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09 marzo 2013

CONGRESO INTERNACIONAL DE LITERATURA


Las universidades de Huelva, Sevilla y Córdoba han celebrado un Congreso Internacional, en la ciudad onubense, bajo el título de El Duque de Medina Sidonia, mecenazgo y renovación estética,  dirigido por el Dr. D. José Manuel Rico García, cuya conferencia de clausura, La Soledad del Gran Duque de Medina Sidonia, por Pedro de Espinosa, ha sido pronunciada por mi profesora y amiga, la Dra. Dª Begoña López Bueno, Catedrática de Literatura de la Universidad de Sevilla y directora del Grupo Paso, dedicado a la investigación de poesía del Siglo de oro, cuya distancia intelectual no ha sido impedimento para que me olvide y me ha dignificado invitándome al acto.


La clausura ha tenido lugar en el Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla), propiedad de los herederos de la Casa de Medina Sidonia. Previo a la lección magistral, tuvo lugar una visita guiada por el monasterio y, tras la conferencia, visita al teatro romano de Santiponce y a las ruinas romanas de Itálica. El monasterio fue fundado, en las cercanías de Itálica, por Alfonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel en 1301 donde, según la tradición, había sido enterrado San Isidoro de Sevilla, cuyos restos fueron descubiertos y trasladados a León en 1063. Desde su fundación, ha estado bajo la administración espiritual y temporal de diferentes órdenes religiosas: cistercienses, ermitaños jerónimos y Orden de San Jerónimo.

De izquierda a derecha: Dr.Ruiz Pérez, Dra. López Bueno y Dr. Rico García

El Dr. D. Pedro Ruiz Pérez, de la universidad de Córdoba, fue el encargado de hacer los honores de presentación de la ponente, pero en lugar hablar de su perfil académico y de investigación, tan extenso como conocido para los presentes, se limitó a una semblanza de su perfil humano. Bajo los arcos góticos, en el marco tan singular de la primera de las dos iglesias gemelas, con la humedad de estos días tormentosos y el frío de esos muros que nunca conocieron el calor, disertó cómo sólo sabe hacerlo la profesora López Bueno de las dos Soledades del antequerano Pedro de Espinosa,  de sus fuentes en Góngora y Quevedo, -sobre todo en el primero-, poniendo mayor énfasis y dedicación a la del Gran Duque de Medina Sidonia. No es este el espacio más idóneo para transcribir la conferencia, ni siquiera he tomado datos suficientes para otra cosa que para releer estos clásicos escritos en octavas reales.

08 marzo 2013

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER



Oigo voces a lo lejos;
parece una marchar
y cada vez las presiento más cercas;
me asomo en el justo momento
que entonan una canción:
son féminas,
son jóvenes, son bellas;
reivindican la dignidad de mujer.
Son jóvenes,
son féminas y quizás no tengan memoria,
pero todo esto empezó
a finales del siglo diecinueve y acabó
datándose en un ocho de marzo
—martirio incluido—
y hoy forma parte de la advocación
y anonimato por los derechos de la mujer.
Yo he vivido un tiempo
en el que ni los hombres podían votar,
ni reunirse, ni sindicarse;
—sólo verticalidad—
pero ellas eran un florero,
un objeto que pasaba, como moneda de cambio,
de manos del padre a las del marido.
Oigo voces que se alejan;
desde mi balcón,
músicas y pancartas:
tomo en peso mi lado femenino
y me solidarizo
con el deseo de igualdad
que nunca se debiera haber extraviado.

07 marzo 2013

DIFERENTES, PERO IGUALES


¿Eres de los que pasan por las calles y no ves callejeros, homeless, les llaman algunos? Tengo dudas si cuando se internacionalizan los problemas éstos adelgazan o se agudizan. Para algunos son personas que no quieren vivir bajo disciplina alguna, que lo han perdido todo o nunca tuvieron nada; los especialistas hablan de excluidos sociales, personas que perdieron sus hábitos y su personalidad. La inmensa mayoría, hombres; también un cierto porcentaje mujeres, pero casi todos ellos con una demencia o enfermedad crónica que les incapacita. Llegaron a la calle porque eran dementes o la calle les fue corroyendo el seso hasta hacérselos puré desabrido: uno nunca puede estar seguro de dónde se inician los ciclos cuando éstos se repiten una y otra vez.


Son como los cangilones de una noria: a veces rebosan y otras están secos; pero siempre, siempre, siempre esperan, se derraman y esperan —a pesar de la desconfianza a la que les hemos acostumbrado—  un gesto, una mirada que les ratifique y les haga visibles a la sociedad. No tienen un techo, antes les falta un trozo de pan que un cartón de vino peleón; pero como se abrigan con cartones bajo el firmamento, el combustible que les haga entrar en calor es lo más imprescindible.

