Besos en el aire,
como planeadores sobre el objetivo,
como kamikaze que se deja prender
por el éxtasis de tu onda sonora,
en versos que nacen en lo profundo
y germinan en el nivel intimista
donde nadie queda a salvo
de ser prendido y asaetado,
como Cupido, como Teresa o Sebastián:
una herida profunda y gloriosa
donde el paraíso se hace transparente.
Mirándote de frente, Onofre,
desde estos peldaños inferiores
sobre los que me empino con empeño
por acercarme a ti,
me siento súbdito de tus palabras,
y más que honrado, ensalzado
por tus muestras de cariño y amistad
que tan generosamente me dispensas.
No rechaces mis balbuceos,
-seguramente insípidos-
imprime en ellos tu acento,
la catadura que me sobrepasa,
y dígnate recibirlos como testimonio de amor,
en ocasión de tu octogésimo tercer cumpleaños.

Como regalo de cumpleaños no están mal esos versos que ofreces desinteresadamente.
ResponderEliminarSaludos, Paco.
Quizás lleven mis torpezas líricas, pero también todo mi cariño.
EliminarUn abrazo.
Tus palabras no sólo son felicitación, también homenaje a Onofre por su grandeza interior y la amistad que te dispensa, Francisco...Muy bello y espero que lo lea y lo valore, tiene gran mérito.
ResponderEliminarMi abrazo y felicitación para los dos.
Lo ha hecho, María Jesús, y me ha dicho cosas muy bellas. Soy un suertudo.
EliminarUn abrazo.