23 enero 2026

DE DOMINGO A MIÉRCOLES

 




Qué lejos queda aquella sonrisa

medio timorata y valiente en los ensayos

de aquel joven repeinado abriéndose camino

por la selva de un mundo desconocido,

al que habría de dominar con solvencia.


Qué lejos de mis cálculos

que la noche del domingo se me helara el corazón,

allá en Adamuz,

y qué sorpresa más rotunda y cercana

la del miércoles siguiente,

cuando me confirmaron tu iniciativa

de trasponer por las galaxias sin volver la vista atrás.


No puedo olvidar a esa niña de seis años

buscando a los suyos por entre el amasijo férreo;

no quiero imaginar a las tuyas,

-a tus hijas y nietas-

escudriñando en sus corazones

la razón última que te ha llevado

al acerado filo de la guadaña.


De domingo a miércoles dos muescas inolvidables,

dos heridas profundas en mi corazón:

la de tantos indefensos desconocidos

entre el amasijo de hierros aviesos y punzantes,

y la cercana de aquellos jóvenes principiantes

que llegaron un día al mundo de la hostelería

y en ella hicieron profesión y lazos de amistad.


¿Cómo pudo esa mano tomar la iniciativa…?



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