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21 mayo 2026

BELDAD

 




Desde la oronda floración de mayo,

la mar vocea mi nombre en la distancia,

y me grita en oscuro silencio:

¿Para cuándo?

Y me quedo aguardando,

bajados los brazos y rendido de pasión.


No busco aventura naviera,

sino el encuentro visual

que me conforta y complace,

ese que me transporta a lomos

de la ferviente y fecunda imaginación,

como en presencia de la amada.


¡Por fin! Y los brotes verdes del paseo

ahora son algas a punto de sal,

buceadoras del lecho marino

que me cuentan aventuras

y hasta requiebros pícaros

de la atrevida marinería y las sirenas.


Con esta voluntad indómita,

donde los sueños son vestigios por vivir,

los pies palpando la arena húmeda

y trasponiendo por el quicio

que se pierde detrás de lo incierto,

hasta bajar o ascender de las profundidades

donde la beldad mora y aguarda,

hasta que sea una verdad absoluta en mí.

20 mayo 2026

CARICIAS

 




Al acariciarte,

una diseminación instantánea,

el oscuro lenguaje del tacto

y su desconocida e insaciable capacidad

de agrimensor cutáneo.


No. Ni la más remota idea de cómo lo hace:

sin sonido, sin respuesta audible,

un algo insonoro, una jerga desconocida,

aunque muy eficaz. Muy, muy eficaz.

Tal vez, por vías del sistema nervioso

llegue al cerebro, tras agitar el corazón

con certezas rotundas

por sistemas inexplorados.


Ni idea. Ni la más remota idea,

pero eficiente como un resorte,

como un timbrazo eléctrico que asoma al vacío

y este al vértigo desde el otro lado de la nada,

que conmuta hasta estremecer

entre los agudos y graves de un certero suspiro.


Por los entresijos del silencio,

un murmullo ensordecedor

que colmado solivianta

y hace de la oscuridad virtual transparencia,

que sondea los canales hasta arrastrar

a la luz destellante y presencia viva.


No conozco las pautas de este juego,

o sueño, o tal vez dulce tormento;

pero si la dependencia es esto,

que a ti me anude para siempre.

19 mayo 2026

LA DEJADEZ

 




Aunque el jardinero

olvide el cuidado de la arboleda,

la naturaleza no paga en sintonía

y devuelve pastos y flores.


Otros se gastan la pasta

en descuidarse y descuidar

los deberes ciudadanos,

y, carente de tales desvelos,

tiran los restos con la impudicia

de caiga donde caiga.


En el alcorque de un árbol,

reciento que debiera ser

vientre materno,

ejemplo de mimo y frondosidad,

la dejadez,

y los modos in cívicos:

dos sumandos que destruyen.


18 mayo 2026

MAYO MAYEA

 



Ya madura,

ya mayo mayea y es frondosidad.

Aquel brote verde,

desde el candor de su inocencia,

ya es una ramita con una madurez

casi aceitunada.

La flor soltó sus pétalos

y se apretó sobre sí misma como envoltura

de un incipiente fruto que gesta

día a día

por engrosarse en esperanza.

De repente un aguacero,

o el sol recuerda la calidez del verano.

Todo mezclado, todo oportuno;

y de lo uno y lo otro

este caminar incesante

por el que transita sin pausa la naturaleza

y mayo sigue empecinado en su cotidianidad.

17 mayo 2026

POR LA MARGEN IZQUIERDA

 




Camino solo a orillas del río

por la margen izquierda,

por donde otros lo hacen

en sentido contrario

o adelantándome

y dejando constancia de su paso

en el espejo del agua.

A veces serena,

otras oscilante y temblorosa.


Yo voy imbuido en mis pensamientos

y con todos los sentidos alertas,

para detectar qué es eso que llama mi atención.


Alguien se cruza por delante,

pasa inadvertido y en silencio,

pero otros lo hacen manifiesto,

haciéndose notar y hasta obligando

a alterar el paso o la línea recta.


Hay algodones blancos en el cielo,

y se agradece la sombra amable.

El murmullo del agua

es banda sonora y serena,

pero a veces, unos patos

colocan sus estridencia en el pentagrama

y lo ordinario se reviste de gala.


En el silencio escucho los desvelos

de ella -no te extralimites, cuídate-

Y su sin par recuerdo, me certifica,

que en ningún momento estoy solo.

16 mayo 2026

ESPADA

 



Una espada,

acero esplendente y luminoso,

una enseña documental,

un tajo que sigue al nombre

y que le sirve,

que le da porte, estética y aplomo,

un cierto brillo que no ciega,

pero es acero templado

y contundencia sonora.


Una espada,

que tiembla ante el fuego y el hielo,

que se atrinchera de las estridencias

y se acomoda en la concordia

de la muchedumbre que dialoga.


Una espada,

ni de museo, ni de desván;

ni selecta, ni maestra,

una más de la armería,

mas con inquietud constante

por medir y cubicar

lo denso y lo flácido,

lo vigente y lo bisoño,

lo despreciado y lo amoroso;

mas acero que se ablanda

en las manos que la enfundan

y que no riñen jamás.

15 mayo 2026

EN EL ESPEJO

 



Una mirada de soslayo,

un encuentro tal vez no buscado,

un visto y no visto que se refleja e ilumina,

que viste con galanuras de cine,

una aparición sorpresiva

y acaba por recrearse, retocar el gesto,

y asomarse de nuevo asumiendo el papel,

para finalmente corresponder

con la gestualidad de una sonrisa.


En el segundo intento,

una sonrisa pícara que busca confirmación,

que eleva el acento

y se complace, que se reconoce

y acaba por atusarse el cabello

y girar la cabeza

buscando lo que queda oculto

al otro lado de la visión frontal.


Ahora, a sabiendas,

una barra de labios que acentúa el carmín,

una sombra de ojos que delinea las estrellas

y enmarca en el porta retrato de lo sublime;

un cepillo, un peine, una nube de laca

que se aposenta y desaparece,

unas gotas de perfume que todo lo sublima.


En el espejo queda un rastro de identidad,

una ráfaga de luz intimista y recurrente;

apenas una raya en el agua,

una visión momentánea que perdura

y encuentra feliz acomodo en el recuerdo,

pero que se desvanece y oculta

en cuanto le da la espalda:

una mirada refleja y soñadora

ha de seguir el fulgor de un nuevo rumbo.