31 julio 2020

EL ETERNO DAVID




Un bloque más de la cantera,
una mole de mármol
con un rico y oculto contenido
para quien sabe encontrar
con mirada radioscópica.

Golpes, golpes, golpes…

Golpes devastadores,
golpes cincelados y esquirlas al aire.
Materia que salta buscando la vida oculta
en la materia, a la espera del rescate.
Y tras el duro esfuerzo,
la portentosa figura del más histórico hondero,
de quien Samuel no dudó en ungir
apenas llegar el rubicundo a su presencia.

En la girola de la Academia florentina,
elevado sobre todo lo humano,
una ola de miradas en derredor
no dando crédito o poniendo en dudas
la veracidad de lo que contemplan.

Canon, estudio anatómico perfecto:
cuello fornido, mirada indefinida,
aunque atenta; hombros relajados
como también la pierna izquierda,
torso atlético y brazos poderosos…
Así es el rey David que el bueno de Buonarroti
encontró dentro de un bloque de mármol
en las canteras de Carrara.

30 julio 2020

DETRÁS DE CADA NOMBRE




Detrás de cada nombre,
un señalamiento particular,
una apelación nominativa
que ahora es singular
en el tropel de una infinitud
tan amorfa como ilimitada,

Se clarifica la masa. De la muchedumbre,
tan solo el nominado siente sobre sí
las miradas de miríadas de ojos
en búsqueda,
sintiéndose electo entre la turba.

Detrás de cada nombre,
un localizador, un identificador. Así,
perdido en el gentío,
todos buscamos la singularidad
con la que ser distinguidos
y, a ser posible, apreciados,
respetados, selectos y queridos.

29 julio 2020

ESPERANDO AL FUTURO




Y llega uno a anciano
esperando al porvenir,
y el porvenir, en tan largo camino,
se enreda en los ahora
de lo inmediato
y cuando uno se percata
es futuro dormido
que no llegó a conjugarse.

Salí buscando la vida
y se me hizo la encontradiza
apartando las variables de la improvisación;
no hay dos días iguales,
tampoco se repiten las oportunidades
sino en una suerte de paleta de color
donde optar es decidir,
es abrir y cerrar caminos.

Se acerca uno a la estación terminus
y el porvenir sigue remiso;
tal vez agazapado
como fiera indómita que duerme,
mientras el futuro
se presiente bostezando la dormición.

25 julio 2020

DISTANCIA SOCIAL




Anteayer fue jueves
y dio comienzo el fin de semana;
cuando yo era joven también se holgaban
los domingos.
Hoy todo lleva otra marcha, otro ritmo,
y ni la pandemia es freno
para pensar más en el ocio
que en las obligaciones.

Nuestros mayores más remotos veneraban el Sabbat,
pero vino uno que llamó a las cosas por su nombre
y, con la oblación de su propia sangre
santificó el domingo y hasta dio pie
para que se iniciara un nuevo calendario.

Los congresistas exaltan el miércoles
como único día de trabajo efectivo
y lo aprovechan enfrascándose
y hasta, a veces, teme uno que lleguen a las manos;
se esfuerzan ese día, sí,
pero es todo lo que hacen muchos de ellos
en toda la semana.

Fui un niño medianamente aplicado
y tuve clases de lunes a sábados,
lo cual me sirvió de entrenamiento
para fajarme luego al trabajo de seis días por semana;
mas quiso el destino que me dedicara a la hostelería,
donde los días de la semana se contaban
como se cuentan las estancias o los desayunos.

No me quejo, peor fue para mi padre
y para quienes como él fueron campesinos tradicionales,
cuyo ritmo lo marca la aurora y el ocaso
y ya sabemos que el sol sale todos los días.

Como decía, jueves, un día cualquiera,
un día como otro para salir a la calle
tocado de bastón y de sombrero
tratando de evitar los traspiés que provocan
las pestañas del acerado,
mientras trato de sortear heces caninas
y tipos insolidarios haciendo mal uso de las mascarillas
o pasando olímpicamente de llevarlas
ni guardar la distancia social tan repetida en los medios.

24 julio 2020

EN CADA PALABRA




En cada palabra,
su significante y su significado:
la música con la que entra la letra
y la melodía a la que se armonizan,
sujeto y el predicado.

Un golpe de voz, dos, tres… 
una polifonía de sintagmas
que se engarzan
como cuentas de un collar
prefigurado en el pensamiento
que facilita el entendimiento
y permite el diálogo.

En cada palabra,
una convención, un acuerdo tácito
que tramaron nuestros ancestros
y nos dejaron en heredad,
como medio de acercamiento.

Entre dos que se comunican, 
un largo sumando de signos,
fonemas y morfemas
como argamasa que nos aúna
para discrepar o asentir.

