El cobijo, el aposento, las raíces,
y la techumbre que cubre de la intemperie,
la patria nuclear e indivisible
donde perviven los arrullos de la abuela,
la escasez, la abundancia y el compartir,
la dependencia absoluta de los padres
y las urdimbres hacia el ser adulto.
En este hoy social,
al dictado de la especulación e incertidumbre,
la polaridad discursiva y la violencia,
tanto verbal como física, la motosierra del odio,
la amenaza invernal de la congelación
y el absoluto desarraigo.
En la esquina opuesta a la indigencia,
la opulencia descarnada, carente de escrúpulos,
los de los silos repletos alambicando pulir
mayores capacidades de acumulación,
los del apetito insaciable y la gula voraz:
la dos caras de una misma y miserable realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario