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01 junio 2026

LA HUIDA

 


                                 A Larysa Chesnokova


Una espantada colectiva,

bajo el silbo de las bombas,

una oración de recogimiento interrumpida

por la ambición vecina de expansión,

cuyas apetencias nunca se sacian.


La codicia no duerme, siempre vela

en el canto de una apuesta indefinida,

de unas garras que sueñan con estrechar

la vecindad hasta trasponerla,

y desescombrar, y levantar muros divisorios

y que los muertos entierren a sus muertos.


En el teclado de su piano

quedaron las huellas de sus declamaciones melódicas,

el féretro abierto de la música hecha enseñanza

y el eterno y obstinado aprendizaje diario:

la perfección no es fruto del azar,

sino la regla que traza el camino

hacia la cumbre de lo culmen.


En su semblante, el amargor ácido de la huida,

la mochila de lo íntimo y no desvelado;

pero en el rictus de su sonrisa complaciente,

la ternura traviesa de un “pizzicato” en el alma.

23 mayo 2026

CALLEJERO

 

                                                Fotografía de Ana Escalera


Efímero, como la interpretación

de una melodía en la calle,

disputando con el ruido ambiente

y con la sonoridad del digestivo

reclamando sus necesidades.


Ha venido desde algún lugar

a lomos de la precariedad,

deambula por la intemperie

y así lo lleva sellado en la piel

con tonalidades de bronceado.


En su musicalidad es mayor el empeño

que el virtuosismo, pero se afana

y logra pasar por otro callejero

al que muy pocos prestan oído,

y aún menos quienes dejan su dádiva.


Se afana en los compases de un pasodoble

con el deseo de poner al público de pie,

pero le falta el desgarro y la torería

con la que hacer que se echen mano al bolsillo

y se den por enterado de su presencia.


Tras el desplante del respetable,

vuelve al refugio de sus aires patrios,

y quienes pueblan los veladores

siguen empeñados en escanciar,

sin ton ni son, con música o sin ella.

01 mayo 2026

¿RECUERDAS?

 



                                       A Larysa Chesnokova


Cuando te echo de menos

vuelvo a oír aquellas entrañables melodías

que sacabas del teclado,

pulsando, a veces con codicia,

y otras acariciando con tus táctiles yemas

el tosco y elemental teclado eléctrico.


No se trataba de una exhibición de tus habilidades,

tampoco de la euforia nacida en tu corazón

por los acontecimientos de tu vida,

últimamente zarandeada

hasta límites más que insospechados

y escalofriantes;

como todo lo que dimana de ti,

una dádiva generosa y altruista

nacida en tu alma virginal y en tu sensibilidad.


Entonces te expresabas con suma fluidez

en el lenguaje musical,

pero no así en mi idioma;

por eso, usaste mi voz como intermediario

para anunciar títulos y autores de las partituras.


Todo fue fluido mientras barajabas la nómina clásica

de la música centro europea,

mas cuando saltaste a Ucrania

cabalgando a lomos de un sueño

y nos regalaste los sentidos acordes

de Elegía, Op.41/3, de tu compatriota Mykola Lysenko,

tuve dificultad en la pronunciación

y tú, emotiva emoción nacida en tus adentros.

27 abril 2026

DANZA




                                           A mi hermano Juan


El violín dejó una estela de regusto,

de dulce nostalgia enamorada y un paladar denso,

como de leche condensada

y almibarada a la infancia.

Eran los primeros compases

de “La leyenda del beso”

esos que te hirieron de infantil ternura

y te dejó marcado de manera indeleble

en el oído interno para siempre.


Es el inefable perfume de los recuerdos

que se enquistan, sin ser notados,

en las horas felices;

y ahí se alojan para siempre,

en aquel tiempo achatado por los polos

al pasodoble en masa

o el espectáculo del tango de Pedro y su sobrina

convocando todas las miradas.


Ella era ligera como una pavesa,

como esos confetis lanzados al aire

que danzan en la ingravidez de lo sutil

hasta caer al suelo en amalgama de color,

o remontan y levantan el vuelo,

sin conocer el destino, antes de posarse.


Son recuerdos tan imprecisos como fijos

que hoy gravitan en el aire,

como aquel cuerpo joven y grácil

que evoluciona colmado de emoción

en escala oscilante de candor y de ternura. 

03 marzo 2026

ORACIÓN POR UCRANIA

 


                          A Larysa Chesnokova


Suena al teclado una escala musical,

alguien se ejercita calentando dedos,

desentumeciendo el sopor

de un día ciertamente desabrido

con la inercia y añoranza de su tierra lejana,

cumplimentando ahora el cuarto año de destierro.