23 julio 2020

EN LA MADRUGADA





En la madrugada,
cuando el suave viento
escribe canciones por entre las ramas,
silabean las hojas de la vieja higuera
vetustas historias
que enmudece el alma
y es puro silencio los días de calma.

Un resplandor de estrellas
ilumina la noche,
corren algunas nubes
y la luz se hace opaca.

En la madrugada, silencio profundo,
sombras en el alma,
historias vencidas, aunque inacabadas
que aplazó los sueños,
vencida la calma.

La estrella polar, la más grande y clara,
señalando el sur, de todas destaca;
el sueño se ha ido
y el viento ya echado,
que ni a brisa aspira,
dejó de hacer música
en el alfeizar de las esperas
que no fueron colmadas.

Hay un manto pardo que todo lo tapa,
mis ojos se ciegan de negra esperanza
y, perdido el sueño,
se me agita el alma.

Serena y oscura es la madrugada,
mas sudo temores
que el sueño me espanta;
me vuelvo hacia ella
y palpo su vientre,
ese horno ardiente donde se gestaran
los espadachines que ella germinara.

Oronda y aupada como luna llena,
─colmada esperanza─
se achata el silencio
en la noche parda
y se espanta el sueño
a lomos del agua
que labios secos a voces reclaman.

Es grande el silencio de la madrugada,
larga e infinita esta desvelada,
y nulo el ruido
que hizo al fugarse sin decirme nada.

22 julio 2020

LA INDETERMINACIÓN




A Esther MaCo


El futuro es indeterminación,
esa previsión que siempre falla
sorprendiéndonos
y sacándonos del arcén por la inercia.

El mayor, en su desmemoria,
olvidó su ímpetu
y ahora se solaza en lo creado
olvidando que será superado por esos imberbes
por los que nunca hubiera apostado.

Se nos olvida que la vida es superación,
marcha infinita hacia adelante,
evolución hacia una nueva entidad
que sólo en apariencias es el mismo;
esa metáfora del Creador
sigue siendo barro en fermentación latente,
un soplo iniciático que se expande
y parece crecer hacia la potencialidad infinita.

La vida, finalmente, es poesía,
es incertidumbre,
es un caminar hacia lo desconocido
que se unifica en el misterio temido y silenciado
de la muerte.

Amar la vida es esto, no perder el paso,
actualizarse, superar y ser superado,
ver cómo quienes nos preceden
fueron sobrepasados
y cómo nosotros lo estamos siendo
por quienes vienen empujando detrás.

Así lo visualizó Gabriel Celaya,
y le adjudicó la capacidad de seguir avanzando:
la poesía es un arma cargada de futuro;
amar la vida en cualquiera de sus circunstancias,
en la adversidad y en la gracia,
como afirma Joan Margarit:
nunca, sin el dolor, podríamos haber amado así.

Y de este modo, amando y siendo amados,
superando y siendo superados,
seguimos el soplo iniciático de vida,
para labrar nuestra parcela
y aceptar ser aparente barbecho
para quienes nos heredan.

21 julio 2020

QUE VUELVA




A Marisol con todo mi afecto.


Que vuelva el blancor a la vara de nardos
y que su aroma inunde las estancias,
que vuelva quien se fue a las Canarias
y en mis manos dejó llaves y regadera,
que vuelva pronto su mano jardinera
y me libere de tan altísimo rango
como es el mantener en plenitud
el rincón más coqueto y airoso de la casa.
Que vuelva. Que vuelva. Que vuelva.

Templar las cuerdas, afinar la lira
y cantarle endechas inspiradas,
sería un encargo más sutil y placentero,
─se me alcanza─
y su jardín no miraría en este tiempo
con el desánimo de un alma deshojada.

Que vuelva, ¡oh manos de ternura!
a acariciar su tacto la bella clorofila
de cada una de sus lindas plantas.
Que vuelva. Que vuelva al punto y así,
─tras el deber cumplido─ 
habré de devolverle las llaves de su casa.
Que vuelva. Que vuelva. Que vuelva.

20 julio 2020

MIEDO AL OLVIDO




No sé por cuánto tiempo,
pero sé que existo en tus recuerdos,
en las vivencias que compartimos
y en cada uno de los proyectos
que ayer no supe llevar a cabo.

La vida es suma de aciertos
y de fracasos,
de coincidencias y de contrariedades;
me configuraste con tu mirada
y me fuiste modelando
con tus gestos de aprobación
o con las muecas desaprobatorias
que me corregían.

Sé que habito en ti
porque reconozco en tu mirada
tu inequívoca ternura,
pero, ¿qué será de mí
si se borrase tu memoria
y de repente tu mirada
fuera un témpano de hielo
o una cepa de encina incombustible
y el frío se instalara en nuestro hogar?

19 julio 2020

JUEGOS VIOLENTOS




Al margen de los juegos,
─casi todos ellos violentos─
la niñez y pubertad eran anodinas
y planas, muy planas;
sin otros trances
que la aplastante cotidianidad,
solo dulcificada por el cine los domingos,
las pipas, caramelos, y los primeros cigarrillos.

Días y días sin que pasase nada
y así, transitando el desierto
de los bostezos, la era,
─castillo inexpugnable─
fue el bastión donde emular
las grandes gestas y conquistas
armados de palos y cañas.

Eran escasos los estímulos en el medio rural,
salvo los derivados de las faenas agrícolas;
de tarde en tarde, un tebeo
jerarquizado por el Capitán Trueno,
el Cachorro o Hazañas Bélicas.
Y así, por tierra, mar y aire, las eras
fueron testigos de las descalabraduras
de aquella infancia
nacida en la oscura sombra de la posguerra.

18 julio 2020

AL ENCUENTRO DE LA VIDA




Sale el tiempo al encuentro de la vida,
esa pauta cansina y persistente
dividida en caprichosos periodos
que sigue siendo tan solo convención
no convincente.

No hay dos días iguales,
como tampoco son idénticos
todos los febreros;
algunos vienen con crecida
y todos, todos son secuencias en merma
que confirman la caprichosa anarquía
que volatizará el tiempo.

Salgo al encuentro de la vida
y es ella quien me da alcance,
me nuestra sus singladuras y derivas
y me ofrece la sombra o la intemperie
para que sea yo quien acierte
o quien fracase.

Sale el tiempo al encuentro de la vida
y ensayando entre aciertos y errores,
nos vamos edificando
sin conciencia de estar bien acabados.

17 julio 2020

RUTA NOCTURNA




Como el ascua de un cigarrillo,
sin humo,
se asoma la luna
por entre el ramaje del algarrobo.

Ruta nocturna, sendero agotador
no exento de trancos
ni de sorpresas:
en el fornido tronco un buen respaldo,
en la copa la música
que ejecuta el viento,
y en el suelo, ¡oh maná!
una alfombra de algarrobas,
generoso sustento cuando el hambre
se aleja de manteles y servilletas.

Para el buen senderista,
Fortuna encuentra a su alcance
el módico menú del día.

16 julio 2020

CAMPOS DE LAVANDA

Campos de lavanda de Brihuega




A Milena, María Jesús y Maite, quienes me preceden.


Antecedentes:




       

No hay norte, ni sur, se dilataron las lindes
y de oriente a occidente todo es un mar
inmenso, desbordante y desbordado,
una sucesión de olas rígidas e irisadas
que ciega la visión y atrofia el olfato.

Un océano de surcos interminables,
una formación delineada por el esfuerzo
y la meticulosidad del campesino especializado
que busca arrancar a la tierra el mejor
de los aromas de una paleta violácea
que parece no agotarse en sí misma.

Desde el privilegio de este promontorio,
la mirada derramada en el lívido aroma,
sueño su cultivo y ulterior transformación
para obtener las tres primeras muestras
y obsequiar a Milena, María Jesús y Maite
derramando ante ellas mi admiración
sin límites en este mundo de letras
en el que nos desenvolvemos.

15 julio 2020

ECHADO SOBRE EL CÉSPED




Echado sobre la hierba,
el cielo es un cobertor inmenso,
azul inmaculado
con evoluciones de algodón
que mueve la brisa.

En esta postura decúbito supino
todo es más accesible y confortable;
se agiganta el misterio
cuando la bóveda celeste nos cobija,
cuando somos conscientes de ello.

El sol juega a hurtadillas y no hiere,
las ramas del olmo danzan si cansarse:
ahora blancas, ahora verdes.
Y así, un juego infinito de complicidades;
la araucaria es un cono que mira al infinito
juntando las manos en forma de plegaria
y mi ocio acaba en recogimiento.

Echado en la hierba,
la vida parece pasar de manera inadvertida,
pero acabo siendo consciente
de que la tierra me sostiene y enraíza,
mientras mirar al cielo me da alas.

14 julio 2020

EL CURSO DE LOS DÍAS




Leve, pasajero el curso de los días:
un soplo, una brisa que pasa
y a veces agita desde el crepúsculo
al alba; así, el tránsito incesante
entre la luz y la oscuridad,
entre el camino premeditado
y el devenir ciego del sorteo
cuando tantas veces la suerte es adversa.

Triste sino nacer para pacer,
dormir y multiplicarse,
para vegetar sin deslindarse
de otra actividad fuera de la animal.

No hablo de escribir una página para la historia,
reservada a los elegidos,
sino de la capacidad y certidumbre
de caminar hacia un destino
menos pasajero,
al que se puede viajar desde el hoy.

Quien yerra es humano,
pero quien no corrige ni se perdona
no tiene la menor intención
de salir del círculo que finalmente le asfixia:
comer, dormir, procrear
y dejar de existir contra toda esperanza.