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24 marzo 2026

MIRA A ESE HOMBRE

 




Mira a ese hombre

envuelto en la costra de su aislamiento,

en un silencio nunca interrumpido.

Quizás creas que es una sombra de si mismo,

un intérprete que no ha recibido el guion

o que masculla los muchos olvidos

torturándole en su mente.

Apenas gesticula, no sabemos si habla;

tampoco se sabe de su origen ni de su destino.

Está en presente ausencia

y junto a él el hatillo de sus escasas pertenencias.

Tan solo mira de soslayo,

tal vez por no levantar sospechas

o porque no quisiera ser un sobresalto para otros.

Mírale. No alarma,

pero es semejante a un cartel con muy escasa movilidad,

de aquellos que ilustraban las fachadas de los cines

en promoción visual;

levanta la sospecha de estar herido,

posiblemente en su interior.

Algo dentro de él le debe sangrar

por las heridas no abiertas o por sus pústulas.

Cuando recibe algo, hace una mueca agradecida

sin contenido verbal,

pero con cierta delicadeza gestual.

Exhibe lo que es,

ni tampoco todo lo que tiene: hambre.

Seguro que tan solo es hambre.

14 enero 2026

LAS AFUERAS

 




Cayó la tarde, se cerró la noche

ensimismándose en lo lúgubre,

se encendieron los escaparates

y el esplendor imitaba a un sol no radiante

que caligrafía sin calentar el ánima.

El frío es intenso. Pronto;

muy pronto estarán las calles desnudas,

aisladas y silentes.

En el umbral de un comercio cerrado

unos cartones,

una manta cubre un bulto anónimo,

tal vez vencido por el sueño y el cansancio,

posiblemente con hambre y fatiga,

como puño cerrado ante el abatimiento.

Bajo la manta, la ansiedad, la desesperanza,

la duda razonable de si llegará a espabilar

o si será inerte y anónimo para siempre:

la vida es un trazo continuo

que se desdibuja en un punto final.


19 diciembre 2025

MIRAD

 




Mirad, todo lo lleva puesto encima,

salvo un hatillo, un ligero envoltorio

que ni siquiera sueña con ser ajuar,

menos aún a esperar en un armario.


Mirad, vivir en la calle es exhibirse

para que, con suerte, lo vean

y de escalofrío a quien pasa;

es estar entre el gentío y sentirse solo,

ser perito en vientos e inclemencias

y también en inmutables escalofríos;

es orientarse por las cuatro esquinas

y saberse presencia no visualizada.


Mirad, es ser contador de calderilla

y ver como crece el caudal de la intemperie

muy por encima de las resistencias físicas

y la incapacidad para contagiar misericordia;

es perder la identidad, también el nombre,

y asumir las carencias de todo y de todos.


Mirad, su hábitat no carece de lo esencial:

se acondiciona acomodándose al aire libre,

se ilumina de luminosos de los escaparates,

pero también de los astros y estrechas;

bebe de las fuentes públicas y de los vientos

o de algún repulsivo cartón de mal nombre,

y evacúa allá donde la urgencia se abre hueco.


Mirad, no tiene llaves, ni cartera, ni agenda,

aprendió a adecuarse a cada estación;

no se desviste por no perder la caducidad

y su presente es efímero y barbilampiño,

su pasado un mar revuelto y confuso

que conviene mantener en calma,

y su futuro, marcadamente condicional:

a la espera de seguir siendo mañana.


20 febrero 2025

ECOPUNTO

 




Un muchacho gris, a sus pocos años,

buscando con denuedo en el contenedor

cualquier cosa desechada por desconocidos,

es un hombre vacío asomándose al precipicio.

Porta en su mano derecha un gancho metálico,

una herramienta, no un sutil divertimento,

un hierro que pincha menos que el hambre

y que solo a veces es eficaz en el rastreo.


Los turistas habitan las viviendas desalojadas

por la ciudadanía que se salió por la tangente

hacia la anónima y fría periferia. Ellos buscan

en el pasado los lugares señeros de la ciudad,

se hacinan a la música estruendosa de sus maletas

en cualquier esquina y consultan sus móviles.

Antes no eran tan numerosos como ahora

y la ciudad no se había vaciado para ellos.


Cambian los personajes, pero muy poco

las actitudes de las personas y sí el perfil:

antes de esta Sevilla turística y de la rebusca,

ya fue habitado el patio de Monipodio

por los inmortales Rinconete y Cortadillo.




01 octubre 2024

EN BÚSQUEDA

 




No la encontraba,

pero vivía conmigo, entrelazada

como los cordones de los zapatos.

