03 junio 2020

OTRA VEZ JUNIO




Otra vez junio.
De nuevo las prisas;
las calles voceando mi nombre
y urgiéndome a salir en busca
de la primavera escamoteada.

Tú sigues siendo ausencia
y mi deseo está más centrado
en encontrarme que en encontrarte.

No sé si te he perdido;
tampoco sé si alguna vez te he ganado:
en mi vista una neblina espesa
y en mi corazón el deshielo
que busca el alcantarillado
en el que perderse para siempre.

Otra vez junio.
El verdor de la primavera
comienza a tintarse paja infecunda.
Alguien ha debido copiar mi agenda
y me ha puenteado,
y te he perdido.
Tal vez soy yo
quien se ha perdido para siempre.

02 junio 2020

VINO Y ROSAS




La nostalgia me invita a volver la página,
a practicar un túnel hacia aquel capítulo
donde fuimos felices,
como si haber superado las cotas
de tan empinado transitar
no fuera suficiente alborozo
como para seguir valorando en extremo
los paisajes y todos sus pasajes.

Nos hemos curtido en las durezas del camino,
en lo intrincado,
en los declives y en el riesgo de precipitarnos;
hoy nuestra patria es la ternura,
pero seguramente no la hubiéramos conocido
en un continuo de días de vino y rosas.

01 junio 2020

TODO ERA UN FUEGO INICIÁTICO




Todo era un fuego iniciático,
un magma ardiente y amorfo
que se expandía creando vida.
Todo era materia informe,
principio activo
con fuertes deseos de diversificarse.

De aquel primer soplo,
las primeras luces y su dispersión:
los astros y las estrellas a millares
y a cada uno se le asignó un camino
al que llamaron órbita,
plantando los principios genéricos
de la geometría.

Y la luz tomó protagonismo
emergiendo de las sombras;
y desde entonces, una sigue a la otra
y en todo se complementan.
Y llamaron día a la luz y noche a las sombras,
en lugar de luminaria y oscuridad.

También yo, en mi fuego iniciático,
te ofrecí el trono de mi reino unipersonal,
y te cedí todos los poderes,
si bien me reservé la capacidad de nombrarte;
por eso desde entonces,
te llamo Luz de mis Noches
y Sosiego de mis Días.

31 mayo 2020

UN VAGO RECUERDO




Entre los recuerdos,
─como adormecidos─
un desfile de personas
─muchos sin nombre─
que me acompañan ciegos y mudos
como esas páginas amarillentas del ayer
que ni guardan las hemerotecas
ni fueron nunca impresas.

A veces meros gestos, otras tonos de voz,
casi ninguno en toda su integridad
sino más bien un collage
archivado en sueños
o quizás trastocado en la vigilia.

Así, con el pasar del tiempo,
una colección de teselas inconexas
─las más veces─
que conforman el pavimento de mis días,
no todos seres anónimos.

De esa nebulosa en la que me barajo,
deduzco que también soy para otros
una posible foto sepia
que acabará no siendo nada,
si es que todavía es algo;
quizás como también me pasa,
un vago recuerdo de equilibrio inestable.

30 mayo 2020

NADA ES LO MISMO




Nada es lo mismo,
pero estamos empeñados en volver
al agua que discurrió ayer
y que no volverá a remontar la corriente.

¡Volver! ¡Volver!
Volver a la normalidad
que se ha esfumado,
a aquella arena que se escurrió
por entre nuestros dedos.

Volver al ayer sólo es posible
como ejercicio docente,
para finalmente admitir lo irreversible:
el pasado conjugó al pretérito en oratoria
y se llevó, como el viento en ocasiones
se lleva por los aires el sombrero.

Si logramos llegar al punto de partida,
¿no acabaríamos repitiendo lo mismo?
¿De qué habría de servirnos
volver al lugar del que venimos?
¿Acaso no conocemos los mimbres
y también los canastos?

Vivir es corregir errores,
marchar siempre de frente
y adaptarnos;
es apartar las piedras del camino,
es caminar mientras nos transformamos.