Por lo general, no se fían de las personas y tienen experiencias bien negativas como para no hacerlo y callos de desprecios de tanto ignorarlos; pero casi todos comparten lo poco que son y lo poco que tienen con un chucho o un gato tan desprotegido como ellos mismos. Se tienen el uno al otro; ninguno tiene pedigrí ni falta que les hace. Ellos, por lo común, ni carné ni tarjeta sanitaria. Y es que en el ir y el venir entre la marea humana que pasa y ni se percata de ellos, pierden a diario sus más íntimas pertenencias y tienen que volver a buscar cartones antes de que vuelva a caer la noche. Sólo el animal de compañía le es fiel y le da el cariño que no encuentra en una sociedad que vive de prisa y camina de espaldas. Hacia la masa humana tienen una mirada perdida, pero en los ojos de su animal de compañía encuentran el espejo donde mirarse y el calor de todo aquello de lo que carecen. No son como tú o como yo, son diferentes; pero son iguales.

06 marzo 2013

COLORES



En la paleta del color
se ha desparramado la luz
y se han decantado
como franjas fronterizas de vecindad
adosadas por la espalda:
corrió el agua, y el ocre rojizo de la tierra
se vistió de verde
del que surgieron amarillos y blancos;
entre el trigal de oro, surgieron
bermejas amapolas
y los anaranjados se atrincheraron
entre las ramas enrejadas de los cítricos;
una chispa eléctrica
anunciaba con su redoble de tambor
la inminente tormenta
y los azules del cielos,
y los verdes del suelo
y los anaranjados de los árboles
y las lanceadas hojas de los pinos,
todo; todo se fue vistiendo de gris,
cada vez más intenso,
cada vez más negro,
cada vez más tétrico,
y la oscuridad fue cegando el optimismo,
y se ocultó la paleta
en el maletín de los colores
y la noche implantó el toque de queda:
todo quedó suspendido,
demorado de un retinto color negro.

05 marzo 2013

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE


Hace unos días se murió un buen amigo mío y hace una semana he visto una presentación en la que dos gemelos, todavía fetos, venían a poner en duda lo que abría al otro lado, lo que les esperaría después de la gestación que para ellos era la vida. Cuando acabe de escribir estas líneas —espero poder hacerlo a tiempo— acompañaré a una amiga a la misa de difunto de su ser querido. Ayer mismo, seguramente llevado por los acontecimientos últimos, hablaba con otro amigo lo poco que somos dentro del universo conocido y eso mismo me hace recordar el Salmo 89: “Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan.” Los científicos confiesan conocer una pequeña parte del universo y desde ese universo conocido, no ya la vida humana, sino el planeta tierra es algo inapreciable.

No pretendo adoctrinar ni hacer creer nada a nadie, sino simplemente reflexionar yo mismo en voz alta en qué es la vida y qué es la muerte, algo que por otra parte ha sido y sigue siendo una constante en el pensamiento humano desde los tiempos más remotos. ¿Verdaderamente todo se acaba con la muerte o todo es vida? Ya sé que el diálogo de esos dos fetos que lo hacían en el seno de su madre es pura ficción, pero también es cierto que hasta que no están plenamente integrados en la vida tampoco son conscientes de que el trauma del nacimiento les conduzca a lo que nosotros consideramos la vida. Para muchas personas todo acaba con la muerte; con lo que para esos fetos era la muerte empezaba la nueva vida. Para los creyentes, la Vida empieza con la muerte y para aquellos que carecen de fe en la muerte se acaba todo. ¿En qué momento es vida o es muerte la metamorfosis de una crisálida?


Yo me pregunto, ¿Cómo es posible que el Creador del universo, de lo que han llegado a conocer los científicos y de esa mayor parte que de momento no han alcanzado a vislumbrar, haya puesto en lo creado unos seres tan efímeros? De una patata e incluso de un trozo de ella, sale una mata que vendrá a dar un buen número de tubérculos; de la muerte de un grano de maíz nacerá una mazorca, de uno de trigo una espiga, de un esqueje un rosal...  ¿No será que de lo que nosotros conocemos como la muerte nazca otra vida? ¿No sería, tal vez, un fracaso que para contemplar las constelaciones de lo infinito se nos conceda tan miserable tiempo? Respecto a la existencia del universo, la vida del hombre es apenas un visto y no visto. ¿No será que nosotros sólo seamos conscientes de una de las partes o periodos de la vida, de esa que lleva desde el nacimiento hasta la muerte, pero que hay toda una dilatada existencia en un antes y un después, una permanencia en el siempre?

No trato de convencer a nadie y ni siquiera puedo afirmar lo que aquí explico, sino que me limito a exponer e invitaros a reflexionar sobre este asunto que tanto afecta a creyentes como incrédulos. No se trata de entrar en polémicas, sino que lo esbozo para el sano ejercicio de pensar y hacer pensar a mis lectores. Os dejo con esta reflexión y os deseo, lectores, que contempléis cada una de las consideraciones sin descalificar a nadie sea cual sea su pensamiento. A fin de cuentas, somos nada en medio del Todo.

