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22 marzo 2026

LA ESPERA

 


                  Imagen de Ana Escalera


La espera, la desesperante espera,

un tiempo monstruoso y sin medida

con el ácido amargor de la desesperanza

pidiendo rendición;

una batalla abierta con la ilusión haciendo guardia,

aunque se cuela por las confiadas rendijas

de un regreso incierto,

la amenazante duda, y sigue esperando.


Se acentúa el dolor en músculos y vísceras

y en el mustio silencio invita a la rendición,

aunque es figura innegociable

que tampoco tiene cabida en su diccionario.

Al cansancio se le suma el desaliento

y al sueño la fatiga y el vago hilo de esperanza

en el que se afianza la espera.


Apoya la cabeza en su mano derecha

y el brazo en el bastidor de la ventana,

siente el acero de un vacío interior que le saja

y le supura acidez repugnante en la boca.


No ha dejado de repetir su nombre mentalmente,

de deletrearlo a ciegas en ambas direcciones,

para acabar en el grito silente de la soledad.

Pasó la noche, la luz del sol baña el horizonte,

pero ella solo siente la necesidad de esperar

y no rendirse nunca. La espera, la esperanzada espera.



21 marzo 2026

CICLO TEMPORAL

 


Dependientes, vivos pero no autónomos,

con las lágrimas a flor de piel

y el berrido como recurso expresivo

que pide y suplica con llantos;

la esperanza de un largo itinerario

en el que ir perfeccionando las habilidades

y las aportaciones del inesperado azar

como aditivo generoso y exquisito.


Llegada la pubertad, la afirmación del yo,

a pesar de las carencias y la mucha petulancia.

En adelante, un camino llano en el que competir

y la bandera del personalismo,

casi siempre erguida y orgullosa,

dispersa entre los gestos del gentío.


Ya no es amamantado, ahora se cree autosuficiente,

pero discurrirá por el eslalon de las dificultades

y se verá forzado a entender

el valor relativo de los logros y la negativa

de todo aquello que se le resiste.


Al final, antes de la hora del cierre,

cuando se esfuman las fuerzas

y las habilidades se toman su tiempo

para la probatura y el olvido,

una voltereta atrás,

la entrega en brazos de la dependencia,

salvo que la vida se acorte

en la cerrada curva de lo inesperado.


20 marzo 2026

MI FRONTERA

 


Tu piel, mi frontera,

el vallado y la acotación

que pone límites entre ambos,

ese tacto imaginado y electrizante

entre tu ámbito y el mío.

Aunque no seas consciente,

mi pálpito es agrimensor de tu piel,

en el silencio inoperante de la inacción,

pero paladea la sensación electrizante

de surcar tu espalda,

escalando desde las caderas.

Sin prisas, sin la violencia de la pasión,

tan solo con el regusto

de navegar por tus poros,

dejando en cada uno de ellos

el polen de esta delectación

que me sublima.

Durante la avanzadilla, sueño,

y en el poso de tanta subjetividad,

barajo la manera de escalar hasta tu boca

y abrevar en tus labios el néctar de tu ser

y aderezarlos con los azúcares de los míos;

a condición de tu deleite,

salvo que no consientas

y quedaría aguardando por siempre tu licencia.

Tu piel, mi frontera,

la tierra donde me quiero nacionalizar.

19 marzo 2026

TU NOMBRE

 


No es el nombre

quien te concede todos tus atributos,

mas bien el perímetro

que lo engloba y preserva.

Tu nombre es fruto rojo en mis labios

y, previamente, apetencia en mis sentidos;

es aroma irrepetible en la cercanía

y también en el memorando de los recuerdos,

es placentero adagio en mis oídos

y juguete o joya caprichosa

entre mis dedos al escribirlo,

o al prefigurar rotularlo en la arena.

Tu nombre es estacha que ata y vincula,

es pertenencia dentro de mi pecho

y vínculo perpetuo

como promesa en cumplimiento.

Hoy y siempre, tu nombre,

el azahar que me deleita,

la identidad que me complementa y colma.

¡Feliz onomástica!

18 marzo 2026

EN EL DESCONCHÓN

 




En el desconchón,

allá donde la pared casi se arrastra

por el acerado,

y también es oscuro deterioro

y húmeda capilaridad filtrada,

que sale de lo recóndito

como respuesta a un pálpito sediento.

Allá donde lo dañado hace volver la mirada,

justamente ahí,

una fiesta de la naturaleza

con letra verde en cursiva

y acento diacrítico amarillo limón.

Lo que el hombre no gestiona,

allá donde aparecen las huellas de su dejación,

la naturaleza viste de fiesta

lo que descuidamos y abandonamos.

17 marzo 2026

SOMNOLENCIA

 



Su peluche, tierno y lanudo,

el sustituto de los brazos maternos,

cuando tras contarle una historieta

lo deja a solas, mientras la luna,

en toda su redondez y esplendor

ilumina los recovecos del sueño.


Una redondez de plata,

con sus brillos y sus matices estridentes

que le ayudan a imaginar e iluminar

las arduas batallas de lo imposible,

y de cuantas actividades diurnas

afluyen a su mente como objetivos a conquistar.


El firmamento todo es ascua de luz

que tinta la noche de azul intenso

y a los ensueños de aventuras mil

y de esperanzas enroladas

en su mismo quehacer temerario.


Por la mañana asistirá al desconsuelo

de un sol que ciega,

en lugar de una luna que acaricia,

pero volverá la noche, también sobre sus ojos,

y el cansancio y las indicaciones maternas,

le ayudarán a enrolarse de nuevo

en otra maravillosa aventura,

con la tierna ayuda de su lanudo amigo.

16 marzo 2026

SENTIR ELEGÍACO

 




La distancia no es salvoconducto suficiente

para preservarnos de la metralla de la guerra.

Tampoco vivir en el madriguera de las ideas

resta responsabilidad ni asegura la vida.


La sangre de la guerra siempre salpica

y viste lo inmaculado de luto y pestilente fango.

No hay distancia en la que ponerse a salvo

cuando un congénere puede entregar la vida.


El más preciado don que hemos recibido,

antes de que en nosotros viviera la voluntad,

es la propia vida, esa que nadie debe mancillar

y no hay ley ni conducta que justifique quitarla,

atormentarla ni ponerla en riesgo extremo.