31 enero 2026

YO TUVE

 




Yo tuve una pecera,

una esfera de cristal transparente

con casquete truncado a modo de boca,

como la ansiosa búsqueda de libertad.


Yo tuve una jaula,

una cárcel preciosa donde un pájaro amarillo

cantaba sus tristezas entre rejas de alambres

y me deleitaba con sus trinos amargos.


Yo tuve la aviesa fortuna

de quebrar el cristal de la pecera,

y se derramó el agua,

y se derramaron hasta el suelo los peces,

y aquella libertad momentánea fue la puntilla

para aquellos colores agitados

que por siempre perdieron la movilidad.


Entonces, y solo entonces,

supe que no tenía una orquesta en casa,

sino una prisión con barrotes y sin sentencia,

donde un pájaro amarillo hacía mis delicias,

a cambio de su cadena perpetua.


Ahora tengo que salir a la naturaleza

para poder deleitarme de esa musicalidad

que no me pertenece…

Y resulta que hasta las flores ínfimas,

los troncos retorcidos o las copas esbeltas,

así como los hierbajos, en libertad y sin nombres,

tienen un atractivo misterioso en los que me deleito.

30 enero 2026

PARTITURA

 




Sobre el papel pautado,

notas subrayadas de silencios;

una mano generosa que esparce

la simiente y también las amapolas,

en proporciones

adecuadas de ritmo y belleza.


De entre la espesura de espigas,

el ritmo que imprime la brisa

y mece la melena rubicunda,

con el ondulado y alegre colorete

que la ruboriza y enternece.


En cada pentagrama una estrofa,

en cada líneo del esfuerzo un verso;

tras de cada empeño estridente

un pianísimo que atempera las fuerzas

y recoloca lo sugerido entre las exigencias.


Tras la álgida instrumentación,

un solo sugerente que apuntala.

Y así, en el altibajo de cada cadencia,

el sube y baja armónico de la melodía.


29 enero 2026

BESOS EN EL AIRE

 




Besos en el aire,

como planeadores sobre el objetivo,

como kamikaze que se deja prender

por el éxtasis de tu onda sonora,

en versos que nacen en lo profundo

y germinan en el nivel intimista

donde nadie queda a salvo

de ser prendido y asaetado,

como Cupido, como Teresa o Sebastián:

una herida profunda y gloriosa

donde el paraíso se hace transparente.


Mirándote de frente, Onofre,

desde estos peldaños inferiores

sobre los que me empino con empeño

por acercarme a ti,

me siento súbdito de tus palabras,

y más que honrado, ensalzado

por tus muestras de cariño y amistad

que tan generosamente me dispensas.


No rechaces mis balbuceos,

-seguramente insípidos-

imprime en ellos tu acento,

la catadura que me sobrepasa,

y dígnate recibirlos como testimonio de amor,

en ocasión de tu octogésimo tercer cumpleaños.

28 enero 2026

LINDURA LINDERA

 




Al otro lado del seto,

la sobreabundancia, la lindura lindera,

la musicalidad de notas inspiradas

y la cadencia de lo festivo

en el rigor común del día a día.


Un seto, tan solo un seto nos separa

de esta vecindad codo con codo,

murmullo con murmullo y eco con eco.

Desde aquí la escucha atenta,

desde allí, la musicalidad pianísima

y las bellas cantatas con las que despierta

mi ritmo adormecido entonando en do.


Por encima del muro, se asoma el verdor

incendiado de un rojo magenta-fucsia;

tal vez sus mejillas, el rubor de sentirse

seguida paso a paso por un espía que presiente,

pero que palpita con sus toses y carraspeos

y que se deleita cuando entona,

desde los cálidos a los agudos de un aria

y se deja sacar de área con su lindura lindera.

27 enero 2026

LOS MONTES

 




Los montes, ese esbelto gentío

que se incorpora de puntillas

y se eleva hacia lo sideral,

curioseando al otro lado de lo celeste,

donde lo trascendente

es un misterio insondable

que solo la muerte traspasa

y lo revierte en su mutismo.