04 marzo 2013

VIVIR DEL SISTEMA


La viceconsejera de Asistencia Sanitaria madrileña, Patricia Flores, ha preguntado y se pregunta a sí misma: “¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema?” Las palabras lo soportan todo y la retórica tiene recursos para que se usen en el sentido que cada cual prefiera, aunque todo tiene sus límites y el decoro hay muchas cosas que no admite. Estos dirigentes de segunda fila, afanados en hacer méritos frente a sus jefes de filas, obedientes y disciplinados, no se andan con zarandajas y no se cortan en tergiversar cuanto sea menester con tal de justificar ese corte a bisel que está dando el líder del partido, quien a su vez acata las directrices de la Sra. Merkel como si de un sistema piramidal se tratase.

Patricia Flores

¿Cómo se puede tener la osadía  —cambien mis lectores osadía por otro sinónimo más contundente si les apetece— de decir que los enfermos crónicos viven del sistema, cuando son ellos y el resto de cotizantes a la Seguridad Social quienes nutren sus arcas? ¿Cuándo se enterarán nuestros políticos que son ellos quienes viven de nosotros y no viceversa? Ya son muchos los que hablan y quieren legalizar y disponer de una muerte digna, como si la dignidad la alcanzase una persona siendo apuntillado cuando está en trance de muerte, pero esta pregunta de la viceconsejera no es otra cosa que un salvoconducto para convertirlo en propuesta de ley.

A las personas se nos miden por la rentabilidad y no como seres irrepetibles y únicos, por eso los jubilados no contamos más que como votantes en vísperas de elecciones. Tanto tienes, tanto vales. Ciertos intereses oscuros quieren privatizar todo como si la privatización fuera un hechizo en sí mismo que todo lo abarata para el Estado. ¿Acaso esa empresa privada viene sin ánimo de lucro? ¿No será que saque beneficio de lo que para la Administración es un pozo sin fondo por mal administrado? Desde luego que sí es el beneficio el norte y meta lógica de toda actividad empresarial; luego esos beneficios tienen que salir de lo inconfesable de la pérdida de calidad y cuantía en el servicio.

En la vieja Esparta se despeñaban a los incapacitados porque no servían para la guerra; desde entonces, que tanto ha llovido, son muchas las sociedades que han diezmado a las poblaciones molestas u onerosas. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando recordamos el holocausto judío del siglo XX, pero como el hombre siempre está dispuesto a repetir la historia, sobre todo cuando media el dinero, estos devaneos de la política con el sistema sanitario y educativo tiene todas las trazas de volver a reconstruir el trapecio social en la pirámide de donde venimos y a la que, para el gusto de alguno, el pueblo llano no debería nunca escalar. No son los enfermos crónicos los que viven del sistema, sino el sistema el que cronifica a las mentes obtusas y ridículas que nos dirigen.

03 marzo 2013

MI PRIMERA EXPOSICIÓN EN PÚBLICO

Almadén


A la almadenense Tamara, con toda mi emoción.

Era muy tímido, algo que se es para toda la vida, aunque los años se ocupan de ir erosionando todas las esquinas lo mismo que hace el azote del viento y dejan romas todas las aristas; con ello justifico un poco ese mayor desparpajo que me ha ido dando la vida sin dejar de parecerme a aquel pequeño de pantalón corto que cursaba segundo o tercero de bachiller  —doce o trece años—cuando D. Alfonso, mi profesor de Geografía e Historia Universal, dispuso que cada alumno hiciera una exposición a la clase de distintas materias.

Me entregó un librito de unas 80 a 100 páginas que hablaban de la producción de mercurio en las Minas de Almadén (Ciudad Real). A esos años me parecía tan abultado el texto como si del mismo Quijote se tratase. Fueron días de sueño y de insomnio, de lectura no siempre fácil de comprender por una mente que entonces todo lo que sabía del mercurio era lo escurridizo de esas bolitas brillantes que se desparramaban cuando se rompía un termómetro. No podía subrayar porque el libro correspondía a la biblioteca personal del profesor, pero fui tomando algunos apuntes. De la clase de química había aprendido que era un metal muy pesado de fórmula Hg, por derivar de su nombre hidrargirio —luego en desuso—, procedente del latín hydrargyrum. Azogue me dio y hasta convulsiones cuando me vi inmerso en esa tarea que todavía hoy me parece ímproba para un niño tan pequeño.

No tuve más remedio que familiarizarme con el cinabrio, con Almadén y el viejo sistema de extracción mineral, con los 2.000 años de explotación minera. De todo aquello redacté unas cuartillas que me sacaron del trance. La clase entera se vio inmersa en una aventura similar con exposiciones diarias. Fui el primero en exponer. Subí al estrado, donde me había colocado el conserje una silla en un lateral de la mesa del profesor. Los pies no me llegaban a la tarima ni la saliva a enjugar la boca y la lengua reseca; pero según fui aportando datos y viendo la cara de complacencia de D. Alfonso, me fui serenando y logré terminar de exponer lo copiado del librito con suficiente acierto como para recibir la aprobación del profesor. Eran mis compañeros, aquellos con quienes jugaba, reía y me peleaba; pero desde el estrado todo tiene otra dimensión más severa. Aquella experiencia no la olvidé nuca, sino que cada vez que me he visto en la necesidad de hablar en público me ha servido de acicate para venirme arriba y sobreponerme a la timidez con la que nací y que las circunstancias se han ocupado de modificar más o menos levemente.