21 julio 2018

GAVIOTAS DESORIENTADAS




Las gaviotas se adentran por tierra,
han hecho permuta,
y ahora compiten a las palomas
las chuches que se escapan
de las menudas manos infantiles.
El hamaquero vocifera en la playa
y extiende su mercancía
por el acotado espacio concedido
con pliego y póliza,
sin consulta previa a las larus marinas.
Se adentran en el poblado como yumbos,
como cuatrimotores bélicos
en escuadrilla amenazante
buscando dónde engullir con éxito.
Si las ves en formación,
lanzándose en picado sobre los veladores,
sal de inmediato de su campo de tiro,
pues son camicaces
en busca de un pan que ya no da la mar
y prefieren cambiar de dieta
a verse relegadas a no abrir el pico.

20 julio 2018

EL AMANECER

Fotografía de Álvaro Caputto Ruíz




El amanecer es una linterna
que bosteza por el Este
a la alborada.
Tímida,
apenas un ascua mortecina
que soplada por la brisa
va tomando impulso,
al tiempo que se encarama
desde el orto al cénit.

Este mismo milagro lo he visto
un día y otro,
a veces disimulado
entre el cortinaje nuboso
de una escena que,
─siempre la misma─
siempre es novedosa.

19 julio 2018

UN PERRO LADRA AUSENCIAS





Un perro ladra ausencias
y un bebé llora las pesadillas
de la noche
ensartadas de silencios lúgubres.
En la madrugada,
todos los sonidos son lastimeros
y los goznes de las puertas
más chirriantes que durante el día.
Silencio.
Se ha callado el bebé
y también el perro.
En el silencio se magnifican
los miedos y se amodorra el reloj
haciendo los minutos elásticos.
El duermevela es la zarza
de frutos verdes e indigestos
con púas aceradas
que se clavan a lo largo del cuerpo.
La mañana, aun distante,
se hace esperar y el sueño espeso
se ha elevado como humo de cigarrillo
por el husillo de las pérdidas.

18 julio 2018

UNA MADRE PIDE PAN





Una madre pide pan.

Hay un nido entre el ramaje
de un árbol fornido:
cuatro picos como cuatro postigos
abiertos de par en par,
un sonoro piar de hambruna
y de frío;
una larga espera
que el sueño no ha vencido.

Una madre pide pan.

Estoy recién comido
y fastidia la insistencia
de la del brazo extendido:
tristeza opaca en su cara,
también en sus ojos sin brillo.

Una madre pide pan.

Una cantinela constante,
insistente como una plegaria,
como de un mal cerrado grifo.

17 julio 2018

TE MODELO




Te modelo,
te sueño entre mis manos
con el capricho de tus curvaturas,
con el libre albedrío
de un creador novato
que emborrona
desde la memoria
y vuelve a la pella,
para mejor trazar
el pálpito de tu cuerpo
en mis manos.
Ahora te siento,
Ahora mis dedos dicen sí
a la virtualidad
de mis huellas en las tuyas.

03 mayo 2018

EL PIÉLAGO DE LOS VERSOS





Centón, con palabras de María Sánchez Román


Mis poemas nacen
para unir la distancia entre el mundo y mi yo;
se produjo una magia:
navegando por el piélago de la vida,
meciendo en una cuna los desvelos de las tardes;
desde el alba, aguardo tu mirada
donde adormecen las horas
y se pierde con los puños cerrados.
Sus manos, indiscretas,
se llevan la soledad y el olvido
en el musgo del camino
sin llegar a enredarte,
y despiertan mis deseos
para probar un poco del elixir de su boca
y por nuestras bocas clamando lo vivido.
Allí queda el jardín de mis besos,
ese susurro interior
que voy recogiendo en cada encuentro;
un amanecer rocoso rompe el hielo
antes de volver a las turbulentas aguas de mi ser:
llora, ríe, bosteza y me roba una lágrima,
el aroma de su piel tallada en mis recuerdos,
en la intimidad del placer…
Mujer,
a ti mujer;
todo cobrará un nuevo sentido.
Quise ser
y me deja en la miseria
de tantas promesas olvidadas.
Todo se pierde en un instante
como las hojas del calendario,
allí quedó todo;
como leño, rezumo humo agonizante
como un ángel negro
que me llenó de vida
escupiendo la sal que deja el oleaje.
Sonámbulos, todos los labios
en el pergamino de tu cuerpo,
vacíos de ternura
entre la realidad y la despedida
de un tiempo que no me pertenece
y los huesos sacan sus puntas alargadas
para vestir de rojo mi esperanza;
cansada de desenterrar corazones de la arena
a los dientes de la tierra que lo soporta todo.
He borrado las huellas
y los sonidos comienzan a vivir y a vibrar
la identidad del presente
en el nácar que dibujan las huellas
y se posará la sonrisa,
en el océano donde navegas
y amamantas, en soledad, tu agonía,
en el reverso de un sueño
que nos transportan y nos llaman,
cautiva de  la libertad que generan dos cuerpos
como un piélago de olas apasionadas,
camino por renglones torcidos
con mis manos manchadas de tinta;
hay un lugar donde los corazones sonríen
y nos cobijamos del mundo,
en los umbrales temblorosos de mi yo,
y tú, sin saberlo,
en la miseria de mis manos
para cruzar la alambrada de la igualdad
donde reposa mi cuerpo;
porque es tu luz la que me guía,
tu huella suave y serena
─en el silencio de mi grito─
Soy mujer sin rostro,
cordura que mi alma inquieta busca en otras vidas
sin dueño y sin destino.

23 abril 2018

ZOZOBRA





Caminando por la nada,
mancillando nubes de algodón
a cada paso
con las botas frágiles
de marcialidad en armisticio
y bostezos que distan de las ensoñaciones.

Sin destino, sin rumbo;
con la única meta de no sucumbir,
pero sin carta de navegación
ni otro anhelo que llegar a mañana,
donde despertar
de esta pesadilla que todo lo cubre
como capote bajo lluvia ácida
de la que temo no salir indemne…

Me amparo en la buena lectura.