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27 mayo 2026

LA FELICIDAD

 



La felicidad es un estado grave,

un estado muy grave del alma

que se desborda de los caminos,

como se desparraman las luces,

antes de que las sombras lo invadan todo

y todo lo subyuguen.


No. No es la abundancia,

ni lo sobrexcedido de luz que se derrama

con generosidad y no traspasa el cristal

sin rayarlo;

es aquello que se recibe o se da

con las manos abiertas de la generosidad.


Es el rescoldo amoroso del seno materno,

el dispendio de la madre

de aquello que le es escaso

y lo da a manos llenas.

Es el acurruco de la abuela

que esconde en el delantal

los mimos que ha ido acumulando

para el encuentro.


La felicidad es gozar plenamente dándose,

aunque se acuse recibo

de la carencia del todo.

Porque donde esté vuestro tesoro,

allí estará también vuestro corazón”.


26 mayo 2026

FLOR CORTADA

 




No son espinas,

la flor cortada vierte duras lágrimas,

un negro tránsito,

un llanto amargo e impotente

por su vida segada, violentada de un tajo,

para seguir ofreciendo belleza

en lugares opulentos,

en tanto languidece y muere.


Si su tallo fuera acero,

si sus espinas diamantinos cortafríos,

si sus sépalos sudores de orfebres

y sus pétalos cera virgen;

si la vulgaridad fuera su vestidura talar

y la pestilencia el rechazo

a su propio asesinato, tal vez…


Si respetáramos la vida de las flores,

si en verdad las admiráramos y amáramos,

procuraríamos que su estética fuera estática,

como el pino, el acebuche o el almendro.


Vayamos al encuentro de su gracia,

ya sea en lo fortuito o en la plantación caprichosa.

En cada oportunidad mostrará su semblante

y haremos ante ella promesas de volver,

para reconciliarnos con el éxtasis de su presencia.



25 mayo 2026

CARRO NOCTURNO

 



Un carro del fulgores,

una concentración lumínica

en lo lóbrego de la noche,

un resplandor que se derrama

y se expande en la nebulosa

del impreciso velo nocturno.


La cerca delimita lo inmediato,

no tanto oclusión imposible

como concreción respetable de lo ajeno.

A los pies, el fresco bullir verde

que habla en voz baja de abundancia,

de renovación continua,

de vida emergente y generosa.


Y allá arriba, inmediato a lo celeste,

el relumbrón de la tramoya divina,

con la abundancia y la generosidad

que da pie a mitos, cuentos y fábulas,

cuya tradición anda ahora soterrada,

en base una IA que solo sabe

aquello que previamente se le cuenta.


Muéstrame, Osa Mayor, el norte,

mi norte y mi inequívoco camino;

condúceme por los vericuetos

de mis oscuros desconocimientos,

y llévame de la mano a mi mañana.

24 mayo 2026

INEXPERTOS

 



Muy jóvenes,

puros adolescentes en desarrollo,

la vida en crecida surtiendo de ellos,

pero no la advierten.

Se miran sin interrogantes,

sin otro ornamento que el silencio

y la anchurosa sonrisa,

éxtasis profundo, dos estatuas de sal

sobre sendos pedestales:

ni respiran, ni parpadean, ni se tocan…

Sus miradas son sondas que taladran

y se adentran en el otro;

pura intuición que se aloja ahíta

en el alma ajena.

Algo incomprensible les sucede:

se conocen, se reconocen,

se examinan contemplativamente,

sin vocalización, sin mueca alguna,

y toman certeza el uno del otro.

Ella tiene los labios húmedos,

y también muy sonrosados;

en cambio él, muy resecos y ansiosos,

un tanto lívido…

Sí, ansiosos y tal vez atemperados.

En la boca de ambos vive como ermitaño

la sed desértica,

y en la mirada de deseo,

la insaciable espera colmada y remecida.

Se toman de las manos y

casi se electrocutan…

Todo es pausa,

ensimismamiento contemplativo,

fuego contenido e inexperto,

agitación desbordada en el silencio.

Espera.

23 mayo 2026

CALLEJERO

 

                                                Fotografía de Ana Escalera


Efímero, como la interpretación

de una melodía en la calle,

disputando con el ruido ambiente

y con la sonoridad del digestivo

reclamando sus necesidades.


Ha venido desde algún lugar

a lomos de la precariedad,

deambula por la intemperie

y así lo lleva sellado en la piel

con tonalidades de bronceado.


En su musicalidad es mayor el empeño

que el virtuosismo, pero se afana

y logra pasar por otro callejero

al que muy pocos prestan oído,

y aún menos quienes dejan su dádiva.


Se afana en los compases de un pasodoble

con el deseo de poner al público de pie,

pero le falta el desgarro y la torería

con la que hacer que se echen mano al bolsillo

y se den por enterado de su presencia.


Tras el desplante del respetable,

vuelve al refugio de sus aires patrios,

y quienes pueblan los veladores

siguen empeñados en escanciar,

sin ton ni son, con música o sin ella.

22 mayo 2026

UNA ESTRELLA

 




Una estrella. Una única estrella

en el firmamento

como rúbrica ininteligible

de lo desconocido.


Una mirada repentina, de soslayo,

levantando la vista del libro

y llegando a mezclar

dos mundos insolubles

en el descarrilamiento

de una no intencionada interrupción.


En los renglones,

una historia que pierde interés

entre la sombras de la galaxia infinita

y de oscura trascendencia.


Tomo aliento, respiro,

y resuellan ante lo oscuro

las viejas inquietudes que siempre aguardan;

flotan en el aire

transportándome fuera de mi

y de mis apetencias,

a lomos de la nebulosa de lo inevitable.

21 mayo 2026

BELDAD

 




Desde la oronda floración de mayo,

la mar vocea mi nombre en la distancia,

y me grita en oscuro silencio:

¿Para cuándo?

Y me quedo aguardando,

bajados los brazos y rendido de pasión.


No busco aventura naviera,

sino el encuentro visual

que me conforta y complace,

ese que me transporta a lomos

de la ferviente y fecunda imaginación,

como en presencia de la amada.


¡Por fin! Y los brotes verdes del paseo

ahora son algas a punto de sal,

buceadoras del lecho marino

que me cuentan aventuras

y hasta requiebros pícaros

de la atrevida marinería y las sirenas.


Con esta voluntad indómita,

donde los sueños son vestigios por vivir,

los pies palpando la arena húmeda

y trasponiendo por el quicio

que se pierde detrás de lo incierto,

hasta bajar o ascender de las profundidades

donde la beldad mora y aguarda,

hasta que sea una verdad absoluta en mí.