20 septiembre 2020

PARA SENTIRTE A TI



Para sentirte a ti,

para conectarme a tu universo,

no bastan los sentidos

del olfato, la vista o el oído,

como se detecta la tormenta,

la brisa marina o el viento.

 

Para notar tu presencia,

para paladearte en toda tu intensidad,

no sirve el tacto

de mi piel en tu piel,

ni siquiera el sabor de tus labios

en los míos.

 

Basta con observar la aceleración

de mi pulso,

la agitación de todo mi ser

y estas mariposas que pululan

en mi estómago como el primer día.

19 septiembre 2020

CARTA A MIS NIETOS


 

No sé si podréis creerme,

pero he conocido el cielo

cuajado de estrellas,

con carros de luceros infinitos

y corros poliédricos que hasta tenían nombres,

tal como los astrónomos

consignan en las enciclopedias.

 

Entonces era muy fácil contemplar

y comprender el firmamento;

era como una lección práctica

mucho más fácil de entender

que, por ejemplo, el modo subjuntivo.

 

Mi padre me enseñaba el nombre

de muchas estrellas

y me hablaba de las constelaciones,

pero nunca lo hizo del subjuntivo.

 

La reina de la noche era la luna,

aunque fue mancillada hace tiempo

con las pisadas de plomo de Neil Armstrong,

y ahora por la contaminación lumínica

que ha hecho de la bóveda celeste

una gran fosa opaca.

18 septiembre 2020

EL ABRAZO


 

Desde el corchete de este abrazo,

tu verticalidad y la mía se engrosan

y sueñan en ensancharse más y más

como la geométrica del infinito.

 

Es entonces cuando el ceniza de tu pelo

mece el cereal del pan de cada día

que hay en ti y se ofrece saciando,

cuando la cera de tu piel

se acharola y hasta destella,

cuando tu boca, granada abierta,

comunica la sed y se ofrece manantial,

cuando la miel de tu mirada

es más dulce que la ambrosía

y dialoga en silencio, y me interroga,

y me calma, y me inquieta…

 

No sé si te apetece ahora el encuentro,

mas yo siempre te ando soñando.

17 septiembre 2020

HA LLEGADO AL CREPÚSCULO



Ha llegado el crepúsculo

sin percatarme que el sol

ha dibujado su declive

y ahora marca ojeras hacia el poniente.

 

Es ese tiempo oblicuo

que va marcando el rigor desaforado

en favor de la mesura,

donde la meditación hace por asentarse.

 

Se adivina la noche,

casi se hace palpable

y todo se hace apacible,

sin la tensión y premura de la urgencia.

 

Que interrumpa su camino,

que no retroceda,

pero que me de tregua

a recrearme en el instante y dilatarlo.

 

Quiero recrearme en el instante,

medir los espacios, reflexionar

sobre los muchos errores

y sacar la molesta china que se coló en el zapato.

 

El sol renunció a su espada de fuego

y a mí se me fueron fugando

el fulgor y la arrogancia:

mi espada es ahora filo desdentado en busca de ternura.

 

16 septiembre 2020

ANTES



Antes de que un día fueras

presencia viva y desbordante,

antes que la fortuna cruzara nuestros caminos

e inundaras mi vida de fantasías

y también de fundadas esperanzas,

antes que la fértil mitología

describiera sueños imposibles

y la cosmogonía alumbrara tu ser

como principio y esencia de mi vida,

antes que el mar subiera a lamer

la arena sobre la que te habías recostado

y que los ríos saltaran entre peñas

gozosos de alegría al tacto de tus pies desnudos,

antes, muchísimo antes,

ya intuía tu existencia,

te soñaba y paciente de esperaba.

15 septiembre 2020

TODOS DUERMEN



Todos duermen,

el silencio se ha hecho espacio

entre el bullicio y, entre ronquidos,

todos duermen.

 

Todos duermen,

yo estoy de guardia

para dejar testimonio

de este panorama desolador

protagonizado por el Covid-19.

 

Todos duermen,

los epidemiólogos tratando de descifrar

este enigma que se expande,

los gobernantes achicando espacios

y los médicos en el funambulismo

de la atención telefónica.

 

Todos duermen,

el miedo se ha instalado

y ahora es un okupa

que no hay juzgado que firme su desalojo.

 

Todos duermen,

sigue parsimoniosa la madrugada

camino del amanecer,

entonces me llamará mi cardiólogo

y no sabré qué decirle;

no consigo dormir,

me he levantado tres veces

y otras tantas me he lavado las manos;

respiro como si llevara puesta la mascarilla.

 

Todos duermen.

14 septiembre 2020

EMPLAZAMIENTO



Al atardecer,

un coro de vencejos,

como prieta escuadrilla

en formación de curvilínea

y blondas cantoras,

busca cobijo en la plaza,

donde las ramas son muñones

harapientos o desnudos

tras la severa poda.

 

Anochece,

los niños han dejado de jugar

y se ensordece el recinto;

se ahoga el bullicio

y los pájaros riñen sus trinos

por el mejor acomodo,

mientras unos indigentes

llenan media docena de amarillentos

cántaros de plástico,

color rancio del uso frecuente.

 

Es la hora oculta,

ese tiempo marginal

en el que la naturaleza duerme,

las familias se han recogido

y los fuera del área

buscan un emplazamiento transitorio

para sus vidas.