31 agosto 2018

DESPUÉS DE MILES DE AÑOS





Después de miles de años,
de millones de lunas
que cambiaron de fase
y de estética: a veces media sonrisa,
otras de luminosidad plena;
después de que el agua de lluvia
acabara por un camino u otro
abrazándose a la salinidad de los mares
para hacerse unidad líquida;
después de que el homo
se pusiera de pie, y caminara encorvado
para finalmente estirarse
por encima de todo y de todos;
después de tanto alumbramiento
con dolor y de tanta muerte en soledad
o acompañada con llanto y silencio,
todavía no ha aprendido el ser humano
a respetar ni a respetarse,
a dilucidar que cuando cae el telón
la vida sigue su galope incesante
y aquí se quedan todos sus jadeos,
todos los sudores y todos los ajuares.
Después de miles de años,
seguimos instalados en la ignorancia.

30 agosto 2018

HÁBLAME, CUÉNTAME





Háblame, cuéntame, dime el código
con el que descifrar este odio
anquilosado e indeleble
en el que nos regodeamos,
─parece que para siempre─
hasta dejarlo en herencia.

Ochenta años no bastan
para cubrir de polvo y olvido
el fratricidio de este pueblo
que se sigue acusando, unos a otros,
con voz de ultratumbas
y elevando amenazas enquistadas.

Unos quieren arrancar las páginas
de la historia derribando el monolito,
como quien toma la parte por el todo;
otros ennoblecer la hoja de servicio
de sus mayores, falseando la ignominia.

Háblame, cuéntame, dime, ¿se puede resolver
esta locura de hermano contra hermano,
volviendo a barajar, cada vez que las cartas
no son las que esperábamos?

29 agosto 2018

SIGUIENDO LA MISMA SECUENCIA





Este agua de la acequia
debió ser anteayer lluvia,
así como la arena donde
se hunden mis pies al caminar
debieron ser roca, dándole
las vueltas oportunas al calendario.

Siguiendo la misma secuencia,
este polvo del camino
debió ser talla de hombre
antes de haber sido molturado
por el incesante paso del tiempo.

En esa evolución de lo efímero
hacia el equilibrio estable,
estos pasos míos
hacia el desfiladero por el que
desaparecer para siempre
y ser por fin callado silencio.

28 agosto 2018

HOY HE VUELTO





Hoy he vuelto a mi nacencia
y la he encontrado mustia
y desarbolada. Las mismas calles,
algunas levantadas por canalizaciones
municipales de suministros varios;
un sol de justicia daba la hora
del riguroso estío y las calles
desérticas guardaban silencio.
En el oasis de los Chorros
un caudal incesante;
en las caras de los reconocibles
la estirpe familiar como ficha no escrita;
algunos me miraban con recelo
de turista pobre, otros con complacencia.
Por el escorzo de las sombras,
quienes me precedieron
y arroparon mis días pretéritos.

27 agosto 2018

LA MISMA PLAYA





La misma playa que en verano
se agita de ruidosa concurrencia,
de cuerpos semidesnudos y aceitosos
que dan lustre de piel curtida,
esa que se supone que protege
de las radiaciones solares,
esa en la que se avista un chiringuito
junto al otro en competencia;
donde los hamaqueros trazan
imaginarias líneas topográficas
y los subsaharianos mercadean
renombres de sobaquillo;
esas serán en breve coto privado
de gaviotas en estado de rebusca.
Detrás de cada pleamar
una aurora de bostezos
y atardeceres oblicuos
que se fugan por el Campo de Gibraltar
buscando los recovecos
de otras latitudes, hasta que
la tierra complete su periplo anual
alrededor del sol y vuelvan los turistas.

26 agosto 2018

SILENTE ALBOROTO DE LOS SENTIMIENTOS





Una visita al cementerio y me percato que allí
es más numerosa y popular mi familia
que en el Paseo o en la Plaza.
Se repiten mis apellidos a ambos lados
de la única calle: una y otra vez
por las ramas de la podada genealogía.
Los mármoles, algunos desvencijados,
sustentan viejas fotografías
descoloridas por el tiempo de lejano recuerdo
y seguro olvido. Nadie habla.
El silencio es sepulcral.
No hay flores. Las que resisten
están agostadas como el heno. Todo paja inútil.
Todos y cada uno callados en su para siempre.
Sin prisas; como a lo hecho, pecho.
Reparo en las cifras:
muchas vidas truncadas
antes de llegar a los sesenta;
promesas esculpidas en mármol de hijos y nietos
que el tiempo pone en duda
y no podrá verificar el finado.
¡Qué solo están los muertos! ¡Qué callados!
¡Qué quietud, sin la menor réplica!
Silente alboroto de los sentimientos.

