07 enero 2026

ESCARAMUZA

 




Se ha hecho el silencio,

han pasado las luminarias de la Navidad;

pero el tiempo sigue inestable,

con alguna que otra alarma

que desestabiliza la quietud.


Con nocturnidad y alevosía,

como lluvia de fuego que somete,

provocada, profusa y fugazmente;

un aluvión, una descarga improvisada

y contundente lluvia de metralla,

como pedradas de fieros honderos.


Una solución insoluble, y por terceros,

-alarmas burladas-

nocturnidad y alevosía

que suplanta el derecho universal

por el viciado camino de la hipérbole.


Un pueblo dividido, tiranizado,

un impostor, auto revestido de justiciero,

un salto olímpico sobre la ley

retorciendo el derecho, al tiempo

que pensando en los bienes ajenos

del acaudalado y recóndito subsuelo,

y la imposición a distancia de criterios externos.


Invierno. Humedad gélida que aísla

a cada quien en sus inquietudes. Frío,

acontecimientos que nos dejan fríos.

2 comentarios:

  1. El caso es tenernos siempre en un estado de alarma permanente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La alarma, cuando se queda en amenaza, es algo que puede que no suceda, pero cuando alguien maquina para su bolsillo... Esos son asuntos mayores.
      Un abrazo.

      Eliminar