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17 marzo 2026

SOMNOLENCIA

 



Su peluche, tierno y lanudo,

el sustituto de los brazos maternos,

cuando tras contarle una historieta

lo deja a solas, mientras la luna,

en toda su redondez y esplendor

ilumina los recovecos del sueño.


Una redondez de plata,

con sus brillos y sus matices estridentes

que le ayudan a imaginar e iluminar

las arduas batallas de lo imposible,

y de cuantas actividades diurnas

afluyen a su mente como objetivos a conquistar.


El firmamento todo es ascua de luz

que tinta la noche de azul intenso

y a los ensueños de aventuras mil

y de esperanzas enroladas

en su mismo quehacer temerario.


Por la mañana asistirá al desconsuelo

de un sol que ciega,

en lugar de una luna que acaricia,

pero volverá la noche, también sobre sus ojos,

y el cansancio y las indicaciones maternas,

le ayudarán a enrolarse de nuevo

en otra maravillosa aventura,

con la tierna ayuda de su lanudo amigo.

16 marzo 2026

SENTIR ELEGÍACO

 




La distancia no es salvoconducto suficiente

para preservarnos de la metralla de la guerra.

Tampoco vivir en el madriguera de las ideas

resta responsabilidad ni asegura la vida.


La sangre de la guerra siempre salpica

y viste lo inmaculado de luto y pestilente fango.

No hay distancia en la que ponerse a salvo

cuando un congénere puede entregar la vida.


El más preciado don que hemos recibido,

antes de que en nosotros viviera la voluntad,

es la propia vida, esa que nadie debe mancillar

y no hay ley ni conducta que justifique quitarla,

atormentarla ni ponerla en riesgo extremo.


15 marzo 2026

CUANDO ATARDECE


 


El sol se ha echado lánguidamente,

la luz se desliza por el ocaso

con pícaros guiños dorados

en la superficie de plata antigua

y a contracorriente del río;

en el envés de los olmos

la blanquecina incidencia

del amor cándido y la esbeltez

de un tronco con aspiraciones infinitas

que eleva sus plegarias al cielo.


La tarde es un guiño cómplice

que se escabulle por el horizonte

entre tonos rosáceos y ascuas tibias;

en paralelo camina su sombra

afirmando su esencia sin derrotas.


Se acentúa el silencio con la osadía

de una presencia esquiva y prefigurada,

compañía constante y predeterminada

que acude sin cita al lugar oportuno.


La brisa sopla en los olmos

melodías que acarician la memoria

y se ciñe al camino de vuelta,

como una promesa vivificada

en un viejo tratado sin caducidad

y enarbolado a la dulce espera.

14 marzo 2026

SEGUIR

 




Seguir, como sigue el río su curso,

sin la certeza de lo que le espera

al otro lado del meandro

o tras el salto al vacío en la cascada,

por donde desaparecieron

las preeminentes entes que le precedían

y que se disfrazaron de espuma.


Seguir, como sesión continua de presentes

que nos permite reflexionar sobre el ayer,

pero no nos facilita vislumbrar el mañana

que hay tras los visillos del nuevo amanecer.


Seguir, con la única certeza de los recuerdos,

los ejemplos de otras vidas, no idénticas,

cuando vencieron las resistencias

por el pedregal inhóspito del día a día.


Seguir, sabernos hacia la desembocadura,

donde seremos recibido con alborozo,

y nos abrirán de par en par los horizontes,

y nos añadirán, con mesura, el puntito de sal

que siempre engrandece los sabores.


Seguir y asumir nuestro destino último,

aceptando la voluntad suprema,

con la mirada puesta en la misericordia

y con la esperanza como salvoconducto.

13 marzo 2026

JÓVENES Y VIEJOS

 




El ímpetu adormecido

y sereno en el mayor,

es fuerza de un volcán

en el inexperto y vigoroso joven.


Uno conjuga el futuro en presente

y el otro masculla el pasado

como embelesado en un bucle

del que no encuentra salida.


El joven mira al anciano

y todo le resulta obsoleto;

el anciano contempla la osadía

en la que transita el inexperto

y se reconoce tropezando,

una y otra vez, en las mismas piedras.


Jóvenes y viejos: dos tiempos,

una diversidad que se asienta

en la impaciencia y en la reflexión.


12 marzo 2026

DESEQUILIBRIO

 



Desde el aire, con toda asepsia,

como repitiendo desde la saciedad

¡ahí lleváis!

Y la metralla afila sus dientes

contra personas y lugares estratégicos,

entre los que se encuentran

nidos concretos,

además del azar de los pequeños errores,

mas la intención en colegios y hospitales,

el inicio a la vida y el afán por preservarla.


Alguien, desde su desatino y desequilibrio,

se ha erigido emperador indiscutible

de vidas, haciendas y destino,

desde el verdor apacible y deportivo

de su personal campo de golf,

y sella con su ampulosa firma televisada

abajar los collados, desbrozar las sendas

hacia una materia prima escasa y deseada.


Y al desequilibrio se suman

sonoros silencios y rebuscadores de escombros,

quienes se alinean con el gallito del recreo

aplaudiendo y azuzando,

y quienes miran distraídos

porque en esta ocasión nada va contra ellos.


Y yo, y nosotros, en la desesperanza

de no ver repatriar a esos íntimos

que oyen las explosiones

en la fragilidad de ellos mismos y su descendencia.

11 marzo 2026

LA MIRADA DE ANA

 


                                       Fotografía de Ana Escalera     


Jovial, inocente, divertida,

la ciudad le resulta un mundo convulso,

una mezcolanza de ideas

y también de intereses,

-a veces contrapuestos-


En la homogeneidad de la campiña,

el trigo es uniforme de camuflaje

y el campesino sólo piensa en cálculos,

ni siquiera en silos o en levadura

para tantísimo fermento,

sino en la escalada de su cuenta corriente.


La mirada se pierde en la uniformidad

del cereal como cuerpo de ejército,

en formación de revista, mientras Ana,

su joven criatura, juguetea con la cámara

entre un mar de espigas idénticas.


A lo lejos, junto al otero, una mancha carmesí,

un receso improductivo para recrear la mirada

que andaba perdida en la monotonía,

un jolgorio enrojecido de sorpresa

en la que la joven clava su aguda visión.


En medio de la homogeneidad,

la simpleza del decorado improductivo,

una escenografía de encarnado júbilo,

el guiño que concita el objetivo de Ana

y de todas las miradas ociosas.