14 febrero 2026

VEN A MI ENCUENTRO

 




En la monotonía del día día,

en la vorágine de los desafueros,

en la sed adormecida de la espera,

ven a mi encuentro.


Antes de que la pena se te encalle,

o que la euforia rasgue tu ornamento,

y no sepas dar norte de tu júbilo,

ven a mi encuentro.


En los días opacos de tormenta,

en aquellos en los que sol es candela,

en la angustia soterrada y en el miedo,

ven a mi encuentro.


Antes o después, en todo momento;

en la risa que desdibuja tu maquillaje,

en la zozobra de tus sufrimientos,

ven a mi encuentro.


En los días de solaz y esparcimiento,

en los días festivos como laborales,

con necesidad o sin ella, en todo caso,

ven a mi encuentro.



13 febrero 2026

SUBIDA A JUANAR

 




No se retrasó el amanecer,

fui yo quien se adelantó al alba

envuelto en ese frío que ayuda a subir los trancos,

por entre las retamas

de ese bosque mediterráneo y singular.


Se aromaron mis resuellos

de aire virginal, con toques fragantes

de tomillo y romero que salían al paso

como incensando los caminos.


Bajo un castaño,

algunas estrellas ya macilentas,

del vegetal que se rinde a ser fertilizante,

marcando el tránsito

de una mudanza inevitable.


Bajo los pinos,

brisa acicular, música de silabeo

como banda sonora de una expedición

tantas vedes ensayada

y alcanzadas con éxito.


Hace tiempo que él ya no está,

pero sigue patente su impronta en cada tranco,

en los nombre de cada variedad arbórea,

en la notoriedad de cada collado,

en los verdes plantíos de helechos,

en los majuelos, en cada enebro,

en mi apellido,

en mi gusto por la naturaleza

y en todo mi ser.

12 febrero 2026

EFÍMERO

 




Todo es efímero, volátil, etéreo

como la brisa o como las mareas.

Efímera las huellas sobre la arena mojada,

como las olas, a pesar de su energía,

pues se volatilizan en espuma

que dura lo que un globo en manos infantiles,

o la pausa entre esta ola y la siguiente.


Efímera la hierba, esa que traza los caminos

y en breve será pasto o reposadero,

o sequedal que transita por el amarillo

hasta convertirse en nutriente del suelo.

Efímera la flor, que alardea de belleza

y suplanta con donosura la fugacidad,

mientras oculta su rostro ajado y decaído.


Efímera la fragancia, el requiebro, el galanteo

que suplanta lo que germina en los adentros

y trata de ser flor, dulce caricia de un día,

que envuelve en los vuelos del engaño.


Efímera la vida del hombre sobre la tierra,

todo ha de pasar como un leve resuello,

aquí quedarán nuestras victorias y sueños,

pero también nuestras derrotas y quebrantos:

una estela propicia para el álbum del olvido.

11 febrero 2026

O VICEVERSA

 




Febrero pone matices luminosos

que ensanchan los atardeceres,

y dilatan paulatinamente los días

con tonalidades esperanzadoras.


Los caminos cantan verdes estribillos

como agradecimiento a la lluvia,

y se atisban nuevos y generosos brotes

que ponen en marcha el reloj

de la generosa naturaleza.


Pasamos de la escasez soberana

a la peligrosa sobreabundancia,

como se apaga la representación

tras el prolongado aplauso final.


De lo ínfimo a lo grandioso

tan solo una llave de paso

-abierta o cerrada-

que nos transporta entre la grandeza

y la paupérrima escasez:

del pan para todos, a las listas del paro.


Así también los índices laborales,

oscilantes entre la ufana sustentación

y la carencia de pan más absoluta.


En la naturaleza, los brillos radiantes

o la oscuridad que eclipsa el futuro.

Del riesgo de aludes a la frondosidad.

10 febrero 2026

HAGO MEMORIA

 




Hago memoria de los álamos

que me guiñan, al pasear la ribera,

con sus sonrisas blanquiverdes.


El agua me hace juegos visuales

y me crean la ilusión

de que regresan remontando,

con un arrepentimiento

sembrado de dudas y requiebros.


Pronto caerá la tarde

y yo caeré rendido. Caídas al fin,

oscuridad que esconde este tránsito

entre el aleteo de sombras

en la que se envuelve con desaliño.


Vuelven los estorninos

con la disciplina de una orquesta afinada

y la geometría alborotada de un caos

que para nada es riguroso.


Los tules morados,

otros muy ensombrecidos y rojizos

envuelven la seda de la tarde,

después que el sol se despeñara

más allá de la linde visual.

09 febrero 2026

CUARESMA

 




Sueñan las crisálidas,

durante el duermevela invernal

los brillos y capa de lunares

de su despertar en primavera,

cuando la albahaca es primor clorofila

y fragancia virginal el azahar

del naranjo y el limonero.


Yo sueño el reverdecer

de los caminos y veredas,

la pasión extrema de los lirios,

el incienso y el humo de los cirios,

la vida retoñada al fin,

como sorpresa incomprensible y esperada.


El calendario avanza torpemente

y el capataz ajusta y calibra,

-hombro con hombro-

tallas y talles donde posar la carga.


El jazmín anuncia el acontecimiento,

y el cíngulo y el esparto

el ajuste preciso y adecuado.

El martillo, con su tono de acento,

golpeará el instante preciso.


Larga es la espera,

charcos y más cúmulos y cirros,

desde estos arracimados días de invierno.


08 febrero 2026

SERVIDUMBRE

 




En tu frente luminosa

una guirnalda de besos,

una tiara de reina,

la corona de mi imperio.


Frente a ti mora mi impaciencia,

la inquietud nerviosa de la espera,

la fatiga de este extraño invierno

en ansias por albor de primavera.


Una canción, la melodía que te evoca;

una ilusión, ser parte de tu reino,

tu servidor, tu esclavo, tu lacayo,

la alfombra de tus pasos,

el criado iluso de tus sueños.


Una canción antigua y pegadiza,

con recortes de amor, acordes nuevos,

el himno con que rendirte honores,

el flujo de mi sentir nuevo y eterno.


Haz de mi lo que te plazca,

soberana de mi amor y mis desvelos;

hazme tuyo, con tan solo una mirada,

seré tu servidor por días sin término.