13 diciembre 2019

ANTES DE QUE MIS MANOS

Pintura de Vladimir Volegov



Antes de que mis manos
binaran con mimo de jardinero
el arriate de tu piel,
el aroma de tu fertilidad
era cosecha en mis sentidos
y sed insaciable, era certeza y desgarro.

Nuestras manos jugaban a estremecerse
en espera de conjugar el futuro
y dibujar palabras más allá de las caricias
con las que sentirnos adultos.

Luego cambiamos de calendario
y pusimos en marcha
los proyectos maquinados en la espera.

Fuimos unidad. Un día fuimos unidad
y nos multiplicamos dos veces,
dos hermosas y rotundas veces.

Ahora que somos solera,
y diálogo, y miradas, y silencios;
ahora que somos más ayer que mañana,
en el destello de tu mirada
pernocta la razón de mi existir.

12 diciembre 2019

TE RECONOZCO




Te reconozco detrás de cada desaire,
en la contrariedad
como también estás detrás
de una luminosa sonrisa
o cuando tratas de vadear hasta mi cuerpo
reptando con tu mirada felina;
tanto en lo inhóspito como en lo apacible,
en la tormenta y en la bonanza.

Abre tus brazos y todo tu ser
sin tibiezas  a mi encuentro;
yo voy de frente hacia ti, ya sabes.
¡Mírame, no pierdas detalles!

Soy la transparencia de un rayo de sol
en el espejo del agua. Soy
toda la nobleza que he conseguido aquilatar
y con toda vehemencia te venero.

Te reconozco en todas tus manifestaciones,
sin desdeñar ninguna de ellas;
aunque mi obsesión
es el encuentro que ansío
en el que modelarnos en reciprocidad
como un ensamble perfecto.

11 diciembre 2019

MAMPARO DE FIRMEZA




¡Ay!, cuántos y cuán dolorosos
han sido nuestros pesares.
Los tuyos, los míos, los nuestros…

Y en el camino de espinos,
los gozos, como luz de otros instantes
que cauterizan las heridas
y abren ante la mirada
un campo de lavanda
como infinitas olas de azules lilas
que se varan al amparo de tu pecho.

En ti, vivaz la esperanza a todo trance
y enseguida la mueca de tu sonrisa
invitando al festín
donde se agolpan los besos
mientras amaina el temporal.

En ti, una y otra vez, recomenzar
tejiendo con hilo de confiada espera
y haciendo del olvido
la goma eficaz contra cada uno
de los borrones y tachaduras.

De tu iluminado volver a empezar,
de tu profundo deseo
de allanar los caminos,
de hacer posible lo maravilloso,
este vivir asido a tu cintura
como mamparo de firmeza.

10 diciembre 2019

EN EL SECANO DE LOS MONTES




En el secano de los Montes
una casi infinita sábana blanca,
tirando a rosada,
como olas de espuma
que en enero anuncian el fruto;
junto al regato, entre juncos y adelfas,
un grupo de mujeres lavan
y ondean sus ropas impolutas
como manto pulcro de rocío
a ambas orillas de la corriente.

No hay competencia: 
las mismas manos que hoy lavan
serán recolectoras del fruto,
cuando el sol haya herido
con el rigor del estío
y el vareador tire al suelo
las almendras,
muchas de ellas con su piel verdosa agrietada,
ahora un tanto grisácea y mustia.

En el secano de los Montes,
la vida se expresa en todo su blancor.

09 diciembre 2019

EL ESQUEJE




Lo recibió con el mismo mimo
que se lo había entregado
aquellas ancianas manos;
el esqueje acababa de ser cortado
de una de las frondosas macetas.
Al rato era un bebé separado de su madre:
había perdido toda lozanía
y resultaba dudosa la efectividad del trasplante.
Optó por colocarlo en un vaso con agua
y al poco era una vida resucitada,
un nenúfar flotante en su medio natural,
sin otra atención
que vigilar el contenido del vaso.
Un día, como por encanto, aquél tallo
se había llenado de pelusas filamentosas
que trataban de ocupar el fondo del recipiente;
ante tal resurrección, decidió plantar el esqueje
en una maceta
y no tardó mucho en que fuera tan frondosa
como aquella de su origen
y que con tanto amor le había regalado su abuela.

08 diciembre 2019

CUANDO ME NOMBRAS




Cuando me nombras
me otorgas identidad de pertenencia,
de lo que no se percatan quienes nos observan
e ignoran los registros civiles.

Cuando me nombras
se desactivan todos los resortes de mi ser
y liberas la opacidad
de todo lo que es oculto
para el resto de mortales.

Cuando me nombras
es como si un escáner
tejiera una cadena de imágenes,
desde mi más tierna edad
hasta el futuro que todavía no ha amanecido.

Cuando me nombras
se activan cada una de mis células
y se polarizan hacia ti
como destino de vida sin réplica.

Cuando me nombras…
Si tú me nombras,
lo dejo todo y me quedo en alerta
para cumplimentar cada uno de tus deseos.

07 diciembre 2019

FUE EN SEPTIEMBRE

Pintura de Arsen Kurbanov



Fue en septiembre,
no recuerdo el día exacto;
caía la noche y la luna lucía un resplandor
de peripecia notable
subrayando el acontecimiento.

Era un bocado de fresa,
un apetitoso bocado de fresa
estímulo de mi sed.

Y sucedió que bebí de su fuente
entre furtivo y temeroso;
fue seco, casi robado; aunque
correspondido.

Ni ella ni yo conocíamos el idioma bucal,
pero hay algo instintivo
cuando la sed aprieta
que lleva al abrevadero,
sin entender de horas ni calendarios.

Uno puede ignorar la forma concreta,
pedirlo o mendigarlo,
y hasta memorizar la ruta que lleva al encuentro,
pero algo que sueñas
y padece el desierto de la espera,
encuentra, antes o después,
la cañada por la que derramarse
y fundirse en su boca.