16 enero 2026

DE REPENTE

 




De repente, amanece, y todo se acelera,

comienzan las prisas, el baño ocupado,

el café ardiendo y el pan duro;

otra mirada al reloj que avanza sin frenos:

la mañana es la volatilidad de la vida.

Se refrena en el trabajo y hasta se eterniza

en la sala de espera del consultorio médico,

es motivo de enfermedad pasiva y penitente.

De repente, la sobremesa, los bostezos,

unos minutos de relax mirando a los adentros

y ya atardece sin la menor misericordia.

De repente, noche cerrada, todo se enmohece,

un repaso a la agenda, copia del día anterior;

prisas, una cena frugal y un cepillado de dientes,

el despertador está alerta en la mesita de noche.

Última reflexión del día. Pausa. ¿Valió la pena?

Y de repente, mañana, más de lo mismo.

1 comentario:

  1. Somos pura rutina. Además del café ardiendo y de aglomeraciones en el baño... te falta poner la entrada del blog de cada mañana.
    Un abrazo, Paco.

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