Cortocircuitado,
entre los muros de piedra
de este vil amurallamiento
que me confina,
hacia un interior que no expande,
ni fermenta, ni tampoco florece.
Estoy urdiendo la fuga,
un hasta siempre
que sin las capacidades de antaño,
ni los contactos externos,
es más enrevesada.
Un tiempo adverso,
una climatología que no ayuda,
una afrenta que debilita
el poder de resistencia,
pero sobre un subsuelo que ha de fagocitar
todo pericia maliciosa.
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