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08 mayo 2016

ANÓMALOS


A Esther MaCo, con todo mi afecto.        

El sol camina hoy fatigado, sin furia,
y el día se ha vestido
de luto aliviado,
mientras el reloj trenza sus horas
sin respiro alguno.
Tengo una jaula vacía
con la puerta feliz, abierta:
no hay trinos,
no hay alpiste
y el agua se ha teñido de verde;
tampoco hay encierro
ni oscila el columpio,
ni habita entre los barrote la música
carcelaria.
El transistor se ha agotado
de tanta publicidad repetitiva
y sólo hay música en los labios
de quien pasa silbando
junto a la ventana.
Es la sobremesa,
pero como si tratara de amanecer
de nuevo, bosteza la tarde.
Pareciera que la ciudad duerme
y en el bazar chino
los ojos siguen oblicuos y despiertos:
hay de todo a buen precio
y baja calidad.
Alguien ha entrado
buscando un desavío
y el chino se agita haciendo caja.
Debe seguir girando el mundo,
pero sigo sin notarlo,
como tampoco sé explicar
la utilidad de medir el tiempo
sin dejarlo crecer infinitamente.
Pronto llegará el anochecer
sin que se produzca el ocaso.
No. No me lo explico:
nos gusta lo extraordinario,
pero se nos embarrancan los días
cuando éstos son anómalos.

07 mayo 2016

NOCTURNO EN SIERPES



Caen los cierres metálicos,
─con sus sonidos a herrumbre─
y el pretérito bullicioso
se hace desolación y abandono,
silencio en el arqueo de caja.
Se marchan los últimos
y quedan solos los escaparates
con los reflejos de las últimas miradas.
Es noche cerrada. Soledad y silencio.
Un borracho zigzaguea su perorata
seguido por el eco de sus palabras.
Los tullidos y músicos callejeros
han abandonado y un lotero persistente
trata de colocar a la escasa presencia
los cinco últimos para mañana.
De nuevo el silencio y la desolación
ante el brillo de los escaparates:
no hay ojos para tanta óptica
ni turistas para tanto souvenir.
Un silbido de agua hecho ráfaga rompe
el silencio y, tras él, una barredora mecánica
va jaspeando el suelo hasta el impoluto,
revistiendo el suelo de una película
transparente donde se trasluce
el sueño empecinado de la noche.

06 mayo 2016

SOMBRERO ROJO



Sombrero rojo,
un tocado amapola
de pétalos ampulosos
─cuyos estambres son tus ojos─,
tendencia al desmayo
que se despeña hacia los hombros
y los mantiene enhiestos.

A tus pies, París.
París rendido a tus pies
y tu mirada delineando perspectivas
por las copas verdes
que dibuja el boulevard.

En la inmediatez,
La vecindad conquistada;
al frente, el Arco del Triunfo,
premonición de tu devenir
de asedio y asalto.

Desde el promontorio,
tu mirada anegando la ciudad
sin disposición a la resistencia.

05 mayo 2016

LÁGRIMAS VERDES



Lágrimas verdes,
hojas lanceoladas, melena blandida
por una red de espesura
que se balancean
con la brisa y llora;
llora el sauce y lloro yo ahora
extrañando su sombra acogedora
─murmullo que enreda─
Globalizando el todo bajo su follaje,
al borde de la piscina
con la musicalidad de la memorizada
partitura de esta añoranza
con la que fantaseo.

En esta estación,
cuando se va modelando
el rigor del estío,
me abrazo a tu recuerdo,
¡oh, ramaje lánguido!
y te formalizo en la intensidad
de una fiel vivencia
que se repite con la cadencia
del deseo que busca regocijarse.

Lágrimas verdes,
esperanzado encuentro.

04 mayo 2016

ACAPAREMONOS



El presente carga una mochila
desmemoriada donde la casuística
elabora sus codas caprichosas,
sin descifrar el ritmo repetitivo
de vividos errores y aciertos.

Empero, todo es novedad arracimada
cuando el amor repite los mismos
decires y silencios de siempre
o se extravían las miradas
de tanto mirar sin ver,
de tanta contemplación absorta.

¡Échate la capa de la sombra
y tomemos una copiosa copa,
acaparémonos tú a mí y yo a ti!

03 mayo 2016

MÍNIMO COMÚN



Espejo: luna bruñida,
río intransitivo
y una mar de miradas.

                                   Adagio: tempo sostenido,
acompasado,
lenta transición.

Alameda: alineación arbórea,
prisa asentada,
tiempo que se remansa.

                                   Transeúnte: percha
de equipaje mínimo
buscando destino.

Sombra: luz entorpecida,
silueta en negro.

                                   Escarcha. Azúcar glas
que destila la noche.

Sollozo: modelo de llanto
que ensaya y calla.

                                   Noche: alumbrado
de feria galáctica.

Prado verde:
animales que pacen
al son de cencerros.

                                   Cementerio: concurso de epitafios,
grafías en mármol
y silencio sepulcral.

Primavera: floración acalorada,
estornudos y escalofríos.

                                   Saturno:
planeta coronado.

02 mayo 2016

CUANDO TÚ NO ESTÉS



Cuando esté vieja,
María del Carmen,
─falta tanto─,
te seguiré imaginando
dulce como la arropía,
energética como el polen de abeja
y cariñosa como las manos
arrugadas de una madre abnegada
que ama más allá de sus fuerzas.

Cuando tú no estés
o cuando yo me haya ido
sin billete de regreso,
caminaremos por la Costanera
los muchos paseos aplazados,
y veré en tus ojos tu sonrisa
y los sufrimientos angelicales
que silencias
por no dar que sufrir.

Cuando desde la ribera del Guadalquivir
vea bajar las aguas buscando
el encuentro salado del Atlántico,
ahí imaginaré el Paraná
y tu presencia eternizada
en el espejo de sus aguas.

Cuando tú no estés,
o cuando yo me haya ido,
te seguiré pensando
y bañándome en tu sonrisa
para melarme de tu dulzura.