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06 abril 2026

TESTIGOS DE UNA ILUSIÓN

 



Hemos sido testigos mudos

y todo pasó por fuera de nuestros linderos;

sin escaleta, pero con banda sonora,

articulando cada uno de los movimientos,

aunque ajenos,

muy ajenos a lo que estaba sucediendo.

Testigos sin testimonio,

con una amalgama confusa

que aporta más atropello

que diligencia ordenada y armónica.

Ha sido un paréntesis obligado del calendario,

algo quizás planificado que lleva su propia inercia,

pero que vuelve a dejarnos en el arcén

sin las golosinas de lo imaginado

ni la capacidad de encontrar el camino de regreso.

No hemos entendido el júbilo,

tampoco somos capaces de explicar

esta vuelta atrás que nos devuelve

al punto de partida,

como orillados en un itinerario sin meta.

Del relumbre a la penumbra,

una vuelta atrás que conduce al caos,

donde el amanecer fue tan solo

un ilusorio bostezo

para el que no nos habíamos preparado.

Tan solo testigos

de un inexplicable misterio que no sabemos

hacia dónde conduce, ni por dónde

llegar al atajo que nos devuelva la ilusión:

un no pasa nada, donde hubo pasado todo.

05 abril 2026

NO ESTÁ AQUÍ

 




La claridad ha restallado en la oquedad interior,

unos tules sueltos, una ráfaga ha desordenado

la estética y el orden en la tozudez del claroscuro.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


Ni tiempo ni espacio son coordenadas hábiles;

por tanto, incapaces de sustentar lo infinito

en la mediatriz de la razón y se dilata la tangente.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


La plenitud ha repintado las líneas de lo tangible,

ha insuflado las paredes con primorosa confusión

y ha puesto bocabajo el caos en nuevo equilibrio.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?


Plenitud inexplicable, transparencia que traspasa,

óbito yacente que toma corporeidad incorpórea,

cual sustancia insustancial y al tiempo prodigiosa.


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

04 abril 2026

TARDE DE ABRIL

 



La tarde de abril discurría con parsimonia,

casi con sosiego hacia el atardecer,

lentamente, como arrastrando los pies

con negligencia e innegable desgana.

Los niños jugaban en el entorno

y ajenos a los acontecimientos,

mientras los mayores tomaban el sol

y, de vez en cuando,

aireaban viejas historias que paladeaban

campechanamente repitiendo estribillos

que les habían transmitido y memorizado.

Algunos dormitaban bajo su sombrero,

acunados en el silencio

y sintiendo la exclusión voluntaria

de ese ejercicio repetitivo y manido

como tema recurrente que ejerce de comodín

y también de socorro.

Una pesadumbre común era el hilo conductor

de quienes se manifestaban de viva voz

y de quienes silenciaban tomando el sol

y dejando transcurrir la tarde.

Todos presentes, pero todos ajenos al momento,

sin pronunciarse acerca de lo acontecido

y echando palabras amorfas

e historias vacuas sobre lo acaecido,

así trataban de ignorar lo verdaderamente trascendente,

eso que posiblemente tendrá o no

repercusión en un futuro inmediato,

mientras llega la noche para todos.

03 abril 2026

EN LA PLAZA

 



Un profundo silencio preside la plaza,

un bostezo de insomnio y cansancio

tras la recogida de la Madrugá.


Voy orillando el ayer

desde este hoy recién estrenado

y todo parece de antaño,

como vivencias añejas de un tiempo reiterativo

que vuelve una y otra vez

en olas superpuestas y nacaradas,

y hasta emulan un pretérito imperfecto

con sujeto elíptico.


A la gran agitación le sigue la quietud,

el mutismo abismal,

con ecos insonoros que hablan en lo íntimo

y hasta aturde de tanta parálisis.


Ayer todo fue concurrencia, agitación,

aglomeración contenida y controlada,

largas, interminables y disciplinadas colas,

hoy está todo regido por la desolación

y el desistimiento resignado.


Languidece la plaza en su abandono,

bajo el inequívoco signo de la derrota.



02 abril 2026

ADELANTE

 



                                                       A María Luisa Marente, la sal de la Bahía.


¡Levántate! ¿Puedes? Esfuérzate un poco,

no te rindas y presenta batalla al cada día.

No mires atrás, es más esperanzador lo que resta

que el camino recorrido, ahora angosto.

¡Adelante! Siempre adelante.

Lo que falta está al fondo del camino,

no volviendo sobre los pasos perdidos o ganados.

La añoranza es una melodía ciertamente agradable,

pero no es bailable en tiempo presente ni futuro,

sino como memoria de un pretérito anterior

tan inamovible como inciertamente repetible.

Ningún álbum de fotos habla del mañana,

sino de los pasos desdibujados en la memoria

o del enroque en lo que pudo haber sido y no fue.

Adelante, rebasa tus límites,

álzate sobre la cuerda floja de tus debilidades

y gana el pulso al día de hoy.

Mañana… Mañana volverá a ser presente

y tendremos que abordarlo con los mismos criterios.

Y así, siempre adelante...

No vuelvas la vista atrás, sino para tomar impulso.


01 abril 2026

SOL OBLICUO

 




Por la oblicua ribera,

como señalando la desembocadura,

se rasga el amarillo dorado en mil pedazos

incendiando el atardecer,

y orienta las aguas camino del mar,

envolviéndolas en ternura

y como anticipo del abrazo salino

en las que se harán un todo,

a veces en calma

y otras en agitado temporal.


Las marismas le ofrecen su amplia sonrisa

y la placidez, y la parsimonia,

y el remanso de una larga despedida,

con la somnolencia que anticipa al descanso;

y así, más que fluir, se recrea en la dehesa

y avanza sin descanso, con certezas, sin prisas.


Va colmado de suspiros

y de ahogados lamentos,

de perfumados achares de azahar,

de fortuitos encuentros

y de miradas dilatadas desde ambas orillas

ansiosas de permanecer en curso.


Caminamos. Cada quien sigue su itinerario:

el sol hacia su declive, del que despertará ufano,

la aguas del río hacia el nudo marinero

al que abrazarse,

y yo… Yo a soñar, a revivir momentos plácidos

en la vorágine ruidosa de la ciudad.


31 marzo 2026

ESTADO DE FELICIDAD

 



La felicidad, un estado de gracias

que tiene más que ver con las sensaciones

que con el inventario;

sin dudas es sabor en los labios

y en los alabeos del corazón,

es sonrisa que se contagia y comunica,

que se expande por todo el cuerpo

y este lo filtra

por cualquiera de los sentidos,

por algunos o por todos a la vez.


Es satisfacción colmada

y es también generosa dádiva,

es donación y es donaire,

gentileza y estado de plenitud,

no por ello de abundancia,

sino de perfil colmatado.


Es aquello que abarrota las expectativas,

lo que sobrenada por la superficie

de lo recóndito y de lo mínimo,

de lo suficiente;

es la robustez de lo pequeño

y es múltiplo de los imprescindibles;

pero ante todo,

es silo que no se vacía

ni en lustros de aciagos males;

porque siempre, siempre, siempre,

podría haber sido mucho peor:

balance con el que mostrarse satisfecho.