14 enero 2026

LAS AFUERAS

 




Cayó la tarde, se cerró la noche

ensimismándose en lo lúgubre,

se encendieron los escaparates

y el esplendor imitaba a un sol no radiante

que caligrafía sin calentar el ánima.

El frío es intenso. Pronto;

muy pronto estarán las calles desnudas,

aisladas y silentes.

En el umbral de un comercio cerrado

unos cartones,

una manta cubre un bulto anónimo,

tal vez vencido por el sueño y el cansancio,

posiblemente con hambre y fatiga,

como puño cerrado ante el abatimiento.

Bajo la manta, la ansiedad, la desesperanza,

la duda razonable de si llegará a espabilar

o si será inerte y anónimo para siempre:

la vida es un trazo continuo

que se desdibuja en un punto final.


1 comentario:

  1. Gente invisible. No existe.
    De ello ya se encarga el flamante alcalde de Madrid prohibiendo a los voluntarios que reparten café y bocadillos hacer su función humanitaria en zonas céntricas y turísticas, con el fin de que loscquevduermen en la calle se alejen al extrarradio y ojos que no ven, corazón que no siente.
    Invisibles pues en buena parte para el visitante que llega a Madrid.
    No hay pobres sin techo en la ciudad. Eso pensarán.
    Creo que el alcalde no está a la altura de las circunstancias. En ninguno de los sentidos de la expresión.
    Y como él, cientos de responsables públicos.

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