Resplandece un fanal mortecino
en la nocturna calle a oscuras,
el silencio es profundo,
con textura de solidez.
La luna ha debido ocultarse
tras los visillos de su timidez
y la calma chicha lo preside todo.
Sobre los adoquines,
-fuera del campo de visión-
unos pasos titubeantes…
Sombra esquiva que se desintegra,
que licuada en la oscuridad,
se opaca y nunca asoma
en el campo de visión.
He perdido el sueño,
la fatiga y el abandono me mortifican:
ojalá oiga en mi auxilio tus tacones
y resplandezcas tú, y resplandezca yo.
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