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19 junio 2026

TIERRA

 




Faena fatigosa, interminable,

a pesar de las lindes

y de la mirada codiciosa en espera

de fértil abundancia,

también de la ambición sin límites

y de los espinos;

generosa, cuando es bondadosa la entrega,

el sudor, el cansancio,

y el tiempo propicio en cada instante.


Las albarcas del abuelo, las huellas del padre,

la memoria de un tiempo de subsistencia,

según los frutos de temporada,

lo memorizado y repetitivo

en alianza con las innovaciones,

la creatividad que reverbera,

y las necesidades del día a día.


En el grosor de un lomo

las cavidades gestantes,

donde se producirá el despertar de la simiente

que ya se despereza entre terrones binados,

como placenta estercolada y fecunda.


Asentamiento, germen, tradición,

perfil del tiempo, espíritu innovador

que se ahuyentó y desarraigó de la nacencia,

para placear por avenidas y bulevares

con la mirada retrospectiva en las raíces.

11 enero 2026

CONCHA

 



Antes tuve que pasear mi angustia

por los vericuetos de lo establecido:

todo rigor, todo normalizado,

salvo para ahorrarle pasos innecesarios

al profano que se conduce de buena fe.


En el portillo, tuve que auto despojarme

de todos los elementos metálicos;

pero finalmente, el arco musitó a mi paso

una balada electrónica que se achacó al bastón

y no al neuroestimulador que se aloja

en mi cadera derecha desde antiguo.


Tiene usted razón,

debiera ser un desencadenante,

pero no funcionan así las cosas y tendrá…

Tenga, esté atento a la pantalla. Suerte


En la mesa informatizada, una concha.

Nácar reluciente con valvas casi cerradas.

A poco, había deducido mi fragilidad

y se sumó con un flotador a la corriente

viendo que estaba siendo arrastrado.


Me rasgué, le mostré mi abatimiento

y, como llevada por una ola que acaricia,

me fue llevando de mi deriva a su ámbito.

Ya había abierto sus valvas de par en par

y hasta emanaba flujos de tacto amoroso

de su brillante sonrisa panorámica.


Ahora me importaba más el calor de su alma

que la resolución al problema expuesto:

y yo rendido a los pies de quien

-desde el Calvario-

me había llevado a ciegas y en volandas

ante la delicada Concha

que me rescataría de mi percance.

14 septiembre 2025

CUARTO TRIMESTRE

 




Se aproximan los días de octubre,

vienen, como es de esperar,

sensiblemente acortados,

de luz más tenue, menos rotunda,

sin estridencias ni fogonazos

y sombras más dulces y redondeadas.


La tarde invita al paseo

a desabrocharse las ataduras

y a revolotear de manera ingrávida,

con la ligereza de una libélula,

de un cuerpo exento de masa

en el dulce placer de no hacer nada.


Cruce de caminos, de encuentros,

visión fugaz de la nada

y el colorido del cielo arremolinándose

por donde declina el día y se hace noche;

se despiertan lo deseos,

acuden en masa las apetencias vetadas.


Entonces,

entorno los ojos y calibro los tiempos:

es momento de eficacia, de fajarse

y correr la mano, de acelerar

y cuadrar los balances en tiempo y forma.


29 septiembre 2022

LA INGRAVIDEZ



 

Para alguien que como

yo lleva plantillas ortopédicas,

y la marcha hace tiempo

que dejó de ser atlética,

la ingravidez es el foco de atención,

el milagro incomprensible

y la evanescencia

después de un deboulés

que sube a los cielos como algodones

o plumón de ave cuasi gaseoso.

 

Su cuerpo es de porcelana,

pero flexible como un junco;

sus piernas bien fornidas

guardan celosamente el secreto

de muchas horas de duro trabajo

con las que lograr tal elasticidad.

 

Pirouette, soutenu, piqué,

para rematar

con la fuerza de la pierna contraria

en un fouetté que sublima la contorsión

en humareda que asciende ingrávida,

como exenta, salvo de volumen.

No me canso de mirar y admirar

el ángulo obtuso de piernas y brazos,

la flexibilidad sobre natura

de todos sus miembros

y la elegante armonía y dulzura

de quien trabaja duro sin mostrar esfuerzo.

19 septiembre 2022

EL BIENESTAR

 


 

Alguien decide un buen día

trazar un polígono industrial

en aquella haza donde

las escasas higueras

sobrenadaban entre la viña.

 

Es posible que alguien se haya enriquecido,

pero la pobre suerte

ha caído en desgracia

y ni los pájaros pican las uvas,

ni el pasero encontraría hoy su ser

en medio de calles paralelas

grasientas y ajetreadas.

 

Hay una memoria anterior a la industria,

donde los días transcurrían apacibles

al ritmo de las estaciones,

de las labores y de las cosechas.

 

Aquello era un pasar, la supervivencia,

la permanencia, y estaba supeditado

a las inclemencias meteorológicas…

Todavía deben estar por ahí

las huellas de los abuelos…

 

El bienestar, se cree hoy,

no siempre acude a lo primario

sino más bien a las tecnologías.

Los abuelos no entenderían

lo que hoy llamamos progreso

y hasta es posible que se preguntaran,

¿pero es esto el bienestar?

14 septiembre 2022

MIS MANOS VACÍAS



Mi adolescencia era un folio en blanco

fajado a la ilusión del trabajo,

cuando todavía la pelusilla

no me ensombrecía la cara.

 

Grácil. Agraciado. Aniñado.

De poca estatura y el deber como norte,

días por los que agradezco

no haber descarriado en ninguna penumbra.

 

Me fui haciendo hombre,

mientras aprendía y asumía responsabilidad,

alumbrado por la lámpara

rudimentaria de mi entendimiento.

 

He visto cómo más de un cuerpo de cristal

estallaba y se hacía añicos…

Yo aprendí lento y en silencio, como en un sueño

en el que cada vez se desvela un misterio.

 

Cuando tras el último respiro me pidan cuentas,

mostraré mis manos vacías

y las llagas que el día a día

ha ido dejando en mis manos.