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01 mayo 2026

¿RECUERDAS?

 



                                       A Larysa Chesnokova


Cuando te echo de menos

vuelvo a oír aquellas entrañables melodías

que sacabas del teclado,

pulsando, a veces con codicia,

y otras acariciando con tus táctiles yemas

el tosco y elemental teclado eléctrico.


No se trataba de una exhibición de tus habilidades,

tampoco de la euforia nacida en tu corazón

por los acontecimientos de tu vida,

últimamente zarandeada

hasta límites más que insospechados

y escalofriantes;

como todo lo que dimana de ti,

una dádiva generosa y altruista

nacida en tu alma virginal y en tu sensibilidad.


Entonces te expresabas con suma fluidez

en el lenguaje musical,

pero no así en mi idioma;

por eso, usaste mi voz como intermediario

para anunciar títulos y autores de las partituras.


Todo fue fluido mientras barajabas la nómina clásica

de la música centro europea,

mas cuando saltaste a Ucrania

cabalgando a lomos de un sueño

y nos regalaste los sentidos acordes

de Elegía, Op.41/3, de tu compatriota Mykola Lysenko,

tuve dificultad en la pronunciación

y tú, emotiva emoción nacida en tus adentros.

30 abril 2026

CUMPLEAÑOS

 



Me pasé años

mirándote hacia abajo,

buscando entre lo minúsculo

como aquello perdido y encontrado,

el regalo que fascina y colma;

e imitaba tu sonrisa

buscando la consanguinidad con la mía,

y de paso certificar tu identidad.


Ya hace algún tiempo

que te miro de frente

o hacia arriba,

mientras te desarrollas

y yo menguo en progresión geométrica.


No dejes de caminar:

tu camino es tuyo,

solo tuyo,

como mío fue

el que me fui labrando con mi esfuerzo.


¡No te pares!

No dejes nunca de caminar

y de fortalecerte,

de doblar la esquina y abrirte paso,

pues nadie dará por ti

las zancadas que te separan

de la vida plena en todo momento.

29 abril 2026

DISPARIDAD

 





Se asoma el rubicundo por el Este

y a unos alumbra y a otros distorsiona;

a los tallos nuevos los reviste de armonía

y a los que están mustios o en caída libre

apenas si les dedica una esquela:

la uniformidad es una disparidad asertiva

en el rincón oculto de los sentimientos.


No es el contenido, tampoco el continente,

es la percepción la que distribuye

cada varilla del abanico, con su brochazo de color,

y se hace sumando de un conjunto armónico:

a algunos les apetece su brisa rítmica

y otros la detestan:

la disparidad es una constante que nos acelera.


28 abril 2026

HORAS DILATADAS

 




A lo lejos, se hace de oro el silencio

y el sol rinde armas al ocaso.

La tarde ha perdido su virtud

y es cristal empañado,

mácula, como paja en ojo ajeno.


En las cercanías, un campanil

invita a la oración,

pero la calle no entiende de recogimiento

y un automóvil hace sonar el claxon

como portazo de quien se desentiende.


Se turba la paz, como también

será agitación el telediario

y pondrá patas arriba a la esperanza.


La dulzura de la noche plácida

deja su acento diacrítico

a lomos de la imaginación,

apoyadas las manos en un buen libro

y abierta de par en par

la capacidad de sorpresa,

observando el brazo arqueado del flexo

que evita que pueda perderme

en la masa amorfa de lo desconocido.

27 abril 2026

DANZA




                                           A mi hermano Juan


El violín dejó una estela de regusto,

de dulce nostalgia enamorada y un paladar denso,

como de leche condensada

y almibarada a la infancia.

Eran los primeros compases

de “La leyenda del beso”

esos que te hirieron de infantil ternura

y te dejó marcado de manera indeleble

en el oído interno para siempre.


Es el inefable perfume de los recuerdos

que se enquistan, sin ser notados,

en las horas felices;

y ahí se alojan para siempre,

en aquel tiempo achatado por los polos

al pasodoble en masa

o el espectáculo del tango de Pedro y su sobrina

convocando todas las miradas.


Ella era ligera como una pavesa,

como esos confetis lanzados al aire

que danzan en la ingravidez de lo sutil

hasta caer al suelo en amalgama de color,

o remontan y levantan el vuelo,

sin conocer el destino, antes de posarse.


Son recuerdos tan imprecisos como fijos

que hoy gravitan en el aire,

como aquel cuerpo joven y grácil

que evoluciona colmado de emoción

en escala oscilante de candor y de ternura. 

26 abril 2026

CANCIONCILLA INFANTIL

 



Aquella tarde de abril

cuando el sol ya se ponía,

se puso mustio el jardín,

al tiempo que trascendía

el aroma del jazmín.


Por ti me bajé al arroyo

buscando juncos y aneas,

y solo encontré mastrantos,

de tal rigor y profusos

que su aroma aún marea.


Murió la tarde en la loma,

el sol se fue resbalando

por la ladera poniente,

cuando el cielo enrojecía

y la luna fue asomando.


Yo sentí que me embriagaba

esa conjunción de estrellas

que el cielo iluminaba,

y la blanca veladura

de tu mirada de nácar.


Por el camino de vuelta,

antes de llegar a casa,

se nos cruzó un cervatillo

como un cordero lanudo:

blondas de azúcar y nata.


25 abril 2026

TOLERANCIA

 



Eran tiempos de radicalismos,

cuando el silencio se hacía obligatorio

y cómplice, y por el sumidero de la omisión

se conseguía la paz deseada y añorada,

y la armonía impuesta.


Y sucedió lo inevitable, y nos dimos

un borrón de olvido y cuenta nueva

con aquellos mimbres del viejo canasto,

a pesar de las incontinencias para muchos

y las bravuconadas de los otros.


Asentados los días, y ante la panorámica

de la Exposición Universal en Sevilla,

Eduardo Chillida peinó los vientos del Guadalquivir

con su imaginativo monumento a la Tolerancia,

y desde entonces, entre la Torre del Oro

y el Puente de Triana, su sinuosa nervadura

muestra la ductilidad de la brisa con firmeza.


Pero se adocenó la calma a lomos de lo soez,

y paso de lo ocasional y festivo a lo ordinario,

y en la nervadura de los días se orilló el insulto,

la paciencia y las muchas aguantaderas,

y de lo exquisito se pasó a la ordinariez,

como del respeto a la intransigencia grosera…


¡Qué bajonazo! ¡Cuánto hemos perdido!

Donde moraba la exquisitez parlamentaria,

ahora merodean subalternos y mozos de cuerda

sin calidez ni calidad, segundas y terceras líneas

que solo cuentan en el empeño de lo abyecto.