25 agosto 2018

PASOS PERDIDOS





Pasos perdidos, contados, repetitivos,
sin fin…  Claustro. Arcos en perspectiva
que se cierran sobre sí, apoyados
en sendas columnas de flaco fuste;
cuatro largos, recinto cerrado
en torno a un patio que se autocontiene.

Por cada arco, luz; un atisbo de esperanza
que se filtra por los párpados entornados
para abrir la tapa del sarcófago
en la que parece que se escabulle la vida.

Amanece. Pronto tendrá lugar el cambio
de guardia y las nuevas pruebas
confirmarán o denegarán. El niño
se despide a zarpazos de todos los apegos.
En el hospital, conviven codo a codo
vida latente y muerte sin esperanza.

24 agosto 2018

DAME ESTA NOCHE DE ESTÍO





Dame esta noche de estío
una brisa suave que mueva los visillos
al entrar haciendo música por la ventana.

Dame una noche sin nubes,
estrelladas como las noches de antaño,
oscura en la plaza y en las calles
y luminosa en todo lo extenso
del firmamento que nos entrona.

Dame el aroma del pasero,
donde los higos se hacen confitura
y el pampanear de la parra,
donde se dora la uva
en hermosos racimos como manos de mujer.

Dame el botijo que beba, que apague
esta sed donde tú eres la punta de sal
en los labios que se cierran
para impedir ser besados.

Dame ese tostado de tu piel
a la luz de la luna
y dame cuerda para no dejar
de soñarte en tu ausencia;

dame el aliento de tus suspiros
cuando te agitan las pesadillas;
dame una palabra, un gesto, un rasgo,
una prenda, una señal inequívoca
de que tú me piensas, lo mismo que
yo no puedo dejar de imaginarte mía.

23 agosto 2018

IMAGINO LA NOCHE






Imagino la noche de verano,
las sábanas tendidas haciendo
olas blancas a las penumbras
y Federico escoltado, empujado
y muerto de miedo; la luna
testigo mudo y la dama de noche
enmudecida ante el espanto de su rostro.

Detrás la ciudad y en pos del poeta
la odiosa revancha curtida
de ciega ignorancia
con pasos firmes hacia el barranco.

Por el Alfacar…   por las tierras vecinas
que le vieron nacer, sudor y sangre,
violencia, venganza, flor cortada:
simple y llanamente un asesinato.

22 agosto 2018

TAMPOCO ME OLVIDO DE ELLA





Amanecer, extiende tus brazos
luminosos y dame el cálido abrazo de la mañana,
con el que despertar a la vida
y cargar de energía positiva
este retén que ayer tocaba fondo.

Que canten los vencejos a coro,
que cante el cuclillo y el tordo,
que cante el mirlo la melodía
memorizada desde tiempo ancestral;
que la brisa emulsione con los rayos del sol
y vengan a dulcificar esta luz
cada vez más radiante.

Que suba la marea y nos traiga
en sus embestidas salobres
noticias del otro lado del mar;
que me hablen de ella,
de la dulce y sin par Beba
en su sueño inmortal y lo poco corriente
que es el nacimiento de una estrella
con semejante exclusividad.

Que llegue a mis manos,
a mi intelecto, el eco de su voz
y me repita una y otra vez que no me ha olvidado,
como yo tampoco me olvido de ella.

21 agosto 2018

TÓTEM SAGRADO





Había leído gran parte de su obra
y tenía de él la imagen
de un tótem sagrado;
cuando se alojó en el hotel
me pareció todavía más inmenso,
algo así como un alero de básquet
arrastrando la erre por las cavidades
del frenillo.

Al otro lado del mostrador, encorsetado
en uniforme y corbata, me apropié
de sus títulos y le hable de ellos
como quien ríe las gracias
de sus hijos o de sus nietos.

En sus ojos pícaros de argentino
placeado por Pigalle y Montmatre,
había una cierta indiferencia
o el hartazgo de la costumbre;
me firmó y regaló la novela
que esa noche presentaría en Madrid
y yo a él tres o cuatro folios
mecanografiados con la vieja Olivetti,
que guardó con fingida fruición.

Yo debí ser para Julio Cortázar
una anécdota carente de importancia;
él para mí un brillante resplandor
que se apagó al día siguiente,
cuando vinieron a recogerle de la editorial
y se hicieron cargo de la cuenta,
sin que volviera a acercarse por el mostrador.

20 agosto 2018

LA RAZÓN





La razón me ha metido muchas veces
en un callejón sin salida.
No digo que dejara de asistirme,
sino que se ha vuelto insulsa y terca.
Ahora me dejo llevar por la intuición
y me va mucho mejor;
es como vivir en un mar desvirtuado,
soso y sin olas;
como un río que no se sabe
hacia dónde baja o se remonta.
Es más productivo seguir la corriente
y no estar nunca en desacuerdo:
ahora tengo un buen puñado de amigos
y aplaudido en lugar de ser discutido.

19 agosto 2018

CAMBIO DE FORTUNA





Esperaba un día y otro
sin que se le cumplieran
sus expectativas jamás.
Llegó a tal estado de insatisfacción
consigo mismo,
que cambió de táctica
y desde entonces
todo lo esperaba en el infortunio;
fue entonces cuando
cambió su suerte
y en adelante, todos sus proyectos
se iban cumpliendo uno tras otro.
Desde ese instante,
la suerte se había afiliado con él
y acertaba siempre:
todo le salía mal.

18 agosto 2018

UN ALDABONAZO DE LUZ





Por la ventana de mi alcoba,
un aldabonazo de luz
aún cenicienta
que inaugura la mañana
para revestirla de exclusividad:
trae sumado el ayer
y todavía ignora el mañana.

La otra noche fue una vuelta al pasado,
un reencuentro intencionado
con el firmamento,
el cual sigue con su tendido eléctrico
incólume.

Los días me ayudaron a olvidar
cómo el cielo se ilumina en la oscuridad
y, en consecuencia,
a no poder identificar las constelaciones;
a duras penas la osa mayor,
la osa menor y el madrugador Venus.

Y es que mediado agosto, en plena Sierra Blanca,
donde a oscuras sigue su bullicioso trajín de vida,
donde destilan los pinos su resina,
y también el romero y el cantueso,
las retamas son ola vegetal
que todo lo alfombra
y mirar el espectáculo del firmamento
es reafirmarse en la pequeñez
minúscula en medio del mundo.

La brisa entre las agujas del pinsapo
y una docena de cantos no identificados
eran testigos de la vida que no dormía,
a pesar de la absoluta oscuridad. Y en el cielo,
estrellas con prisa
que dejaban su estela de fuego
quemando urgencias hacia otro destino.

17 agosto 2018

CRECÍ EN UNA SOCIEDAD DE LA SUBSISTENCIA





Crecí en una sociedad de la subsistencia,
donde la base de la vida
era el pan nuestro de cada día,
si bien, algunos no tenían ni pan.
Un tiempo de ropa heredada
y arreglos transformadores
por medio de las hábiles manos maternas
que, a pesar de la poca escuela,
sabía zurcir y multiplicar las existencias:
una olla donde se cocía lo que daba
la temporada y se repetía insistentemente
hasta agotar la cosecha.
Llevé remiendos en las rodillas
zurcidos en las coderas y el cuello de la camisa
vuelto para no lucir el desgaste del roce;
no heredé ropa de mi hermano
porque era el mayor, pero él quedó saciado
de aquel pueril legado mío
y quizás creció de prisa
para superarme en talla e invalidar
el testamento marcado de la época.
El abuelo tenía una huerta
que luego paso a labrar mi padre
y reconocía las estaciones por sus frutos
mucho mejor que por el calendario.
Quizá por eso, cuando hoy veo
esa desastrosa moda
de romper los pantalones por las rodillas,
establezco un antes y un después
en quienes lucíamos con orgullo las labores
de la hacendosa madre,
y me llevo las manos a la cabeza
cuando pagan más por lo cortisqueado adrede.

