11 febrero 2026

O VICEVERSA

 




Febrero pone matices luminosos

que ensanchan los atardeceres,

y dilatan paulatinamente los días

con tonalidades esperanzadoras.


Los caminos cantan verdes estribillos

como agradecimiento a la lluvia,

y se atisban nuevos y generosos brotes

que ponen en marcha el reloj

de la generosa naturaleza.


Pasamos de la escasez soberana

a la peligrosa sobreabundancia,

como se apaga la representación

tras el prolongado aplauso final.


De lo ínfimo a lo grandioso

tan solo una llave de paso

-abierta o cerrada-

que nos transporta entre la grandeza

y la paupérrima escasez:

del pan para todos, a las listas del paro.


Así también los índices laborales,

oscilantes entre la ufana sustentación

y la carencia de pan más absoluta.


En la naturaleza, los brillos radiantes

o la oscuridad que eclipsa el futuro.

Del riesgo de aludes a la frondosidad.

4 comentarios:

  1. A ver si pasa el temporal y podemos disfrutar un poquito de esta naturaleza que nos propones, llena de luz, de alegría, de frondosidad... en fin: de serenidad.
    Un abrazo, Paco.

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    1. "Siempre que llueve, escampa". Pero no será así para todos: algunas familias han perdido su vivienda o son en adelante inseguras. Pasará las tormentas, pero no para todos.
      Un abrazo.

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  2. Ya sea la Naturaleza o la Política Social, que cada uno encuentre el bendito término medio, un poema realista, Francisco, un abrazo!

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    1. Muchísimas gracias, María Cristina, por tu visión. No suelo hacer rechazo a nadie, pero si he de apostar, prefiero hacerlo por los más débiles, para que todos tengan oportunidades.
      Un abrazo.

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