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15 marzo 2026

CUANDO ATARDECE


 


El sol se ha echado lánguidamente,

la luz se desliza por el ocaso

con pícaros guiños dorados

en la superficie de plata antigua

y a contracorriente del río;

en el envés de los olmos

la blanquecina incidencia

del amor cándido y la esbeltez

de un tronco con aspiraciones infinitas

que eleva sus plegarias al cielo.


La tarde es un guiño cómplice

que se escabulle por el horizonte

entre tonos rosáceos y ascuas tibias;

en paralelo camina su sombra

afirmando su esencia sin derrotas.


Se acentúa el silencio con la osadía

de una presencia esquiva y prefigurada,

compañía constante y predeterminada

que acude sin cita al lugar oportuno.


La brisa sopla en los olmos

melodías que acarician la memoria

y se ciñe al camino de vuelta,

como una promesa vivificada

en un viejo tratado sin caducidad

y enarbolado a la dulce espera.

6 comentarios:

  1. Atardece, que no es poco.
    Un día más que se nos va.
    Un abrazo, Paco.

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    1. Los días son humo, Cayetano, presencia y ausencia a un tiempo, abandono.
      Un abrazo.

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  2. Admiro profundamente esta capacidad tuya de hacer un poema contemplando un instante de la naturaleza! Tengo una amiga que en combinación con su hijo él le hace llegar una foto cada mañana del amanecer y ella compone versos alusivos en el momento, es un don especial, gracias Francisco por compartirlo, un abrazo!

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    1. Te lo agradezco, María Cristina. Muchísimas gracias.
      Un abrazo.

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  3. Qué bonitos son los atardeceres y qué melancólicos.

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    1. Es verdad, Tracy, todos los atardeceres se inclinan a la melancolía.
      Un abrazo.

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