Lo necesario, cuando se dispone de ello,

es tan sordo como el murmullo de las hojas

en la arboleda,

que tienes que prestarle atención

para oír su música.

Mi monedero no suena mucho,

pero siempre tiene lo suficiente

para consentirme

ese café que me espabila y entona

y me ayuda a mirar la luz del día con plenitud.

No supe que era feliz

hasta que pasé verdaderas dificultades

y allí estaban los mío para arroparme.

No se ve el horizonte desde dentro del agua,

ni siquiera la mar es visible cuando buceo,

ni se aprecia el cielo desde lo pedestre;

no padece hambre quien hace tres comidas al día

ni sabe conjugar la palabra libertad

quien no está o ha estado privado de ella,

o de salud.

El roce diario no me ayuda a valorar mis riquezas,

son las carencias las que nos ponen en búsqueda.

23 junio 2024

SOLO

 




Surges de en medio de la noche

como un tropiezo, como una aventura

mal envuelta y entre cartones,

un minúsculo bolso por cabezal.


Leves son el conjunto de tus pertenencias,

salvo tu cuerpo, herido de soledad

y ahíto de madrugadas e intemperie.

Todas las posesiones en tu lecho.


No sé dónde atesoras la esperanza,

dónde abrigas los sueños

que te pusieron en camino,

qué has hecho con los besos de tu madre

o si te siguen buscando

quienes te embarcaron en la patera.


Eres un sobresalto, un sueño apacible

que despertará de nuevo entre carencias.

Solo cuentas con la vida y a qué precio.

Solo. Rotundamente solo y acurrucado

en el frío y hostil suelo. Solo. Muy solo.

22 mayo 2024

NOCHE CERRADA

 



Noche cerrada,

desnudez, sombras tupidas

que se entrelazan abigarradas,

anonimato, sonoro secreto.

Ausencia como denominador común,

calma y desasosiego para otros.

Adoquines silenciosos, fieros

cuando unos pasos se acercan;

desnudez, esencia en vigilia

y oscuridad como respuesta.

Media docena de noctámbulos

envueltos de sus jactancias

buscan jocosa diversión.

Un marginado hace imaginaria

en un soportal

envuelto en sus raquíticas pertenencias.

Dejó de respirar,

pasaron de largo


sin ser descubierto.

La noche cerrada, a veces,

es un manto que abriga y protege

el desamparo de quienes nada poseen.

Noche cerrada, a veces,

un cobertor de sombras

que protege al desvalido.

27 septiembre 2022

DESCOMPUESTA

 


 

Como barca con una vía,

insegura fuera de puerto:

la voz descompuesta,

la mirada descompuesta,

la cara descompuesta,

las facciones descompuestas;

ajada y maltrecha

a las puertas de un templo,

y un rictus de destemplanza

que le envuelve en misterio.

Tiene el color macilento

y empobrecido de la tarde,

como niña ajada

en el cuerpo de una mujer

zarandeada por la vida.

Un cartón mal rotulado,

quizás por manos ajenas,

es la novela que muestra su vida

a las puertas del templo…

Ni siquiera se priva de las privaciones,

se desencadenan solas.

Su voz y su cuerpo,

en silencio, vocean sus desdichas

y lo certifica su figura descompuesta.

05 septiembre 2022

ESTE PUEBLO



 

“Este pueblo me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí”.

(Mc 7,6)

 

 

Este pueblo es más dulce con los ahijados

que con sus hijos nativos,

salvo que estos sean pobres de solemnidad.

 

Sus maneras son, a veces, empalagosas,

pero se deja cegar por el brillo foráneo

y a los propios los cataloga

por el peso específico de su estatus:

los que llegan en jet son solemnes,

quienes alcanzan la costa en patera,

húmedos humildes y desarrapados.

 

No mira al corazón, tampoco al cerebro,

sino al bolsillo, al vil metal

o al brillo de falsos destellos.

 

Este pueblo tiene síntomas

como para prescribirle un riguroso tratamiento.

14 julio 2022

FRONTERAS



 

Esplendoroso fanal de luz,

coqueta del universo,

que jugueteas con misterio inefable,

a veces a cuartos,

otras de nuevas maneras

o en absoluta plenitud,

testigo mudo de los afanes humanos;

llena eres la más atractiva

de las mujeres celestes.

 

Tú que acompañas e iluminas

a quienes siendo, no lo son,

como protección efectiva

de las normas excluyentes,

dictadas por quienes solo se miran

a sí mismos

con brillo de concertinas.

