17 enero 2026

LA ATARDECIDA

 



Salgo al encuentro de la noche,

a buscar mi ayer en esas horas disipadas

que ahora no frecuento,

a medir la distancia entre lo que fuimos

y aquello en lo que nos hemos convertido.


Un gentío. Unos van y otros vuelven.

Las calles son un hervidero de sensaciones

entre foráneos y algunos autóctonos,

entre el aluvión que justifica

los numerosos apartamentos turísticos

y también el creciente censo hotelero.


Esta sociedad no se resigna a prescindir

del ocio ni de lo superfluo. Lo banal

es ahora la médula de lo enmarañado

en los avariciosos recodos del deseo.

Adelante. A todo trapo, pese a quien pese.


Las tapas se han alargado y ensanchado

y ahora son raciones extraordinarias

de igual calidad y mayor precio.

Salvo excepciones, si no llevas reserva,

te vuelves a casa tal como saliste.


Yo vuelvo por entre la hilera de naranjos

para no confundir el camino recto,

a encontrar en casa lo que salí a buscar

y a apagar el deseo de una nueva salida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario