17 noviembre 2020

CALLE LA FUENTE

 


En lo imborrable de mi memoria

la calle donde nací y su vecindario,

la mayoría ya esfumado

hacia las alturas camino del Calvario.

 

Escarpada, empedrada, un recuerdo

en casi cada uno de los cantos

de aquel viejo pavimento.

 

Entorno los ojos y huelo a pan,

también a matanza;

viene a mi mente el gracejo pícaro

de María y su ternura hacia mí y los míos.

 

Ahora es un cortejo de macetas

cubriendo carrera por cada fachada;

antes, la calle era el trasiego

de personas y animales de tiro

en el quehacer sin festivos del medio agrícola.

 

La subsistencia siempre es penosa,

en cambio la vida era alegre;

la calle era la fiesta del encuentro:

las puertas de par en par,

allí se compartía vida y vivencias

con el gozo de la abundancia,

el derroche de lo inmaterial a granel.

19 comentarios:

  1. Afortunado tú por esos recuerdos de la infancia, siempre aprovechables y que dejan huella imborrable.
    Un abrazo, Paco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertamente sí, Cayetano. Tuve una infancia modesta, pero muy feliz y con el cariño de todos los mío.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Hola Francisco. Una calle precisa llena de alegría. Cierto, antes las puertas de las casas en todos los lugares estaban de par en par, y había menos posibles económicos. Tu calle era un gran ajetreo de personas que iban al campo a trabajar. Bello poema al igual que lo es la foto llena de verdor por la vegetación.
    La foto de perfil también estáis muy guapos tu esposa y tú.
    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Isa. Donde me da su reflejo salgo muy bien. Nos conocimos muy jovencitos y hemos compartido todo: alegrías y adversidades.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Bonita calle y bonitos recuerdos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

  4. Hermosa foto y poema para leer. Alabo la inspiración poética y la creatividad.
    .
    Un día feliz
    Saludos poéticos

    ResponderEliminar
  5. También recuerdo yo esos tiempos en que no se cerraban las puertas de las casas, todos vivíamos en paz y compañía, los niños jugaban sin descanso pero respetando siempre a sus mayores y todos siempre dispuestos a ayudar a cualquier vecino en apuros. La calle es preciosa.Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los de esa generación tenemos vivencias muy comunes, Charo. Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Luce muy bien esa calle ahora, con la decoración de las macetas. No conozco ee pueblo, pero recuerdo lo que me gustó Frigiliana. cuando la visité. Esa decoración de macetas que había en sucesivas calles eran un preciosidad. También sus cuestas, que invitaban a subirlas y hacer unas paraditas, para observar el panorama que íbamos dejando a nuestros pies.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues Ojén y Frigiliana tienen una estética muy similar, así que también espero que te guste mi pueblo cuando lo visites.
      Besos.

      Eliminar
  7. Imborrable recuerdo, en lugares, gente, olores y costumbres. Hermoso compartir ese retazo de tu vida. Gracias. Beso grandote. Muy linda la foto nueva.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Rosa María. Pues sí, son todas esas sensaciones las que perduran en mí para siempre.
      Besos.

      Eliminar
  8. Una calle preciosa y llena de vida compartida en tu niñez, eso se ha perdido hoy, lamentablemente.
    Poema lleno de añoranza y cariño.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es precisamente ese cariño que guardo el tesoro de mi calle. Ahora todas las casas han sido remodeladas, el pavimento es otro y también las personas y las costumbres sociales.
      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Que bonito lo has contado amigo Francisco. Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Siempre es muy acogedor, ir a esos sitios felices de la infancia.
    Abrazos.

    ResponderEliminar