Por el paseo de lo soñado,
mi tormento,
el sobresalto de mi soledad en tu búsqueda.
En mi reloj el tiempo adormecido
y en mis pasos la inquietud
de los acontecimientos recelados y temidos.
Por la orilla del río
el fluir lento e incesante
que lleva al no retorno.
En la quilla de cada uno de los barcos
el cuchillo que saja y separa
entre nuestro ayer y el desconcertante para siempre.
En el silencio el eco gutural inconfundible
de tu adiós impronunciable
como temida sentencia.
Y en la sordidez de la noche
que me aturde y acongoja
tu veredicto firme como dictamen inapelable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario