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21 febrero 2026

HA VUELTO

 




Ha vuelto,

después de un largo periodo,

donde la lluvia y el viento

medraron en las cavernas

de lo recóndito

y asumieron el rol de protagonistas,

ha vuelto.


Ha renovado su abono

el tendido de sol y ha vuelto

a relucir su hermosa sonrisa,

como cola infinita plena de desparpajo.


Han vuelto también los pájaros

dibujando arabescos de caprichos

bajo la carpa azul inmaculada,

y también las mariposas,

con sus vestidos de lunares rojos,

azules, amarillos y blancos,

y han llenado de sevillanía

el paseo matinal

y también el nostálgico atardecer.


¿Y tú? ¿Qué has hecho tú

de tu gesto húmedo y con verdina

a fuer de miedo y encierro?


Ha vuelto. Ha vuelto la luz

anegando las sombras,

aireando los barrotes domésticos

y desenterrando los miedos.

Ha vuelto a estamparse la sonrisa

como inequívoco sello de esperanza.

17 febrero 2026

SUELOS Y PAREDES

 




Cuando la lluvia pasa de ser generosa,

y hasta vocea el nombre de Noé

en brazos o de la mano de un bombero,

que te ayuda a cruzar la calle

únicamente con lo puesto.

Cuando atrás se quedan las pertenencias

y solo te acompañan los recuerdos,

las vivencias entre esas paredes,

las fotografías de quienes te precedieron,

que son los sillares de tu propia vida

y también la de tus herederos;

las risas, las lágrimas, los lamentos...

Cuando el enchufe se cansó de dar luz

y ahora da agua a manos llenas,

cuando el suelo es un manantial inagotable

que hasta ahora había vivido días resecos.

Cuando la cama juega a ser patera

y las paredes amenazan con desplomarse

y hasta revolcarse por el suelo de impotencia.

Cuando al derrumbe de los escasos ánimos

se añade la casi certeza de un abatimiento,

la resignación es suma de calamidades

en un polideportivo donde habita la solidaridad,

y se enjugan las lágrimas propias y ajenas.

21 enero 2026

MUTISMO

 




En la orilla de la espera

se palpa el silencio,

como se palpa la humedad de la llovizna

a pesar de su prudente presencia.


No es silencio,

es alerta, es escucha atenta.

Son los cinco sentidos puestos en servicio,

como el imaginaria responsable

que carga sombre sus hombros

el descanso de toda la compañía.


No se hace notar, pero es activa,

energía que se derrama y empapa la tierra.

En el parterre hay júbilo,

una fiesta de agua imperceptible

que se filtra hasta las raíces de las plantas

y las vigoriza.


Aquí sigo, a la espera, en silencio,

expectante a la oportunidad del encuentro

en el que derramarme en tus brazos.

14 diciembre 2025

AGUA VA

 




Así como el berrinche de un niño,

que grita, se agita y patalea,

cuando no es consentido y sí contrariado,

a fin de lograr sus denegados caprichos;

así también la tormenta, con su estruendo retardado

y la rabieta eléctrica como flecha incendiaria

que atraviesa los cielos en silencio,

seguida de un barahúnda,

con la velocidad sobrecogedora del pánico.


El cielo se ha tornado de un blancuzco gris espeso,

apenas alcanza la visión al otro lado de la calle,

el silencio es profundo, meditativo, expectante,

ese batido opaco y denso

se ha hecho llovizna;

así también las dudas del bebé

pasan de la llantina a la sonrisa,

sin apenas haber derramado lágrimas.


El niño es un tanto obstinado

y usa todas las herramientas a su alcance

para conseguir lo que quiere,

su experiencia le dice que apunte alto

y monta un terco pollo;

en la calle suenan los timbales

de un fuerte aguacero,

una amenaza fortuita que se supone breve,

pero también intensa.


Ya hace unos minutos que ha escampado,

han dejado de hacer música las canales

sobre el acerado;

el niño duerme plácidamente.

20 octubre 2025

ENTRE EL TODO Y LA NADA

 




Se resiste. Suenan los goznes,

pero el otoño se demora,

tal vez prendado o prendido del color

del naranjo que ya amarillea.


Los vientos han perdido la mesura

y, en consecuencia, la lluvia

es un disparate atronando con terquedad

por cauces, veredas, caminos y cañadas.


Una desmesura que se desborda

y cae en tromba por el abismo

de calles, avenidas y plazas,

mientras, a escasa distancia,

persiste la pertinaz sequía.


Para algunos nada ha cambiado,

mientras otros lo han perdido todo;

entre el todo y la nada:

un ensayo desbordado por las calles,

un maremoto que todo lo arrasa.

03 octubre 2025

INDECISIÓN

 




Todavía es luz esquiva

y juega a trompicones

con los vértices de las sombras.


¿Cómo ponerle nombre al vacío?

¿Cómo desalojar lo arrellanado

con la tibieza y el retraso

que causa en mí tanta amenaza?


Hay previstas y anunciadas

lluvias muy intensas,

de esas a las que le ponen apellido

el hombre y la mujer del tiempo.


En mi mente una vieja lección:

tiempo y espacio que se relacionan,

una velocidad que presumiblemente

ha de torturar y no será aconsejable;

en tan amarga indecisión de la espera,

mientras el reloj sigue su marcha cansina

voy desbaratando fórmulas.


Y aquí sigo,

con esta apatía que me aplana e invalida,

sin saber si salir o quedarme a resguardo.

28 febrero 2025

TE EMPLAZO

 





No llueve. Menudea

con monótona languidez,

sin llegar a ser lluvia,

sin que sea un tiempo propicio.


Se me han quedado los pasos

entumecidos,

en retaguardia del momento venturoso;

tampoco pude sacar la foto apetecida,

la imagen con la que satisfacer

tu espera.


El día se ha dormido

en pleno despertar, entre bostezos:

me dispongo a la espera

de otro momento y

te emplazo

a callejear de mi mano

asidos a la memoria.

Quizás alguien nos vea y repare en nosotros,

¿pero acaso alguien sabrá interpretar

nuestros sentimientos?

27 enero 2025

ARRESTO DOMICILIARIO

 




Primero fueron las nubes

las que corrieron un visillo sobre el arcoíris,

más tarde comenzó a llover

sin intensidad, pero con mucho tesón,

con la misma monotonía

que esta situación apática que me domina.


Agua menuda, constante, cadenciosa,

porfiada, perezosa, pesada y pertinaz:

un día inhóspito que recluye,

que aísla en el desequilibrio interior.


Las sales de júbilo

con las que me hice a la calle,

acabaron diluidas hombreras abajo

y se fueron escabullendo por los sumideros

en un silencio cómplice y agónico.


La tarde ha suscrito idéntico compromiso.

Y yo maniatado a este encierro,

con la contrariedad de un arresto domiciliario.

19 diciembre 2024

SIN HABER VIVIDO

 



La lluvia destila la opacidad

de días remotos,

en esa frontera entre lo insulso

y lo tal vez soñado,

la insatisfacción de lo no recomendado.


También los deseos tienen

una entidad

que linda con la fantasía,

o con lo irrealizable

de ensoñaciones recientes,

o con la prudencia de lo lícito

y fuera del alcance

de lo social o lo prudente.


Atrévete a pasear bajo la lluvia,

ahora que es menuda, tamizada

como el polen del azahar,

ahora que no arrecia, que acaricia,

y antes de que sea demasiado tarde;

la prudencia te ha traído hasta aquí,

es cierto,

no quieras retirarte para siempre

sin haber vivido.

18 octubre 2024

LLUVIA COPIOSA

 




Lluvia copiosa, anunciada y temida,

empequeñecida por los exagerados

anuncios y medidas precautorias.

Una manta líquida merodea los cielos

como amenaza acariciada

por la sempiterna sed de la tierra.

Ojalá en breve una sábana verde

cubra el secarral que nos circunda

y de testimonio de saciedad de la tierra,

salpicando la hierba fresca de flores

que son sones musicales de abundancia.

