En el desconchón,
allá donde la pared casi se arrastra
por el acerado,
y también es oscuro deterioro
y húmeda capilaridad filtrada,
que sale de lo recóndito
como respuesta a un pálpito sediento.
Allá donde lo dañado hace volver la mirada,
justamente ahí,
una fiesta de la naturaleza
con letra verde en cursiva
y acento diacrítico amarillo limón.
Lo que el hombre no gestiona,
allá donde aparecen las huellas de su dejación,
la naturaleza viste de fiesta
lo que descuidamos y abandonamos.

Parece un gallo florido.
ResponderEliminarBuen miércoles.
No se si gallo o conejo, pero el florón es inequívoco, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
Y es un milagro! Que la Naturaleza le gane al hombre es para festejar, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarCon frecuencia nos demuestra la naturaleza que tiene vida en si misma, María Cristina.
EliminarUn abrazo.
Un amigo mío, Antonio Guerra, hizo hace unos años una exposición itinerante por desconchones que había en la Judería, en los que había pintado cuadros. Fue chulísima, mientras duró. Menos mal que le sacó fotos.
ResponderEliminarEse amigo tuyo, Tracy, nos demuestra que la naturaleza tiene sus propios recursos. Seguro que será una preciosidad.
EliminarUn abrazo