29 mayo 2020

A ESCENA


Teatro en la educación - Empresa a Escena

Entre bambalinas, la misma inquietud
de cada noche, las voces, las urgencias,
los gritos y los miedos.

Voces que carraspean
y se duelen de la noche pasada,
del alcohol trasegado y el humo grotesco;
las prisas, las urgencias, los nervios,
los hilos de voz, las toses y los nudos…
Los miedos.

Se levanta el telón y todo se transforma:
se afianzan los pasos por entre el atrezo
y el monólogo interior que arrancó torpemente
se ve sorprendido por el pie de otro actor
y se teje la urdimbre en escena.

Todo transcurre según lo previsto,
con alguna morcilla
cuyo olor divierte y espabila
a quien da la réplica;
y en paralelo, como la vida misma,
por su mente discurre el personaje
pero también sus pecunias y sus glorias
o aquellas otras imágenes que tartamudean en su conciencia.

28 mayo 2020

NO MALGASTES PALABRAS




A Marisa Jiménez

No malgastes palabras en convencerme,
mejor guardar silencio y obrar
según conciencia,
que de promesas y eufonías
los aires son globos aerostáticos
que surcan los cielos como el polen
a merced de la brisa que se impone.

Quédate a mi lado quedamente
juntando tus quebrantos y los míos,
las lágrimas de ambos
quizás sean un manantial
que limpie los posos
de esta tristeza que se me ha enquistado.

Si sólo estás para risas y juegos,
para los gozos de noches de feria,
donde la música es papel secante
en medio de la algarabía;
si la flor de tu boca
es un bailable exenta de pena,
déjame mejor llorar a solas
y me haré un festón
de tu vacua propuesta.

Si quieres en verdad hacer algo importante
y que arrastre el saldo a tu haber generoso,
toma asiento junto a mí
y guarda silencio:
acompásate a mí y déjame sentir tu cercanía.

27 mayo 2020

JUSTO AHÍ




Detrás de esa sonrisa
que anuncia carcajada
o mohín de contrariedad controlada;
detrás de esa pausa
que marca un tiempo distinto y distante,
justo ahí,
el encuentro que sueña la estrechez de tus brazos,
la amura que certifica y confina
largamente a tu costado.

Todo lo haces de manera especial,
delicada, marcando los ritmos y tiempos,
como anudando el macramé que nos vincula
en cada uno de nuestros nudos.

Justo ahí,
donde pretendes ser otra,
eres el cristal inmaculado
que besan mis labios libándote;
ahí y en todo instante
eres pertenencia a la que me entrego.

Detrás de esa sonrisa,
como detrás de tus desaprobaciones,
justo ahí,
la coyunda con la que uncirme
y diluir en ti mi propia esencia.

26 mayo 2020

LAS COSAS PERDIDAS




Como baúl guardado en el trastero,
así la oscuridad de las cosas perdidas,
de todo aquello que echo en falta
y nunca me atreví a reclamarte:
esa mirada tuya como aparato de rayos,
la analítica visual que todo lo escudriña
y que tantas veces sustituía  a las preguntas.

Como scanner, sacabas a la luz
mi podredumbre o mi estado de gracia;
o ese lenguaje de signos, de muecas silentes
que examinaban mi estado
y la sonrisa final con la que certificabas
tus errores y nuestros arrumacos
en el funambulismo callado
de una tarde de domingo.

O cuando repasabas mis manos
y te reías de padrastros y cutículas
mientras veíamos la película de la sobremesa.

¡Algo te pasa!
Cuando afirmabas, siempre tenías razón.
Eras el médico de mi alma,
en especial cuando dabas rienda suelta
a la sonrisa de tus labios
e imitando a la mermelada de fresa
la hacías sonora.

Entonces llegó el encierro
que ninguno de los dos habíamos decidido,
y abrochaste el gesto
con el sonido adusto que sube una cremallera,
y fueron palideciendo los días
y con ellos fuimos perdiendo
un sinfín de cosas que no todas recuerdo.

25 mayo 2020

ESTA ES MI TIERRA




Esta es mi tierra,
─la imagen de mi infancia─
la que labraron mis abuelos
y cultivó mi padre;
la que se derrama desde las escarpaduras
buscando el río y tras los molinos
corretea feliz hacia la mar.