Allá donde habita el silencio,

donde solo la imaginación

juega como alfarero con las formas

y se contagia del espíritu

de noble y sutil esperanza.


El hábitat de la luz radiante,

el esplendor deslumbrante,

la inmaculada senda hacia el infinito

como camino certero y destino extremo.


Los montes, la escalada a lo sublime

que aleja del discurrir diario,

entre la envidia y la codicia,

en el lodazal de la contienda diaria

por ser destello en la oscuridad

de esta triste y amarga contienda.


26 enero 2026

SOÑANDO LA HUIDA

 




Como en los sueños,

la mar llega hasta mi orilla,

tierra adentro, acumulando deseos,

complaciendo recuerdos

y estabilizando la agitación

de tanta disputa y enfrentamiento social.


Una ola incita y da paso a la que sigue,

arropa y recibe a la que se estrelló

contra la espuma de la precedente:

una amalgama, una coreografía

en la que todas participan, la misma mar,

el mismo salino y abrazo salobre.


Entre conversaciones y silencios,

ninguna disputa por suplantar a la otra,

ningún ademán de fuerza violenta;

ni jerarquías con codas eternas,

ni imposiciones hostiles y flagelantes.


Pierdo mi mirada en el horizonte,

en esa línea figurativa e idílica

entre lo terreno y lo celeste,

entre la vorágine de lo humano y lo divino.

Miro, admiro, me recreo y comparo,

para inmediatamente soñar

y, con suerte, encontrar en sueños la huida

de esta realidad tan mediocre como anodina.



25 enero 2026

PERSISTENCIA

 




Levanté un desfiladero de palabras

y no alcancé el objetivo franco.

Esculpí una torre de oraciones

y todas me salieron subordinadas.

Garabateé fachadas y murales

y amanecieron tachados o repintados.

Fragüé vocablos aromáticos

y flores orales que se ajustaban al ideal,

y se marchitaron sin siquiera la posibilidad

de hacerles una fugaz probatura.

Construí un reino en mi mente

y te cambiaste de acera sin un gesto.

Barajé mi suerte con el silencio

y me venció de manera aplastante.

Me diste plantón y te sigo esperando…

Mis palabras te parecen ripios insulsos,

o tal vez cantos rodados, cuerpos anodinos,

flacos o rechonchos, amorfos o desangelados,

sin alma, sin talla ni forma definida,

pero sigo sin darme por vencido, persistencia.

24 enero 2026

CUANDO ESPERO

 



Cuando espero,

pasan lentos los días,

con la parsimonia de no dar un palo al agua,

ni recibir órdenes en contrario.

Todo fluye como se decanta la brisa,

a veces picoteando insistentemente en la ventana

y otras bajo el desamparo de la dejadez,

conducida con absoluta desgana.

Estoy esperando saber de ti,

conocer los intríngulis

de esa música sin cadencia ni ritmo

que anuncia tu llegada sigilosa

o el vértigo y estruendo de cuando te haces notar

y se agita como partitura llevada por el viento.

Ven. Ven pronto y rompe esta cadencia

de absoluta monotonía:

una pizca de sal y otra de pimienta

es el revulsivo que tanto necesito

cuando espero y nada acontece.

23 enero 2026

DE DOMINGO A MIÉRCOLES

 




Qué lejos queda aquella sonrisa

medio timorata y valiente en los ensayos

de aquel joven repeinado abriéndose camino

por la selva de un mundo desconocido,

al que habría de dominar con solvencia.


Qué lejos de mis cálculos

que la noche del domingo se me helara el corazón,

allá en Adamuz,

y qué sorpresa más rotunda y cercana

la del miércoles siguiente,

cuando me confirmaron tu iniciativa

de trasponer por las galaxias sin volver la vista atrás.


No puedo olvidar a esa niña de seis años

buscando a los suyos por entre el amasijo férreo;

no quiero imaginar a las tuyas,

-a tus hijas y nietas-

escudriñando en sus corazones

la razón última que te ha llevado

al acerado filo de la guadaña.


De domingo a miércoles dos muescas inolvidables,

dos heridas profundas en mi corazón:

la de tantos indefensos desconocidos

entre el amasijo de hierros aviesos y punzantes,

y la cercana de aquellos jóvenes principiantes

que llegaron un día al mundo de la hostelería

y en ella hicieron profesión y lazos de amistad.


¿Cómo pudo esa mano tomar la iniciativa…?



22 enero 2026

PALABRA

 



Palabra, concisión, precisión,

ajuste vocálico y sonoro,

interpretable a cada oído;

a veces oscura, como tiniebla,

otras luminosa, como estrella

o fugaz y virulenta, como torbellino;

las hay que apagan la sed, como agua,

o que la provoca, como desierto;

las hay aceradas, como cuchillo,

o como lengua falaz y sin miramientos

que se derrama por sus bordes;

otras son afiladas, como escarpelo,

o puntiagudas, como dardo;

las hay centradas, como diana,

o bien desparramadas, como diáspora.

Las hay labiales o guturales,

las hay interdentales, bilabiales,

fricativas… cordiales o endémicas,

pero también frenéticas o viscerales.

Dale acogida en tu mente y en tu corazón ,

a cada una de las palabras,

con la calidez de sentirlas como únicas,

y úsalas adecuadamente

para no devolver nunca un exabrupto

y sí amable cordialidad, respeto y buen trato:

hagamos un buen juego de palabras.

21 enero 2026

MUTISMO

 




En la orilla de la espera

se palpa el silencio,

como se palpa la humedad de la llovizna

a pesar de su prudente presencia.


No es silencio,

es alerta, es escucha atenta.

Son los cinco sentidos puestos en servicio,

como el imaginaria responsable

que carga sombre sus hombros

el descanso de toda la compañía.


No se hace notar, pero es activa,

energía que se derrama y empapa la tierra.

En el parterre hay júbilo,

una fiesta de agua imperceptible

que se filtra hasta las raíces de las plantas

y las vigoriza.


Aquí sigo, a la espera, en silencio,

expectante a la oportunidad del encuentro

en el que derramarme en tus brazos.

20 enero 2026

CONSTERNACIÓN

 




Nada más natural que este frío

en las gélidas entrañas de enero,

caminando torpemente

entre mañanas de niebla densa

y chaparrones ocasionales.


La vida es muy frágil y fragmentada,

un cúmulo de disparates en la mente

que ennegrece el panorama,

desde este lado del puente,

tal vez un contagio ambiental

con la secuela de la inseguridad

codiciando la estabilidad desorbitada.


Me pregunto hacia dónde orientar la vida,

cómo reconducir los pensamientos

sin poder apartarlos del drama en Adamuz.

Por el rebosadero inoportuno de la desdicha

esta consternación que nos aflige y apena,

cuando al riesgo de vivir le sumamos

la aciaga desdicha del infortunio.


19 enero 2026

INVOCACIÓN

 




Estos días invernales te contraen la sonrisa,

te retuercen el gesto, y ofrecen de ti

una imagen de fragilidad multiplicada,

como de quien duerme a la intemperie.


No está solo quien tiene un punto de anclaje

en el patio interior de una sonrisa que acoge,

a quien se le confía el riego y el mimo

de la floración que lo sublima y hace acogedor.


No te rindas, las malas hierbas, como el vocerío,

crecen por doquier y exigen una nueva bina,

un esfuerzo redoblado por no dejar de ser

uno mismo,

ese que asume su ayer con sus errores

y subraya los aciertos, en los que afianzarse.


Quédate a la orilla, cobíjate de lo ruin

que se adentra sin invitación ni modales.

No le hagas su juego, que desparrame

sus perversas malicias sin alterarte. Calla,

silencia el yo que se subleva alterado,

no distribuyas su eco maligno y confía.


Esta ola invernal pasará en breve

y le seguirá la prometedora primavera,

donde la beldad reinará triunfante.

No adelantes el reloj. Deja

que vayan menudeando los segundos,

paso a paso,

con el racheo de pies que les caracteriza,

hasta que se acaben estas gélidas mañanas

y nos devuelvan la esperanzada primavera.


18 enero 2026

PERIFERIAS

 



La vida real no bulle

en la fascinación del centro de la ciudad,

donde moran las instituciones,

el comercio, el deslumbramiento

de los escaparates

y lo inaccesible para la gran mayoría.


La vida real late en las periferias,

donde el funambulista

de este pan para este queso,

y el partir y el compartir

alcanza a duras penas para todos.


En la mesa de las periferias,

hay muchos que no llegan a ocupar

un puesto de comensal;

mientras en el centro

se mira con lupa la opinión de otros

para saber elegir acertadamente.


17 enero 2026

LA ATARDECIDA

 



Salgo al encuentro de la noche,

a buscar mi ayer en esas horas disipadas

que ahora no frecuento,

a medir la distancia entre lo que fuimos

y aquello en lo que nos hemos convertido.


Un gentío. Unos van y otros vuelven.

Las calles son un hervidero de sensaciones

entre foráneos y algunos autóctonos,

entre el aluvión que justifica

los numerosos apartamentos turísticos

y también el creciente censo hotelero.


Esta sociedad no se resigna a prescindir

del ocio ni de lo superfluo. Lo banal

es ahora la médula de lo enmarañado

en los avariciosos recodos del deseo.

Adelante. A todo trapo, pese a quien pese.


Las tapas se han alargado y ensanchado

y ahora son raciones extraordinarias

de igual calidad y mayor precio.

Salvo excepciones, si no llevas reserva,

te vuelves a casa tal como saliste.


Yo vuelvo por entre la hilera de naranjos

para no confundir el camino recto,

a encontrar en casa lo que salí a buscar

y a apagar el deseo de una nueva salida.


16 enero 2026

DE REPENTE

 




De repente, amanece, y todo se acelera,

comienzan las prisas, el baño ocupado,

el café ardiendo y el pan duro;

otra mirada al reloj que avanza sin frenos:

la mañana es la volatilidad de la vida.

Se refrena en el trabajo y hasta se eterniza

en la sala de espera del consultorio médico,

es motivo de enfermedad pasiva y penitente.

De repente, la sobremesa, los bostezos,

unos minutos de relax mirando a los adentros

y ya atardece sin la menor misericordia.

De repente, noche cerrada, todo se enmohece,

un repaso a la agenda, copia del día anterior;

prisas, una cena frugal y un cepillado de dientes,

el despertador está alerta en la mesita de noche.

Última reflexión del día. Pausa. ¿Valió la pena?

Y de repente, mañana, más de lo mismo.

15 enero 2026

LA CIUDAD

 




Los mil encantos, las fuentes,

las avenidas, el torrente humano,

esa muchedumbre en soledad,

un alboroto, un tumulto agitado

autoflagelado de prisas;

incomunicación, abandono

soledad en la privacidad del gentío.


Una multitud se cruza en silencio

economizando hasta un leve gesto,

sin saludarse, sin compartir,

cada uno jugando para su bolsa.


Un rumor de sospecha en cada figura,

en cada mirada, en cada gesto,

un pálpito negativo en cada cruce,

en el buzoneo que algo busca

y también en el silencio

de quien comparte el ascensor contigo.


A lo sumo, una mueca muda y cortés,

si bien, lo habitual es un incómodo silencio;

prisas, un contrarreloj que martiriza,

eternas colas en el supermercado,

infinitas colas en la parada del autobús

y también en la oficina de empleo

y en el centro de salud listas de espera.


Concentraciones, largas colas

que acabarán al doblar la esquina.

14 enero 2026

LAS AFUERAS

 




Cayó la tarde, se cerró la noche

ensimismándose en lo lúgubre,

se encendieron los escaparates

y el esplendor imitaba a un sol no radiante

que caligrafía sin calentar el ánima.

