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07 septiembre 2021

PARTITURA

Dibujo de Shamsia Hassani

Pintora afgana

 

 

Su figura se proyecta sobre el caserío

como símbolo que emerge

y se repite incontables veces

entre las ciudadanas de Afganistán.

 

Sobre su cabeza, la ocultación,

la necesidad impuesta de desaparecer

en el anonimato de su género;

un “vetovelo” que las uniforma,

al tiempo que las segrega

como seres inferiores.

 

Y así, Aaqila, Bashira o la misma Khujesta,

dejan de ser en la sociedad,

para diluirse en el seno de la familia

con menor vistosidad que un florero

o el dintel de la ventana.

 

Najam tiene su corazón traspasado

por las pautas de un pentagrama

donde brota la música con toda naturalidad

y dulzura. Acostumbrada a no ser vista,

deja caer las persianas de sus pestañas

y sueña. Sueña en una noche

estrellada de corcheas y semifusas,

y el Carnegie Hall rendido a sus pies.

06 septiembre 2021

EL COLUMPIO

 

Dibujo de Shamsia Hassani

Pintora afgana

 

Cuando entorna sus ojos,

Shamsia es brisa suave que vuela,

que se desplaza y sueña otros horizontes

desde la oscuridad de su mundo interior,

derribando obstáculos

y abriendo fronteras a lo imposible.

 

Desde el dintel de su angosta ventana,

galopando un sueño,

sobrevuela todos los imponderables

y aprecia la vida en toda su intensidad futura

y su mágico colorido.

 

Por techo, las estrellas,

la estela de esos caminos que no acaban nunca

y surcan hacia el infinito.

A sus pies, en cada uno de sus trémolos,

el polvo de los caminos

de aquellos que le precedieron

y confirman que soñar es apuesta segura.

 

Shamsia es obstinada y así lo reconoce,

pero ha sido iluminada

por las vivencias de quienes le precedieron

en el camino astral

y saben que los sueños siempre se cumplen,

salvo cuando no puede acudir

para verificarlos.

 

Por eso sueña, idealiza y fantasea,

por eso sobrevuela

como las esporas de una planta

que lanza sus semillas

hacia un mundo mejor,

que es el destino de los más osados.

 

05 septiembre 2021

UN SACO HERMÉTICO

Dibujo de Shamsia Hassani

Pintora afgana

 

 

Un saco hermético,

desde donde solo se asoman los ojos

disimuladamente,

un cautiverio de tela

donde queda prohibida toda manifestación

física o intelectual,

salvo cumplimentar las apetencias ajenas

y parir hasta darse ella misma;

hay una sumisión que late,

se emociona y sueña,

que se aferra a los trastes

y fantasea melodías;

entorna los ojos

y, mirando hacia adentro,

ve en lontananza

y se imagina en el proscenio

ante una masa enfervorecida que le ovaciona

e insiste en un nuevo bis.

04 septiembre 2021

CELADA

Dibujo de Shamsia Hassani

Pintora afgana

 

Su corazón, con el ritmo

de un reloj de arena

bajo la coraza del burka,

gozo apocado y mucha pena.

 

Ojos gachos de tristeza

sin atreverse a mirar,

lloran por eso que calla,

lo que no pueden nombrar.

 

Pensamientos apocados

que al alma la va arrugando,

flores que se han marchitado

en vez de vivir gozando.

 

Triste envoltura. Pesar oculto

cual satélite eclipsado.

Mujer equivale a cero:

pasaporte sin visado.

03 septiembre 2021

ELEGIA A LA MUJER AFGANA

 


Dibujo de Shamsia Hassani

Pintora afgana

  

Tan solo por ser mujer

ya tiene un pie en la tumba

quien no quiere obedecer.

 

Date presa. Enfúndate

en una prisión de tela,

que el celo que te vigila

más que amarte te sospecha.

 

Haber nacido mujer

te saca del panorama:

no necesitas leer

y menos tener ideas,

no sea que iguales al hombre

y aún peor si le superas.

 

Sé sumisa. Entrégate

a dar todo sin recibir nada,

la mala bestia a la que sirves

no va a servirte a ti en nada;

tan solo cargarte de hijos

que perpetúen la especie,

pero si nacen mujer

será despojo otra vez

que servirá a otra acémila

quien detentará poder

con un rifle y sin cabeza,

pues para ser talibán:

barba, turbante y metralleta,

venganza por objetivo

y radical misoginia.

02 septiembre 2021

LA PRIMAVERA ES TAMBIÉN



 

La primavera es también

este visillo que amaneció descorrido,

esas vaporosas y lentas nubes que se pasean

por el cielo como distraídas

y que en algún punto

descargan un diluvio

y en otras se conforma con un guiño

amenazante. Un juego.

 

También la primavera

es esa ligereza urgente de ropa,

ese guardar en el altillo

el sobretodo. Es acortar la falda,

asomar a respirar el escote

y hacer votos de firmeza

por una dieta tan estricta como urgente,

antes de seguir el proceso de “deshabillé”

de cara al verano.

 

Las flores, las cosechas, los girasoles,

el rubor de las amapolas,

la alegría y el ensayo general

para la ligereza de ropa

sin que el cuerpo, ni las miradas

propias y ajenas se solivianten.

01 septiembre 2021

LA VEJEZ, UNA CASCADA

 


 

Si la vida me viniera bien colmada,

expansiva como un día de sol

en el verano septentrional...

 

Aprendí en mi propio organismo

que son dos las edades del hombre:

la cronológica y la del reloj adelantado

por causas meramente fortuitas;

en todo caso, una marcha inversa

al momento de nuestro aterrizaje en la vida:

lo que ayer fue un despertar

físico y cognitivo en progresión,

mañana será merma imparable

como si la vida se desacelerara

buscando la metamorfosis inverosímil

de ser nuevamente una criatura.

 

Es posible que en un breve plazo

me mueva con un andador

y manteniendo con cierto decoro el aseo personal

o ni siquiera eso;

luego se mostrarán rebeldes los esfínteres,

comenzaré a olvidar lo nimio

o tal vez a ponderarlo y soslayar lo importante,

olvidar cambiarme de camisa o calzoncillos

y hasta tener que entregar mi aseo en otras manos.

Miraré sin ver o con el foco extraviado,

focalizado en ninguna parte,

y hasta no distinguir la prosa del verso;

me llegará el aislamiento más absoluto

cuando pierda el oído en el tumulto del silencio

y sin tiempo de aprender a leer los labios,

por lo que pasaré a ser un mueble más del mobiliario;

pero la verdadera hecatombe

sería sobrevivir a mi esposa

y perder su tacto entre mis manos.

No sé, tampoco quiero saberlo,

cómo será mi final, todo lo que le pido a Dios

es capacidad para aceptar su voluntad

e ir resolviendo el día a día como buenamente pueda ser.