Salvo la muerte,
como punto final,
ignoro mi destino inmediato.
Mi presente solo guarda similitud aparente
con aquello que fui,
pero cuesta abajo y sin frenos
hacia un qué se yo
del que todo lo ignoro.
Esta sociedad no deja de proyectar,
pero ni se cual es su fin,
ni cómo barajan las cartas de los mayores
que venga a dar perfil a mi figura.
A futuro todos somos aves de paso
y hasta las huellas serán borradas
o ignoradas por los que vienen detrás;
el cuerpo se desactivará
y acabará en huesos o cenizas,
mas confío en que el espíritu
pueda dar testimonio de mí
en tiempo y forma.
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