las materias primas

de todos los rincones de la tierra…


Mío el corazón, que llora y que clama

por la PAZ mundial,

por la cordura, el diálogo y el orden,

por el fin universal de todas las telarañas.

15 abril 2026

CAVILACIONES AL ALBA

 




Un nuevo despertar,

la penumbra va dejando jirones

que iluminan de esperanza el entorno,

lo tinta de novedades y hasta de júbilo;

aunque todo cuanto nos rodea es pasado,

los harapos y las excelencias de ayer.


Pestañear, abrir los ojos al nuevo día

y revestir de ilusión lo cotidiano,

para que, a ser posible, presente la apariencia

de una iluminada y extraordinaria esperanza.


Esto es la vida:

morder el polvo, el hueso duro de roer,

la ternilla gomosa e indigesta,

y hacer con todo ello un plato suculento

con el que abordar la ingesta del nuevo día

a la medida de cada amanecer.


Es abrir los ojos en la incertidumbre de la bruma

y asegurar la coraza y fascinación de lo corriente,

es saber escoger la indumentaria y acicalarte,

ponerte unas gotas de fragancia

y salir al mundo con el ímpetu de un payaso,

provocando risas, aunque muerto de miedo,

pero con la sonrisa desabrochada y panorámica,

tratando de sembrar ilusión hacia adentro

y hacia afuera.

14 abril 2026

ESTRECHO DE ORMUZ

 




Como la hormiga anónima,

una más en medio de una fila interminable

aportando una leve brizna al hormiguero,

un elemento tan importante como prescindible

que camina incesantemente y bajo anonimato,

que coopera en la tarea común

que ni siquiera sabe quién lidera

ni con qué metodología o principios

dicta las leyes que le compromete.

Como ese cordero de la manada

que nunca llegó a sobresalir

por ninguno de los índices del pastor,

y se quedó rezagado en la indecisión

de haber sido seleccionado

para algunos de los criterios con los que se rige.

Como ese banco de peces,

-todos iguales, todos distintos-

que se mueven por la inercia de uno entre tantos

tan anónimo como el miedo intuitivo,

-todos bajo la misma bondad e idéntica amenaza-

Así también la masa humana,

-de la que formo parte-

bajo la tutela indiscriminada de un dictador

o de un alocado caudillo

que se regodea de ejercitarse en sus caprichos

por encima de los dictados de la conciencia

y la bienandanza de la sociedad.


13 abril 2026

MIENTRAS EXISTAS

 


Mientras que existas,

mientras que seas el objeto de mi mirada,

el espejo donde contemplar mi propia vida,

así como el refugio de mis miedos;

mientras encuentre mi eco en tus respuestas

y llenes cada uno de mis poros

con tu omnipresencia;

mientras que seas el contenido de mi continente

y la razón última de mi sinrazón…


Mientras

yo lea en tu mirada el sí

de aquellos alegres y juveniles días,

el boceto primigenio donde trazamos los cimientos

y bosquejamos la edificación pausada del día a día,

con la superación de los quebrantos

y la alegre melodía del pan y la sal;

mientras que seamos el uno para el otro

motivo para luchar con el día de hoy,

me sobrarán los motivos para seguir presente,

y para pensar en ti y por ti

por delante de mí mismo.



12 abril 2026

CUANDO CAE LA TARDE

 



Cuando cae la tarde,

todo declina y hasta la luz se eclipsa

como resbalando y agigantándose

hacia el oeste


Es tiempo de recogimiento,

de echar el cierre y volver a casa.

Hoy, domingo, hago el camino inverso

y veo el atardecer desde mi acostumbrado poniente,

pero el sol no distingue de geografías caseras

y lo hace todo mayúsculo y reiterativo,

con ingente y desmesurada metodología

que ha desplazado las referencias

otro tanto como la deriva.


Unos jóvenes pasan pregonando

la victoria de su equipo,

otros lo hacen en silencio y a hurtadillas:

la derrota, como la muerte,

es un llanto compungido en recogimiento

de la que nadie alardea.


Es tiempo de volver, ha caído la noche

y el cansancio es un sumatorio negativo

a las contrariedades que entristecen el alma.


Alguien que no ha visto, tampoco ha creído,

quizás mañana, cuando tenga en sus manos la prensa,

le traiga malos recuerdos su ufana incredulidad

y se arrepienta de la terquedad mostrada:

el dedo en la llaga es una derrota superlativa.

11 abril 2026

MI HORIZONTE

 



Mirar, contemplar el distante horizonte,

ponerle puntos suspensivos a esa visión

que no acaba donde la limitación visual

y termina por acomodarse en nuestro yo,

hasta amalgamarse de forma compacta.


Una unidad, un todo indivisible y único

en el que se fusionan y mimetizan

todos los tiempos verbales,

y también,

lo que pudo haber sido y no fue:

la voluntad, el deseo, la fortuna,

los sueños formulados,

y también,

los sobresaltos y las adversidades.


Mirarme en el horizonte de tu mirada

y descubrir mi yo anudado al tuyo:

mi horizonte.