Una voz, una orden,
una hibernación inducida y paralizante
de consecuencias insospechadas,
una vuelta atrás en el calendario
y más palos a las ruedas,
hasta conseguir frenarlas
y enfilar el terraplén.
Bostezos, sopor somnoliento
y un resuello a la esperanza,
con tal de que nunca pierda.
Un apósito de hielo que desentumezca
la enloquecida deriva de la rótula,
si acaso tiene todavía remedio.
Un largo e improvisado invierno,
ahora que enfilamos el templado otoño
con vocación de retroceso
y en medio de una dana que nos ahogan.

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