Quilates de tiempo desordenados,
espera dilatada que rebosa
por la escombrera de la rebaba
sin otro aprovechamiento
que el soniquete de lo lúdico;
un despilfarro colmado y remecido
de magnitudes inertes,
de sed nunca saciada y escamada…
Y la fechas, con el subrayado fosforescente
que parpadea su importancia:
una cita médica, una oportunidad
que no admite desaprovechamiento
y guiña en el repiqueteo del móvil
su mucha impaciencia.
Una imaginaria que precede al momento
y el autobús ofreciendo su puntualidad,
se colman con media hora de anticipo:
mismo día, mismo mes, un año antes.