10 febrero 2020

LOS ÁRBOLES LLORAN




Los árboles lloran la clorofila de ayer,
sus lágrimas son ocres fundidos
en la maceración de los cárdenos,
mustia mirada nostálgica,
demacrados suspiros
de pena enrojecida de impotencia.

Llovizna forestal
que gota a gota, hoja a hoja,
alfombra el paseo y lo hace mullido
en un crujir musical
que marca el ritmo de nuestro caminar
por el paseo o la floresta.

Todo esplendor duerme su noche oscura,
su tránsito ciego;
toda muerte es un renacer a la vida.
No hay vida nueva
sin tránsito por el calvario del dolor.

Lloran los árboles,
llora la naturaleza y lloro yo
la aspersión en el sustrato y humus
del que renace la vida
y el nuevo latir como verde brote de esperanza.

08 febrero 2020

LA GENTE




Llueve;
sobre la ciudad una débil lluvia,
suave, sin estridencias ni aparato eléctrico,
como quien hace la faena callada
en sustitución de los desaprensivos
que no limpian los excrementos de las aceras
cuando sus mascotas defecan.
No llega a correr el agua por las calles,
ni el alcantarillado es consciente
de lo que está sucediendo.
No gotean las canales,
parece que una sed de meses
empapara la escasa lluvia
y las calles aparecen aún más sucias,
más pestilentes;
una señora con gabardina, gorro
y paraguas plegado
hace gestos de desafío y un sin techo
mira con ojos de deseo su indumentaria.
No hay perros en las calles;
quizás sea hora de comer y sestear.
La lluvia, la verdadera lluvia es, en palabras de Pigmalión,
una maravilla en Sevilla; pero este ensayo de lluvia,
casi reseco, es tan sólo un simulacro.

07 febrero 2020

¿QUÉ ME PONGO?




Aunque nunca recuerdas mis respuestas,
me sé todas tus preguntas,
esa sarta interminable y reiterativa
como collar de varias vueltas,
que se enrosca una y otra vez
con la exclusividad de ser siempre la misma:

¿Qué me pongo?

Insistes como un grifo mal cerrado,
como zapatilla que canturrea en el piso
su falta de fijación y su cantilena
o gozne que reclama lubricante.

¿Qué me pongo?

Con el empeño de hacerme tu estilista,
ignoras mis reiteradas respuestas
de ayer y toda la conjunción de pretéritos
que desfilaron secuencialmente
por mis labios a modo de muletilla.

¿Qué me pongo?

Lo que tú quieras, mi amor; lo que tú quieras…

06 febrero 2020

ME DESPERTABA CADA DÍA




Me despertaba cada día
desde el firmamento enclaustrado de su jaula;
era como un arcoíris al óleo y sonoro
que adornaba la ventana y nos adentraba
a lo cotidiano como desde una panorámica
ajena. Por el sonido,
diría que era muy feliz,
pues sus trinos eran como salmodias
o cánticos de alabanza. La Naturaleza
entre barrotes con provisión de agua y alpiste,
una hoja de lechuga al día y media manzana,
hasta descubrir las barritas energéticas,
el paradigma de la felicidad.
En la terraza del bar cercano, a diario,
una leva de gorriones picoteando entre los veladores
y sorteando los peligros;
en días de lluvia, en las ramas de los árboles del paseo
estoicos y chorreando.
Un día, al limpiar la jaula escapó hasta desaparecer
de la vista. Lo inmediato fue imaginarlo volver frágil y cabizbajo
buscando el sustento que no sabía procurarse.
No sé qué habrá sido de él, pero no ha vuelto
pidiendo que lo meta de nuevo entre rejas.

05 febrero 2020

NO MIRES EL CALENDARIO




A mis hermanos Isabel y Juan

No miréis el calendario,
cuando lleguéis haremos fiesta
y se teñirá de rojo el almanaque,
y se acelerarán nuestros corazones,
y volveremos a ser
objetivo paciente de su mirada;
y se encenderá una estrella
en la lejana cúpula del universo,
y sabremos que ella es y sigue siendo
la Pastora de sus amadas criaturas.

Hay vidas que son ansias de encuentro,
como esquirlas de una misma roca
que les conmueve su ancestral pertenencia,
sed endémica de recomponer la diáspora,
del gozo de compartir ese amor
en el que fuimos acrisolados.

No miréis el calendario,
cuando lleguéis haremos fiesta
y danzaremos, y cantaremos,
y será grande la euforia
como regreso de hijo pródigo.

A nuestra edad, a estas alturas de la vida,
las verdaderas fiestas son de júbilo,
de incontenible regocijo por el encuentro.

04 febrero 2020

SI HUBIERA PODIDO ELEGIR




Si pudiera elegir,
sería ráfaga de viento.
CONCHA VILCHES CANSINO


Si hubiera podido elegir,
si hubiera estado a mi alcance,
los sueños no lograrían
trazar las líneas de éxito social
y económico
en los que encaramarme.

El cine me había ayudado a imaginar
el clima soñado
que me fue vedado
en cada una de sus fantasías.

A cambio de ello, un viento adverso
hinchó las velas de mi travesía
y me tocó sortear
alguna que otra zozobra;
hasta más de un naufragio
del que sólo salvé la maltrecha vida.

Hoy, si pudiera elegir,
apostaría por ser lo que soy,
apenas nada, pero todavía más,
a ser posible,
tan sólo pediría capacidad de maniobra
para cada exigencia.
La vida es una regata
sometida a las inclemencias de los vientos.

03 febrero 2020

ESPINOSA SIMETRÍA




Cardo, la espinosa simetría,
la figura en la que se inspiró la alcachofa
para imitar su talle y acercarse a su belleza.

Borriquero para algunos,
con el desprecio de quien no respeta,
epíteto hiriente muchos más allá
de sus numerosas espinas.

En lo insignificante de la nada,
allá donde la gente no suele mirar
porque nada espera,
en un promontorio o en una solana,
erguido sobre sus raíces
se levanta ufano al tiempo que desconfiado,
por eso despliega sus aceradas púas
como hoplita en alerta.

Su flor violácea, cuando llega,
es corona y culmen
de esa pasión por vivir y ser señera
en medio de lo anodino, que no vulgar;
esplendor y destello de lo creado
para aquellos ojos sensibles que saben mirar.