Mi lista de blogs

13 agosto 2026

INMENSIDAD

 




La inmensidad. Azul sí, azul,

pero también tornasolada,

una amalgama casi infinita

donde se ha diluido el celeste,

el verdor que nace de lo recóndito

y el violeta contagiado

de los espacios celestes.


A veces cordero manso y angelical,

con sus rizos lanudos y mimosos;

otras una amenaza en la retranza,

como bestia acosada a punto de arranque,

y también furiosa embestida

que se acelera en la proximidad y el engaño.


Ondas, ondas, ondas saladas

coronadas de chantilly.

Baile, danza, ritmo, marea infinita…


Y tras una leve ausencia,

nostalgia y deseos de volver.

12 agosto 2026

DE REPENTE

 




Anunciado a bombo y platillo,

de repente, la tarde se muda

ante la ingente multitud

su espectacular traje de noche,

para hacer del acontecimiento astrofísico

algo legible para quienes ignoramos

muchísimo más de lo que creemos,

empeñándonos en no ver el peligro,

aunque salten los goznes de la visión.


La población enloquecida por el evento,

y el sol sigue su pausado caminar,

con la placidez de acabar su travesura

deslizándose por el tobogán de poniente.


No quedan gafas milagreras, pero todos

miran el reloj con impaciencia

sin que nadie perite los riesgos:

para unos un visto y no visto,

para otros un mirar para sí sin ver,

y evitar el deslumbre de los extraordinario,

todo ello, en un anunciado de repente insatisfecho.



11 agosto 2026

QUISIERA SER

 



Quisiera ser, en toda plenitud,

el espejo donde valores tu perfil,

donde te mires y te recrees

en tus límites y en tu grandeza

el lago donde enfrentarte a ti misma,

confrontarte, medirte y valorarte.


Quisiera ser la arena, el agua y también

el cemento con los que enlucir

la estancia en la que moras,

la leña, la retama de tu chimenea

y las cenizas sobre las que meditar.


Quisiera ser el apagafuegos de tu sed,

la cal que revista de impoluto

tu fachada, tu esbeltez y tu contorno,

el mismísimo brillo de tu alma,

y cada uno de los vertiginosos caireles

en los que tú puedas y quieras justificarme.


10 agosto 2026

EXCESOS

 




La intimidad desbordada en las calles

por la pérfida maledicencia,

como agua derramada y sin cauce

en juicio sin cortapisas ni comedimiento,

como un tajo en yugular ajena,

el intimismo carnal descarnado

en floración exuberante

que se ofrece a las miradas,

las descalificaciones y vejaciones

como menú del día en redes sociales

y en bocas locas,

sin otra misión que el insulto, ese

que se descalifica a sí mismo.

Detrás de cada movimiento,

la hipérbole como desajuste al mal gusto

y el ultraje como objetivo de culto.

Demasiada indigestión y pestilencia.

Demasiado lenguaraz desbordado.

Demasiada conducta bochornosa.


¡Cuán desmedidos excesos!


09 agosto 2026

LA COLADA

 




Junto a la orilla, un eucalipto,

una sombra alargada hacia el cielo

como plegaria por las magas del blancor,

con los rudimentos de lo ancestral.


Un restregador de madera acanalada,

un taco de jabón casero

hecho con los despojos del aceite;

un juego de manos, de habilidades,

para una vida máxima, desde lo mínimo.


Un máximo común a todas,

con el mínimo gasto

y con el máximo esfuerzo;

una operación aritmética

que afectaba a todas,

con las desigualdades

con las que se uniforma la sociedad,

y para colmo,

ellas tan solo eran silencio:

ni tenían opinión ni contaban para nada.

08 agosto 2026

AYER

 



Ayer amaneció una mañana radiante,

pero poco después, como arrepentido,

se durmió el día

en el espejo del otoño

y se cubrió todo de una pátina gris,

como gabardina de antaño.


Eran multitud las contrariedades,

de un día nada radiante

entre los extra lúcidos del verano,

lo cual no deja de ser un amable respiro.


Verano, noches mínimas

y días agotadores de exposición al sol,

y de intemperie,

de ocio y banalidad como moneda de cambio,

y de añoranza, si no se goza.


Ayer, como hoy,

echando de menos las ausencias,

lo escaso haciendo ruido desmedido

y lo abundante saturando los sentidos.

07 agosto 2026

GAVIOTAS Y JABATOS

 




No se si una mala mar,

la febril calentura de las temperaturas,

de esa que se deshace por los polos,

o la probatura de un cambio de hábitat,

pero las gaviotas, esas eternas marineras,

viven en régimen abierto

y hasta ejercen de ocupas

en vertederos y recintos de lo ajeno.


Algo así sucede con los jabatos:

los imprudentes queman el monte,

los ineficaces no consiguen apagadlos

y los colmillos hambrientos

buscan en los contenedores

como mitigar el día a día.


Mares contaminados,

un cielo envuelto con nubes de cenizas,

los montes esquilmados…

Algo grita en lo alta y no prestamos atención,

tampoco sabemos interpretar sus signos.