Camino solo a orillas del río
por la margen izquierda,
por donde otros lo hacen
en sentido contrario
o adelantándome
y dejando constancia de su paso
en el espejo del agua.
A veces serena,
otras oscilante y temblorosa.
Yo voy imbuido en mis pensamientos
y con todos los sentidos alertas,
para detectar qué es eso que llama mi atención.
Alguien se cruza por delante,
pasa inadvertido y en silencio,
pero otros lo hacen manifiesto,
haciéndose notar y hasta obligando
a alterar el paso o la línea recta.
Hay algodones blancos en el cielo,
y se agradece la sombra amable.
El murmullo del agua
es banda sonora y serena,
pero a veces, unos patos
colocan sus estridencia en el pentagrama
y lo ordinario se reviste de gala.
En el silencio escucho los desvelos
de ella -no te extralimites, cuídate-
Y su sin par recuerdo, me certifica,
que en ningún momento estoy solo.

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