¿Ves esas palmas y esos ramones de olivo?
En unas horas serán enarboladas por el pueblo
y loarán con boato a quien monta el jumento,
pero con idéntica frivolidad le volverán la espalda
y hasta será negado por el adalid de sus seguidores.
¿Ves esas colas infinitas delante de los templos?
No. No van a escudriñar sus corazones, es un desfile
que tiene más de cromatismo y boato que de misterio,
un tiempo que se adelanta para visualizar de cerca
las figuras que en breve harán estación de penitencia.
¿Ves los exuberantes vestidos y los ricos ornamentos?
Hoy todo es flamante o por novedoso pasa puntual lista,
para quienes miran y escudriñan los vestidos ajenos.
Es una puesta en escena, con sus figuras y sus figurantes,
también para la masa que todo lo contempla y fiscaliza.
¿Ves cuánto rigor y parafernalia en cada encuentro?
En breve se marchitarán todas las flores, en breve
pasarán al archivo anual los piadosos pensamientos,
en breve dejará de tocarnos el corazón y será pasado
que un año más tarde nos ha de remover de nuevo.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué te he abandonado?

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