07 enero 2012

LA GIRALDA SE VISTIÓ DE AZUL

La Giralda se vistió de azul la noche anterior al día de Reyes para celebrar la Epifanía. Ha sido una iniciativa financiada por Alcentro, la asociación de los comerciantes del centro, que han aportado en torno a los 2.200 euros para que se pudiera llevar a cabo dicha iluminación. Eso ha hecho posible que el antiguo alminar y símbolo más característico de la ciudad se sume a la celebración de la Navidad en Sevilla.

Desde la calle Hernando de Colón

La Giralda se volvió azul desde las 18,30 horas a las 24.00 horas siguiendo una costumbre ya habitual en otras ciudades europeas, en las que los monumentos se iluminan para sumarse a eventos especiales, en este caso a la llegada de los Reyes Magos a Sevilla. El espectáculo además de volver azul la Giralda, sumado a la Cabalgata de Reyes,  ha hecho que miles y miles de ciudadanos se echaran a la calle como suele suceder en los grandes eventos.

Desde la fachada del Palacio Arzobispal

La ciudad no sólo estaba preciosa, sino que se olvidó por unas horas del mal momento económico por el que atravesamos y fuera la ilusión la que se apoderara del corazón de los sevillanos. Un espectáculo digno de ser recordado.

Desde la calle Mateos Gago

06 enero 2012

XXXIX ANIVERSARIO DE BODA

Tal día como hoy. Era el día de Reyes de 1973, el mismo día que mi "princesa" cumplía sus 23 años. El enlace tuvo lugar en la iglesia de la Encarnación de Ojén (Málaga), nuestro pueblo natal. Han pasado 39 años, dos hijos, un nieto y otro que está a punto de llegar. Nos hicimos una sola carne y seguimos siéndolo. Luces y sombras, dichas y quebrantos; pero volvería a casarme con la mujer de mi vida.

05 enero 2012

A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:

Cuando me contaron lo que me contaron, y nunca me hubiera gustado escuchar, me fastidiaron para siempre la infancia y mi vida dejó de confiar en la magia de las cosas para estar mediatizada por aquello que aún ignoraba. Al cabo de tantos años estoy convencido que sólo la magia de los Reyes Magos serán capaces de sacar a la sociedad del embrollo en el que nos encontramos. Dicen que los mayores nos volvemos como niños, pero no es así, sino que llegamos al convencimiento que sólo volviendo a confiar en lo imposible se puede llegar a hacer realidad la utopía sin la que la vida pierde su sentido último de ser.


En realidad, sus majestades necesitan pocas explicaciones para saber cuáles son mis necesidades, las cuales puede ser que coincidan con las de otros muchos ciudadanos a los que les haya dado en pensar que vamos hacia un desfiladero en donde sólo hay víctimas. Ya no pido sólo para mí. No. No me interesa nada material con lo que jugar o entretenerme. En definitiva, como más de lo que debo y estando bien abrigado paso el invierno sin penas y la primavera y el veranos quitándome capas como se hace con las cebollas hasta llegar a la capa jugosa y blanquecina. Pido para mí, pero pido fundamentalmente para todos.

Nos están dejando una sociedad ingobernada e ingobernable donde cada quien mira para sí y se olvida de quienes les rodea. Vivimos en el engaño, en la mentira, en la hipocresía, en la deshonestidad. A base de repetir falsedades, creen algunos que pronuncian máximas o sentencias y hasta llegan a afirmar que lo son. Todo se está atomizando en núcleos cada vez más reducidos como en una técnica de caza, pues individuo aislado, pieza más fácil de ser cazada.

Me crié oyendo aquello de “pobre, pero honrá”, y ahora la honra se ha debido escapar por las alcantarillas y nos hemos creído, a base de oírlo, que somos ricos y nos hemos endeudado. También se nos decía que el trabajo dignifica y son legión los que han perdido la oportunidad de dignificarse con el trabajo. Los niños venían con un pan debajo del brazo y hoy renunciamos al pan con tal de que los niños no lleguen. Los ancianos eran los venerables y venerados, pero ahora se muren tan tarde que llegan a ser molestos y sus consejos han quedado trasnochados. Ya nadie viene a servir, sino a servirse y meterse en el bolsillo cuanto puede.

En suma, queridos Reyes Magos, sus majestades sabrán mejor que yo mismo qué es lo que necesitamos. Sólo me atrevo a solicitaros un mucho de cordura repartida con generosidad, alegría frente a los malos presagios, manos bondadosas de paz para tanta guerra, un poco de calor donde hay tanto frío, crujientes hogazas de pan donde hay hambre, ensoñaciones donde hay descrédito, un techo para quienes duermen al raso, una pizca de amor para quienes están enfermos de odio, abundante perdón para aquellos que se sienten ofendidos, alegría para los tristes y luz, mucha luz para los que se asfixian en la negrura de tanta oscuridad ; en definitiva, un poco de cielo aquí en la tierra.

04 enero 2012

EL “LORITO” ELÉCTRICO

 Quienes crecimos calentándonos al calor de la estufa, difícilmente podremos olvidar esa sensación ascendente, desde los pies hacia arriba, en torno a la mesa camilla. Luego vinieron sistemas más sofisticados de calefacción, pero más costosos, más peligrosos y menos entrañables. Toda la familia, con las faldas cubriendo las piernas, la conversación o las labores de cada quien, participando de la misma fuerte calórica y una convivencia estrecha y cercana.

