Se me ha roto en pedazos
el vaso de los sueños,
no fueron tan lesivas las heridas
como volver de lo desconocido
y no recordar el camino de regreso:
ahora todo son fragmentos,
un puzle imposible de reconciliar,
un páramo donde se ha vertido
el escalofrío de asomarme
y quedarme prendido a tu sacudida,
a la posible rapsoda que me acercó a ti
y se me derramaron las palabras
sin control posible,
anegando el camino de regreso,
clausurados todos los portillos.
Si acaso está a tu alcance,
libérame de esta negra espesura.
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