Desde esta cota,
la vida es un maratón frenético,
siempre por concluir, a falta,
quizás, de los últimos
ciento noventa y cinco metros.
Ese no sabemos qué
-al otro lado de la curva-
que te puede embelesar para siempre,
sufrir una penalización,
o reemprender la carrera
tras perder el equilibrio.
¿Adónde el camino irá?
Solo hay una cercana similitud
en la salida, en el alborozo del dorsal,
en la identificación fidedigna,
donde el optimismo se hace
festiva identidad;
mas, a poco, unos se alejan
y otros quedan rezagados,
Los sueños se tiñen de realidad
y comienzan los abandonos
y las urgencias sanitarias.
Pasar haciendo camino.
Con la mirada puesta en la meta,
sin obsesionarse,
ni volver la vista atrás.

Caminos sobre la mar.
ResponderEliminarSiempre perseguí a la Gloria,
a la Rosa, a la Victoria,
a la Inés y a la Pilar.
Cayetano, ponle música y fórrate.
EliminarUn abrazo.
No, que me demandan Antonio y Juanito por aprovechao.
EliminarUna buena metáfora: La carrera de la vida, en la que no todos llevan el mismo ritmo, unos deprisa y otros más despacio...Ahí está Machado, dándonos la pauta a cada instante...Lo cierto es que la vida es camino. paso y carrera y es importante aprender y tomarlo todo con calma y paciencia para saborear cada instante y profundizar en ello...
ResponderEliminarMi abrazo siempre, amigo poeta.
Muchísimas gracias por tus acertados comentarios.
EliminarUn fraterno abrazo.