07 enero 2026

ESCARAMUZA

 




Se ha hecho el silencio,

han pasado las luminarias de la Navidad;

pero el tiempo sigue inestable,

con alguna que otra alarma

que desestabiliza la quietud.


Con nocturnidad y alevosía,

como lluvia de fuego que somete,

provocada, profusa y fugazmente;

un aluvión, una descarga improvisada

y contundente lluvia de metralla,

como pedradas de fieros honderos.


Una solución insoluble, y por terceros,

-alarmas burladas-

nocturnidad y alevosía

que suplanta el derecho universal

por el viciado camino de la hipérbole.


Un pueblo dividido, tiranizado,

un impostor, auto revestido de justiciero,

un salto olímpico sobre la ley

retorciendo el derecho, al tiempo

que pensando en los bienes ajenos

del acaudalado y recóndito subsuelo,

y la imposición a distancia de criterios externos.


Invierno. Humedad gélida que aísla

a cada quien en sus inquietudes. Frío,

acontecimientos que nos dejan fríos.

06 enero 2026

EFEMÉRIDES

 




Como colofón de los días de Navidad,

de los excesos y de las luminarias,

este vivir que hicimos cotidiano

poniendo en ello juventud y empeño.

La fiesta de lo corriente hecho acontecimiento

del día a día, entre el pasar de puntillas

y el repiqueteo ocasional de instantes álgidos.

Íbamos de estreno, colmados de ilusión.

Tú radiante, yo adecuado al momento.

Habíamos custodiado la inocencia

y era el momento de enfrentarnos a la vida

desde la frágil inexperiencia:

vivimos días de vino y rosas,

aunque siempre un tanto comedidos,

vinieron otros ácimos y a todos plantamos cara

como uncidos a un común denominador.

Hemos vivido el día a día muchos años,

un para siempre que uno imagina lejano

y a veces inalcanzable, pero aquí estamos

para dar testimonio de veracidad.

No fue una decisión de ayer para siempre,

sino una toma de conciencia diaria

con la que hemos cabalgado

bonanzas y tormentas, y también superado

metas fuera de nuestros cálculos.

Algunas circunstancias las hemos pasado

con buena nota, en cambio otras…

Pues sí, también hemos perseverado

en las duras y en las maduras.

En el arcoíris del día a día,

un variado surtido de luces y sombras,

y a futuro, y mientras nos sea posible,

no salirnos del camino hasta llegar a meta.

05 enero 2026

NOCHE DE REYES

 




Noche infinita, eternizada en los anhelos

desde la caída de la tarde;

tonos opacos que invitan a la excitación

y también a soñar despiertos.


Ojos aceitunados, negros

o también pardos o castaño claro;

desorbitados buscando el amanecer

y la amenaza de pasar de largo.

Azules virando a verdosos,

un sofoco de impaciencia;

frío, mucho frío y sudores de dudas:

tal vez pasen de largo.


La exigencia

es confrontarlo con el sueño,

ahí donde la fantasía monta a lomos

de los caprichos, y se revisten de realidad.

En la calle sigue el tumulto,

pero en mi corazón de niño

pernocta “sine die” la ilusión.

04 enero 2026

JÓVENES

 




Unos jóvenes pasan bajo mi ventana

perturbando la placidez del alba.

Algo les urge, algo les motiva,

no parece que sean inquietudes

pero lo toman con una gran impaciencia,

como urgidos de prisas. Vociferan.

Sus gargantas son tubas desafinadas,

tropel de trompetas en sol mayor;

su caterva, timbales fuera de ritmo.

Todavía no alumbra la luz de la mañana

y no se si salen o regresan, si van o vienen.

No parecen ser conscientes del frío

ni de la cobertura opaca y gris

que nos depara el amanecer.

Ellos van subidos en las urgencias

de sus años mozos,

de lo que hacen partícipes a todo el vecindario.

No llevan prisas, se recrean, vociferan,

les urge vivir sin hacer uso el freno de mano,

son disparatadamente escandalosos

y van revestidos de las prisas de los pocos años.

