Para saber que existes
hace falta algo más contundente
que una simple mirada
al espejo de los días,
y bastante más que el vértigo
que subraya ese aldabonazo de atención
que sobrecoge.
Un paréntesis podría ser apropiado,
a condición de que tenga
forma infinita y moldeable,
contornos y entornos
que ensalcen la robustez de tu esencia.
Sentir la vida es sentarse y contemplar,
palpar el pulso con la mano fría
y descubrir que el pálpito es interior
y no desvela su misterio;
saber que a través del tacto,
y en profundo silencio,
puedes tomar conciencia
y acompañar, y acompasar,
y comparar, y comprender
en el silencio que habita en ti.

A veces es bueno un poco de silencio.
ResponderEliminarHay ya demasiado ruido alrededor.
Un abrazo.