04 enero 2026

JÓVENES

 




Unos jóvenes pasan bajo mi ventana

perturbando la placidez del alba.

Algo les urge, algo les motiva,

no parece que sean inquietudes

pero lo toman con una gran impaciencia,

como urgidos de prisas. Vociferan.

Sus gargantas son tubas desafinadas,

tropel de trompetas en sol mayor;

su caterva, timbales fuera de ritmo.

Todavía no alumbra la luz de la mañana

y no se si salen o regresan, si van o vienen.

No parecen ser conscientes del frío

ni de la cobertura opaca y gris

que nos depara el amanecer.

Ellos van subidos en las urgencias

de sus años mozos,

de lo que hacen partícipes a todo el vecindario.

No llevan prisas, se recrean, vociferan,

les urge vivir sin hacer uso el freno de mano,

son disparatadamente escandalosos

y van revestidos de las prisas de los pocos años.

Les miro sin ver. Van desaforados,

urgidos de quién sabe qué.

Al cabo, solo queda un eco que se distancia,

esa misma magnitud existente

entre sus ganas de vivir volcánicamente

y el sosiego que ahora intento recuperar.


2 comentarios:

  1. Se supone que son los que pagarán las pensiones de los que se van a jubilar próximamente. Sin comentarios.

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    1. Se supone que tendrían que ser respetuosos con el descaso ajeno, pero...
      Un abrazo.

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