Rosa, rosae, rosa,
hermosa y delicada, fragante aroma
que se hace notar ya en la distancia
y enamora en la cercanía,
con la sutileza de lo extraordinario
que quiere pasar desapercibido.
Se mueve como la brisa,
sin grandes aspavientos, con agilidad,
avanzando con suma diligencia,
y dejando su perfume
por todo el ámbito
y en cada uno de los registros,
con la sutil movilidad de un déjalo en mis manos
que ya me ocupo yo.
La suerte no es que un día me fijara en ti,
sino sentirme prendido y prendado
entre las espinas de tu tallo
y envuelto en la delicadeza de tu corola
donde se apiñan los pétalos de tu eficacia.
Así es la Rosa.

En Cataluña es muy normal poner "la" delante del nombre propio. Lo otro es un bonito poema y un homenaje a Juan Ramón.
ResponderEliminarUn abrazo, Paco.