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10 febrero 2026

HAGO MEMORIA

 




Hago memoria de los álamos

que me guiñan, al pasear la ribera,

con sus sonrisas blanquiverdes.


El agua me hace juegos visuales

y me crean la ilusión

de que regresan remontando,

con un arrepentimiento

sembrado de dudas y requiebros.


Pronto caerá la tarde

y yo caeré rendido. Caídas al fin,

oscuridad que esconde este tránsito

entre el aleteo de sombras

en la que se envuelve con desaliño.


Vuelven los estorninos

con la disciplina de una orquesta afinada

y la geometría alborotada de un caos

que para nada es riguroso.


Los tules morados,

otros muy ensombrecidos y rojizos

envuelven la seda de la tarde,

después que el sol se despeñara

más allá de la linde visual.

04 diciembre 2025

EN LA MEMORIA

 




La memoria, ese saco con descosidos

donde se atesoran los viejos recuerdos

y también las llagas y las escoceduras,

esa arpillera donde se van recolectando

los frutos del decurso y el acontecer diario,

donde se amalgaman los unos y los otros,

se funden y hasta se confunden

con el paso lento y mortecino de los años.

Un limbo en el que la voluntad

se queda fuera de los márgenes

y es lo ingobernable quien se impone.

En esa aureola amorfa duerme o hace guardia

lo satisfactorio y el despiece de lo odioso,

lo que nos gustaría repetir cada día

y aquello otro a lo que tememos que se repita.

No caben todos los acontecimientos,

pero tampoco somos dueños de la selección:

como una rosa, su fragancia y sus espinas,

el coro, los aplausos y también los abucheos.

No siempre es posible atrincherarse

en el blindaje de una sonrisa blanca

y sobrenadar la espuma de coral

de los inolvidables momentos de gloria.

En la memoria, lo uno y lo diverso,

lo feliz y confortable y también lo abyecto:

a veces una mano sutil que acaricia,

otras un puño erguido y tenso que amenaza.

06 noviembre 2025

EN MEMORIA

 




Antes de dormirse,

se apagó la luz de su esperanza

y se echó en brazos

de lo temido e inevitable.


Ahora, sobre su cuerpo,

un espesor insondable de eternidad

como rúbrica ilegible,

sello de lo inamovible,

aunque indeseado.


Se nos olvida el contrato de temporalidad

de esta fugaz permanencia,

pero siempre se hace presente

a su inaceptable vencimiento,

y esa fugacidad de los amaneceres,

que tan temprano se doran, se opacan

y desaparecen en el horizonte,

es un dardo que nos mutila gravemente.


Tu memoria, Chari,

confirma lo irreemplazable de tu dulzura,

pero el mármol de tu memoria

nos devuelve las manos vacías,

acompañado del rictus

de tu sonrisa congelada:

un amor que no se rinde al olvido.


12 septiembre 2025

MEMORIA SELECTIVA

 




Nada tan natural y bello

como este panorama,

y esta luz que asciende para declinar

y ser atragantada por la noche,

ninguna luz como esta escalada hasta el orto

para eclipsarse ascendiendo por el Pechillo.


Ningún paseo es comparable

como aquel desdibujado en los recuerdos

desde el Puente hasta la Lomilla la Jaula,

ni agua más apetitosa que la del Chorrillo.


Ninguna perspectiva del pueblo

como bajo la sombra del Chaparrillo

o desde los bancos del Caserón Barrena,

y la edad enseñoreándose juguetona

a lomos de la rabiosa pubertad.


Ninguna edad como aquella,

mecida en el dorso de la intrépida juventud,

el despertar a la vida y al amor

e inaugurando cada atardecer.


En la mirada, la evocación al pasado;

en la memoria, el deterioro del pretérito;

en el presente, la evocación asimétrica

de estos viejos y selectos recuerdos:

intencionadamente, memoria selectiva.

23 agosto 2025

PROTEGIDO

 




Protegido del sol sofocante,

sentado al pie de un algarrobo

con sus vainas marrones

como lágrimas negras,

descansando a la sombra

de su mucho esfuerzo y sofoco,

entre el sueño y la memoria,

hilvanando retazos de un paño

no salido de un telar.


