06 abril 2025

DESDE LA VENTANILLA

 




Desde la ventanilla del tren

se deforma lo cercano,

se arremolina lo inmediato

y al poco desaparece

allá por las alturas,

como esfumado por un tahúr.

Lo remoto en cambio

se mueve muy lentamente,

pero sin llegar a girar,

y manteniendo cierto hieratismo,

como dudando si unirse o no al convoy

y acaba haciendo mutis en un escorzo

como el resto del paisaje.

Por la ventanilla también se esfuman

la atención debida y algún que otro quebranto

que ha sido aplazado por el tránsito

hacia el destino de cada quien,

el gobierno de cada uno,

el sosiego múltiple de cada pasajero.

Desde la ventanilla todo es fugaz,

pero mirando al pasillo

y a las inquietudes que originaron el viaje,

cada marcha tiene su itinerario

y también su meditación,

a veces lenta como una fermentación

eternamente inacabada.

Como en el cine,

la ventanilla es el espejo deformado

de esa otra realidad

que nos queda al otro lado

de nuestra vida, de nuestro ser y sentir.

2 comentarios:

  1. Me gusta viajar en tren.
    Muy bello poema le has hecho.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Muchas gracias, Sara. Me vino así como miraba por la ventanilla, con esos primeros planos girando sin cesar y esfumándose.
    Un abrazo.

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