26 febrero 2021

EXPLOSIÓN PRIMAVERAL


En ti el resplandor de todo lo creado,

el esplendor primero, la promesa

de un fruto anhelado y apetecible,

el ropaje que colorea los campos

que concita la llamada aromática del néctar,

el deshielo rompedor del caos adormecido,

la esperanza fundacional del fruto,

que a su sazón será dulce banquete

al que todos nos sentimos invitados.

 

Rubeola de colores incendiados,

explosión encendida en cada rama,

hálito invasor que todo lo penetra,

dulce esperanza felizmente fecundada.

 

Los frutales son jarrones y búcaros,

en alineación desbordante de color,

mansión inmensa de pétalos y pistilos

que acoge al gran ejército invasor

de insectos inquietos e insaciables:

nunca la esperanza es más mayúscula

ni la sensualidad colmatada en mayor grado.

 

Sonríen los campos, la brisa es jovial

y atusa a los colores con entusiasmo;

el suelo desbordada resurrección

de un pasado barbecho explosionado

en vivificación y gloriosa remanencia.

 

Verdes campos, verdes setos,

verdes sendas y también los collados;

en la arboleda danzan las ramas

y un mar extenso de fertilidad

es desde ahora amor consumado.

25 febrero 2021

MAR-BELLA-DORA

 


Fotografía de Dora González

 

Una centuria de corceles blancos,

picados a espuela, crines al viento,

en disciplinada formación,

y cabalgando con marcialidad hacia el rebalaje,

acometen al trote jerarquizado

la marcha que al todo da uniformidad.

 

En el azul de la media distancia

el viejo cargadero, enciclopedia

de la historia minera de la ciudad;

en la cúpula, la mímesis de las nubes

ensayando a ser olas en movimiento;

y, en lontananza, el abrazo salado

de la ensenada relamiendo a la ciudad.

 

Desde la duna, amalgama de raíces verdes

que ocultas sustentan el otero,

suena la sinfonía de los días enérgicos,

mientras algunos osados pasean la orilla

despreocupados y como ausentes

del mago espectáculo que la mar ofrece.

24 febrero 2021

PARA CUANDO TE AUSENTAS


Para cuando te ausentas,

he recortado tu sombra

he troquelado tu silueta

y así eres presencia viva en todo instante.

Los tonos son pardos,

algo indefinidos, es verdad,

y el tacto como desangelado

o sin ánima, pero para mí

es mamparo en caso de temporal,

como para el marinero

estar en tierra firme.

Es tu imagen fiel,

algo alargada en las extremidades,

los labios más bien frío, como mortecinos,

y no la granada abierta

que anuncia la sabrosa carnosidad.

No hay trazos ni hay color que te describan,

pero en tu ausencia,

ese troquel de humo y memorizado

es la avanzadilla al pórtico de la gloria

con la que sobrevivo.

23 febrero 2021

RIVALIDAD

 


 

La luna es una estrella que se deforma,

se contrae, se dilata y se trasviste

como máscaras de un carnaval

de las alturas, sin límites ni lindes.

 

Bajo su hechizo, un ejército

de lunáticos militantes como posesos,

con mente desquiciada y sobre elevada

por encima de sus hombros,

como levitación sórdida que aspira al vacío.

 

A veces es plata fría o tibia en crisol,

estaño bruñido cuando se baña en el río

o gigantesca naranja incendiada de oro

cuando  le retan en altivez o belleza

tratando de hacerle sombras imposibles.

 

Por encima de toda envidia o ilusoria rivalidad,

ella, la luna, reina que sobrenada

por encima de toda ruin competencia.

 

 

22 febrero 2021

¿ADÓNDE VAS RÍO?


¿Adónde vas río, tan remansado,

salobre y calmo lamiendo ambas orillas,

dulcificando el paisaje

entre la marisma y los arrozales?

 

Llévate en el cauce mis penas,

mis duelos y mis quebrantos,

mis agobios y mis males

y este dolor que en mi pecho

que es sangre que se envenena

y manantial en mi boca

de ponzoñosa amargura.

 

¿Adónde vas río, con esa falsa paz

que tanto fuego provocas?

¿Adónde vas? ¿Adónde vas?

¿Adónde que así te alejas

sin ofrecerme tu espejo

ni dibujármela a ella?

 

Yo ando perdido en tu magia

y vago en penosa espera.

21 febrero 2021

MIS AÑOS DE ESCUELA


Don José era un hombre de magna talla

para la época, y uno de los escasos

sobresalientes del pueblo, junto al médico

y un escaso número de mediocres.

La vida rural era iletrada y su mirada

no llegaba mucho más allá de las propias lindes.

En cambio mi padre era un campesino

que leía cada noche y disfrutaba

con el teatro radiofónico en su viejo Inter

de válvulas que todavía conservo.

Un aula única para todas las edades:

los neolectores y los zagalones.

Sobre el encerado un crucifijo y como escolta

los retratos de Franco y José Antonio,

el mismo nombre con el que rebautizaron mi calle.

Don José era un maestro severo,

pero así de rigurosa era entonces la vida

y hacia él atesoro esta vieja admiración

por sus conocimientos, por su letra rotunda

y certera corrigiendo en rojo los dictados

o con la destreza caligráfica en la pizarra;

también por su inclinación hacia mí,

aunque en alguna ocasión me llamase tonto.

Un aula, un espacio reconvertido

para todos los niños y muchachos del lugar;

una letrilla para aprender la tabla de multiplicar,

otra letrilla para la conjugación de los verbos

o las preposiciones,

y la regla y el castigo como amenaza.

Don José puso los cimientos; luego la vida

me fue edificando sobre esas primeras piedras

y así he llegado a esta edad donde el peligro

es olvidar tanto los orígenes como el destino.

20 febrero 2021

LUGAR DE PREFERENCIA

 

«Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha 

y otro a tu izquierda, en tu Reino.»" (Mt 20, 21)


Ahora que ha hecho años,

todavía doy gracias al cielo

por ese tiempo último

que viví ensamblado a tu mano.

 

Habías perdido el vigor,

pero lograste compensarlo

con doble ración de ternura.

 

Por tus venas discurría el dulzor

hasta límites de riesgo,

aunque nunca aprendiste

a inyectarte la insulina.

Pero sí, seguía siendo

dársena segura tus brazos.

 

Recuerdo la mesa camilla junto al balcón,

y a escasos metros, en la calle,

el jazmín que te pervive

y que plantaron tus manos.

 

En tu silencio, la acogida,

y en tu mano mi mano

lazo indestructible

que habrá de desatarse

al otro lado de la vida,

cuando vuelva a acomodarme en tu regazo.

 

Ahora que ha hecho años,

vuelvo a sentir mi pulso

cobijado en tu misma armonía

y la certeza de que saldrás

a mi encuentro,

─llegado el momento─

y me procurarás, junto a ti,

lugar de preferencia.