Allá en la cumbre

los aguerridos alcornoques

gestando el lento fruto de su felema;

en los cerros cercanos,

y en los ocultos a la visión,

la ingente masa de olivos

maquinando maquilas;

junto al arroyo, un molino harinero

y un huerto fértil

donde el verde asume la ternura

y se deja acariciar por manos labriegas;

en las lomas cepas de vides

que son promesas de dulces tragos

en los días aciagos y en los otros,

para un invierno más llevadero…


Al abrir los ojos,

un choque de realidad indigerible:

tizones y cenizas de amarga memoria.

06 agosto 2025

RECUERDOS

 




Tengo algún salidero

por el que se me escapa

abundantemente la memoria,

pero no sé cómo ponerle freno,

ni en qué lugar preciso

o con qué medios taponar

para impedir la pérdida.


Dicen que lo peligroso

es no tener conciencia de ello,

pro abro el libro de mis días

y son muy numerosas

las páginas en blanco.


Con el tiempo me veo inmaculado,

tabla rasa que parte de cero

o de un existir desteñido

que niega la existencia misma.

17 junio 2025

UN DÍA MÁS

 




En el cuenco de mis manos

el espacio preciso para una naranja,

el tacto de mi padre

y también de mi abuelo.


¡Venid a mí un día más!


Dos cortes transversales,

dos casquetes polares

-norte y sur-

por donde se asoma su excitación

y el amor que me dilata.


¡Venid a mí un día más!


Un incierto número de longitudinales,

simulando los meridianos,

y poniendo en conexión a los polos,

por donde ya se derrama.


¡Venid a mí un día más!


Un torrente de exuberancia azucarada,

que chorrea por mis manos

y me reconcilia con la intimidad

de esta mirada hacia el ayer

que actualizo cada día,

según voy segregando los gajos.


¡Venid a mí un día más!


10 abril 2025

CIERRO LOS OJOS

 




Cierro los ojos y veo pasar a la inversa

las hojas del viejo calendario:

Ojén de blanca cal con azulete,

blancor inmaculado

y verillas pronunciadas y pulcras.


En el pollete, una pareja hace proyectos

o quizás cuentan las estrellas.

¡Qué difícil es penetrar el alma

de una pareja joven que se mira con pasión!


El cielo luce azul, sin mácula,

y el sol anuncia con un guiño

que está pronto a ocultarse

tras los picos, por encima del Pechillo.


En el bar del Portero se desgañita

el altavoz por fandangos o malagueña,

y los Chorros lloran de incesante emoción,

en connivencia con los parroquianos.


¡Qué extraño es saberse vivo

entre esa larga nómina de ojenetos

que ya solo son memoria!


La Alberca es un recuerdo,

las acequias son un recuerdo;

los molinos son muelas de museo,

el cine es un onírico recuerdo,

el Tiesto es un amado recuerdo…


Amanece y la Generala pasa en silencio,

en el horno vuelve a arder la retama

y por las calles alguien vocea:

¡Hinojos, huevos, espárragos trigueros!


El tiempo es un incendio voraz

y la memoria, apenas una esquela,

un guiño con los ojos cerrados.

28 enero 2025

TENGO ESA LUZ

 


                                Fotografía de Antonio Jesús Rueda Pérez


Tengo esa luz áurea memorizada

en mis infantiles meninges,

ese atardecer dorado de tantos días,

como lastimeros o quizás heridos,

antes de ser sombra tupida

y sellarse en noche plegada.


Desde este mismo punto,

pero también más al levante

o más próximo a esos montes

que serenos y pardos le acompañan

en su declive, cuando la mar se derrama.


Al frente el Atlas, un poco más escorado,

en medio de la mar, el Peñón

y su injusta verja divisoria, aunque franqueable.


En la penumbra de lo inmediato,

una caña enhiesta, un aparejo en tensión

y el tesón del paciente pescador

que invierte tolerante espera, tras cada lance,

y dormita el tiempo en la musicalidad salobre.


Tengo esta luz, y también sus variables,

en la memoria indeformable de mis recuerdos,

y acudo a ella de forma reiterativa

cada vez que la nostalgia se hace densa

y me saca sin el menor esfuerzo de mi presente.

19 enero 2025

LIMITADOS

 



Limitados en conocimientos, en fortaleza,

pero también en caducidad temporal.

La inmortalidad terrena es inalcanzable,

tan solo un puñado selecto logra dicha gloria

en el trabado y duro tamiz de los años;

en cambio la eternidad la valora otras Manos

más amorosas y transigentes que las humanas.


Nacemos con fecha de caducidad,

aunque nos afanamos como dueños de un futuro

que ni nos pertenece, ni lo podemos modificar:

en breve nos cubrirá una sombra,

y con ella el amargo y definitivo olvido.