Mi tierra, donde aprendí
el sabor amargo del aceite
vareando al olivo
y gateando los suelos en busca del fruto
las mañanas frías de invierno.

Mi tierra, la de la azada y el bieldo,
la abancalada y sus declives,
la del grano, la siembra, la bina y la cosecha;
la del naranjo en flor
y todavía más sabrosa en fruto;
la de las acequias y los turnos de riego,
la de las ciruelas y los duraznos,
la de los higos y las uvas en el rigor del verano
o la granada que se abría
como quien abre la boca ofreciendo besos.

Esta es mi tierra,
la que faldea la montaña
y baja reptando, enamorada de la mar,
y viene a entregarse dócilmente
en el abrazo salado de Marbella.

24 mayo 2020

TAN SOLO EL AMOR ES IMPERECEDERO




Y cuando tú y yo apaguemos nuestras voces
y volvamos al barro del que fuimos lodo,
cuando nosotros seamos silencio
y nuestra estela sea borrada
por otras numerosas huellas en el camino,
seremos  esa historia menuda y trivial
que deja tras de sí la nada
en lugar de restos para el estudio
de antropólogos e historiadores:
de la nada salimos y a ella nos encaminamos.

Tan solo las ternuras del corazón
serán trascendentes y valdrán su peso en oro:
los mendrugos que siendo tuyos
alimentaron otras hambres,
el agua que de tu jarro sació otra sed
o las veces que tu manta
fue abrigo para otros cuerpos.

En el lodazal quedaron todos tus títulos y honores,
en el despilfarro ajeno aquello que acumulaste
con fatiga y privaciones;
tan solo el amor es imperecedero.

23 mayo 2020

EL NOMBRE DE LAS COSAS




Ahora que el encierro no es tan limitado,
que hay horario para el paseo
y hasta los más osados
encuentran ocasión de manifestarse,
es oportuno retomar el nombre de las cosas;
vuelve a tener sentido
que hoy sea sábado
y mañana fiesta de guardar.

Cuando la mañana es tan oscura
como su sucesora la noche,
cuando el reloj es un continuo
que gira sin encontrarle sentido a lo que hace,
─como el burro en la noria─
es lo mismo llamarle a la mañana martes
o tan identificativo y amorfo como que sea jueves.

El nombre da el carácter del ser a cada cosa
y así la mar no es río por su anchuroso espacio,
sino porque se mueve con salero y a ritmo
de olas que mecen las masas como un coreógrafo.

En la calle vuelve a ser lógico orientarse
por los puntos cardinales y hasta ponerle
nombre a los vientos para identificarlos;
ahora, en medio del gentío irrespetuoso,
necesito llamarte por tu nombre
y dejar el pronombre
como muletilla del agotamiento.

Se me ha desgastado tu nombre
en el trajín doméstico de tanta cercanía,
pero hoy, como ayer,
necesitamos recuperar los modos
que antaño nos trajo
a esta edad en la que nos hemos instalado.

22 mayo 2020

SUEÑO LARGO Y APACIBLE




En la roca duermen apacibles
los granos de arena que sueñan
en el día de la liberación,
mientras creen oír el crujir estructural
de su ser pétreo
diluyéndose como granos de sal
en el batir de las corriente de agua.

En la prisión preceptiva
de este confinamiento,
donde todos hemos rendido nuestra voluntad
en pro de la preservación del otro
y cuando las estadísticas son decrecientes
en contagios y fallecimientos,
no nos conformemos con ser
cantos rodados
y colmémonos de sabia espera.

Un día lejano, en la placidez juguetona
de las arenas de la playa,
─confidencia o sueño─
oí el devenir de aquellos granos acariciantes
y comprendí que mis actos de hoy
dibujan el croquis de vidas venideras.

21 mayo 2020

TAN SOLO UNA PAUSA




Tan solo una pausa,
un respiro de aire fresco y externo
en el que ensayar los riesgos
en medio de la irresponsabilidad de algunos
y el flamear de banderas,
sin medir el de nuestras contorsiones;
es una tregua, una toma de contacto,
que no un alto el fuego
o una rendición incondicional ante lo inabarcable.

