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31 enero 2013

MESÓN COLINA DORA


El pasado 7 de diciembre hablaba del Lacus Ligustinus, que viene a ser el espacio geográfico del suroeste de España que hoy son las Marismas, una de las reservas naturales más valiosas del continente europeo, nombrado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera, cuya mayor extensión está ocupada por el Parque Nacional de Doñana. Bien cerca de la ciudad de Sevilla, pasada La Puebla del Río, lindero con Isla Mayor, y muy cerca de la Cañada de los Pájaros, un número considerable de mesones diseminados por entre la arboleda de la naturaleza donde la comida estrella son los arroces caldosos.

 En plena marisma, adentrándonos hacia Isla Mayor, después de dejar La Puebla del Río, un camino vecinal y de inmediato la Colina Dora y el mesón Casa Maruja. No es la primera vez que estuve allí, pero la ocasión sí fue especialísima. Sin haberlo premeditado con tiempo nos dimos cita allí con mi cuñado Benito y esposa, dos de sus hijos y el nieto único hasta ahora. A mi esposa y a mí nos llevó nuestro sobrino Alberto y su mujer, y allí nos encontramos con nuestro hijo Javier, Lourdes y nuestros dos nietos. Así que de repente, de estar habitualmente solos, nos juntamos con casi la totalidad de la familia y con el propósito especial de disfrutar de una comida familiar y de la chiquillería.

 El día estaba fresco, así que nos tuvimos que ubicar en el interior: un saloncito con una mesa de cuatro comensales más la nuestra que venía a ocupar más de la mitad del espacio. En el rincón un chubesqui —estufa de leña— que a los pocos minutos nos había hecho a quedarnos en camisa. Los niños, centro de atracción de todos, pasearon de brazo en brazos mientras nos tomábamos un aperitivo y luego degustamos tres tipos de arroces a cual más sabroso, todos ellos cremosos. Por consejo del camarero, pedíamos tres raciones para cada cuatro y así: arroz con pollo de campo, arroz con pato y arroz con zorzales.

El pollo era como esos que conocimos los mayores de carnes rojizas, prietas  y sabrosas, criados en semilibertad y alimentados sin piensos sino con productos naturales; algo similar es el caso de los patos, criados en situación semejante a los pollos de campo, pero no de esas muchas especies migratorias que pasan el invierno es esos humedales. Los zorzales o mirlos comunes, los consiguen por medios cinegéticos en la zona. Cuando nos dimos cuenta ya casi caía la noche y era el momento de despedirnos, pero estos son esos momentos que uno atesora para cuando las cosas vienen mal dadas ponerlas en el otro platillo de la balanza y procurar el equilibrio de la vida.

30 enero 2013

SENTENCIAS-6



La honradez es un tesoro libre de impuestos, por eso no necesita de paraísos fiscales.

La honestidad no entiende de fortuna, pero la fortuna hace más dificultosa la honestidad.

Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor...” ¡Ay, ay de la familia política!

El hombre es bueno por naturaleza, pero hay naturalezas que no encuentran fácilmente la bondad.

Hombres de letras, hombres letrados, hombres con letras...    a veces una palabra cambia totalmente el sentido de una frase.

A las personas no se les conoce cuando vamos o vienen de visita, sino en el fragor del vivir diario.

El hombre se siente inferior cuando copia y superior cuando dicta; el maestro se limita a dar ejemplo mientras crea escuela.

En la brisa está todo el principio de lo creado; en la tempestad el principio de la destrucción.

La sabiduría es la ventana por la que el sabio vislumbra su ignorancia.

El sentido del humor es el sinsentido que pone orden en las contrariedades de la vida.

En cada niño nace el hombre; en cada hombre la humanidad entera.

El necio es tonto y no lo sabe; tratar de convencerle es muy difícil. El pedante es tonto pero cree todo lo contrario; tratar de convencerle es misión imposible.

29 enero 2013

PRIMER CUMPLEAÑOS



De momento sólo dices papá,
pero no tardarás en darme la satisfacción
de llamarme abuelo.
Ya sabes del calor de mis brazos
y yo de la agitación de tenerte en los míos;
aunque eres un chico muy despierto,
Alejandro, no es para ahora cuando te escribo,
sino para cuando yo haya hecho
mutis por el foro
desapareciendo para siempre de tu escena;
quiero que sepas  —como yo lo he sabido—
que eres un ser queridísimo desde el minuto uno.
Fuiste una fiesta, nuestra segunda fiesta,
de una madrugada de enero
pendiente de la megafonía  metálica del hospital.
Me hubiera gustado dejarte un mundo mejor,
pero la inmoralidad bochornosa y la rapiña
no puede ser que te dejen en herencia
un mundo muy propicio ni adecuado.
Si acaso la vida me da tregua,
procuraré enseñarte a conjugar
felicidad, palabra en la que no intervienen
términos económicos, sino amor y compartir.
De momento, Alejandro, es importante,
es muy importante, que sepas y recuerdes
lo mucho que te quiero. Me gustaría transmitirte
—si acaso me da tiempo—
las lecciones que aprendí
y las muchas piedras en las que tropecé,
pero sólo una cosa es importante que no olvides:
ama con la misma gratuidad que eres amado.

