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30 junio 2026

ECLIPSE PERSONAL


 


Ese gesto de ausencia,

ese eclipse en el que te globalizas,

esa mirada más allá del horizonte,

donde la respuesta va de cero a infinito,

huera o campanuda.


Ese extravío en una silla de ruedas

manejada por una nieta postiza,

nacida del otro lado del mar.


Esas ramas del paseo,

la agitación melenuda de la brisa,

la diversidad de hibiscos de colores,

en competición armónica,

y tu mirada perdida

en el anodino infinito.


Vas. Te llevan, pero lo ignoras todo.

Miras sin ver, y quien te mira se pierde

sin conocer tus adentros.


Se aproxima el medio día

y pronto volverás a casa,

tal vez sin los tuyos;

pero la joven inca que te lleva con mimo,

cuidará bien de ti

con indudable preferencia nacional.

29 junio 2026

DUDAS RAZONABLES




No recuerdo la fecha,

si los hechos...

Fue al atardecer, cuando el sol

se derrama por el occidente

y ha dejado de ser rubicundo

y levantar heridas.

Tampoco recuerdo el lugar preciso,

ni si me lo contaron

o tal vez lo viví en primera persona.

Me dejé llevar por la preguntas del defensor

y ahí me atrincheré lo mejor que pude.

Eso sí. El vestido era rojo.

liso y sin adornos;

en la muñeca izquierda

un montón de abalorios,

todos ellos muy comunes, como baratijas.

Acabó negándolo todo,

y hasta el rojo intenso

quedó desvaído y demacrado,

con absoluta bien poca entidad,

y así, todo lo que antes fueron solfas razonables.

Ahora pongo en duda los hechos,

o tal vez las dudas son más certeras

que un mal despecho.

Pasaba por allí y me vi involucrado,

y hasta me exigieron acabar

y ofrecer mi testimonio.

No. No estoy satisfecho,

sigo sin saber nada,

pero en ese punto decidí no volver a beber.


28 junio 2026

LA AURORA

 




Despierto sin conciencia clara,

como quien se levanta de la mesa

con el desabrido gusto de insatisfacción,

como quien sale del túnel del tiempo

o del amasijo de un sueño de verano.


Todavía reina el silencio en el vecindario,

la luz demorada y tenue, no hiriente,

y el magnolia toma el relevo a la dama de noche

con la elegante fragancia de su galanura.


Despertar tan temprano es desdicha para muchos,

pero cuando se le encuentran los bellos perfiles,

el gozo recompensa con abundancia

esas posible o mal medidas pérdidas.


La vida arranca de aquí,

de lo oscuro de las entrañas maternales,

y nos coloca en la senda de nuestro albedrío

a plena luz del día, y con sus sombras,

para que cada uno se conduzca según sus criterios.




27 junio 2026

HOLGANZAS DE VERANO




Por el retrovisor de los días,

siempre fueron ardientes y lasos los veranos,

eran revestidos de un cierto informalismo

en su decorado, y con salida del calendario

por lo permisiva puerta trasera de lo vacacional.


Al suelo patrio llegaron las exuberancias

y hasta las tormentas de otras conductas,

más ligeras de ropa y lascivas, más permisivas;

pero potencialmente incandescentes

y también muy contagiosas en grado sumo.


Se asentaron las modas, se acortaron

o desaparecieron los dobladillos

y con ellos todas las dobleces de lo inane.

También se perdieron los pregones y arengas,

y ahora nos parece todo un nuevo despertar.


La mirada se perdía por el desfiladero

de lo expuesto y, a veces, se atormentaba

en lóbregas e inquietantes pesadillas,

pero volvía a buscar la lozanía de la luz

en la sonrisa tímida de unos labios no besados.

26 junio 2026

PICO DE JUANAR

 




Mil ciento sesenta y cuatro metros,

la mirada que se eleva hacia el cielo

y escala desde la orilla del mar

por caminos que ascienden

y senderos que merodean los trancos.


Mil ciento sesenta y cuatro metros,

en la ascensión fatigosa,

al alivio de las sombra y la acicular

música de los pinos.

En la orilla, el salitre y la caracola,

los cuerpos semidesnudos al sol,

la música salada y los exabruptos del Titán

que no ha podido vencer su medio,

ni con el tridentino bielgo,

para subir y contemplar desde las alturas.


Mil ciento sesenta y cuatro metros,

atrás ha quedado Puerto Rico, bajo y alto,

atrás los anchos caminos y cierto vecindario

atrincherado sobre la cúpula poblacional;

por doquier el tomillo, la jara, el espliego,

los himnos de gloria que acompasan la ascensión,

y también la fatiga acumulada,

todo eso que será olvido junto a la Cruz,

una vez se haya coronado con éxito

los mil ciento sesenta y cuatro metros,





25 junio 2026

REVOLTIJO

 




Algo de la mar se viene adherido

tan solo con contemplarla:

la inagotable inmensidad,

su musicalidad, la sensación rítmica,

la salinidad, el frescor en la piel,

el cosquilleo de su espuma

y el masajear de la arena al andar descalzo.


He vuelto cargando, amén de los bártulos,

de un surtido de piedrecitas

lijadas y esculpidas por las aguas agitadas;

algo de sal en la piel,

algo de arena en los pies,

y un mucho de infancia

que ha recrecido como algas filamentosas

que prometen volver mañana.


En el tejado de enfrente,

una gaviota hace equilibrios sobre la antena,

al tiempo que gorjea sus cánticos:

no se ha perdido,

la basura es repelente para unos

y alimento o manjar para quien nada tiene.


Pensé que me había perdido en espejismos,

pero este revoltijo de visiones veraniegas

es tan solo, la subida al trastero

a buscar las maletas y seguir soñando.

24 junio 2026

CONTEMPLACIÓN NOCTÁMBULA

 


Pasado el fragor del día,

el cercano aroma a dama de noche

es una embriaguez que invita

a aplazar el sueño,

a envolverlo en el papel satinado

del firmamento,

desde el relajado respiro de la terraza.


Avanza la noche,

todavía no es la madrugada,

pero la placidez es un anticipo

que asegura sus coordenadas

y prepara el confort para la contemplación.


De tarde en tarde un vehículo,

una música estridente que agita el ambiente

y le saca a uno del paisaje onírico

en el que se balanceaba.

Contar estrellas es tan engorroso

como contar corderos en una piara,

todos idénticos, salvo para el pastor.


Quietud plena, Pastor de las alturas,

palpitaciones sosegadas,

y la mirada perdida en la bóveda celeste,

donde lo infinito es minucia y silencio;

y el hombre, apenas una mota de polvo

en el anonimato de una muchedumbre,

afanado en sus sombrías aspiraciones.