10 noviembre 2022

CUANDO DUERMO

 


 

Cuando duermo, todos duermen,

cuando sueño, todos sueñan,

cuando salgo de paseo

están las calles saturadas de ocio

y me confirmo en lo anterior.

 

Así he logrado acallarme,

mirándome a mí mismo

e identificándome en la masa,

sin lanzar la mirada fuera de mí.

 

En verdad, cuando duermo no sé

qué inquietudes desvelan al otro,

ni si mis sueños

tienen algo o nada en común

con los sueños ajenos.

Nada sé de sus cuitas,

de sus inquietudes y necesidades,

ni de sus aspiraciones y tormentos.

 

Las estadísticas no ponen rostro,

pero detrás de esos dolorosos números

hay vidas concretas

que no pueden conciliar el sueño

porque tienen en la tripa un órgano

que vocaliza en vacío,

y, en sus desvelos,

visualizan esas cosas

de las que no carezco.

 

Cuando duermo, todos duermen,

cuando sueño, todos sueñan.

La equidistancia

no es sinónimo de equivalencia,

sino de la simple

apreciación de mi mirada:

no todos conseguimos

sentarnos a una abundante mesa.

4 comentarios:

  1. No me siento en esa mesa de todos, desde el covid duermo mal, mejor dicho, bastante mal, y soñar, no sueño, tengo mis dudas de las causas, no se si es debido al bicho (Covid) o a la edad, puede que sea una suma de ambas.

    Un abrazo.

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  2. Tus meditaciones son siempre muy acertadas. A mi no me preocupa nada lo de no sentarme en una mesa abundante , con tener lo necesario para poder vivir me resulta más que suficiente.Saludos

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  3. Hace mucho que no me siento en opíparas mesas, ni las añoro. Soy feliz con lo que tengo y los que se sientan en la mía.
    Besos.

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  4. Así es, otro de tus momentos en los que te pones los zapatos del otro. Es decir te pones en el estómago del otro. Cuánto sentimiento de compasión amigo. Así deberían hacer los gobernantes, insensibles seres, sordos y ciegos. Un gran abrazo

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