28 enero 2013

BARRUNTO



Un conjuro de nubes
violáceas y tenebrosas
le han puesto lindes al cielo
y el sol amanece entre rejas
jugando al escondite;
el Jiraldillo
—como en él es costumbre—
indica el origen del viento
mientras mi cuerpo barrunta
—en el aullido del barómetro interno—
que el verano
sestea a pierna suelta
en el otro hemisferio,
al sur de mis padecimientos.

27 enero 2013

BIENES DE LUJO


Podríamos decir que el mundo está caminando —girando no cuadra con lo que me propongo decir, aunque esa sea la trayectoria— por caminos divergentes: mientras los empobrecidos son cada día más numerosos y sus capacidades de consumo cada vez más escuálidas, un sector considerable de la sociedad no sólo no nota los efectos de la crisis, sino que pescan en ese río revuelto y hasta sacan las redes cada vez más llenas.
Según la compañía suiza Richemont, el sector de los bienes de lujo ha sido uno de los mejores del mercado bursátil en los últimos cinco años. O sea, que aquella vieja intuición de Perogrullo que ya expuse en más de una ocasión de que el dinero, como la energía, ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, ha dejado de ser un axioma para alcanzar la categoría de teorema, y en esta noticia la demostración palmaria que lo certifica. Mientras la economía mundial se decrece, el sector de los bienes de lujo alcanza cotas de crecimiento muy por encima de la media del mercado.

Richemont es una de las compañías más reconocidas mundialmente dentro del sector del lujo, bajo cuya firma se aglutinan marcas en joyería, relojes, productos de cuero y ropa de diseño, con nombres tan sonoros como Baume & Mercier, Montblanc, Chloe, Dunhill, Cartier, Vacheron Constantin, Piaget... Y otras muchas marcas muy sonoras, aunque no para el común de los mortales.
Uno se pregunta cómo es posible que esto sea así cuando Europa y los Estados Unidos están en clara recesión, y el resto del mundo haciendo malabares para la supervivencia. Pero como decía, el dinero no desaparece y aquellos que lo andan acaparando no se conforman con el atesoramiento, sino que necesitan aflorar a la vista lo bien que les van. En los países emergentes donde antes se vivía un régimen comunista, la vida no ha cambiado mucho para la inmensa mayoría de sus ciudadanos, pero quienes se encaraman en la cúspide de la pirámide no se conforman con tesoros que desmerezcan de los del mismísimo Tutankamón. Y en otros espacios donde el enriquecimiento les llega por vías todavía más ilícitas como la corrupción o las mercaderías tóxicas al margen de la ley, ¿qué mejor medio de blanqueo y disfrute que los bienes de lujo? Vivimos, decía, trayectorias divergentes; la única esperanza que nos queda a quienes a duras penas llegamos a fin de mes, es que esa divergencia nos saque de la órbita y pierda para siempre en las distancias de la estratosfera a quienes con saña y sin alma están llevando a la humanidad a la comarca de lo insostenible.

26 enero 2013

ENTRE ESPINAS



Pinchos, púas puntiagudas
desde la flor al tallo,
desfiladero de espinas
como aguerrida formación de hoplitas
protegiendo el sinsentido
de apenas un yerbajo.
En el parque, por entre setos
geométricamente alineados,
la indolencia o la desventura
había permitido
que emergieran unos vulgares cardos,
espinosos abrojos
víctima propiciatoria de la poda
y el desprecio.
Era nuestro aniversario;
había encargado
un generoso ramo para la efemérides;
resultó realmente espléndido,
aunque costoso.
Cuando ella lo puso como centro de mesa
y me lo agradeció con un beso,
recordé la belleza primitiva de aquellos cardos
que tanta similitud tiene con nuestro propio ser:
momentos de felicidad
entre los barrotes de las penalidades
del vivir diario.

25 enero 2013

RAMÓN

Fotografía de Pierre Donnord


No está encogido de hombros por el frío;
Ramón tiene el alma fruncida
como si fuera que la chaqueta le hace
un respingo desde el forro.
¿Desde cuándo?
Tal vez desde siempre, pero ni lo sabe ni le preocupa:
su meta es más inmediata;
nada en él es para luego, sino para el ahora.
No pide, no extiende la mano;
no habla con nadie porque se ha acostumbrado
a ser indiferente, insignificante, invisible…
Le ofrecí un cigarrillo y me dijo con sorna:
la gente malvive en una habitación
de cuatro metros cuadrados;
en mi casa los pasillos son calles,
las luces son farolas
y los descansillos plazas arboladas
—con sus bancos, sus fuentes y sus palomas—;
ni siquiera me preocupo por apagar la luz:
ya lo hace la noche por mí
y me regala la penumbra;
se pelean por llegar el primero
y el contenido del cubo
es más grande que su apetito.
Hoy estoy filósofo  —me dijo—
y me tendió la mano con el cartón
de vino peleón:
olía a resaca ancestral.
Ramón no tiene futuro
y lo sabe,
no espera nada de mañana
porque en él sólo se conjuga el presente.