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26 junio 2026

PICO DE JUANAR

 




Mil ciento sesenta y cuatro metros,

la mirada que se eleva hacia el cielo

y escala desde la orilla del mar

por caminos que ascienden

y senderos que merodean los trancos.


Mil ciento sesenta y cuatro metros,

en la ascensión fatigosa,

al alivio de las sombra y la acicular

música de los pinos.

En la orilla, el salitre y la caracola,

los cuerpos semidesnudos al sol,

la música salada y los exabruptos del Titán

que no ha podido vencer su medio,

ni con el tridentino bielgo,

para subir y contemplar desde las alturas.


Mil ciento sesenta y cuatro metros,

atrás ha quedado Puerto Rico, bajo y alto,

atrás los anchos caminos y cierto vecindario

atrincherado sobre la cúpula poblacional;

por doquier el tomillo, la jara, el espliego,

los himnos de gloria que acompasan la ascensión,

y también la fatiga acumulada,

todo eso que será olvido junto a la Cruz,

una vez se haya coronado con éxito

los mil ciento sesenta y cuatro metros,





25 junio 2026

REVOLTIJO

 




Algo de la mar se viene adherido

tan solo con contemplarla:

la inagotable inmensidad,

su musicalidad, la sensación rítmica,

la salinidad, el frescor en la piel,

el cosquilleo de su espuma

y el masajear de la arena al andar descalzo.


He vuelto cargando, amén de los bártulos,

de un surtido de piedrecitas

lijadas y esculpidas por las aguas agitadas;

algo de sal en la piel,

algo de arena en los pies,

y un mucho de infancia

que ha recrecido como algas filamentosas

que prometen volver mañana.


En el tejado de enfrente,

una gaviota hace equilibrios sobre la antena,

al tiempo que gorjea sus cánticos:

no se ha perdido,

la basura es repelente para unos

y alimento o manjar para quien nada tiene.


Pensé que me había perdido en espejismos,

pero este revoltijo de visiones veraniegas

es tan solo, la subida al trastero

a buscar las maletas y seguir soñando.

24 junio 2026

CONTEMPLACIÓN NOCTÁMBULA

 


Pasado el fragor del día,

el cercano aroma a dama de noche

es una embriaguez que invita

a aplazar el sueño,

a envolverlo en el papel satinado

del firmamento,

desde el relajado respiro de la terraza.


Avanza la noche,

todavía no es la madrugada,

pero la placidez es un anticipo

que asegura sus coordenadas

y prepara el confort para la contemplación.


De tarde en tarde un vehículo,

una música estridente que agita el ambiente

y le saca a uno del paisaje onírico

en el que se balanceaba.

Contar estrellas es tan engorroso

como contar corderos en una piara,

todos idénticos, salvo para el pastor.


Quietud plena, Pastor de las alturas,

palpitaciones sosegadas,

y la mirada perdida en la bóveda celeste,

donde lo infinito es minucia y silencio;

y el hombre, apenas una mota de polvo

en el anonimato de una muchedumbre,

afanado en sus sombrías aspiraciones.


23 junio 2026

SOBREMESA

 




En la sobremesa, a veces, un sopor

que uno no controla y le desorienta,

como butaca en el palco del paraíso

que la mecen los ángeles con dulce runrún.


El televisor sigue encendido,

murmurando cosas ininteligibles

y poses que pudieran ser artificiosas,

el ventilador gira su cansina monotonía;

se palpa un cierto y denso vaho

en el cristal, antes traslúcido, de la mirada,

una indefinición que solo aporta

mayor confusión si cabe, profundo caos.


En el batiburrillo de tanto desconcierto,

una dejación al timón de la nada,

un caos generalizado,

gobernado por la desgana,

y adiestrado en la insubordinación,

un sestear en el limbo

con desapego absoluto a todo lo presente.


22 junio 2026

ESTRELLA DE MAR

 




Una estrella, un corpus central

y cinco extremidades

que se irradian hacia los extremos;

una naturaleza única

que se expande como cinco husos horarios

y cada cual vive el ámbito que le toca,

en desgracia o en suerte.


El mismo ser, como estrella del cielo

que se apagó en las aguas marinas,

y del contraste

se le erizó la piel en espinos.


Una única entidad, una conciencia

y sus cinco ramificaciones

que llegan acá o allá,

según lo aleatorio de la casuística,

con la dependencia debida al núcleo.


Tú y yo, corpúsculos de un mismo devenir,

una materia primigenia y única,

y nos debatimos en este mar de confusiones

que más tratan de desgajarnos

que de unificarnos en sólida alianza.

21 junio 2026

EL CISNE

 



El cisne, una ese de espuma flotante

que sobrenada las aguas del estanque,

y se desliza al ritmo lento de la brisa,

que mira altivo, sobrecoge y fija la vista,

como con éxtasis fuera de sí mismo.


En su armonía, un mucho de disciplina,

una partitura relevante con deje pianísimo,

compases austeros, acentuados y rigurosos,

métrica milimétrica, donde nada queda

fuera de los bordes o en los márgenes.


Hay otras aves, también peces que brujulean,

pero el cisne habita el reino de la soledad,

ensimismado en, ¡vaya usted a saber qué!

Elegante, exquisito. El guarda lo llama Odette

y levanta las alas en señal de reconocimiento.


No es un misterio, ni un esclavismo, es

la contemplación muda de un alma rota

que se desliza con la armonía y gestualidad

que solo alcanzan las sentimientos elevados

y se subyugan a los aconteceres del momento.

20 junio 2026

UN MAR DE SOLES

 




Y de repente, gira, y aparecen

un inmenso mar de soles,

al desintegrarse la noche

en los primeros destellos lumínicos,

haciendo coalición con los pesares

en el retrovisor del tiempo.


Se elevaron los frutos de la tierra

reverenciando al rey del día,

desde las primeras oleadas de luz.

Un inmenso crisol, un arrebol áureo

ha revestido las besanas del secarral

de estrellas amarillas sobre varas enhiestas,

como si el firmamento se hubiese abajado

para hacerse asequible a nuestras manos.


Este amanecer rutinario al volante,

tierra adentro, este sobresalto de luz,

este abajamiento de lo celeste a lo terreno,

es también un oleaje de color derramado

que baña tu piel y habla de la necesidad

inaplazable de de juntar nuestros anhelos,

y los simulados silencios de la mar en calma.