Rosa, rosae, rosa,
hermosa y delicada, fragante aroma
que se hace notar ya en la distancia
y enamora en la cercanía,
con la sutileza de lo extraordinario
que quiere pasar desapercibido.
Se mueve como la brisa,
sin grandes aspavientos, con agilidad,
avanzando con suma diligencia,
y dejando su perfume
por todo el ámbito
y en cada uno de los registros,
con la sutil movilidad de un déjalo en mis manos
que ya me ocupo yo.
La suerte no es que un día me fijara en ti,
sino sentirme prendido y prendado
entre las espinas de tu tallo
y envuelto en la delicadeza de tu corola
donde se apiñan los pétalos de tu eficacia.
Así es la Rosa.

En Cataluña es muy normal poner "la" delante del nombre propio. Lo otro es un bonito poema y un homenaje a Juan Ramón.
ResponderEliminarUn abrazo, Paco.
La memoria de Juan Ramón me ha salido de manera inconsciente, por asimilación, pero no es hacia él el homenaje, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
La rosa se muestra como la reina de las flores, su apariencia, su fragancia, tu poema la describe muy bien, Francisco, un abrazo!
ResponderEliminarMuchísimas gracias, María Cristina, por tus palabras.
EliminarUn abrazo.
Así es la rosa y así eres tú y tu poesía.
ResponderEliminarVeo que no has activado el gadget de los blogs que sigues , de todas formas dejate ver por los otros blogs, aunque sea apoyándote en la lista de lectura como te dije. Un abrazo.
Muchas gracias, Chelo. Me han caído los años y la memoria me juega malas pasadas. Estoy queriendo restablecer lo que he perdido y no lo logro. Confío que la insistencia me lleve a puerto.
EliminarUn abrazo.
Me has recordado mis estudios de latín, me cantaba está lengua a pesar de estar muerta.
ResponderEliminarSiempre queda en nosotros, aunque sea un eco de aquello lejano que aprendimos. Lo celebro.
EliminarUn abrazo.