Aquella vieja copa de picón se la tragó el progreso, pero fue sustituida por otra de aspecto similar, aunque alimentada con electricidad, más cara y más limpia. A pesar de contar en casa con un sistema de calefacción por radiadores de agua, tal vez el medio más eficaz, no nos hemos olvidado del viejo sistema de la mesa camilla y el calor tibio en los pies que tanto confort proporciona.


En lugar del brasero común, desde hace algún tiempo, tenemos el denominado lorito eléctrico -posiblemente llamado así por la forma de jaula de su armazón- que cuelga del centro de la mesa camilla. Anoche, antes de disponernos a cenar y convivir las horas nocturnas al calor del infernillo, resultó que se había descompuesto y no funcionaba. Pensé dejarlo para el día siguiente, pero no se estaba cómodo y decidí echarle una mirada. ¡Ya está! ¡Se ha fundido una de las patillas de uno de los polos y no le llega la corriente! De inmediato volví a conectarla y la cubrí de cinta aislante para darle mayor firmeza. Al instante calentaba de nuevo y hasta tuve ese momento de gloria con el que nos recompensa los pequeños arreglos; pero a poco de estar nuevamente enchufado empezó a oler a plástico quemado y tuve que desenchufarlo de inmediato reconociendo mi fracaso. Por la mañana, por sólo 50 céntimos, dos nuevas patillas de cobre y un tubito aislante de fibra de vidrio, unos minutos en embornar los polos y de nuevo los laureles efímeros de la gloria del chapuzas casero.

03 enero 2012

CANCIÓN TRISTE DE AÑO NUEVO

Dibujo de Morán

Al parecer, la tijera conoce
el camino marcado por la línea de puntos
por la que derribar
el castillo de naipes
en el que nos habíamos encumbrado.

Al parecer,  —por los síntomas—
la epidemia seguirá extendiéndose
hasta sobrepasar los cinco millones
de ociosos,
y los supervivientes
nos miraremos empobrecidos
hasta no reconocernos,
pero contentos de estar salvos;
los afectados irán camino de la exclusión
cabizbajos y resignados.

Al parecer, algún día
la tijera se embotará,
los indignados dejarán de estarlo,
los pobres seguirán siéndolo
y los ricos, —menguados en número—
serán inevitablemente más ricos.

Al parecer, —me confirman—
después de la tormenta,
llegará la calma,
si bien las torrenteras,
los arroyos y los regatos
arrastrarán
vidas como cantos rodados
"que van a dar a la mar,
que es el morir".

Al parecer, la vida es tan incesante
como las hojas del calendario:
vida y muerte; vida renovada.


02 enero 2012

ESCUCHAR Y SER ESCUCHADO

Escuchar a otra persona lleva implícito no sólo oírle, sino también la extraña sensación de asumir y experimentar la interiorización del mensaje recibido empatizando con nuestro interlocutor. Por otra parte, ser escuchado viene a ser un acto de liberación, un placer que va más allá de lo sensitivo para quien se exterioriza, por lo que, entre ambos, se crea una comunión que nada o bien poco tiene que ver con lo que se entiende por mero diálogo.


Cuando una persona se vacía ante alguien que se presta a escucharle, se estable entre ambos una alianza, una vinculación que no por ello implica que ambos pienses del mismo modo. Quien escucha, si sabe hacerlo, aunque se manifieste contrario a los pensamientos del otro, le ayuda a liberarse de aquello que le atenaza. Para una buena escucha es imprescindible poner toda la atención y apagar las voces interiores que nos alejan del momento presente o saltan como escudo para protegernos de lo que no quisiéramos oír.

El escuchado se libera de su pesadumbre al compartirla y aligera, por tanto, el peso que sus cuitas le lastraban; una tarea que requiere tiempo, ya que quien descubre su alma no tiene un discurso previo formulado, sino que lo va mascullando lentamente, según se va dando la calidad o no de la escucha. Por todo ello, la paciencia es la virtud básica para escuchar bien, junto a la donación que ello comporta dando de nuestro tiempo.

La escucha exige humildad, sencillez, descartar previamente todo tipo de prejuicios, voluntad, interés, dominio de sí, y por encima de todo un respeto absoluto hacia la persona que hace la confidencia. Eso significa que para escuchar necesitamos hacerlo no sólo con los oídos, sino con los cinco sentidos.  Es un acto de hospitalidad, de acogida, de acercamiento, que hará un gran bien a la persona que nos vacía sus sentimientos. Por ese motivo, la escucha perfecta se da cuando no es recíproca, sino cuando hay donación de uno al otro, cuando quien habla lo hace de su vida rota, de los escombros de su drama. En esa escucha no sólo hay palabras y gestos que percibimos con los sentidos, sino silencios, también elocuentes, que hablan de las dificultades para expresar el sentimiento o el balbuceo de la duda.

También debemos escucharnos a nosotros mismos: los gemidos de nuestro cuerpo, la alarma de nuestros suspiros, los sollozos del alma, porque en el aprendizaje de la escucha está el remedio que necesitamos. Con la escucha atenta podemos ayudar más de lo que imaginamos a otros; pero con la escucha a nosotros mismos aprenderemos a discernir las razones de todo aquello que nos inquieta.

01 enero 2012

RÍO DE SEVILLA


El río de Sevilla
hoy languidece,
a su manso fluir
nadie entorpece;
pues todos resacosos
—fiesta y estragos—
han recibido al año
como al pasado:
jamón, patés y morcilla,
fino, oloroso y manzanilla.
La casa por la ventana,
¡viva el salero!
¡Qué empinada la cuesta
del mes de enero!
¡Viva Sevilla!

El río mansamente
hacia Sanlúcar;
el Giraldillo observa
y no se inmuta.