01 enero 2026

CONVIVENCIA

 



No se trata de una palabra

lanzada con la contundencia

y la puntería de un hondero,

tampoco es un diabólico conjuro al azar,

sino de vivir-con, de con-vivir,

de reconocerse entre la muchedumbre

como parte del paisaje común,

esa pizca de sal que se pierde en el guiso

y damos por víctima desaparecida,

pero su presencia escribe en cursivas

en lo íntimo del paladar,

como madre vigilante que está siempre,

-con brillo o sin el-

cuidando nuestra armonía y protagonismo.

Es ella, pero desaparece

para no nublar nuestra presencia,

como servidumbre que no busca aplausos

sino eficacia en favor del conjunto.

Propósitos compartidos, salvaguarda

de los desafueros y desacuerdos:

concordia a todo trance, también de sacrificios

en pro de acabar con los radicalismos

y la tozudez más absoluta,

un objetivo diario que nos lleva a la mesa común,

al pan y al sustento de cada día.

Todo comienza en mí,

todo se inicia en ti, en aquel, en no sé quién,

para acabar en nosotros,

en nosotros todos juntos,

sin miedos y sin desconfianzas,

hacia el objetivo común de la convivencia en paz,

el desaparecer en el caldo de cultivo

que a todos alimenta y da vida,

esa vida común que tanto merece la pena

exenta de protagonismos.

Convivencia: ni tú ni yo, nosotros.





No hay comentarios:

Publicar un comentario