22 septiembre 2018

RESIDENCIA DE MAYORES





El Mediterráneo es siempre amable,
aún en la cercanía del Estrecho,
donde los antiguos campos de cañas de azúcar
perdieron el pulso
ante la modernidad turística.

En esa jungla de cemento,
entre campos de golf, jardines,
apartamentos, hoteles
y otros lugares de ocio,
una residencia de (ancianos) mayores
en primera línea de playa,
cuyos salones se asoman al mar
como desde un palco o tribuna cubierta.

Nadie mira la mar.
Ésta se agita trayendo olas a la orilla
y lo acompasa con música de órgano salado.
Los mayores, en sus sillones de orejeras enfrentados
son una fila de silencio entre sí.
Si alguno habla es para soltar un lamento
y motivos no faltan.

Los que se valen por sí mismos
piensan más en una partida de dominó
que en bajar al jardín o a la playa.
Algunos calientan sofás ante el televisor
que vocea para nadie.

También el mar canturrea sus salmodias;
también los barcos que vienen y van
en planos superpuestos de distancia
son un desfiladero que se enmarca en el horizonte.

Los mayores no se quejan,
hacen cola para desfilar ante el podólogo
y hacen cábalas si esta próximo fin de semana
vendrá a visitarles alguno de sus hijos
como eternamente esperan
y pocas veces sucede.

21 septiembre 2018

HABRÍA LLEGADO A ENFERMAR





Habría llegado a enfermar
de lujuria, pero le contuvo el pudor
y se le quedaron miles de besos
en la boca
sin que llegara a formatearlos,
como quien nunca ha pronunciado
te amo.

En su tacto, como desdibujados,
los roces que nunca se consintió
a sí misma,
la pasión contenida
y la inexperiencia de darse
cuerpo a cuerpo.

Su vida fue una continua espera
de un convoy que jamás llegó
a la estación término.

20 septiembre 2018

ESOS JÓVENES RISUEÑOS





Esos jóvenes risueños, cogidos de la mano
y ajenos al mundo que los rodea;
en ellos me veo como en espejo de antaño,
en esa despreocupación por todo
como si sólo ellos fueran
los habitantes del mundo.

No tienen nada, no necesitan nada;
se tienen a sí mismos
y de la mano. En ellos el mundo,
sus ambiciones
y todas sus cosechas, las adversas y las otras.

Bebe cada uno de los labios del otro
y en el murmullo de sus risas.
Esa es la música que bailan,
el compás que les armoniza,
el pendular de las horas
como si no corriera el tiempo.

Esos jóvenes risueños, cogidos de la mano…

19 septiembre 2018

EL SOL DE LA TARDE





Esta es mi geografía de siempre,
en la que aprendí a orientarme desde niño,
cuando la rosa de los vientos
eran tan solo cuatro extremidades:
la salida del sol, por el Atajo,
la balconada hacia el mar y el horizonte lejano,
la Sierra Blanca dando cobijo al sol poniente
de forma precipitada y prematura,
y el norte, por donde arreciaba el frío
y dormía el Cerezal y más arriba Tajo Negro.

¡Qué bien me conozco y me sitúo
en sus caminos y senderos,
aprendido de los mayores
como se aprenden las cosas que no se olvidan!

Así, igualmente indelebles, mis abuelos, mis padres…
recuerdo el día que nació mi hermano
y el regate inocente con el que me alejaron
de casa convertida en paritorio.

Caía la tarde cuando la Sierra Blanca
bloqueaba al sol como alero que guarda su canasta
y casi de inmediato ya acababan los juegos
y había que regresar a casa:
“Al encenderse las luces os quiero aquí.”

A mi madre no se le discutían sus órdenes,
ni al sol sus prisas por retirarse;
pero contábamos con una promesa no formulada
de que por la mañana se encendería de nuevo
allá por el Charco de las Viñas.

18 septiembre 2018

CENTRADO EN LA LECTURA





Parecía centrado en la lectura del periódico;
leía sin voracidad, como mascullando
cada palabra del diario
en el que tenía hundida su mirada
detrás de sus viejos espejuelos.

El café, como si llevara otra velocidad,
era un bullicio de entradas y salidas,
un trasiego incesante y rutinario:
camareros uniformados
enviando silenciosas comandas por una App.

Él, con su traje raído del uso, su corbata negra
y descolorida, anunciando soledad,
ocupaba cada día la misma mesa
al fondo, junto al ventanal,
como quien observa la vida desde la distancia
de un palco sin prestarle demasiada atención.

En el mural izquierdo, negro pizarra,
caligrafía esmerada en blanco
con una oferta larga y dilatada
como jornada de vendimia.

En un ángulo de su mesa, una taza
marcada por los posos del café
y un vaso de agua a medio consumir;
las gafas sobre el extremo de la nariz,
detrás del periódico desplegado,
el anciano ha dado una cabezada
y vuelve de nuevo a centrarse en el diario.

17 septiembre 2018

MUERTE PREMATURA





La muerte de un amigo
no es un encargo,
pero sí un epitafio que urge
pidiendo su lugar y presencia.
No será el ideal, pero tengo
que aprovechar la herida
para mojar la pluma y transcribir
la hermosura sin par de su vida
y perpetuarla en la memoria
de quien quiera aproximarse en su retirada.
Era bizarro y delicado, culto y sencillo,
serio y sonriente, amigo fiel
de quien esperarlo todo y todo recibir.
Su rostro amable, manso y riguroso,
sus ojos dos ventanales
escudriñando la vida con sagaz jovialidad;
su decir tenía cierta musicalidad
y evidente dulzura; no imponía,
pero convencía con su pose de certeza
y sus afirmaciones hechas en tono menor;
se adaptaba a su interlocutor
siendo capaz de desplegar toda una baraja
de sucesivas capas intelectuales,
para que nadie se fuera de vacío.
Hombre de fuertes convicciones,
aseguraba que la muerte no era el fin
y así lo ratificaba ayer mismo,
cuando las fuerzas ya le eran esquivas.
Descanse en paz. Si la muerte
siempre llega antes de tiempo,
la de un amigo de este calado
siempre resulta prematura.

16 septiembre 2018

NADA DISPARATADO





Anoche estaba la luna retocándose
el cabello y la línea de los ojos;
lo hacía semi oculta tras encajes nubosos.

Me acordé de Anna, quien también
oculta su coquetería todo lo que puede
y se queda esperando un requiebro
que simula fortuito y no buscado.

Así como el sol dista de la luna,
el hombre y la mujer son soles de la tierra,
astros de un mismo universo:
iguales en derechos y diversos en su ser;
distancias que se buscan y no se anulan,
sino que se complementan y aúnan.

Anoche creí que la luna me guiñaba
y puede que no sea nada disparatado.