Les miro sin ver. Van desaforados,

urgidos de quién sabe qué.

Al cabo, solo queda un eco que se distancia,

esa misma magnitud existente

entre sus ganas de vivir volcánicamente

y el sosiego que ahora intento recuperar.


03 enero 2026

CANTERA ORAL

 



Venimos del hondón del vacío,

de la placidez oronda y confortable

donde se prodigan los mimos y la ternura,

de donde se comunica y nace la vida;

la boca franqueada tan solo para el llanto,

-apenas un boceto que grita y reclama-

pero con la habilidad del corta y pega

facultado para apropiarse por imitación.


De la cantera familiar, la calle, la escuela,

el caudal embalsado de dimensiones elásticas,

casi infinitas: un pedrusco, una china,

un pequeño guijarro o una roca tallada,

entre gorjeos, risas y lágrimas,

inventariando las riquezas que se acumulan.


Y allá, en la alborada de su amanecer,

se abriga con el ademán de un gesto amable,

o con el aljamiado ancestro de sus predecesores

dibujando arabescos armónicos y dúctiles,

como encendido arrebol de insultante lozanía.


En el azul de su horizonte, la dulce bonhomía

que le ha sido inculcada junto a la ternura,

la delicadeza gestual y amable

que viene del candor, de la sinceridad,

la sencillez, la ingenuidad y la pureza de ánimo.


En el resquemor lúcido de la vorágine,

la sonoridad de un susurro que recala en el alma,

se anida, se arraiga, se abriga, y allí florece.

02 enero 2026

POR ENTRE LAS RAMAS

 



Observa la soledad de la arboleda,

los tiritones tan sensibles

de sus ramas nudosas y desnudas.


Observa al tibio sol

atravesando con su espada sin filo

lo que fue frondosidad

y ahora es desnudez y temblores,

oro pálido y mullido por los suelos,

derrota de los días gélidos.


Observa la indigencia y el silencio

de quienes rebuscan urgidos por la necesidad

y el estruendo altisonante y molesto

de quienes todavía no regresaron

y trompican aguas a bajo a contracorriente.


Observa el despertar de la ciudad,

el empoderamiento y los tensos andamiajes

de quienes manejan las claves y dan órdenes,

y la ductilidad de los sometidos y cabizbajos,

con las dudas del mañana bajo la solapa.


Observa el espacio por donde caminas

y goza de la fortuna de tener criterios:

no vociferes, disfrútalo en tus adentros,

como quien pasa por entre las ramas.


01 enero 2026

CONVIVENCIA

 



No se trata de una palabra

lanzada con la contundencia

y la puntería de un hondero,

tampoco es un diabólico conjuro al azar,

sino de vivir-con, de con-vivir,

de reconocerse entre la muchedumbre

como parte del paisaje común,

esa pizca de sal que se pierde en el guiso

y damos por víctima desaparecida,

pero su presencia escribe en cursivas

en lo íntimo del paladar,

como madre vigilante que está siempre,

-con brillo o sin el-

cuidando nuestra armonía y protagonismo.

Es ella, pero desaparece

para no nublar nuestra presencia,

como servidumbre que no busca aplausos

sino eficacia en favor del conjunto.

Propósitos compartidos, salvaguarda

de los desafueros y desacuerdos:

concordia a todo trance, también de sacrificios

en pro de acabar con los radicalismos

y la tozudez más absoluta,

un objetivo diario que nos lleva a la mesa común,

al pan y al sustento de cada día.

Todo comienza en mí,

todo se inicia en ti, en aquel, en no sé quién,

para acabar en nosotros,

en nosotros todos juntos,

sin miedos y sin desconfianzas,

hacia el objetivo común de la convivencia en paz,

el desaparecer en el caldo de cultivo

que a todos alimenta y da vida,

esa vida común que tanto merece la pena

exenta de protagonismos.

Convivencia: ni tú ni yo, nosotros.