 

Sombras, sombras temblorosas

que deambulan tras el pan,

aunque sea duro y ácimo;

y así, de fracaso en fracaso

y esquilado por las mafias,

ponen en suerte sus vidas

mientras se evapora la esperanza.

 

Noche eterna. Luz celeste

que alumbras y precedes

abriendo el mar faraónico

con la vara de Moisés.

 

Noche perenne, noche esperanzada

que acoge y acaricia con sus sombras

y el silencio subrayando el camino

hacia un mundo mejor y desconocido,

que a veces es pesadilla y no ensueño.

07 junio 2021

POBREZA Y RIQUEZA


La pobreza es aguda cuando señala

con el dedo y estigmatiza,

no así cuando generaliza,

pues en la masa, como en el café,

no se aprecia el azúcar a simple vista.

 

Los pobres son muy numerosos

y como las estrellas tienen nombre propio,

pero casi nadie los conoce,

salvo en los documentos que no siempre poseen.

 

La pobreza es un sector en alza:

cuanto más crece la economía

mayor es el número de los damnificados.

 

Sabemos que la energía

ni se crea ni se destruye,

y se sospecha que al dinero

le sucede más de lo mismo:

lo complicado es averiguar

qué manos tan singulares

acaban por atesorar cada vez más.

 

Pobreza y riqueza, al fin,

vasos comunicantes.

24 abril 2021

FERIA DE ABRIL


Es primavera,

el pórtico de la gloria para la ciudad de Bécquer

y los hermanos Machado,

donde la fragancia a clavel y clavellina

enmudece ante el paso de una mujer

entallada entre lunares y volantes

hecha donaire y gracia al caminar,

donde el Giraldillo, desde su esbelto pódium

evoluciona al son de los Seises

o de la gracia de un bello requiebro;

donde la alegría que surge de la gente sencilla

es himno que se encumbra

hasta la categoría de singularidad identitaria

y el río extiende su capote como anticipo del ancho mar

que acoge en vacaciones o segunda residencia…

Tras la semana deslumbrante

de albero y manzanilla,

de rebujito en casas de lona y farolillos,

de alumbrado de derroche

y tardes de Maestranza,

es, a la vez, la ciudad de Velázquez  y de Murillo,

pero también de Monipodio,

y estela o borrón de la triste estadística:

en Sevilla, tres de los cinco barrios

de mayor pobreza de España.

24 enero 2021

VEO ÁRBOLES DESNUDOS


Veo árboles desnudos,  

con sus brazos ateridos, suplicantes,

retorcidos, desamparados, que

elevando una plegaria a los cielos

duermen la espera interminable

de una primavera que todavía es promesa.

 

Veo deambular personas

arropadas en harapos, silentes,

arracimados en su desamparo, que

haciendo por no ser vistos

envuelven sus necesidades en la promesa

de una dignidad que les ha sido escamoteada.

 

Veo el desolador invierno de esta pandemia

haciendo estragos entre “los nadies”,

entre esas ramas desnudas y retorcidas

que la sociedad soterra sin una brizna de sabia,

sin otra aspiración que sobrevivir al hoy

para seguir esperando respuesta

al suplicado pan nuestro de cada día.

 

Veo lo que no todos vemos, pero existe.

07 septiembre 2020

SOY EL OTRO



 

Soy, pero también soy el otro,

el que sufre de orfandad

porque sus padres no aprendieron a amar

sino a simular amor en la carne

y convertirlo en divertimento ocasional.

 

Soy el parado que no deja de buscar

el pan de cada día;

el emigrante sin papeles

y el sintecho, el adicto

ante el que todo el mundo vuelve la mirada

y estalla de ira queriendo extinguirle.

 

Soy el desheredado,

el niño que usa pantalones

que fueron de otros,

camisas de modas pasadas

y deportivas anónimas,

ese cuyos libros están muy deteriorados

porque pasaron por otras manos

que quizás no apreciaron

el olor a tinta fresca.

 

Soy la madre abandonada,

la gallina clueca que mete a sus hijos

bajo sus alas

y los saca adelante con las tripas en las manos,

la que no conoce el descanso

y cobra poco y en negro por sus esfuerzos.

 

Soy la viuda que no llega a fin de mes,

la que llama a las puertas de la misericordia

para poder pagar el alquiler y la luz,

la de las zapatillas de paño agujereadas,

la que recurre al ropero de la beneficencia,

la que ha agotado las lágrimas

de este valle

por el derroche de tanto llanto.

 

Soy, pero también soy el otro,

los otros, las otras, y otros muchos.

Soy, soy legión.