A Larysa Chesnokova
Suena al teclado una escala musical,
alguien se ejercita calentando dedos,
desentumeciendo el sopor
de un día ciertamente desabrido
con la inercia y añoranza de su tierra lejana,
cumplimentando ahora el cuarto año de destierro.
Movimientos de tropas,
auxilios urgidos que no llegan,
acosados por bombas y drones
que esquilman las vidas
y siembra el terror a tullidos y salvos;
la ley del más fuerte,
la sinrazón de la ambición nunca satisfecha.
La música, lenguaje universal,
el mismo acento en todos los idiomas,
porque en ella vive y late
un lenguaje único, sin fronteras ni visados,
un idioma universal
sin entonación específica.
Ya ha calentado, ahora se hace audible
la melodía "Molytva za Ukrainu",
y vuelve a dar vida a Mykola Lysenko,
como refugio universal
donde se acogen los excelsos sentimientos
bajo la añoranza de una patria que sangra.

La música y la guerra. No puede haber mundos más opuestos. Aunque fuera Wagner.
ResponderEliminarUn abrazo.
Música, música para la Paz es lo que más necesitamos en estos tiempos. Por si te interesa, en mi blog estoy publicitando un libro que a lo mejor te interesa. Un abrazo
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