Dolor, un silencio roto
murmurando en el alma,
una queja callada que se derrama
como acuse de recibo de lo recóndito,
a veces escaparate
en el gesto contrariado y adusto.
Cuando es crónico,
cuando se hace asiduo y hasta constante
en las horas infinitas,
hay quien teje mentira en los labios
y comedia bufa en lugar de tragedia.
Dolor, ese mal inquilino,
ese morador que merodea lo íntimo
con nefastos modales,
sin contar con el beneplácito
de quien lo padece y sufre en silencio.
Nunca pude mostrar mi dolor, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarEl dolor nos prueba, nos pone al límite...y quizá el dolor es el maestro de la humildad, porque nos enseña lo poco que somos, Francisco.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y mi ánimo, amigo poeta.
(no te pierdas mis videos del recital, te gustarán hoy)
Es tremendo sentir dolor, sea físico o espiritual.
ResponderEliminarQue no tengas dolor, querido poeta amigo. Eso deseo.
Te mando un abrazo balsámico.