Amanece. La línea del horizonte
es un subrayado en el aire
que nunca se materializa o colma,
que se desplaza, pero es presencia activa
que delinea y subraya allá y en la mente.
Las familias numerosas, que ya no,
han dejado espacio a las mascotas,
y también un rotundo protagonismo
y la dedicatoria de mimos y carantoñas.
De la anterior subida del hombre
a la luna, el logro del papel de aluminio;
de esta otra ascensión tan reciente,
todavía desconocemos el derroche
y tampoco nos contaron el aprovechamiento.
Los caminos y veredas son tan agradecidos,
que les basta un poco de sol, algo de humedad,
y un bastante de respeto, para que nos devuelvan
la señalización engalanada con pastos y flores.
Amanece. Ya lo dije antes.
El oro incandescente ya ilumina la mañana,
mientras la vieja plata espía rezagada.
¿Acaso busca galantear la reina de la noche?





