Eterno primaveral
en nuestro año,
calidez y calidad,
pertenencia suma,
arraigo que se confirma
y firmeza que se conforma
hasta lo indefinido:
el mismo ahínco,
la misma entrega,
idéntico interés sumo,
la quemazón sin llamas,
el eterno rescoldo,
vida que es vida
hasta el último suspiro.
¡Ojalá que al unísono!

Mi mujer dice que de " al unísono" nada, que ella no tiene prisa.
ResponderEliminarNo se me ha actualizado esta entrada en mi lista de blogs amigos. No eres el único que le pasa: ha estado pasando a varios estos últimos días.
Un abrazo.
Tu mujer tiene razón. Cayetano. Las prisas no son buenas consejeras. No sé optimizar esta herramienta, tampoco si es ella o soy yo (seguramente yo) quien ha perdido el paso de la actualidad tecnológica.
EliminarUn abrazo.
Un poema que resume una vida en común, compartiendo, sintiendo y siendo al unísono...Muy bueno, Francisco.
ResponderEliminarHay muchos fallos en la lista de lectura, a mi tampoco se me actualizan las entradas hasta que pasan varias horas y también les ocurre a otros seguidores.
Mi abrazo entrañable y feliz semana, amigo poeta.
La valoración que haces de mí es un gran estímulo, pero nada tan importante como tu amistad.
EliminarUn abrazo entrañable.
Compartir toda una vida, qué felicidad! Y la imagen está muy bonita, todo en plata! Un abrazo Francisco!
ResponderEliminarNo hay nada perfecto, ya que individualmente tampoco lo somos, pero sí la intencionalidad de un entendimiento absoluto que lleva a pruebas de 53 años de matrimonio.
EliminarUn abrazo, María Cristina.
Quien ha tenido la suerte de conoceros, como es mi caso, sabe que lo que dices no es teoría sino realidad. Una ejemplar vida en común . Un abrazo a los dos
ResponderEliminarGracias infinitas por tan oportuno testimonio, Chelo.
EliminarUn fuerte abrazo.