El nudo está planteado,
parece corredizo, irresoluble, mortífero,
un imposible que tiene más de tragedia
que de un alocado divertimento.
El aforo aprovecha para ausentarse
y deambula entre el ambigú y los servicios;
en el foso, los músicos,
afinan los instrumentos y esperan órdenes;
desconozco qué sucede entre bastidores,
así como en los camerinos.
Sigo fascinado por el ejercicio memorístico
de los actores, y la credibilidad veraz
que cada uno imprime a su personaje.
Un timbre hace regresar a sus asientos
a quienes se ausentaron de su localidad;
el director hace presencia en el foso
y es recibido con un breve aplauso:
la función va a continuar.
Entre col y col, lechuga.
ResponderEliminarAtentos. Va a empezar el desenlace.
Curiosos los entreactos, yo no me muevo de la butaca por temor a perderme algo o a perderme yo, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarUn tiempo de espera, para saber el desenlace de la obra que ahora se representa.
ResponderEliminarSiempre me ha gustado mucho la literatura.
Un abrazo.