Movimientos de tropas,

auxilios urgidos que no llegan,

acosados por bombas y drones

que esquilman las vidas

y siembra el terror a tullidos y salvos;

la ley del más fuerte,

la sinrazón de la ambición nunca satisfecha.


La música, lenguaje universal,

el mismo acento en todos los idiomas,

porque en ella vive y late

un lenguaje único, sin fronteras ni visados,

un idioma universal

sin entonación específica.


Ya ha calentado, ahora se hace audible

la melodía "Molytva za Ukrainu",

y vuelve a dar vida a Mykola Lysenko,

como refugio universal

donde se acogen los excelsos sentimientos

bajo la añoranza de una patria que sangra.

30 enero 2026

PARTITURA

 




Sobre el papel pautado,

notas subrayadas de silencios;

una mano generosa que esparce

la simiente y también las amapolas,

en proporciones

adecuadas de ritmo y belleza.


De entre la espesura de espigas,

el ritmo que imprime la brisa

y mece la melena rubicunda,

con el ondulado y alegre colorete

que la ruboriza y enternece.


En cada pentagrama una estrofa,

en cada líneo del esfuerzo un verso;

tras de cada empeño estridente

un pianísimo que atempera las fuerzas

y recoloca lo sugerido entre las exigencias.


Tras la álgida instrumentación,

un solo sugerente que apuntala.

Y así, en el altibajo de cada cadencia,

el sube y baja armónico de la melodía.


28 enero 2026

LINDURA LINDERA

 




Al otro lado del seto,

la sobreabundancia, la lindura lindera,

la musicalidad de notas inspiradas

y la cadencia de lo festivo

en el rigor común del día a día.


Un seto, tan solo un seto nos separa

de esta vecindad codo con codo,

murmullo con murmullo y eco con eco.

Desde aquí la escucha atenta,

desde allí, la musicalidad pianísima

y las bellas cantatas con las que despierta

mi ritmo adormecido entonando en do.


Por encima del muro, se asoma el verdor

incendiado de un rojo magenta-fucsia;

tal vez sus mejillas, el rubor de sentirse

seguida paso a paso por un espía que presiente,

pero que palpita con sus toses y carraspeos

y que se deleita cuando entona,

desde los cálidos a los agudos de un aria

y se deja sacar de área con su lindura lindera.

19 agosto 2025

VELADA

 




El arco iba arañando notas

con similar dulzura y solidez

a la que la miel gotea en la taza

desde el dispensador.

La armonía proclamaba su reinado

destilando el perfume de arpegios

como cándidos pétalos de jazmín,

de un blanco inmaculado.

Junto a la mesa, en el jardín,

un farol iluminando la escena,

de la que el virtuoso escapaba

y volvía una y otra vez.

De la extrema dulzura

a la melancolía,

y el corazón sobrecogido de emoción.

Como furtivos,

los breves chasquidos de las copas

de dos enamorados que se miran

y no vocalizan los deseos.

Es el inicio de una larga velada,

el preámbulo de la dicha

marcado por un arco tembloroso

en una mano inquieta,

con cada uno de sus gestos estudiados.

La música del violín

es un lenguaje universal.

08 julio 2025

ESA MÚSICA

 




Esa música que suena en mis oídos,

que me envuelve en el celofán

de muy sutil nostalgia,

que me habla de tiempos remotos

y que tu nombre pronuncia

una y mil veces

sin límites de tiempo

con incierta esperanza.


Esa música de viejos guateques

que tu cuerpo a mi cuerpo acercaba,

esa banda sonora

de tu vida en mi vida,

es la piedra de toque

de este alegre despertar de añoranzas.


Esa mirada lánguida,

ese pulso acelerado de tu mano en mi mano,

esa pulsión de notas engarzadas,

esa inocencia de dedos y miradas,

ese espejo de tu iris

sin pronunciar palabras.


Esa música remota,

en tu vejez y en la mía,

al tiempo vieja y renovada,

esa música que suena

en tus oídos y en los míos,

esa ternura prolongada en los días,

ancestral y eternizada.

01 julio 2025

MÚSICA ES TU NOMBRE

 




Nunca imaginé que para hablar de ti

serían necesarios arpegios de violines

salpicados de profundos silencios.


El silencio es algo que se me da bien.

Cuando estoy frente a ti, cuando te pienso,

enmudecer viene a ser mi estado natural.