Embozados, cruzamos nuestras muecas
en el alborozo de este entreacto sin ambigú
y no sabemos a ciencia cierta
cómo habrá de terminar,
si en tragedia y mutis por el foro
o en una sonrisa carmesí
dibujada en el deseo dormido de más de dos meses.

Los valientes siguen fieles al sacrificio
y los intrépidos se han alistado
al circo que desafía a la fiera
en busca de la derrota ajena fuera de las urnas.

La avanzadilla ha tomado buena posición,
pero no es la victoria,
tan solo una escaramuza, una pausa;
no desmontemos las lonas del circo:
la fiera no está enjaulada
y ya son muchos los domadores
que han sido derrotados.

20 mayo 2020

Y DE SÚBITO




Y de súbito
se manifestó la alegría
como agua al borde de la cascada,
como dádiva del cielo
largamente esperada y ansiosa.

Y fueron las risas
las que adobaban los abrazos,
y fueron los besos
la banda sonora y sentida
de lo dilatado en el tiempo;
le siguieron los arrumacos,
los juegos y las caricias
rematada en dulce merienda.

He perdido la cuenta,
pero pasaba de cincuenta días
sin verlos en esta larga cuarentena,
este temblor de la espera,
estas voces cansadas
de usar el teléfono sin tacto.

No hay emoción más intensa
que un reencuentro
con los más pequeños de la familia, los nietos.

19 mayo 2020

NOS IREMOS

Fotografía de María del Pilar Ferrari Díaz



Y nos iremos,
y nuestras huellas serán temporales
entre los nuestros
e inexistentes para la nueva generación.

Pájaros que emigran a buscar
otros paraísos, otros climas
y otros ecosistemas;
aguas mansas
en el último tercio del río
que se entregarán al beso de la mar;
temporalidad que acaba sin despedida
y se esfuma como la niebla
a media mañana,
como el sol en el ocaso
es anticipo de la oscuridad.

Y nos iremos,
y nuestros cuerpos serán humus infecundo,
cenizas que se amalgamarán
para ser de nuevo barro amorfo;
la tierra seguirá rodando:
amanecerá y anochecerá
y lo trascendente se instalará en la eternidad
y allí para siempre.

18 mayo 2020

ESA CEGUERA




El egoísmo, esa ceguera
que sólo permite mirar hacia adentro,
es el rayo en la tormenta,
el cegador que todo lo acapara
y de todo quiere ser imagen y epicentro.

Perder la visión periférica
es negar o cegar la luz del sol,
es tratar de canalizarlo hacia un foco único
y perverso, es deformar lo creado
haciendo del otro ignominia y despojos.

En su mirada una transmutación, 
un mar de arena y sed insaciable
que canaliza todos los vientos
hacia la mesana de su único velamen.

El egoísmo, ese virus
que no llega a pandemia,
ese MI mayúsculo e infecto
que niega la otredad a fuer de perverso.

17 mayo 2020

LAS PRIMERAS LUCES




Las primeras luces de la aurora
y todavía pareciera que la vida no ha despertado;
en el silencio, el rugir de un vehículo a motor
y el rumor de un pulverizador
de algún producto de limpieza:
la ciudad duerme, pero los desvelos
velan por la integridad de sus vecinos.

Hay un espacio holgado para los muy exigentes,
para quienes el todo se parece a la nada
y el mucho a lo ineficaz e insuficiente,
para quienes cuenta más la cabeza del líder
que hacer las cosas con cabeza.

¿Por qué yo no? ¿Por qué los míos no?

Ahí seguimos, repitiendo una y otra vez
la tabla del nueve, sin dilucidar
otros objetivos que las cuatro reglas,
en especial la suma y multiplicación
que a mí me acomodan y afectan.

Es tiempo de mascarillas y prudencia,
tiempo de velar por el otro,
de compromiso fraterno y social;
pero al parecer todavía no toca
sino el ansia de volver a la normalidad
por cualquier atajo, a pesar
de que es posible que nunca más se llegue.