Ponlas en formación:
artículo, sujeto, verbo y predicado.
Omite lo que rechaces,
o lo que no te apetezca,
o no te simpatice en este momento,
pero no omitas nunca el verbo:
sin acción somos mera planicie,
más bien silencio,
elisión que se esfuma
por la chimenea del olvido.
Súbete en la elipse y desaparece,
pero no dejes de vocalizar
constantemente,
ya te llegará el silencio impuesto
y para siempre.
Insufla las palabras
con una ebullición de sinónimos,
dales parquedad,
-si ese es tu deseo-
en el muro apocopado de su antídoto;
pero no dejes nunca
de dar vida a las palabras.
Ordénalas en formación de combate
y no firmes un armisticio a ciegas,
no guardes silencio.
¡No calles nunca, poeta!
¡Haz que el mundo se trague
todas tus palabras!
Evitar el circunloquio, el lastre de lo innecesario.
ResponderEliminarLa cuestión es muy clara: sujeto+verbo+predicado. Reclamo el orden, el equilibrio, el rigor en la palabra y repito contigo: ¡No calles nunca poeta!
Saludos
Me has derrotado con mis propias armas, Francesc.
EliminarUn abrazo.
Hay en mí un tiempo de barbecho, de la acción en la inacción, como hay un tiempo para apa'labrar. Si la cosecha es o no buena, el Verbo, siempre presente, me lo dirá.
ResponderEliminarUn abrazo 🌹
Hay un tiempo para cada acción, pero a mí no me queda tiempo para la inacción, Merche.
EliminarUn abrazo.
¡BRAVÍSIMO! SUPERMEGAHIPERBRAVO.
ResponderEliminarMe guardo y archivo tus mayúsculas, Tracy. Muchísimas gracias.
EliminarUn abrazo.
Al vivir sola apenas puedo practicar el uso de la palabra aunque si que me aferro a la escritura que es mi fuente de escape. Saludos
ResponderEliminarTodo acto creativo es un vivir en soledad, Charo.
EliminarUn abrazo.
Somos palabras, pero ninguna tan bonita como la de disculpa cuando te has equivocado.
ResponderEliminarSaludos.
Sin dudas que sí, porque no acción más bella del hombre que mostrar su fragilidad y humildad, en vez de la prepotencia del orgullo.
EliminarUn abrazo.