Una bruma densa y fría como una mole,

un titánico punto final ineludible,

y en ella serán abatidos nuestros pilares,

los arbotantes y hasta los mismos cimientos.


Somos aves de paso que merodean por el hoy

con ínfulas del imposible para siempre,

y ni permaneceremos, ni seremos recordados:

somos masa amorfa destinada al olvido.


Y aquél puñado selecto, cuya memoria perdure,

habrán sido enjuiciados por un severo tribunal

y paseado por el filo de un anonimato rotundo.


Limitados. Aunque absolutamente nada espero,

temo más al juicio de los hombre que al de Dios.

15 enero 2025

MOMENTOS INOPORTUNOS

 


He caminado desorientado,

perdido por calles muy conocidas,

por ámbitos sutilmente almacenados

en algún lugar de la desmemoria.


Me he dejado llevar sin propósito,

sin meta, sin intención alguna

de encontrarte ni encontrarme…

Más que lagunas, hay borrones de tinta

que todo lo enturbia o lo hace impreciso.


La memoria o el desapego

que a veces asignamos al pasado,

no siempre se corresponden

con la fidelidad mecánica

del orden fidedigno de la mente…


A veces un caos de difícil reproducción,

otras las tachaduras de conductas

imposibles de olvidar que martillea

en los momentos más inoportunos.

12 enero 2025

PRIMER VIAJE EN TREN

 




El tren era una cafetera que se desplazaba

echando humo y también carbonilla,

mi asiento un banco con listones de madera

que le daba la espalda a la marcha,

hasta que me atrincheré

en la ventanilla del pasillo donde hice todo el trayecto

gozando del paisaje.

Pitaba tanto como echaba humo.

El vagón de tercera era un patio vecinal

donde se hablaba de todo y todo se compartía.

Para lo no previsto, en la siguiente estación,

-eran frecuentes y cercanas-

se acercaban a ofrecerlo por la ventanilla,

al igual que sucedía en la plaza del pueblo.

Cada vez que sobrepasaba un árbol

era como rodeado por el convoy,

un arrebol ilusorio que hacía girar el paisaje,

como si en lugar de pasar de largo

lo hubiera tomado por una de sus ramas

y hubiera trazado un paso de baile.

Los palos del telégrafo eran más insípidos

y mucho menos divertidos.

Detrás de un ruido ensordecedor,

la proximidad de un túnel

y el rebufo de humo entrando por las ventanillas.

Entre Málaga y Sevilla, mil,

quizás más estaciones y apeaderos,

un disloque, una emoción interna y externa

que discurría en paralelo a las vías

y se selló en mi memoria infantil

con ánimos de permanencia eterna.

08 enero 2025

LAS VIEJAS PALMERAS

 



Las viejas palmeras,

pórtico permanente del atrio

en el silencio de la noche

o en el clamor del día de mercado,

o cuando mirando al suelo

nos centrábamos en los juegos,

o departiendo en los veladores

vinos y viandas.


Las esbeltas copas verdes

en competencia y cosquilleo

con el azul del cielo,

donde los ángeles saben descifrar

cada gesto fluctuante en el aire.


Al pie, los juegos infantiles

y en las solemnidades punto de encuentro,

puesta en escena

y decorado natural de cánticos y alabanzas,

punto de arranque o despedida

de cada desfile procesional.


Impertérritas, enhiestas, que no altivas,

protección natural y oasis,

preámbulo,

proemio del templo que me vio crecer.

21 diciembre 2024

VOLVER

 




Volver atrás la mirada

y ver el camino expedito,

limpio de socavones y tropiezos.

Buscar las huellas del ayer

y creer apreciarlas

al borde de la calzada,

donde se perpetúa lo frágil

y dormita el olvido.

En este presente achacoso,

es posible volver a emprender la marcha

con el combustible de hoy

y la ilusión de lo extraordinario,

pisar con firmeza, sin titubeos,

y recorrer cada palmo

de aquella juventud radiante

que nos trajo a este hoy,

donde la lontananza sombría de los años,

con sus historias difusas

y su perdurable banda sonora.

09 noviembre 2024

FÉRREA Y FRÁGIL

 




Férrea y frágil, esa maroma

que te vincula a puerto

con seguridad de pertenencia,

que guarda los pormenores

de dulces o locas aventuras

y de los amargos quebrantos.


Con el tiempo se hace selectiva

y con la acumulación de datos

es amarra que se va deshilachando

y en ocasiones te deja al pairo.


En el mayor es un silo repleto,

abastecido desde la infancia

con naderías y aprendizajes,

con anécdotas ajenas o con sangre propia:

la memoria, álbum personal

y también intransferible

que se agota en su propia abundancia.

25 septiembre 2024

RETRATO EN BLANCO Y NEGRO

 




De la posguerra aprendí a guardar silencio,

a dar gracias por haber llegado tarde,

a eludir palabras sonoras

que pudieran haber sido aprendidas

en el entorno familiar,

a captar los conocimientos de la enciclopedia Álvarez,

a usar la caja de lápices Alpino,

a corregir y borrar y a pedir perdón,

a saber escuchar

cuando los mayores hablaban en voz baja

y a silenciar lo escuchado a todo trance.

Aprendí que la letra con sangre entra

y que un sopapo es la alberca materna

derramándose por el rebosadero.

Aprendí también el Pan nuestro de cada día,

a besar el trocito que había caído al suelo

y seguir comiendo y dando gracias.

Aprendí que nada se alcanza sin esfuerzo

y a ser aprendiz para toda la vida.

12 agosto 2024

PERVIVE LO ETERNO

 




También el río está herido:

ese cauce seco que parece lastimero

tiene un cántico casi sordo

que evoca la canción de la torrentera,

por muy imperceptible que parezca.


Los caminos se han asalvajado,

las retamas se cruzan de lado a lado

sin ningún orden ni concierto;

en cambio las carreteras

son el cónclave masificado

donde todos concurren arrebatados.


No todo es igual que antaño,

pero el sol sigue asomándose

por el costado superior del Pecho Santo

y la plaza concita a todos al caer la tarde.


El jazmín se mantiene sin acusar la ausencia

y sigue siendo generoso en blancura

y en delicado y amoroso aroma.


En Ojén pervive lo eterno,

pero lo circunstancial es siempre efímero

y se adapta a los tiempos hasta acoplarse.


11 agosto 2024

CALLEJEANDO

 




Los recuerdos, un pasado que renace

que toma vida por las calles solitarias,

donde la infancia es el pulso acelerado

de un tiempo que se me eterniza,

como amarillentas hojas del calendario.


Hoy subo y bajo estas empinadas calles

al límite de mi capacidad de esfuerzo;

entonces las correteaba sin descanso

y con la velocidad de un corzo

a riesgo de caídas y rebotes.


Tan solo los mayores me reconocen,

mientras paso lista a las ausencias:

en cada rincón un nombre, un mote,

unas vivencias de ayer que se anudan

al calendario que amarilleó con los días,

pero sigue vigente en mi remembranza.


Era una vida más tosca, más elemental,

carente de artificios, pero acunada

en la grácil sustancia de la infancia,

donde los juegos era la médula de los días.

14 julio 2024

MEMORIA




Me doy cuenta. Mi memoria es ahora

una cama elástica donde todo rebota,

hace una pirueta y se encarama

fuera del alcance de lo manejable.


Quizás sea como un frontón

que acoge y no rebota, que acapara,

que no devuelve nunca la pelota

y ni siquiera me ayuda a llevar el tanteo.


Los años son un trampolín

desde el que asomarse da vértigo

y lanzarse al agua puro pánico.


Como el ordenador o el teléfono

tienen memoria limitada,

vivir muchos años equivale

a un embotamiento donde lo reciente

resulta extraño y la infancia

sigue escrita con tinta indeleble

y con pocas tachaduras.

11 julio 2024

ENCUENTRO




La misma fuente,

el mismo caudal;

todo nuevo, todo remozado,

todo actual;

nueva gente con el sello de sus ancestros,

vidas que se renuevan sin pausa:

las vivencias saltando a la actualidad

en cada calleja,

en cada plaza, en cada esquina.


El verdor de la vegetación

en la frondosidad de la higuera,

del algarrobo o del naranjo

y en la novedosa del aguacate;

en el aroma a tomillo y romero,

en la memoria callada de la era,

en el imborrable tratado de los oficios

que desplazó el caudal de la modernidad:

el matarife, el herrador,

la partera, la bordadora, la mondufera…


Las mismas calles, las mismas cuestas,

los mismos recodos, las mismas sierras

con sus picos enhiestos,

los mismo caminos angostos;

la memoria remozada del encuentro,

la infancia renovada que dormía,

que responde a la música del agua,

de acunarme en la vejez a la lejana infancia.