El frío es intenso. Pronto;

muy pronto estarán las calles desnudas,

aisladas y silentes.

En el umbral de un comercio cerrado

unos cartones,

una manta cubre un bulto anónimo,

tal vez vencido por el sueño y el cansancio,

posiblemente con hambre y fatiga,

como puño cerrado ante el abatimiento.

Bajo la manta, la ansiedad, la desesperanza,

la duda razonable de si llegará a espabilar

o si será inerte y anónimo para siempre:

la vida es un trazo continuo

que se desdibuja en un punto final.


13 enero 2026

SIN FRONTERAS

 




Ni fronteras, ni comedimientos,

ni respeto por la dignidad del otro.

El deseo, cuando se envuelve

en el celofán de la avaricia,

no es objeto de regalo, sino lujuria.

pura codicia y ambición incontenibles

que asalta en el desencuentro

y se apropia de lo que no le pertenece.


Un puente de barcarolas agresivas,

una maniobra de ingeniería guerrillera

que ancla un punto de atraque al otro lado,

en la intimidad ajena puesta en vilo.


El deso, ese sin lindes que avasalla

desde la formulación en la mirada,

que se enrosca en la apetencia

y rompe las normas de conducta,

con jerigonza de música profana y epíteto.

12 enero 2026

POR LO VISTO

 


Por lo visto, el emperador ha despertado

de su comedida somnolencia

y ha detectado en sus recónditas vísceras

un insatisfecho sueño ardiente

que le devora sus foráneas apetencias.


Por lo visto, sin llamar a consulta

ni a cónsules, ni a pretores,

con la mirada de fuego electrizante

de un tirano que apaga fuegos con petróleo,

ha dado órdenes a centuriones y tribunos

y ha puesto en marcha su sueño expansionista.


Por lo visto, sus estrábicos ojos

y su tupé dorado, no solo miran al sur,

sino que se extasían contemplando

esa basta extensión congelada al norte

y ya ha mandado diseñar antorchas y aparejos

con los que someter el penúltimo capricho.


Por lo visto, se ha levantado una tupida sombra,

obsesiva, opresiva e inmisericorde,

que ciega y niega la trayectoria del sol

por valles, montes y collados,

y hasta el mismo discurrir apacible de los días,

un vendaval de tristeza que ciega la razón

lanzándose al vacío y arrastrando vidas y haciendas.


Por lo visto, estamos ante la memez sin gracia

de un débil payaso cargado de sinrazón,

un demente tirano que sueña días de gloria

mientras cercena la noble arquitectura geopolítica

y calcula cómo trasvasar hacia él los bienes ajenos.



11 enero 2026

CONCHA

 



Antes tuve que pasear mi angustia

por los vericuetos de lo establecido:

todo rigor, todo normalizado,

salvo para ahorrarle pasos innecesarios

al profano que se conduce de buena fe.


En el portillo, tuve que auto despojarme

de todos los elementos metálicos;

pero finalmente, el arco musitó a mi paso

una balada electrónica que se achacó al bastón

y no al neuroestimulador que se aloja

en mi cadera derecha desde antiguo.


Tiene usted razón,

debiera ser un desencadenante,

pero no funcionan así las cosas y tendrá…

Tenga, esté atento a la pantalla. Suerte


En la mesa informatizada, una concha.

Nácar reluciente con valvas casi cerradas.

A poco, había deducido mi fragilidad

y se sumó con un flotador a la corriente

viendo que estaba siendo arrastrado.


Me rasgué, le mostré mi abatimiento

y, como llevada por una ola que acaricia,

me fue llevando de mi deriva a su ámbito.

Ya había abierto sus valvas de par en par

y hasta emanaba flujos de tacto amoroso

de su brillante sonrisa panorámica.


Ahora me importaba más el calor de su alma

que la resolución al problema expuesto:

y yo rendido a los pies de quien

-desde el Calvario-

me había llevado a ciegas y en volandas

ante la delicada Concha

que me rescataría de mi percance.