Es un mutismo sordo que me atolondra

y se balancea entre corcheas y fusas

como el que sueña en el profundo vacío.


No es que tú no tengas tu propia melodía,

es mi torpeza la que no atina

con dos emociones a un tiempo.

Mis estímulos hacia ti son tan excitantes

que a veces suena toda una orquesta,

y otras pasa de puntillas

por el deshielo de un silencio sepulcral

que se mece sin columpiarse.


Tan solo entremezclar en mi mente

tu nombre con cualquier melodía,

a condición de que no sea estridente,

o fijarme en el subrayado de la tuba

con el que ennoblece cada requiebro…


Música es tu nombre, o debería serlo.

17 mayo 2025

LA PARTITURA DE TU NOMBRE

 





La música de esta caracola,

sin registro ni partitura,

como tampoco tiene asentamiento

este latido de amor,

se ha hecho enredadera

en mi pecho y soniquete

en la insomne madrugada

cuando musita tu nombre

y visualizo tu sonrisa.

14 mayo 2025

SINFONÍA MARÍTIMA

 



La mar ejecuta su bella melodía

con la ayuda de la brisa y de los vientos,

quien le hace coros con silbos

en el encrestarse repetitivo de las olas.


Pero la sinfonía marítima

es mucho más profunda y polifónica

que el encrespamiento nacarado que divisamos:

los tonos graves nacen en lo profundo,

en las simas ocultas que no podemos divisar

y cuya autoría es misteriosa y callada.


También conmueve el diapasón

de las mareas con sus tonalidades

mayor y menor, y sus pasos intermedios:

los agudos son ejecución de las sirenas,

-entre soprano y contralto-

cuyos cánticos están reservados

a la afinidad de quienes hacen confidencias con ellas

y en sus sueños se hacen presencia viva.


El choque repetitivo y acompasado de las piedras,

así como de los cantos rodados, hacen la percusión

y subrayan las tonalidades del viento o la madera,

aprovechando el silencio de las cuerdas.


La mar es una sinfonía abierta y sin partituras

que en cada instante modula una musicalidad,

una ardua conmoción que jamás se repite.

07 abril 2025

MÚSICA DEL CORAZÓN

 




El corazón es un redoble musical,

un intimismo sanguinolento

que jamás se muestra fuera de contexto;

un juego de válvulas en el que suena

la alegre melodía de la vida,

de manera incesante y sin partituras.


Es un carrusel de feria,

con sus corceles enjaezados,

sus servidores uniformados

en formación constante de revista,

con el encargo poco lucido

de hacer lo esencial y oculto,

lo vital y esforzado de toda trastienda,

el papel fajado en el esfuerzo,

cuya música nunca es aplaudida

y solo es valorada en la ausencia.


Al trajín de esa musicalidad uniforme

solo se le echa a ver cuando falla,

cuando se acelera o por el contrario

cuando bosteza y se intuye somnoliento.


Un continuo, una secuencia que se repite

con la exigencia de no parar nunca,

para que así la vida tenga continuidad

y no un fallo que desencadene el silencio.

26 enero 2025

RITMO SIN PAUSA

 




La vida, ese diapasón

que oscila desde el parto al óbito

a ritmo y sin pausa.

A veces, simulando estar adormecido,

como en vecindad con el olvido;

otras disparado y hasta desaforado,

persiguiendo un imposible tres en uno

que siempre acaba en derrota.


De vez en cuando, un alegre arpegio,

una floritura, una guirnalda,

una pañoleta atada al cuello

que el aire agita en todas direcciones,

por la personalísima escala anímica.

Otras, un rústico rumiar,

un adormecido caminar en pos del tiempo,

sin que este se deje alcanzar.


En el salón de baile de la vida,

la misma partitura,

-siempre a ritmo-

pero con la diversidad de la apreciación

particular y genuina

con la que en cada ocasión

nos cosquillea al oído.

30 octubre 2024

PAISAJE NOCTURNO

 




Como la música se articula

entre sonidos y silencios,

así la palabra y sus pausas

edifican un humilde refugio

o un ostentoso palacio.


Contemplo el silencio en las estrellas

y la musicalidad del follaje,

cuando la brisa hace arpegios

en las copas de los árboles.


Cuando una estrella tintinea

es mi vista la que imprime

un ritmo binario inexistente.

La estrella es fulgor en la quietud

y la quietud el ansia agitada

de cada hoja y de cada rama.


Con paso mullido, con el mimo

del agua en la desembocadura,

tus brazos rodean mi duermevela

acortando los tiempos dilatados,

el inquietante estruendo del silencio

y su negra estela de angustia.

17 septiembre 2024

SOL PONIENTE

 



A Marisa Jiménez, con mi agradecimiento por su fotografía.


Esquivo, casi en el horizonte,

dilatado como mancha de aceite

que se desparrama por absorción,

pero sin fuerzas para herir,

tan solo es guiño molesto

en la ventanilla delantera del coche.

Luz dorada, sin fuego,

que tinta el asfalto con reflejos áureos

y certifica en la memoria

la ruta tantas veces recorrida.

No hay dos viajes iguales

como tampoco la trayectoria del sol

es siempre idéntica.

Solo Bach. Tan solo Bach,

en la memoria de la grabación

es siempre el mismo

y envuelve de solemnidad

remansando la agitación,

la monotonía

y los riesgo del tráfico rodado.


24 agosto 2024

SUEÑO INCUMPLIDO

 




Todavía niño, cuando el sonido

de la trompeta en la plaza

fue la diana de mi despertar

a la música.

Aquella estridencia aguda,

escarpelo sajador,

en solos que allanan las trincheras,

señal inequívoca de mi convencimiento.

Quizás fuera más verosímil el saxo,

a pesar de la complejidad de tantas llaves,

pero también

fuera del presupuesto familiar.


Tuve que conformarme

con recortar dos trozos de vara,

con los que golpear

un banquillo de madera,

al que acompañaba emulando

sonidos metálicos

que en la boca se me antojaban orquestales.


Ayer y hoy, soñar

ha sido y sigue siendo

el preámbulo de cada derrota,

el prefacio de aconteceres

que no pasaron nunca

de proyectos fallidos, pero fueron,

en cada instante,

el combustible

con el que probar cada iniciativa.


09 julio 2024

EXPLOSIÓN DE BELLEZA

 



Una explosión de belleza sonora,

tras el expectante silencio

acentuado con la gestualidad del director.

A la agitación de las manos

remontando un vuelo de paloma,

la respuesta del violín primero

experimentando caminos no inaugurados.


Se abren las carnes, se arremolina la sangre

y un escalofrío vertebra la espalda toda

abriéndola en canal. ¡Prodigioso!

Como torrente en crecida,

como una puesta de sol eternizada

que se adormece antes de ser sombras.


El estilete de la trompeta

afila los sentidos y nos transporta;

le sucede el fagot con sus roncas

palpitaciones nivelando el paisaje,

para dar paso a la orquesta en su totalidad.


Magia. Un vuelo de ángeles cruza el cielo

y se hunde en las entrañas de lo soñado,

de lo imaginado. Vivir lo imposible

se hace realidad palpable, ardiente,

y la luz recobra su estado primigenio.


En el parque, bajo la luz de las estrellas,

el cielo ahora está más próximo.


25 abril 2024

CANTINELA

 





A hoy le debe seguir mañana,

pero le sigue la cantinela,

una calcomanía del hoy,

como a la una le sigue las dos

con su mismo sol ardiente: cantinela.

Mañana volverá a ser una copia,

idéntica letra: cantinela.

Algunos madrugan mientras reniegan,

otros reniegan y llegan tarde;

los viejos se desvelan

porque han dejado de soñar:

todos los amaneceres son idénticos.

Los jóvenes aplican las fórmulas aprendidas

y no le salen las cuentas:

la misma cantinela. Siguen

viviendo en casa de sus padres.

Así, mañana, torpe cantinela,

sigue con letra y música de ayer

para no acabar nunca de ser mañana.

24 abril 2024

CONCIERTO

 



Se hace un silencio expectante

y todavía no se ha levantado el telón

cuando el concertino repite una y otra vez

la nota 440: cuerda, metal, madera…

Una pausa seguida de un aplauso

recibe al director que se dobla

reverenciando al respetable.



Un silencio profundo anticipa

el primer gesto con la batuta

y una secuencia de notas,

como en caída libre en el torrente,

acaricia los oídos de la concurrencia.



Los ojos entornados muestran la visión interior

y conducen hacia el pensamiento del compositor

con el intimista mimo

de lo cuidadosamente creado.

Con un leve descanso, casi dos horas

transportándonos al paraíso de lo idílico.



Hay viajes que se anuncian a la estratosfera,

eso que muy pocos pueden pagar,

pero la música es el salvoconducto

que nos transporta al Edén,

sin movernos tan siquiera un grado de latitud

ni tampoco de asiento.