Vendrá otro tiempo, será bien distinto
y hasta ya habré salido por la tangente
sin conocerlo al detalle ni poder opinar.
Lo que hoy son logros,
parecerá modesta antigualla
y se verán las rebabas groseras
y la necesidad de un cambio estructural
que no admitirá demoras;
mas, en medio de tanto progreso,
alguien evocará y añorará el trabajo humano,
el reconocimiento de los errores
y sus rectificaciones,
la responsabilidad laboral y el compromiso,
al otro lado de la IA, donde no hay existencia.
Algunos, tal vez, hasta echarán de menos
deshacerse del corsé que les limita
y conduce a ciegas,
y soñarán en liberarse del jubón tecnológico
que les oprime y ningunea.
Vendrá otro tiempo. Ya está aquí.