16 agosto 2018

DE ENTRE TANTAS COSAS





De todos los arrumacos
y de todos los besos,
de todas las ofuscaciones
y los desencuentros;
de mi terquedad
y de tu ternura;
del tiempo inflamado de amor
y de todas las veces
que nos hemos perdonado,
que nos hemos fundido
o nos hemos odiado;
de todas las lágrimas
que derramamos juntos
y de todas aquellas risas
de las que hemos gozado,
si acaso me preguntas:
¿Qué nos ha quedado?
Fue pasando la vida
─con su dulce y su amargo─
se pasaron los años vividos,
pero el amor no ha pasado.

15 agosto 2018

RECUERDO CON NOSTALGIA





Recuerdo con nostalgia aquel sol
como parva dorada en la era,
cuando la merienda era un tránsito
como camino de los juegos
y el caballo una caña a horcajadas
de galope infinito y jadeante.

Recuerdo el color amarillo del durazno
y el amargo verdor que estallaba en mi boca
cuajado de impaciencia,
sin ni siquiera bajar del árbol;
o cuando el mandarín estallaba de aroma.

Recuerdo aquellas canciones marciales
de la escuela, los cánticos a María
de los sábados y la cantinela
de la tabla de multiplicar. Todavía,
recuerdo la regla de tres simple
y puede que también resolviera la compuesta.

Recuerdo los quebrados, el denominador común,
y así mismo el área del círculo;
recuerdo y no olvido
todos los tiempos posibles del verbo amar
y las preposiciones; pero esta mañana…

¿Qué habré estado haciendo esta mañana?

14 agosto 2018

PERSPECTIVA





Las miradas hacia un punto
de fuga, un cono invertido convergente
donde todo se concentra en exclusiva,
ojo receptivo o espejo donde mirarse;
un declinar a lo lejos
que mengua como la Luna
después de haberse llenado
y se va difuminando, escabullendo
con precisión de tijera de jardinero,
sin perder la esencia ni la nitidez.

Una voz firme y orientada
por manos en bocina
que pronuncia mi nombre,
modulando los labios con precisión
de relojero
y tino certero hacia la concavidad
convergente de tu boca en mi boca.

13 agosto 2018

QUINTETO





A Luis Canchola

El clarinete da una sutil
señal de alerta rompiendo el silencio
y en algún lugar del bosque
una madera hermana
se queja con similar sonido
─agitada por el viento─
cuando el violín trota
por el pináculo de los agudos
como gallo de corral
que se reivindica
extendiendo sus alas
por todo el arco de su envergadura.

Como respuesta, el chelo
empolla el contrapunto desde su gestualidad:
notas que subdividen el espacio
en parcelas acústicas,
que subraya como con manchas de color
en cortas pinceladas,
sobre un tapiz recoleto e irisado;
en tanto el oboe
se desliza como descalzo
por una escala descendente
que viene a morir
─poco más tarde─
en un breve silencio.

Todos atentos. Alarma general:
los virtuosos dedos de María,
negras y blancas,
arrancan con un pianísimo la melodía central
a la que se ensartan conformando el allegro,
desgranado por el apasionado quinteto
que acaba en prolongada ovación.

12 agosto 2018

TEMPORAL





Antes de que soltara el viento su anclaje
inflando ambos carrillos
como un niño con globos de colores,
se descorrió la cortina de nubes
que presagiaba temporal;
a las primeras ráfagas,
se arremolinaron las hojas
en una espiral indecisa
que no atinaba dónde posarse;
dos sombreros y tres pamelas precedían
la marcha acompasados por los soplidos
y los peines perdieron su eficacia;
hasta un peluquín sin dueño reconocido
hizo un par de escorzos antes de desaparecer;
las faldas perdieron su eficacia
y todo y todos la verticalidad,
inclinándose para ofrecer menos trapo al viento.

Sobre los cristales,
una artillería de restos vegetales,
partículas de arena y tierra,
imprimiendo rotundidad en el redoble.
A poco, era la lluvia la protagonista
y un apagón eléctrico
tiñó de tétrico el anochecer.

Las calles desiertas,
fantasmales, arroyos improvisados,
afluentes entre sí en la próxima esquina
y una desolación generalizada
orquestada por el viento.