Aquella veladura blanca de la primavera

que habitó los campos preñándolos de futuro,

es hoy un amarilleo anaranjado casi en sazón.

Desde mis ojos entornados

paso del futuro siempre incierto

al pretérito que confirma la memoria

en los naranjos familiares: nunca,

nunca supo remotamente igual su fruto

que mondada con las manos subido al árbol

como integración de lo uno en lo diverso.

Lluvia copiosa. Música líquida de la lluvia

que en los cristales me ayuda a vislumbrar

ese pasado remoto, de nuevo factible.


20 diciembre 2022

DIAS DE LLUVIA

 


 

Días sin salir de casa.

La lluvia es un sumatorio negativo

e incompatible

con mi imprescindible caminar diario.

Miro hacia la calle con añoranza

y el vaho de los cristales

me devuelve la opacidad

confirmándome el encierro.

Con el dedo índice

escribo sobre el cristal

el número de vueltas no dadas a la Alameda

sin la menor fatiga ni cansancio;

aunque la primera falange

me manifiesta su desacuerdo.

Reparo en ella

y en verdad, los nudillos están deformes.

La calle está desierta,

dice la radio que los campesinos están satisfechos

y los pantanos se recuperan de la anemia;

el husillo traga cuanto puede,

pero es insuficiente. En el soportal,

dos repartidores de Globo

con caras circunspectas:

nunca llueve a gusto de todos.

10 diciembre 2022

SOBRE LOS CRISTALES



 

Cuando dijo mi nombre,

salté todos los charcos de la tierra.

ANABEL CARIDE

 


Sobre los cristales,

un leve repiqueteo, una llamada,

el eco de mi nombre en la ventana

pronunciando algarabía y fiesta;

un ensayo de lluvia

que seguramente no saciará la sed

y dejará descontentos a todos,

pero una esperanza sin envoltorio

que llega acariciando el deseo callado.

 

Han pasado los años, muchos años,

pero entre mis recuerdos pululan

aquellos lejanos días de lluvia,

de corretear la calle bajo las canales

y chapotear los charcos con el ímpetu

de un perito en aventuras

o intrépido grumete de tierra adentro.

 

Sobre los cristales,

un leve repiqueteo, una llamada,

a la que ahora respondo

con cierta agitación de los recuerdos

y un alma infantil azotada de años

que se goza, una vez más, en la memoria.

 

 

 

14 noviembre 2022

ESTA ESCASA LLUVIA



Esta escasa lluvia

largamente esperada,

tan solo ha sido insatisfecha,

tan raquítica como un hola y adiós,

un visto y no visto que a nadie complace.

 

Algunos siguen dudando

del cambio climático.

Mi duda es si volveremos

a recuperar aquella naturaleza

con las tímidas medidas adoptadas.

Si los arroyos serán por siempre

cuencas resecas,

que ni lagrimean inmisericordes,

o de repente cauces desbordados.

 

La vida se instala en los extremos

y se balancea como un trapacista sin red,

mientras nosotros contemplamos

el espectáculo sin alarmarnos,

aunque nos asusta

que tantas criaturas huyan

de sus lugares de origen

y se acomoden entre nosotros.

06 noviembre 2020

MONOTONÍA


Tan solo un murmullo.

Llueve con relativo sosiego, sin estridencias,

como agua dormida y liviana.

Por el color del cielo es severa amenaza

y es posible que sea tormenta agazapada

que todavía se lo piensa, agua serena.

 

La calle está desierta.

Lo que no ha conseguido el estado de alarma

ni tampoco el toque de queda a turnos,

es ahora regalo del cielo

que nadie contradice ni contraviene.

 

No sopla el viento. Se durmió la brisa.

Es música suave, dulce, monótona y rítmica,

es como un susurro que acompaña

esta tarde noche de todos en casa.

Y tras los cristales, como una cantinela,

un gorjeo de alcantarillado que traga y calla:

música de agua.